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Una nueva superficie: los escutoides

Martes, 7 de Agosto de 2018 Sin comentarios

El pasado 27 de julio la revista Nature Communications publicaba un artículo con un gran impacto mediático internacional sobre la manera en la que el tejido epitelial (o epitelio) se organiza para conformar y recubrir las cavidades y las superficies estructurales del cuerpo de los animales a medida que éstos se van desarrollando.

La imagen muestra un ejemplo de epitelio cilíndrico o columnar:  (https://es.wikipedia.org/wiki/Epitelio#/media/File:Simple_columnar_epithelium_tissue.svg )

Lo excepcional del trabajo, aparentemente técnico a partir de esta descripción, radica, por una parte, en su dificultad (las estructuras tridimensionales en las que se van acoplando han sido hasta el momento prácticamente un misterio; se observa que suceden, pero no cómo); por otra, en que la posible explicación que se aporta ha sido realizada mediante modelos y razonamientos matemáticos; y finalmente, en que la ha desarrollado un grupo de investigadores españoles, de la Universidad de Sevilla concretamente.

 

Próximos a la inauguración de la sala de matemáticas del Museo de la Ciencia de Valladolid, encontramos con este trabajo una razón más para mostrar la importancia de las matemáticas en la ciencia y nuestra vida cotidiana. Prácticamente todos están convencidos de que esta disciplina proporciona el lenguaje riguroso y formal de la ciencia, pero hay aún muchas personas que creen que todo en ellas está ya inventado, que, salvo una serie de resultados totalmente teóricos, casi filosóficos, y sin aplicación práctica alguna, está todo ya dicho, descubierto y explotado. Y nada más lejos de la realidad.

Y para muestra este botón. ¿Qué puede haber más cerrado que los cuerpos geométricos que estudiamos en la escuela? Prismas, pirámides, poliedros, cilindros, conos, esferas,… nos los sabemos todos. ¿Seguro? Pues les presentamos, gracias a este trabajo, un nuevo tipo: los escutoides.

En la imagen (https://es.wikipedia.org/wiki/Escutoide#/media/File:Prism, frustum,_prismatoid_and_scutoid_es.svg)

podemos ver diferentes posibilidades de unir superficies paralelas (por ejemplo, dos hexágonos) mediante segmentos. Si estos son paralelos y perpendiculares en los vértices a las bases, tenemos los conocidos prismas (primer dibujo). Si los segmentos forman cierto ángulo, son troncos de pirámide (segundo dibujo). En ambos casos los hay rectos y oblicuos, pero vayamos al caso más general. Los prismatoides son poliedros cuyos vértices se encuentran también en dos planos paralelos, pero cuyas caras laterales son trapezoides o triángulos. En el caso del tercer dibujo vemos un prismatoide en el que la base superior es un hexágono y la inferior un pentágono.

En el nuevo cuerpo, el escutoide, entre los trapezoides de dos caras contiguas, aparece un triángulo, que se ha formado al generar una “y griega” a partir del punto medio de la arista común. Ese triángulo es precisamente el que da nombre al objeto, ya que recuerda a la disposición de dos regiones del tórax de algunos insectos: el scutum (escudo) y el scutellum. Y, por supuesto, porque el investigador principal del trabajo de biología se apellida Escudero.

Escarabajo con una muesca en forma de escudo (https://es.wikipedia.org/wiki/Escutoide#/media/File:Protaetia-cuprea-ignicollis-IZE-257.jpg  )

Pues bien, uniéndose de este modo, las células epiteliales, además de rellenar completamente el espacio, minimizan su gasto de energía. Esas uniones, como vemos en la siguiente ilustración, no tienen por qué ser en planos rectos (descrito así por simplicidad), sino que suelen ser de forma curvada.

Por si todo esto fuera poco, entre los autores de este hallazgo se encuentra nuestra compañera, amiga y participante en varias charlas de divulgación de nuestro museo, Clara Grima (autora del blog “Mati y sus mateaventuras”). En este enlace puede leerse un estupendo y didáctico artículo escrito por ella misma sobre los escutoides, para quien desee profundizar un poco más en esta singular estructura.

No todos los días pueden describirse aplicaciones tan matemáticas que puedan explicarse a grandes rasgos (bueno, ésta tiene más fundamento matemático detrás: los diagramas de Voronoi, que no se detallan por no alargar esta entrada), pero lo que sí encontramos diariamente son nuevos resultados matemáticos, que quizá algún día tengan también su aplicación práctica. Las matemáticas son probablemente, una de las disciplinas más fecundas que existen, y con cada nuevo descubrimiento, nuevas incógnitas y posibilidades de investigación surgen, en progresión casi geométrica. Una pequeña parte de su abanico de posibilidades la disfrutaremos pronto. En este Museo.

 

Alfonso J. Población

Dpto. de Matemática Aplicada

Universidad de Valladolid

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No es veneno todo lo que parece

Jueves, 2 de Agosto de 2018 Sin comentarios

Las serpientes siempre han generado mucho miedo en las personas, a pesar de que muchas de ellas son inofensivas para el ser humano. En Valladolid encontramos seis especies de estos ofidios, cuatro de ellos terrestres y dos ligados al agua y zonas húmedas.

Las serpientes, por norma general, no atacan a las personas y tampoco moran cerca de las viviendas. No obstante, los contactos son frecuentes y en muchos casos perniciosos para estos animales. En caso de toparnos con alguna y querer reconocerla, sin atacarla o matarla, debemos tener en cuanta algunos detalles, por lo que, a continuación daremos unos breves apuntes. De las seis especies que podemos encontrar en Valladolid, sólo dos de ellas poseen glándulas venenosas, dejando su descripción para el final:

 

Natrix maura en la Casa del Río / Stefanie Serrano Yanes

Natrix maura en la Casa del Río / Stefanie Serrano Yanes

Entre las especies acuáticas de ofidios encontramos a la culebra viperina (Natrix maura) que tiene un tamaño medio de aproximadamente 91 cm de máximo. La coloración de fondo puede variar entre verdosa, parda y olivácea, exhibiendo dorsalmente un dibujo muy característico en zigzag. Su cabeza es ligeramente triangular, aspecto que marca cuando se siente intimidada, intentando mimetizarse o parecerse a la víbora. Podemos encontrarlas cerca de ríos, lagunas, charcas, etc. En la siguiente imagen podemos observar un ejemplar de esta serpiente que se encuentra en la Casa del Río.

 

Natrix astreptophora / O. Alamany, CENEAM

Natrix astreptophora / O. Alamany, CENEAM

La culebra de collar (Natrix astreptophora) puede vivir lejos de ríos y arroyos pero normalmente lo hace en ecosistemas húmedos, tales como bosques con un elevado grado de humedad en el suelo o cerca de cursos de agua, como ríos, riachuelos, charcas, etc. El nombre se debe a un collar blanco completo y uno negro incompleto que presentan los ejemplares jóvenes, justo detrás de la cabeza. Tiene un tamaño medio, alcanzando como máximo 1,2 metros. La coloración del dorso suele variar entre el verde claro, el gris o el pardo claro, con manchas de color más oscuro distribuidas por todo el cuerpo.

 

Zamenis scalaris / M.A. de la Cruz Alemán, CENEAM

Zamenis scalaris / M.A. de la Cruz Alemán, CENEAM

La culebra de escalera (Zamenis scalaris) puede alcanzar un tamaño de 1,6 metros. Su color puede oscilar desde el marrón grisáceo hasta el marrón amarillento. La característica más llamativa y que le da el nombre es la presencia de dos bandas longitudinales más oscuras, que en los ejemplares más jóvenes se unen con líneas transversales más gruesas. Es una especie muy generalista, por lo que habitan en medios muy diversos como zonas adehesadas con claros y matorral mediterráneo, zonas cerealistas, bosques…

 

Coronella girondica / J.L. Rodriguez, CENEAM

Coronella girondica / J.L. Rodriguez, CENEAM

La culebra lisa meridional (Coronella girondica) es de tamaño reducido, alcanzando como máximo 80 cm; y su cabeza es pequeña, no muy bien diferenciada del cuerpo. La coloración del dorso oscila entre pardo, ocre claro o gris, con algunas tonalidades rojizas. Muestra manchas más oscuras de color verde o negras en el dorso. En la cabeza destaca una mancha con forma de `U´, y a ambos lados de la misma, surge una brida oscura que va desde la comisura de la boca hasta el ojo y luego continua dorsalmente. Podemos encontrarlas en encinares, pinares, zonas agrícolas y matorrales con cobertura escasa o media.

 

Vipera latastei / V. García Canseco, CENEAM

Vipera latastei / V. García Canseco, CENEAM

La víbora hocicuda (Vipera latastei) es un ofidio venenoso, de pequeño tamaño que generalmente no sobrepasa los 60 cm. Posee una cabeza con forma triangular, adornada con dos manchas que pueden llegar a unirse hasta formar una `V´ invertida. La coloración del cuerpo va desde los tonos grises hasta los tonos marrones. En el dorso tiene una banda más oscura que puede formar un dibujo en zigzag, mientras que en los costados aparecen manchas oscuras y algo difusas que se alternan con este. Una característica muy importante que la diferencia del resto de culebras es la pupila, siendo vertical en la víbora hocicuda y circular en el resto de culebras. El nombre de hocicuda viene dado por su característica más llamativa, un apéndice justo en el extremo del hocico. A diferencia del resto de las culebras, las escamas de su cabeza están superpuestas de forma similar a la colocación de las tejas, mientras que en el resto las escamas de la cabeza se unen como formando un puzle. Tiene preferencia por sitios cálidos y llanos, encontrándose sobre todo en zonas rocosas cubiertas con matorral, en taludes, en muros de piedra, en zonas abiertas de bosques…

 

Malpolon monspessulanus / A. Camoyán, CENEAM

Malpolon monspessulanus / A. Camoyán, CENEAM

La otra especie con glándulas tóxicas es la culebra bastarda (Malpolon monspessulanus). Puede alcanzar los 2,30 metros, tratándose de un ofidio de gran tamaño. En jóvenes la coloración es marrón o verdosa, con manchas blancas rodeadas de un círculo negro en la cabeza, mientras que en el dorso presentan manchas blancas, negras y grises. En ejemplares adultos, la coloración varía de marrón a olivácea, volviéndose uniforme. Son muy huidizas. Sus colmillos están muy retrasados, por lo que para inyectar veneno tendría que meter a la presa en su boca, siendo por lo tanto muy difícil que introduzca sus toxinas a una persona. Su veneno no afecta gravemente a las personas, excepto cuando hay problemas de alergias. Vive en gran cantidad de ambientes, especialmente en zonas con matorral, en campos cerealistas donde haya vegetación en la que resguardarse, en las dehesas, etc.

Tras dar unos breves apuntes para poder distinguir las especies de serpientes que podemos encontrar en Valladolid, daremos unos consejos en caso de que nos topemos con una:

  • Mantener la calma.
  • No acercase a ellas ni intentar cogerlas o matarlas.
  • No hacer movimientos bruscos que la asusten y alejarnos lentamente.
  • Cuando vayamos a dar un paseo por el campo ver donde pisamos o nos sentamos.
  • En caso de estar en una vivienda o cerca se debe llamar al Centro de Recuperación de Animales Silvestres, a la policía o a emergencias para que vayan a recogerla y la devuelvan a su hábitat.
  • Si se produce un ataque por parte de la serpiente, se deberá llamar de inmediato a emergencias, aunque los ofidios que nos encontramos en Valladolid sólo atacan si se sienten amenazadas.

 

Stefanie Serrano Yanes

estudiante en prácticas en el Museo de la Ciencia, procedente del Grado de Ciencias Ambientales de la Universidad Europea Miguel de Cervantes

Una mirada hacia la colmena

Jueves, 2 de Agosto de 2018 Sin comentarios

El avispón asiático, también conocido como Vespa velutina en el ámbito científico, es un himenóptero que suscita gran interés en la actualidad debido, en parte, a la creencia de tratarse de un animal muy peligroso.

Esta especie nativa del sureste asiático está catalogada como exótica invasora y, si bien es cierto que no hay que temer especialmente por la peligrosidad de su picadura, sí genera ciertos problemas ecológicos derivados de su presencia. Pero, ¿por qué es dañino el avispón asiático?

Por un lado, existe una problemática ecológica o de biodiversidad ya que esta especie depreda sobre la abeja europea (Apis mellifera) y otros insectos polinizadores.

Una segunda cuestión asociada a la anterior es el perjuicio económico que acarrea, dado que la actividad de las abejas autóctonas se ve afectada por la pérdida de individuos. Del mismo modo, el control de la plaga implica importantes costes a las administraciones regionales.

Finalmente existe un factor relacionado con la salud humana y es que, aunque no es particularmente peligrosa para el hombre, se han dado casos recientes de picadura de avispón asiático con fatales consecuencias para personas alérgicas. Por el contrario, para las personas no alérgicas la toxina inyectada no suele revestir más complicaciones que la generada por una avispa europea.

La introducción de especies exóticas invasoras (EEI) puede ser causada accidentalmente o producida por un acto intencionado, y en el caso de Vespa velutina su llegada a Europa se produjo de forma accidental hace ya más de una década.

En la actualidad, en España se distribuye principalmente por Galicia y País Vasco, habiendo cierta incidencia también en Asturias, Cantabria y Cataluña.

La alarma social que se ha generado a raíz de la llegada de esta especie invasora ha damnificado gravemente a nuestro avispón autóctono ya que la confusión entre ambas especies lleva consigo la destrucción de muchos nidos de Vespa crabro. Por ello se necesita una buena identificación.

Dado que ambas especies presentan un tamaño similar que oscila entre 17 y 32mm de longitud, para lograr distinguirlas nos podemos basar en su apariencia. El avispón invasor presenta el cuerpo de color marrón oscuro o negro con mínimos detalles amarillo-anaranjados. Las terminaciones de sus patas exhiben un color amarillo.

Por contraposición, el avispón autóctono Vespa crabro luce un color amarillo claro en la mayor parte de su cuerpo así como las patas marrones.

 

Vespa crabro vs Vespa velutina / Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. Monceau et al., 2014

Vespa crabro vs Vespa velutina / Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. Monceau et al., 2014

Otra forma de poder diferenciar ambos véspidos la encontramos en la ubicación y forma de los nidos. Mientras que el nido de V. velutina se encuentra normalmente en la parte alta de los árboles, el del avispón europeo suele estar construido en troncos huecos, cobertizos o incluso altillos de casas, pero nunca a tanta altura como la velutina. Asimismo, el tamaño del nido del avispón europeo suele ser más reducido que el del avispón asiático, pudiendo éste llegar a alcanzar hasta 1 metro de longitud y albergar varios miles de individuos.

 

Nido de Vespa velutina/ Nido de Vespa velutina/ Wikipedia. Francis Ithurburu.

Nido de Vespa velutina/ Nido de Vespa velutina/ Wikipedia. Francis Ithurburu.

A día de hoy existen numerosas campañas tanto de sensibilización como de captura y destrucción de nidos del avispón asiático, destacando especialmente en las comunidades más afectadas y anteriormente mencionadas. En dichos lugares resulta una prioridad la colocación de trampas para atrapar el mayor número de ejemplares, incluyendo las reinas.

En esta línea, uno de los objetivos de este artículo es mejorar el conocimiento de la especie para poder llevar a cabo medidas de control y gestión, minimizando los efectos sobre especies no objetivo como Vespa crabro.

 

Ángel de Prado Santos,
estudiante en prácticas en el Museo de la Ciencia procedente del
Grado de Biología de la Universidad de León

¿Qué observar en el cielo durante el mes de agosto?

Miércoles, 1 de Agosto de 2018 Sin comentarios

Durante el mes de agosto, el triángulo de verano se localiza sin ningún problema en la parte más alta del cielo donde, recordamos, se puede observar la preciosa estrella doble Albireo (constelación del Cisne). Además, si nos encontramos en un lugar oscuro, o al menos todo lo oscuro que podamos, podemos observar la siempre majestuosa Vía Láctea, pasando por la mitad de este triángulo.

Lluvia de estrellas de Perseidas / Wikipedia: Brocken Inaglory

Lluvia de estrellas de Perseidas / Wikipedia: Brocken Inaglory

En cuanto a planetas, Venus es visible al atardecer hacia el Oeste e irá poco a poco declinando hacia el horizonte. Júpiter se sitúa en Libra, por lo que es fácilmente localizable. Saturno se encuentra por encima de las tres estrellas que forman la tapa de la tetera, en la constelación de Sagitario. Su brillo hace fácil su localización y nos muestra sus anillos fácilmente observables. Mientras, a la izquierda de éste, encontramos el brillo anaranjado de Marte, cada noche perdiendo brillo poco a poco, y quee se está alejando de la Tierra después de su máximo acercamiento el día 31 del mes pasado. Hasta el año 2035 no se repetirá un acercamiento similar. Podremos localizarlo en la constelación de Capricornio, cerca de Sagitario, realizando una parada aparente en el cielo.

Y cómo no, hacia el este ya podemos comenzar a observar algunas de las principales constelaciones del otoño: Capricornio, Acuario, el gran cuadrado de Pegaso escoltado por Piscis, la constelación de Andrómeda, que contiene una de las joyas del cielo, la galaxia de Andrómeda, la galaxia más cercana a nosotros y la única visible a simple vista en esta parte norte del mundo.

También tenemos el máximo de la lluvia de estrellas, seguramente más conocida: las Perseidas, también llamadas “Lágrimas de San Lorenzo”, por coincidir con la festividad del santo. El momento del máximo será entre los días 12 al 13 de agosto, aunque la noche anterior y posterior también serán buenas. Se estima, que, en el momento del máximo, la THZ, estará en torno a las 100 fugaces/hora, aunque este número siempre varía en función de una serie de condiciones: lugar de observación, condiciones atmosféricas, humedad, etc. Este año tendremos Luna nueva, por lo que las condiciones son ideales.

Esta lluvia de estrellas, como todas, está provocada por un cometa, en este caso el 109P/Swift-Tuttle. Al acercarse al Sol van dejando un rastro de desperdicios (fragmentos) que cuando la Tierra lo atraviesa, son atraídos por ésta y penetran en la atmósfera a gran velocidad, se desintegran y forman las estrellas fugaces. Si conseguís realizar alguna fotografía de perseidas, enviádnosla y ¡la publicaremos en nuestro  blog y redes sociales! 

Y recordad, si tenéis cualquier tipo de duda o pregunta sobre observación, objetos o telescopios, no dudéis en escribirnos al planetario@museocienciavalladollid.es, o bien os esperamos en las sesiones del Planetario.

Planetario.

Cazadores aéreos, similares, pero no iguales

Miércoles, 1 de Agosto de 2018 Sin comentarios

Los largos y calurosos días de verano no suelen ser buenos para la observación ornitológica. Al igual que las personas, las aves suelen limitar sus periodos de mayor actividad a las primeras y últimas horas de la jornada, cuando las temperaturas dan un respiro. Las golondrinas, aviones y vencejos son aves que solemos asociar al verano, ya que su vinculación a los núcleos de población y sus vuelos cercanos y constantes las hacen fácilmente reconocibles. Sin embargo, en muchas ocasiones el observador no avezado confunde estas especies, asignando el mismo nombre a las tres.

Para despejar dudas daremos unas sencillas pautas de observación.

La golondrina común y el avión común pertenecen a la misma familia, por lo que su morfología es similar. Sin embargo, las dos plumas externas de la cola (rectrices) son más largas en la golondrina dando el la impresión de poseer una profunda horquilla. En el avión común, la diferencia de tamaño entre las plumas externas y las centrales no es tan acusada, presentando la cola solamente una ligera escotadura. Esta característica hace que en algunas zonas reciba el nombre de colapez. La coloración también es diferente y mientras que la golondrina presenta todo el dorso de tonos azulados y garganta rojiza, el avión exhibe una mancha blanca muy visible en la base de la cola.

El vencejo común, por su parte, pertenece a un grupo bastante alejado genéticamente de las golondrinas. Sin embargo, al compartir hábitos alimenticios similares (todas se alimentan de insectos aéreos que capturan en vuelo), también comparten algunas similitudes morfológicas. Una observación detenida, aunque sea en vuelo, nos permitirá apreciar al vencejo común como un ave homogéneamente oscura, de largas alas en forma de hoz y cola muy corta. El vuelo es mucho más rápido y directo que el de las otras dos especies y, curiosidad, nunca se posa en cables, ramas, vigas, ni en el propio suelo, como si hacen la golondrina común y el avión común.

La nidificación también sirve para diferenciar estas especies de grandes voladoras, ya que el vencejo común no hace nidos de barro como las otras dos especies, utilizando generalmente huecos en fachadas y bajo tejas. La golondrina común construye nidos de barro en interiores (garajes, cuadras, porches, viejas habitaciones, etc.) y no los adhiere al techo, mientras que el avión común los ubica bajo aleros o extraplomos, los une al techo y solo deja una pequeña abertura para acceder.

 

Golondrina común, vencejo común y avión común/ Ilustración de José Manuel Onrubia Baticón

Golondrina común, vencejo común y avión común/ Ilustración de José Manuel Onrubia Baticón

Charla ‘CSI Luxor: ¿era la reina Nefertiti la madre de Tutankamon?’

Viernes, 20 de Julio de 2018 Sin comentarios
Juan Antonio Belmonte durante su charla en el Auditorio del Museo

Juan Antonio Belmonte durante su charla en el Auditorio del Museo

De forma paralela a la exposición ‘Los Tesoros de Tutankamon’, el Museo de la Ciencia organizó la charla ‘CSI Luxor: ¿era la reina Nefertiti la madre de Tutankamon?’. Una conferencia a cargo de Juan Antonio Belmonte, astrofísico del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC).

¿Quién sucedió a Akhenaton? ¿Quién era Semenkhkare? ¿Era la misma persona que Neferneferuaton? ¿Era este gobernante una mujer o un varón? ¿Quién era Dakhamunzu, la reina egipcia que escribió al rey hitita  Suppiluliuma pidiéndole un hijo varón para hacerlo rey de Egipto a su lado? ¿Quién era el varón enterrado en la tumba KV55  del Valle de los Reyes? ¿De quién era hijo Tutankamon? ¿Era Akhenaton su padre? Y, lo más sugerente, ¿qué papel desempeñó Nefertiti en todo este enredo?

El final del periodo de Amarna es una de las épocas más controvertidas y, a la vez, más  fascinantes de la historia de Egipto. En la última década se han publicado varios trabajos sobre el tema, en los que se plantean hipótesis alternativas y, en general, excluyentes.

Además, recientemente el tema ha cobrado especial relevancia  por el supuesto hallazgo de cámaras  secretas en la tumba de Tutankamon que, según se afirma, podrían ser el lugar de último reposo de la legendaria reina Nefertiti.

En esta charla, Juan Antonio Belmonte mostró cómo haciendo uso de la astronomía, la arqueología (en particular la epigrafía) y la genética se puede encontrar una respuesta razonable a la mayoría de los enigmas planteados.

Un encuentro del que os dejamos el audio al completo.

 

Qué observar en el cielo el mes de julio

Jueves, 19 de Julio de 2018 Sin comentarios

En este comienzo del verano todavía podemos recordar algunas de las constelaciones de primavera que podrían servirnos de referencia para localizar algunas de verano. Es el caso de ‘El Boyero’ (recordad cómo se encontraba). Su estrella principal, Arturo, sigue siendo de las más brillantes del cielo, por lo que situarla es fácil.

Más a su izquierda tenemos una especie de mariposa que, junto algunas estrellas más forma la constelación de Hércules, el ‘Hombre Arrodillado’, el gran héroe. De los doce trabajos que realizó, algunos, según la leyenda, están en el cielo como constelaciones para ser recordados. Ya vimos las constelaciones de Leo, Cáncer o el Dragón.

En la parte alta del cielo tenemos un viejo conocido: es el Triángulo de Verano, formado por las estrellas más brillantes de tres constelaciones: Vega (de la Lyra), Altair (del Águila) y Deneb (del Cisne). Cisne es al animal en que se convirtió Zeus para seducir a Leda, y Águila sería una de las aves estínfalas contra las que luchó Hércules, mientras que Lyra (Lira) representaría el instrumento de Orfeo, con el que componía una música que agradaba a los dioses. La Vía Láctea que atraviesa el triángulo es uno de los objetos más bellos e impresionantes del verano, especialmente cuando observamos lejos de zonas con luz y en noches sin Luna.

Siguiendo la Vía Láctea hacia el horizonte sur, nos encontramos en ella un abultamiento. Es el centro de nuestra galaxia. Muy cerca podemos observar con prismáticos, gran cantidad de conjuntos de estrellas, llamados cúmulos globulares, unos con más estrellas que otros. A la derecha del centro galáctico se sitúa la constelación del Escorpión (Scorpio), que representa un escorpión con la cola preparada para atacar. Su forma es una de las más sencillas. Destaca su estrella principal, Antares, una estrella de tipo súpergigante de color rojo, un color que se puede apreciar muy fácilmente a simple vista.

A la izquierda tenemos la constelación de Sagitario, que representa una figura un tanto complicada, un centauro con arco y flecha. Si tenemos en cuenta que, al menos desde aquí, queda bastante bajo con respecto al horizonte, con lo que se reduce el brillo de las estrellas, y que la mayor parte de las estrellas que componen la constelación son bastante poco brillantes, el reconocer la figura completa en el cielo es una tarea un tanto complicada. Por ello se ha creado una figura sencilla con las estrellas brillantes de la constelación: una tetera. Por ello hablamos de la ‘tetera de Sagitario’.

Dentro de los objetos fáciles para la observación, tenemos la cabeza del Cisne, la estrella Albireo. Se sitúa dentro de la franja de la Vía Láctea, hacia el centro del llamado ‘Triángulo de Verano’. Esta estrella es en realidad una estrella doble, aunque no sabemos con certeza si están gravitacionalmente unidas. Si es así, tardarían en dar una vuelta una en torno a otra al menos 75.000 años. Con pequeños instrumentos es fácil separarlas y observar la diferencia de brillo entre las dos componentes, así como su color, amarillo-anaranjado para la más brillante, azulado para la compañera. Es realmente una pareja inolvidable.

Hacia la derecha del Triángulo de Verano, y antes de tropezarnos con el Boyero, tenemos la constelación de Hércules, el héroe. Ya os comentábamos que en cielo se puede ver la parte más brillante como una mariposa. Hacia la parte de arriba, en el borde de la derecha, se puede observar con prismáticos un objeto con forma esférica y brillante. Es un cúmulo globular llamado M13. Con pequeños telescopios podemos observar que está compuesto por una enorme cantidad de estrellas. Los cúmulos globulares son objetos muy viejos casi tan viejos como nuestra galaxia, y se encuentran situados en una región llamada halo, que rodea el centro de la galaxia. Así que si dirigimos el telescopio hacia esa zona y alrededores (recordad que el centro se sitúa entre las constelaciones de Escorpio y Sagitario), podremos encontrar unos cuantos.

Además podremos ver en el cielo los planetas Mercurio, muy bajo al oeste; Venus, más alto al oeste en Leo, Júpiter hacia el sur en Libra; Saturno, en Sagitario; y Marte en Capricornio.

Este año, el mes de julio nos depara algunas sorpresas. Por un lado, tenemos oposición de Marte, un evento que se produce cada 780 días, y toca el 27 de este mes, aunque la distancia más cercana a la Tierra se producirá tres días después, el 30, situándose a una distancia de 0,38 UA de la Tierra, es decir, unos 56,8 millones de kilómetros de la Tierra. Esta distancia es la más cercana de los últimos 15 años, y la más cercana hasta después de 2050, por lo que será interesante observar el planeta como un brillante punto rojo en el cielo.

Por otro lado, el día 27 también tendremos eclipse total de Luna, lo que se ha dado en llamar “Luna de sangre”, debido al intenso color rojo que adquiere en ese momento nuestro satélite.

Y recordad, si tenéis cualquier tipo de duda o pregunta sobre observación, objetos o telescopios, no dudéis en escribirnos al planetario@museocienciavalladollid.es, o bien os esperamos en las sesiones del Planetario.

Moon eclipse

 

 

Locutus Borg [GFDL (http://www.gnu.org/copyleft/fdl.html) or CC-BY-SA-3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/)], from Wikimedia Commons

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Junio, mes de tormentas

Viernes, 29 de Junio de 2018 Comments off

El tramo final del mes de junio se está caracterizando por la abundancia de tormentas. Aunque peligrosas, las tormentas ofrecen maravillosos espectáculos en los que la luz y el sonido constituyen los elementos principales.

Muchas personas disfrutan escuchando truenos y observando rayos y relámpagos. Pero, ¿cuáles son las diferencias entre estos tres elementos?

Rayo y relámpago

El rayo es una gran descarga eléctrica natural de electricidad estática, con diferencias de potencial que pueden llegar a los mil millones de voltios con respecto al suelo. Se suelen producir entre partículas positivas del suelo y negativas de las nubes denominadas cumulonimbos. Todo esto está acompañado por luz, generada por el paso de la corriente eléctrica. A diferencia del rayo, el relámpago baja de forma ramificada y nunca toca tierra, aunque, como el rayo, se forma en la línea recta más corta que une dos zonas con diferencia máxima de voltaje.

Trueno

El trueno es el sonido que se escucha durante una tormenta eléctrica y es producido por la onda de choque generada al expandirse el aire rápidamente en función de las altas temperaturas que se alcanzan.

Se puede calcular la distancia a la que se encuentra una tormenta midiendo el tiempo que transcurre entre el fenómeno rayo o relámpago y el sonido del trueno. Cada 3 segundos calcularemos un kilómetro.

 

Te dejamos un enlace a un vídeo realizado por Fernando Cabrerizo de las tormentas caídas en Valladolid la noche del 28 al 29 de junio: https://vimeo.com/277568134

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Qué observar en el cielo durante el mes de junio

Lunes, 4 de Junio de 2018 Comments off

Poco a poco va pasando el tiempo, y ya estamos casi a la mitad del año… Pero al fin parece que llegarán las temperaturas más cálidas, noches más cortas, y el tan deseado, al fin, comienzo del verano, que comenzará el 21 de junio a las 12h 07m hora oficial peninsular y terminará el 23 de septiembre con el comienzo del otoño.

Constelación del Dragón/ Wikipedia

Bien, hemos repasado constelaciones, mitología y algunos de los objetos celestes más destacados y sencillos del cielo. Vamos con algunas aclaraciones para terminar la primavera. Os decíamos el mes anterior, que al hablar de galaxias en primavera, entrábamos ya en temas de ordenación y estructura del Universo. Puede resultar algo complejo de comprender así de primeras, pero no lo es.

El Universo se ordena siempre de lo sencillo a lo complejo: desde las estructura más sencilla de las partículas subatómicas, pasando por las células de nuestro organismo, las rocas de una montaña, las nebulosas estelares hasta los conjuntos de galaxias. Aplicando esto a nuestro entorno estelar, podríamos resumir que las estrellas que se ven en el cielo desde cualquier parte del mundo, están dentro de nuestra galaxia, la Vía Láctea. A su vez nuestra galaxia, junto con la galaxia de Andrómeda (la más cercana a nosotros), y otras treinta galaxias más, forma lo que se denomina el Grupo Local, algo así como nuestro “vecindario galáctico”. Nuestro Grupo Local, junto con otros, forma el Supercúmulo de Galaxias de Virgo (llamado así por encontrarse, aparentemente, en la dirección de ésta constelación).

A su vez, el Supercúmulo de Galaxias de Virgo, tiene la forma de un disco plano con un diámetro aproximado de 200 millones de años-luz. Lo componen alrededor de cien cúmulos y grupos de galaxias. A su vez los supercúmulos se agruparían en hipercúmulos, filamentos galácticos o lo denominado “Grandes Muros”…. Pero esto es tema de otra historia.

Regresando a lo nuestro, lo que es la observación sencilla, podemos apreciar cómo en este mes, las constelaciones primaverales ya van declinando claramente hacia el oeste para dar paso por el este a las constelaciones estivales. Es muy recomendable echarle un ojo a una de las estrellas de la constelación del Dragón (ya sabéis, situada entre las constelaciones de Osa Mayor y Osa Menor). Se llama Kuma (ν Draconis, letra griega que se dice “ni”), y es una preciosa estrella doble, visible con prismáticos, cuyas componentes son dos estrellas blancas. O también podéis buscar μ Cephei (Mu Cephei), en la constelación de Cefeo, llamada la “estrella granate”, por su intensísimo color rojizo.

Os recordamos que durante este mes tendremos la posibilidad de observar tres planetas en el cielo: Venus, brillante la primera parte de la noche hacia el oeste en Géminis, Júpiter, muy brillante en Libra, y Saturno, mucho más discreto en brillo en Capricornio, y que estará en oposición el día 27, pudiéndose observar mejor su sistema de anillos.

Y recordad, si tenéis cualquier tipo de duda o pregunta sobre observación, objetos o telescopios, no dudéis en escribirnos al planetario@museocienciavalladolid.es, o bien os esperamos en las sesiones del Planetario.

Planetario.

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Charla ‘Tengo unas Matemáticas… ¡Y no dudaré en usarlas!’

Miércoles, 23 de Mayo de 2018 Comments off
Clara Grima, matemática y divulgadora científica

Clara Grima, matemática y divulgadora científica

El Auditorio del Museo acogió el viernes 18 de mayo la charla participativa ‘Tengo unas Matemáticas… ¡Y no dudaré en usarlas!’. Un evento, organizado por el Aula de Cultura de El Norte de Castilla, a cargo de Clara Grima, profesora titular de Matemática Aplicada en la Universidad de Sevilla y divulgadora científica.

Aunque desde siempre fue así, es evidente que en pleno siglo XXI las matemáticas son la mano que mecen la cuna del progreso, aunque algunas veces no seamos capaces de intuirlas en las cosas que hacemos.

En esta línea, Clara Grima repasará algunos de los “superpoderes que nos otorgan las Matemáticas”.

Un interesante y animado encuentro del que os dejamos el audio para escuchar.

 

 

 

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