El islote de los voluntarios

Lunes, 5 de diciembre de 2016 Sin comentarios
9º voluntariado en el islote de 'El Palero'/ MCVA

9º voluntariado en el islote de ‘El Palero’/ MCVA

El pasado sábado 19 de noviembre, celebramos una nueva jornada de voluntariado en el islote de El Palero, y con ésta ya van nueve.

La mañana amaneció fría y con niebla, lo normal para estas fechas, pero esa circunstancia no evitó que todas las personas previamente apuntadas acudieran puntualmente a la cita, quizás porque intuían que el sol acabaría asomando para llenar de luz otoñal el interior del islote. Casi finalizando la jornada la niebla fue perdiendo fuerza y los rayos de sol, tímidamente, fueron haciéndose cada vez más fuertes. Los haces de luz entraban tamizados entre los árboles que, a pesar de lo avanzado del año, aun presentaban buena cobertura foliar. El ligero, pero paulatino, aumento de temperatura nos permitió despojar manos, cabeza y cuerpo de las prendas de abrigo. El contraste entre los tonos grises de la mañana y los cálidos dorados que iluminaban el interior de la olmeda, se hacía cada vez más evidente. Fue entonces, cuando las herramientas reposaban después del trabajo realizado, cuando paseamos por el islote disfrutando de las novedosas condiciones meteorológicas, entonces nos dimos cuenta del cambio que se había producido en el islote desde aquella lejana primera jornada de voluntariado.

9º voluntariado en el Islote de 'El Palero'/ José Miguel Barrantes Martín

9º voluntariado en el Islote de ‘El Palero’/ José Miguel Barrantes Martín

El espacio lucía libre de basuras, muchos de los pequeños árboles y arbustos que en sucesivas jornadas se han ido plantando mostraban un aspecto saludable. Los protectores derribados por el agua o los conejos volvieron a su lugar para cumplir la misión de cuidar de las delicadas cortezas. En las mejores zonas, donde la influencia del agua del río permite un mejor arraigo y crecimiento, se encontraban los ejemplares de mayor porte, algunos de ellos ya con más de 4 metros de altura. Las escaleras talladas en el suelo, maltratada y desgastadas por las crecidas, recuperaron su forma y función. En definitiva, nos encontrábamos en un espacio muy distinto al que descubrimos hace años, cuando realizábamos las primeras incursiones insulares.
Pero el cambio no se ha producido de forma espontánea, todo lo contrario. De no ser por el desinteresado trabajo de todas las personas que han colaborado a lo largo de todos estos años, seguramente el islote no se hubiera recuperado como lo ha hecho, ya que son muchas las agresiones que sufre cada año: conejos que devoran las cortezas más tiernas, basura que se acumula con cada avenida, destrozos producidos por actos vandálicos, plantas desarraigadas por el viento, los animales o las crecidas, son algunos de los problemas que afectan al islote.

Sin embargo, año tras año, los voluntarios y voluntarias, algunos de corta edad, acuden puntualmente a la cita con el islote y aportan grandes cantidades de ilusión para conseguir que el islote luzca como lo hizo la mañana del 19 de noviembre.
Sin duda, la ribera del Pisuerga, Valladolid y sus vecinos, cuentan con este espacio ribereño gracias a la importantísima labor de todos aquéllos que decidieron dedicar una parte de su tiempo a trabajar por su conservación y restauración. Por ello, no nos queda nada más que agradecer su esfuerzo, dedicación y voluntariedad, ya que son ellos los verdaderos artífices de la conservación y restauración de este pedacito de tierra emergida en el cauce del río Pisuerga.

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Charla ‘Alergia y sensibilización alimentaria, y el caso particular del gluten’

Lunes, 5 de diciembre de 2016 Sin comentarios
Eduardo Arranz durante su charla 'Alergia y sensibilización alimentaria, y el caso particular del gluten'

Eduardo Arranz durante su charla ‘Alergia y sensibilización alimentaria, y el caso particular del gluten’

El Museo de la Ciencia de Valladolid organiza el miércoles 30 de noviembre la charla ‘Cuando tienes que elegir lo que comes. Alergia y sensibilización alimentaria, y el caso particular del gluten’.

Una conferencia que corrió a cargo de Eduardo Arranz, doctor en Medicina y Cirugía y  Profesor Titular de la Universidad  de Valladolid en el Área de Inmunología, y que estuvo incluida en el II ciclo ‘A tu salud’ – iniciativa que ha contado con la colaboración del Parque Científico de la Universidad de Valladolid y la Fundación General Universidad de Valladolid (FUNGE)-.

En la conferencia, Eduardo Arranz explicó las diferencias entre “alergia alimentaria mediada por IgE” (IgE: inmunoglobulina E, un tipo de anticuerpo) y la “hipersensibilidad alimentaria no alérgica”. Además, describió las funciones del sistema inmunitario que nos protege frente a las infecciones por microorganismos, para explicar las situaciones en las que ciertas proteínas “inofensivas” de los alimentos pueden activar también reacciones de hipersensibilidad.

Una de estas proteínas es el gluten de algunos cereales como trigo, cebada o centeno. La sensibilidad al gluten puede manifestarse de varias formas: la enfermedad celiaca (la más frecuente y conocida en niños y adultos), mediada por mecanismos dependientes de células del sistema inmunitario; la alergia al gluten (menos frecuente), mediada por IgE; y la sensibilidad al trigo no celiaca, donde los pacientes refieren síntomas relacionados con la ingestión de alimentos que contienen trigo, pero no cumplen los criterios diagnósticos de enfermedad celiaca ni de alergia al trigo. En esta entidad, los mecanismos responsables pueden ser muy diversos, algunos de ellos independientes del sistema inmunitario, o son todavía desconocidos.

Una interesante conferencia, de la que os dejamos el audio.

 

 

 

Qué observar en el cielo el mes de diciembre

Viernes, 2 de diciembre de 2016 Sin comentarios

Poco a poco todo llega, incluso el frío que parecía resistirse a invadir nuestras calles y campos. Ya queda poco para el invierno, que comenzará el 21 de diciembre a las 11:44 h, terminando el 20 de marzo de 2017, cuando de comienzo la primavera. Por tanto este invierno durará 88 días y 23 horas.

¡No perdamos tiempo para observar!

Todos aquéllos que tengáis la oportunidad de salir a la montaña durante el puente de primeros de mes, o durante alguno de los fines de semana de diciembre, aprovechad para echar un ojo al cielo, ya que desde esos lugares la observación astronómica es realmente magnífica. Veréis brillar más las estrellas, observareis más cantidad de ellas, y descubriréis objetos a simple vista que desde la ciudad son impensables.

A primeros de mes podemos todavía observar las constelaciones del pasado mes (no en vano todavía es otoño), pero cada día aparecen más altas en el cielo, y hacia la medianoche se sitúan hacia el oeste diciendo adiós. Sin embargo, al estar tan altas, podemos apreciar y reconocer sin problema las constelaciones otoñales, dándonos ya cierta inercia para comenzar a reconocer las invernales.

Figura de Orión

Figura de Orión

De éstas últimas, la reina indiscutible es sin duda Orión, el cazador gigante. La forma más sencilla de reconocer esta constelación comienza por tres estrellas, bastante brillantes, en línea recta, y muy cercanas en el cielo. Son conocidas como ‘las tres Marías’, porque siempre están juntas. Forman la parte central de la constelación, junto con otras cuatro estrellas en parejas: dos casi en paralelo por encima de ellas, y otras dos por debajo. Es una figura fácilmente reconocible, primero por tener una forma sencilla, parecida a un diábolo y segundo porque el brillo de sus estrellas es realmente llamativo. De la pareja que se encuentra por encima, hacia la mitad y algo hacia arriba, podemos ver tres estrellas poco brillantes y muy cercanas, que formarían la cabeza del gigante: las dos brillantes serían los hombros, las ‘tres Marías’ formarían el cinturón de su ropa, y las otras dos serían los pies. También es posible situar los brazos del gigante, pero, como están formados por estrellas sensiblemente menos brillantes, su localización puede ser algo más compleja. Del cinturón descienden tres objetos no demasiado brillantes, complicados de ver desde la ciudad, aunque sencillos en cuanto nos quitamos algo de luz. Forman el llamado ‘puñal de Orión’ o ‘espada de Orión’, y será un buen lugar para observar.

Entre las estrellas de la constelación destacan dos especialmente: de la pareja superior, la que sería el hombro izquierdo, llamada Betelgeuse, que es la novena estrella más brillante del cielo, una súpergigante roja, cuyo color se identifica sin problema; y, de la pareja inferior, la que sería el pie derecho, llamada Rigel, una estrella súpergigante blanco-azulada. Aunque aparentemente Rigel es más brillante que Betelgeuse, ésta última aparece situada como la más brillante de la constelación. Si sois aficionados a la fotografía, tomad imágenes de la constelación, que seguro que serán realmente especiales.

Objeto M42

Objeto M42

En cuanto a los planetas, Venus se encuentra, como ya sabéis, como el ‘lucero de la tarde’, siendo visible hacia el suroeste durante las primeras horas del atardecer, aunque podremos comprobar cómo va tomando altura con el paso de los días. Durante casi todo el mes estará acompañado en el cielo por Mercurio, si bien se verá más bajo sobre el horizonte y con algo de dificultad. En Navidad ya no será visible. Más hacia el sur y con el cielo oscuro, podremos ver un cada vez más diminuto Marte, alejándose de nosotros y moviéndose durante este mes entre las constelaciones de Capricornio y Acuario. Por su parte Júpiter es el ‘lucero del alba’, destacando en el cielo a primeras horas de la mañana, y viéndose cada noche antes según pasan las fechas.

Por lo que a objetos de cielo profundo se refiere, podemos volver a localizar la galaxia de Andrómeda (M31) con prismáticos, y después de acostumbrarnos a ella, dirigir nuestra mirada al centro del puñal de Orión. Allí podremos ver un objeto, a simple vista casi imperceptible, que parece una estrella muy poco brillante, y totalmente borrosa. Cuando usamos los prismáticos podremos ver un objeto en forma de abanico abierto, poco brillante. En zonas oscuras y con telescopios pequeños, podemos ver que abarca algo más, y con telescopios grandes, podremos comprobar que todavía es más grande. Se trata de una nebulosa, un conjunto de gas conocido como la Nebulosa de Orión, o la Gran Nebulosa de Orión (ya que en la constelación hay algunas nebulosas más), con el nombre oficial de M42. Además se trata de un fábrica de estrellas, uno de los lugares del Universo donde las estrellas ‘nacen’. En la próxima entrada os daremos más datos.

Confiemos en que el tiempo sea benévolo con los aficionados, y podamos disfrutar de este último mes del año observando el cielo. Que no os asuste el frío, que en este caso es nuestro aliado, ya que el cielo es más espectacular. La sabiduría popular cuenta que ‘cuanto más tiemblen las estrellas, mayor será la helada’, y no falla.

Consejos: si salís al campo, llevad siempre algo más de ropa de la que creáis que necesitareis, una manta, un termo con bebida caliente (mejor chocolate o café), frutos secos y chocolate. De esta forma, disfrutaréis más de la observación. Y si estáis acompañados, mejor.

Y recordad, si tenéis cualquier tipo de duda o pregunta sobre observación, objetos o telescopios, no dudéis en escribirnos a nuestro correo electrónico: planetario@museocienciavalladolid.es, o bien os esperamos en las sesiones del Planetario.

Planetario.

Charla ‘Resonancia magnética: ingeniería para la medicina del futuro’

Martes, 29 de noviembre de 2016 Sin comentarios
Carlos Alberola durante la charla sobre la resonancia magnética

Carlos Alberola durante la charla sobre la resonancia magnética

El Museo de la Ciencia de Valladolid organizó  el 23 de noviembre, a las 19 h, la charla ‘Resonancia magnética: ingeniería para la medicina del futuro’. Una conferencia incluida en el II ciclo ‘A tu salud’,  iniciativa que ha contado con la colaboración del Parque Científico de la Universidad de Valladolid y la Fundación General Universidad de Valladolid (FUNGE),

Durante el encuentro, Carlos Alberola López, Ingeniero de Telecomunicación y Catedrático del área de Teoría de la Señal y Comunicaciones, describió los principios físicos en los que esta tecnología se basa, mostrando sus similitudes con los sistemas y tecnologías de radiocomunicaciones y sus características diferenciales con respecto a otras técnicas de imagen diagnóstica, y mencionó algunos parámetros relevantes que hacen que las imágenes tengan diferentes apariencias.

Asimismo, indicó algunas secuencias empleadas en la rutina clínica y diversas aplicaciones de especial interés como son la resonancia cardiaca y la resonancia por difusión.

Una interesante conferencia de la que os dejamos el audio.

 

 

Charla ‘Impactos de asteroides y el fin de los dinosaurios’

Lunes, 21 de noviembre de 2016 Sin comentarios
Josep María Trigo durante la charla 'Impactos de asteroides y el fin de los dinosaurios'

Josep María Trigo durante la charla ‘Impactos de asteroides y el fin de los dinosaurios’

El Auditorio del Museo de la Ciencia de Valladolid acogió el jueves 17 noviembre la charla ‘Impactos de asteroides y el fin de los dinosaurios’. Una conferencia incluida en el ciclo ‘Qué sabemos de…’ -organizado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Museo de la Ciencia- que corrió a cargo del doctor en Ciencias Físicas, Josep María Trigo Rodríguez.
Nuestra existencia está íntimamente ligada al planeta Tierra y se hace difícil pensar que algún fenómeno cósmico pueda alterar la biosfera poniendo en jaque a la humanidad. Sin embargo, según el ponente “somos una especie algo incauta pues nos basamos en buena medida en nuestra experiencia vital y en la historia escrita, ciertamente breve y sesgada”.

Afortunadamente, el estudio de asteroides y cometas arroja nueva luz sobre los peligros que acechan a la Tierra. Astrofísica, geología y paleontología se unen en un campo bastante desconocido que revela, sin lugar a dudas, que los impactos con asteroides han ejercido un importante papel en la evolución de la vida en la Tierra.

La paleontología aporta pistas relevantes: pruebas de grandes extinciones y de que especies como los dinosaurios, que en su época también dominaron el mundo, ya no están aquí.

En esta línea, las estadísticas indican que el mayor peligro a medio plazo al que se enfrenta la supervivencia de nuestra especie es el impacto con un asteroide o cometa.

Ante esto, Josep María Trigo Rodríguez señala que “no podemos permanecer impasibles”, por lo que están proponiendo a la Agencia Europea del Espacio (ESA), la Misión de Impacto en un Asteroide (AIM) que pretende probar en el asteroide binario 65803 Didymos “nuestra capacidad actual para desviar asteroides y paliar futuros encuentros potencialmente peligrosos con estos objetos”.

Una interesantísima charla de la que os dejamos el audio listo para escuchar.

 

 

Charla ‘Volcanes: el fuego de la Tierra’

Jueves, 17 de noviembre de 2016 Sin comentarios
Joan Martí Molist durante la charla 'Volcanes: el fuego de la Tierra'

Joan Martí Molist durante la charla ‘Volcanes: el fuego de la Tierra’

El Museo de la Ciencia de Valladolid acogió el martes 15 de noviembre la charla ‘Volcanes: el fuego de la Tierra’. Una conferencia enmarcada en la Semana de la Ciencia 2016 e incluida en el ciclo ‘Qué sabemos de…’, organizado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Museo de la Ciencia.

A veces se informa acerca de la pérdida de vidas y la devastación en torno a los volcanes, y en otras se habla incluso de cambios en el clima terrestre. Pero estos fenómenos pueden acarrear otro tipo de consecuencias.

Joan Martí Molist, doctor en Geología, explicó cómo “en nuestra sociedad totalmente dependiente de la tecnología, pequeñas erupciones (como la del volcán islandés Eyjafjallajökull en 2010), que habrían pasado desapercibidas hace cien años, pueden paralizar el tráfico aéreo y causar pérdidas millonarias a escala global, sin representar un peligro para la población”.

Por otro lado, Joan Martí Molist indicó que “las erupciones volcánicas, capaces de generar, local o globalmente, todos estos efectos y muchos más, también comportan importantes beneficios para el medio ambiente y el hombre”. Son parcialmente responsables del origen de la atmósfera y de la vida sobre la Tierra, de la existencia de suelos fértiles en muchas zonas del planeta, de parte de la energía geotérmica en varios continentes, y la fuente de yacimientos minerales y de materias primas para la industria.

De esta forma, en esta conferencia se repasaron algunos aspectos fundamentales del origen de los volcanes, su dinámica eruptiva y el riesgo que representan, incluidos sus efectos sobre la atmósfera y el clima, o sus impactos sobre la salud humana y las economías locales, regionales y global, así como las actuaciones para reducir el riesgo en las zonas de convivencia entre personas y volcanes activos. Se intentará dar respuesta a algunas de las preguntas más comunes sobre el impactante mundo de los volcanes, y despertar la conciencia de los asistentes sobre la fragilidad de nuestra sociedad y su entorno frente a la naturaleza, algo que deberíamos tener siempre presente.

Una interesante charla, asociada a la exposición temporal ‘Cuando la Tierra tiembla. Volcanes y terremotos’, de la que os dejamos el audio para escuchar.

 

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Qué ver en el cielo el mes de noviembre

Miércoles, 2 de noviembre de 2016 Comments off
Las Leónidas vistas desde el espacio./ Fuente: wikipedia

Las Leónidas vistas desde el espacio./ Fuente: wikipedia

Poco a poco vamos llegando al final del año. Pero la ventaja es que el frío nocturno nos permite disfrutar de un cielo más definido y de una, ligeramente, mayor cantidad de estrellas, aunque este principio de mes no está siendo especialmente apto para la observación astronómica.

Como ya comentábamos el mes pasado, durante el otoño, el conjunto de constelaciones que sin duda acaparan nuestra atención por su facilidad de observación, son las que constituyen el mito de Casiopea. Aunque estamos seguro de que eso ya lo sabíais…

Ya el mes pasado hablábamos de algunos objetos fácilmente localizables y observables en el cielo. Este mes añadiremos alguno más.

Durante las primeras horas de la mañana, un rato antes del amanecer, podremos observar hacia el Este el planeta Júpiter, brillante en el cielo, pero que cada día a la misma hora veremos más alto, dentro de la constelación de Virgo. Al atardecer, por contra, podremos ver al brillante Venus cerca del horizonte Oeste, junto con un muy débil Marte hacia el Sur.

Pasada la medianoche del día 17 de noviembre, podremos observar también el máximo de la lluvia de estrellas de las Leónidas. Aunque el THZ previsto no supera las 15 fugaces/hora, suele ser un evento que merece la pena, y este año nos coincide con Luna casi llena, por lo que la observación será complicada para aquellas fugaces débiles.

En cuanto a otros objetos sencillos, podemos destacar las Pléyades, justo a los pies de Perseo. Es un conjunto realmente bonito visible a simple vista y con prismáticos. Podéis realizar una prueba de visión: localizad las Pléyades y contad las estrellas que veis. Así podéis saber cómo andáis de vista. El mes que viene os contamos cómo comprobarlo. También experimentar con la doble de la cola de la Osa Mayor, Mizar, que tiene una débil compañera llamada Alcor que sólo se puede ser vista por aquéllos con buena vista, o usando prismáticos.

Y recordad, si tenéis cualquier tipo de duda o pregunta sobre observación, objetos o telescopios, no dudéis en escribirnos al planetario@museocienciavalladolid.es, o bien acudir a alguna de las sesiones del Planetario.

Planetario.

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Qué ver en el cielo el mes de octubre

Martes, 11 de octubre de 2016 Comments off

Oficialmente el otoño comenzó el pasado 22 de septiembre, y terminará el 21 de diciembre, por lo que durará 89 días y 20 horas.

Durante esta estación, nos encontramos con el mismo problema que podemos tener en primavera: las lluvias. Los cielos suelen tener tendencia a estar cubiertos y las precipitaciones (por otro lado muy necesarias) suelen ‘aguarnos’ la fiesta… La noche que no está nublada, suele tener mucha humedad ambiental, lo que dificulta la observación; o bien tenemos la presencia de la Luna que también nos impide observar.

Aunque hay momentos en los que después de un buen chaparrón, el cielo se ve limpio e infinito. Pero seamos positivos. supongamos que no hay Luna y que tenemos un cielo despejado. Vamos a observar.

El inconveniente de la observación en otoño, al menos para las constelaciones pertenecientes a ésta estación (ya sabéis, las situadas hacia esa ‘ventana’ al sur), es que tenemos que buscar una zona especialmente oscura, ya que las estrellas que se pueden localizar son débiles y solamente en esos lugares se pueden observar. Me refiero a constelaciones como Capricornio, Acuario, el Caballito, el Microscopio o el Pez Austral. En esta última sí que hay que decir que su estrella principal, Fomalhaut, es bastante brillante, y puede observarse, algo baja con respecto al horizonte, pero con un brillo destacable, hacia el Este a primeras horas de la noche, y según pase el tiempo, hacia el Sur. También se conoce a esta estrella como ‘la estrella solitaria’ ya que destaca con su brillo entre el conjunto de estrellas poco brillantes de alrededor.

Dentro de las constelaciones que se pueden ver en otoño, aunque no se las considere propiamente de la estación, están el conjunto que componen la leyenda de Perseo. Son las constelaciones de Casiopea, Cefeo, Andrómeda, Perseo, Pegaso y Ballena. Estas constelaciones son relativamente fáciles de identificar en el cielo porque, primero, son constelaciones más brillantes que las anteriormente enumeradas, y segundo, sus formas son sencillas. Casiopea es una constelación en forma de letra “W”, así que no tiene pérdida. Además es una constelación circumpolar, es decir, desde nuestra posición se puede ver durante todo el año a cualquier hora de la noche. Cefeo está algo más arriba y tiene forma de una casa dibujada por un niño. Pegaso es, básicamente, un gran cuadrado en el cielo. Andrómeda se estira en forma de “V” tumbada y ligeramente curvada desde una de las estrellas de Pegaso y hacia su izquierda. Perseo está por debajo de Casiopea y cerca de Andrómeda. Por último, Ballena es algo más complicada, pero por eso os adjuntamos esta imagen simulada del cielo.

Constelación Ballena

Constelación Ballena

Como este grupo de constelaciones ocupa un área del cielo muy considerable, podremos observar un gran número de objetos celestes. Solamente comentaremos algunos, pero para comenzar son suficientes.

Uno de los más sencillos de localizar está en la constelación de Andrómeda. Hacia la mitad de la misma y ligeramente por encima de ella, podemos ver, si estamos en zona oscura, un elemento borroso en el cielo, pequeño y poco brillante, aunque localizable a simple vista. Es la galaxia de Andrómeda, la galaxia más cercana a la nuestra y la única visible a simple vista desde esta parte del mundo. Es el objeto más lejano visible a simple vista (unos tres millones de años-luz).

En la constelación de Cefeo destaca mu Cephei, una de las estrellas más rojas del cielo y visible con prismáticos. Es una estrella de tipo hipergigante con un diámetro estimado de 1.420 veces el diámetro solar. Si diéramos la vuelta en torno a la estrella a la velocidad de la luz, tardaríamos ¡más de seis horas!

Dentro de la constelación de Pegaso (el caballo alado), destacamos el objeto M15, un cúmulo globular, es decir, una aglomeración de estrellas en forma de esfera. Contiene una de las cuatro nebulosas planetarias (expulsión del gas de una estrella en las fases de su muerte) conocidas en un cúmulo globular. Se sitúa a unos 33.600 años-luz, y se calcula que se dirige a la Tierra a una velocidad de 383.760 km/h. No os preocupéis, no hay riesgo de colisión…

Y para terminar con las constelaciones, en Perseo tenemos uno de los objetos más fáciles del cielo, conocido como ‘el doble cúmulo de Perseo’. Son dos cúmulos abiertos, visibles a simple vista en zonas oscuras. Se denominan, como curiosidad, NGC 869 y NGC 884.

Por otra parte, podemos ver a muy primera hora de la noche, poco después de ponerse el Sol, a los planetas Venus, Marte y Saturno. Un bonito trío de ases del cielo: Venus por su brillo, Saturno por sus anillos, y Marte por su color. En cualquier caso, ya sabéis que Saturno siempre nos ofrece un gran espectáculo, incluso con medianos instrumentos.

Y recordad, si tenéis cualquier tipo de duda o pregunta sobre observación, objetos o telescopios, no dudéis en escribirnos al planetario@museocienciavalladolid.es, o bien os esperamos en las sesiones del Planetario.

Charla ‘Cervantes, estrellas y planetas’

Lunes, 10 de octubre de 2016 Comments off
Benjamín Montesinos durante su charla 'Cervantes, estrellas y planetas'

Benjamín Montesinos durante su charla ‘Cervantes, estrellas y planetas’

Dentro de la Semana Mundial del Espacio 2016, el Auditorio del Museo de la Ciencia acogió la charla ‘Cervantes, estrellas y planetas’.

En ella, el astrofísico e investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Benjamín Montesinos Comino, explicó cómo el sistema planetario ubicado en torno a la estrella mu Arae, en la constelación del Altar,  fue ‘rebautizado’ hace pocos meses a través de una votación promovida por la Unión Astronómica Internacional en el concurso NameExoWorlds.

Tras el proceso, la estrella se denominó ‘Cervantes’ y los cuatro planetas del sistema planetario, conocidos como mu Arae b, c, d, e, pasaron a llamarse oficialmente ‘Quijote’, ‘Dulcinea’, ‘Rocinante’ y ‘Sancho’.

Benjamín Montesinos enseñó cómo es el sistema planetario y cuál fue el procedimiento por el cual la candidatura presentada por el Planetario de Pamplona, la Sociedad Española de Astronomía y el Instituto Cervantes, logró el mayor número de votos.

 

A continuación, te dejamos el audio de este interesante encuentro.

 

Serpientes, bellas e inofensivas

Jueves, 15 de septiembre de 2016 Comments off

Pertenecen a un grupo de animales tradicionalmente odiados y temidos, las serpientes. Su cuerpo alargado, la ausencia de extremidades, el desplazamiento reptante, el movimiento eléctrico de su lengua bífida, la mirada inquietante y, sobre todo, el temor atávico y la creencia popular, hacen de las serpientes uno de los grupos faunísticos que más reacciones de rechazo suscitan, en parte por el temor a la supuesta posesión de veneno y a recibir posibles picaduras.

La realidad es bien distinta, ya que, si bien existen serpientes dotadas de colmillos con los que pueden inocular veneno (en realidad saliva modificada), también hay especies incapaces de realizar tal maldad, ya que no poseen colmillos inoculadores ni sustancias tóxicas. Incluso las serpientes dotadas de tal sistema ponzoñoso, resultan poco peligrosas, ya que no atacan a las personas a no ser que sean manipuladas o se produzca, de forma fortuita, un encuentro demasiado cercano.
En la Península Ibérica habitan 17 especies de serpientes (CSIC), de las cuales únicamente 6 poseen sistema inoculador de veneno y de éstas, solamente las 3 víboras, debido a las reacciones fisiológicas que pueden causar, se pueden considerar realmente venenosas. En el grupo más extenso, el integrado por las serpientes no venenosas, se encuentran las tradicionalmente denominadas ‘culebras de agua’, refiriéndose este término a dos especies de colúbridos, la culebra viperina (Natrix maura) y la culebra de collar mediterránea (Natrix astreoptophora), si bien solamente la culebra viperina está íntimamente ligada a los medios acuáticos.

 

Culebra viperina que habita en la Casa del Río en el Museo de la Ciencia

Culebra viperina que habita en la Casa del Río en el Museo de la Ciencia

La culebra viperina, especie que se puede observar en uno de los terrarios de la Casa del Río, es una serpiente de mediano tamaño, que generalmente exhibe un diseño característico compuesto por una banda dorsal oscura en zigzag combinada con manchas laterales romboidales. La cabeza es ancha y aparece bien delimitada, las pupilas son redondas y el iris muestra un anillo claro, amarillo o anaranjado. Es una especie absolutamente inofensiva que no muerde ni siquiera al ser manipulada, basando toda su estrategia defensiva en la huida, el mimetismo o, en casos extremos, en aparentar ser una víbora mediante el despliegue de comportamientos que reciben el nombre de ‘mimetismo batesiano’. Para ello, aplasta la cabeza, repliega el cuello formando una ‘s’ y emite bufidos, llegando a lanzar la cabeza contra el agresor, pero siempre con la boca cerrada.
La culebra viperina, que debe este apelativo precisamente a la estrategia defensiva anteriormente descrita, puede distinguirse de una verdadera víbora por su pupila redondeada, vertical en las víboras, las escamas de la cabeza, que son pocas y grandes, y la menor diferenciación de cabeza y cuello que en los vipéridos.

No obstante, la mejor forma de no sufrir accidentes indeseables en caso de encuentros fortuitos es observar los animales y no intentar manipularlos, dejarles una vía de escape y disfrutar de estos momentos, que, por lo general, en el medio natural se producen con escasa frecuencia.

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