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11 de febrero: Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia

Sábado, 11 de febrero de 2017 Comments off

Imagen de la campaña con motivo del día de la mujer y la niña en la Ciencia

El 11 de febrero se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Hypatia, Mileva Maric, Marie Curie, Rosalind Franklin, Henrietta Leavitt, Ada Lovelace… Como ellas, son muchas las mujeres que con sus hazañas han trabajado por un mundo mejor. Por ello, esta fecha pretende fomentar la participación de las mujeres en la Ciencia y en la Tecnología.

Aquí te ofrecemos una pequeñçisima lista de enlaces y noticias relacionados con este tema. ¡Trabajemos por la igualdad de oportunidades y una mayor visibilidad de la mujer en la Ciencia!

Página oficial ‘Día de la mujer y la niña en la Ciencia’

Página ‘Mujeres con Ciencia’

Campaña ‘Mujer e Ingeniería’ de la Real Academia de Ingeniería 

Página ONU mujeres 

Derribemos estereotipos mediante el juego 

Científicas en la sombra 

Mujeres y matemáticas 

Dos barreras que alejan a las mujeres de la Ciencia 

Las niñas se creen menos brillantes que los niños desde los 6 años

Visibilicemos a las grandes físicas

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Lecturas científicas recomendadas

Lunes, 30 de enero de 2017 Comments off
Casagrande & Rintala: Installation 1:2001, Firenze Biennale 2001/ Wikipedia. Lapikas

Casagrande & Rintala: Installation 1:2001, Firenze Biennale 2001/ Wikipedia. Lapikas

Desde el Museo de la Ciencia, hemos elaborado una lista de libros relacionados con la Ciencia… Pero, ¡ojo! Ésta es sólo una pequeñísima selección de títulos. Os animamos a que nos recomendéis vuestros libros científicos favoritos y juntos elaborar un listado que pueda ser consultado por todos los interesados.

¿Nos ayudáis?

  • Ciencia para Nicolás, de Carlos Chordá
  • Cosmos, de Carl Sagan
  • El Universo, de Isaac Asimov
  • El origen de las especies, de Charles Darwin
  • Miles de millones y El mundo y sus demonios, de Carl Sagan
  • Malditas Matemáticas, de Carlo Frabetti
  • El gen egoísta, de Richard Dawkins
  • El mono desnudo, de Desmond Morris
  •  Una breve historia de casi todo, de Bill Bryson
  • Seis piezas fáciles, de Richard Feynman
  • Historia del tiempo, de Stephen Hawking Si tú me dices gen, lo dejo todo, de The Big Van Theory
  • La ciencia y la vida, de Valentín Fuster y José Luis Sampedro
  • Y el cerebro creó al hombre, de Antonio Damasio
  •  Qué es esa cosa llamada ciencia, de Alan Chalmers
  • Ciencia o vudú, de Robert L. Park
  • Un matemático lee el periódico, de John Allen Paulos
  • “Tesla y la conspiración de la luz”, de Miguel Ángel Delgado
  • “Neurozapping”, de José Ramón Alonso
  •  ‘La Corte de los ingenios’, de Ignacio Martín Verona
  •  ‘Los enigmas de Leonardo’, de Marisol Ortiz de Zárate
  •  ‘Amundsen- Scott: duelo en la Antártida’ y ‘Las aventuras de Piti en la Antártida’ de Javier Cacho
  •  ‘La Ciencia de los súperhéroes’, de Juan Scaliter
  •  ‘Arquímedes. El principio de Arquímedes’, de Eugenio Manuel Fernández Aguilar,
  •  ‘Jerónimo de Ayanz y Beaumont: un inventor navarro’, de Nicolás García Tapia
  • ‘El planeta de los besos’, de Jesús J. de la Gándara Martín.
  • ‘La Tabla rasa’, de Steven Pinker
  • ‘El Universo de la Conciencia. Cómo la materia se convierte en imaginación’,  Gerald M. Edelman y Giulio Tononi
  • ‘La Celula Viva’, de Christian de Duve
  • ‘El enigma de Fermat’, de Simon Sing
  • ‘Los mi5terios de los númerr6s’, de Marcus du Sautoy
  • ‘Los grandes problemas matemáticos’, de Ian Stewart
  •  ‘Las raíces cósmicas de la vida’, Josep M. Trigo

 

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Charla ‘La retina: una ventana para ver el cerebro’

Viernes, 16 de diciembre de 2016 Comments off
El doctor Carlos Pastor durante la charla 'La retina: una ventana para ver el cerebro'

El doctor Carlos Pastor durante la charla ‘La retina: una ventana para ver el cerebro’

‘La retina: una ventana para ver el cerebro’ ha sido la última de las charlas del II ciclo ‘A tu salud’, organizado con la colaboración del Parque Científico de la Universidad de Valladolid y la Fundación General Universidad de Valladolid (FUNGE)-.

En esta conferencia  José Carlos Pastor Jimeno, catedrático de Oftalmología de la Universidad de Valladolid y jefe de departamento del Hospital Clínico Universitario, explicó que la retina es parte del sistema nervioso central y es la zona del ojo encargada de transformar la luz en estímulos capaces de hacer que veamos.

Las enfermedades de la retina son muy prevalentes e importantes ya que, en muchos casos, pueden producir ceguera. Las tres más conocidas por la población son la retinopatía diabética, la degeneración macular asociada a la edad y el desprendimiento de la retina.

Sin embargo, el ponente se centró en la importancia de la exploración del ojo, ya que “desde hace algunos años se sabe que las alteraciones del sistema nervioso central tienen también su repercusión en la retina, y se están identificando en ella signos capaces de ayudar a un diagnóstico precoz de enfermedades del cerebro como la Esclerosis Múltiple, el Alzhéimer, el Párkinson y otras”.

Estos hallazgos tienen una enorme relevancia, ya que los datos son obtenidos por los oftalmólogos con técnicas muy simples e incruentas que, en la mayoría de los casos, lo único que necesitan es la dilatación de la pupila.

Una interesantísima charla de la que os dejamos el audio listo para escuchar.

 

 

Los cuervos de noche

Martes, 7 de junio de 2016 Comments off
Martinete común, fotografía de Fernando Cabrerizo

Martinete común, fotografía de Fernando Cabrerizo

Aunque este ave desarrolla su actividad preferentemente durante el crepúsculo y la noche, no resulta extraño, entre los meses de marzo y octubre, observar su silueta rechoncha sobrevolando el río a plena luz del día. El martinete es una especie perteneciente al grupo de las garzas, aunque su tamaño es considerablemente menor que el de su pariente la garza real, así mismo frecuente en el Pisuerga más urbano, aunque en este caso durante el invierno.

El martinete ejecuta un vuelo lento y elegante siguiendo el trazado del río entre los lugares de nidificación y los cazaderos, donde intentará capturar los peces de los que se alimenta. Es una especie colonial que suele ubicar sus nidos en árboles del bosque ribera, y precisamente esta circunstancia es la que permite su observación en la capital.

La situación de las colonias de cría, a pocos kilómetros al norte de la ciudad, y alguno de sus cazaderos, al sur de la misma, permite que se dejen ver sobrevolando elegantemente el río durante sus desplazamientos entre ambos lugares. Lo normal es que se desplacen en busca de comida al atardecer y regresen al amanecer.

Sin embargo, algunos ejemplares, como el que ha conseguido fotografiar maravillosamente nuestro amigo Fernando Cabrerizo en el entorno de los islotes de El Palero, pueden desplegar actividad diurna, permitiéndonos de este modo disfrutar de la belleza de este ave, también denominada ‘cuervo de noche’.

¡No te pierdas estas fabulosas imágenes! https://cacahuet.es/docs/2016/martinete-comun-pisuerga

Entrega de premios del concurso de relato breve ‘Heredarás la Tierra’

Martes, 24 de mayo de 2016 Comments off
Foto de familia de la entrega de premios 'Heredarás la Tierra'

Foto de familia de la entrega de premios ‘Heredarás la Tierra’

El Museo de la Ciencia de Valladolid y el Norte de Castilla entregaron el viernes 20 de mayo los premios del VI concurso de relato breve ‘La Ciencia y tú’. Un certamen que ha alcanzado su sexta edición y que en esta ocasión propuso el tema ‘Heredarás la Tierra’.

El jurado, formado por ambas entidades organizadoras, ha tenido en cuenta la  originalidad de los trabajos, la adecuación al tema propuesto y la calidad en la redacción.  De esta forma, Basilio Ruiz Cobo, de Tenerife, ha ganado la categoría general con su relato ‘Te voy a regalar el viento en el alcornoque’; mientras que el brasileño Alejandro Cortés Flórez, de 14 años de edad, se ha alzado con el premio en la categoría infantil – juvenil, con ‘Un mensaje del futuro’.

En esta línea, la recepción de relatos procedentes de diferentes partes de España y el mundo demuestra la consolidación del certamen, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.

Además, teniendo en cuenta el talento demostrado en función de su edad, el jurado decidió brindar una mención extraordinaria, dentro de la categoría infantil – juvenil, a la vallisoletana Carmen Fernández García, estudiante de 7 años del colegio Elvira Lindo de Arroyo de la Encomienda.

Por último el premio del público, votado a través de la red social twitter, ha recaído en el también vallisoletano, Víctor Manuel del Pozo Gómez, con su relato ‘Un nuevo comienzo’.

Los encargados de repartir los premios, consistentes en carnés de amigos del Museo de la Ciencia, libros firmados e invitaciones a catas, fueron Javier Aganzo, director de El Norte de Castilla; Inés Rodríguez Hidalgo, directora del Museo de la Ciencia; y los escritores, Clara Grima Ruiz y David G. Jara.

A continuación, os dejamos los relatos ganadores.

 

TE VOY A REGALAR EL VIENTO EN EL ALCORNOQUE

CATEGORÍA GENERAL – BASILIO RUIZ COBO

Basilio Ruiz Cobo en su conexión vía skype

Basilio Ruiz Cobo en su conexión vía skype

Constancio entró despacio en la habitación de su nieta. ¿Puede haber algo más hermoso que una niña de dos años dormida con el sol en la cara?

Comenzó a susurrar para no despertarla. “Alicia, esta mañana tu mamá se fue tan rápido al trabajo que no pude decírselo: es maligno, y tiene metástasis, y me quedará un año o año y medio. Y me da mucha rabia porque no me da tiempo a enseñarte lo importante. Verás: Vas a heredar todo lo que tengo. Y ¿sabes? Soy inmensamente rico: Tengo el pecho tan lleno de felicidad que me va a estallar por las costuras de las costillas; y tengo la luminosa liviandad de tu abuela a los 20 años y las arrugas de reír que tenía antes de morir; y tengo las manadas de trompas grises y blancos colmillos; y el ruido silencioso de los cocodrilos sumergiéndose en la tarde del rio; y las gotas de rocío atrapadas en la transparencia de la tela de araña; y el humo de leña interrumpido por el campanilleo de ovejas al atardecer de los pueblos del norte de Castilla; y el brío en las crines de los potros salvajes; y el cariño en los ojos avergonzados de los amigos que vendrán a verme cuando vaya a morir.”

“Para que puedas heredar el mundo tienes que aprender a aprehenderlo. Tienes, Alicia, que aprender a querer saber y así, sólo así, aprenderás a saber querer. Tienes que aprender lo que son el ribosoma, el jacobiano y el floema; el solutrense, los piroclastos y el gluón; la serotonina, los cuásares y el hipotálamo. Tienes que aprender por qué nace una flor, entender el olor de la lluvia, el ulular de un búho, y por qué es necesaria la muerte para que brille la vida, delicada y breve, pujante y pertinaz… incluso con metástasis…”

– Ummm ¡Hola, Buelito! ¿Vamos a ir al paaque?

– Buenos días, Ali. Claro, claro, pero antes vamos a desayunar y luego vamos a ver un alcornoque muy viejo ¿sabes? y vamos a escondernos entre las ramas y te voy a regalar el viento…

 

UN MENSAJE DEL FUTURO

CATEGORÍA INFANTIL  JUVENIL – ALEJANDRO CORTÉS FLÓREZ

Vídeo mandado desde Brasil por Alejandro Cortés Flores

Vídeo mandado desde Brasil por Alejandro Cortés Flores

De aquella tarde, lo único que recuerdo es que estaba presentando mi proyecto que consistía en una máquina capaz de conducir la materia a la velocidad de la luz, sin desintegrarla. Cuando volví en mí, me encontraba en un lugar desértico, con un calor abrasador y tanta sed como nunca antes había tenido.

Aquello no podía ser un sueño; pues esta vez el reloj de arena que cronometraba mis expediciones oníricas, no estaba presente. Sólo sabía que necesitaba con urgencia beber agua. Como por arte de magia, apareció un navío en medio de la arena que dejaba a su paso inmensas olas doradas. El capitán, un hombre de cabellos color plata, me lanzó un rollo de papel que tenía la textura de las alas de las libélulas y una botella color cielo llena de agua.

Desatendiendo a mi sed, abrí el rollo y encontré la siguiente leyenda escrita con mi propia
letra: A través de los tiempos, heredarás la tierra; cultivarás en ella el fruto de tu consciencia. Sí cuidas de tu casa, del aire y de las aguas que son tu patrimonio, legarás a tu estirpe el mundo que forjaste; si depredas tu hábitat, el corazón del tiempo se enfermará de muerte y el suelo que heredaste será una pesadilla. Con cariño, tu yo futuro.

Cuando terminé de leer la última línea, me encontré aterrizando en medio de fuertes turbulencias. En un lapso de tiempo que me pareció eterno, el avión se posó sobre el suelo, al tiempo que una voz metálica anunciaba el arribo al aeropuerto de mi ciudad. Al descender, los pasajeros celebraban emocionados el milagro de haber sobrevivido a aquel vuelo en donde por un momento se perdió el control. Sin mucha claridad sobre lo ocurrido, caminé como un autómata y recuperé mi equipaje. Cuando llegué a mi casa mis padres me enseñaron el periódico del colegio en donde mi fotografía fue publicada alabando mi presentación en la Feria de Ciencia Ficción. Yo me limitaba a sonreír, pues no tenía ninguna historia verosímil para contarles.

Cuando me retiré a mi habitación, encontré en mi equipaje un papel con textura de alas de libélula y una botella color cielo que viajaron conmigo desde alguna parte. Ahora tenía una razón más para seguir creyendo que el presente que no es más que nuestro propio futuro visto desde otro ángulo de eso que llamamos tiempo.

HEREDARÁS LA TIERRA

MENCIÓN EXTRAORDINARIA – CARMEN FERNÁNDEZ GARCÍA

La escritora Clara Grima jutnoa la ganadora Carmen Fernández García

La escritora Clara Grima jutnoa la ganadora Carmen Fernández García

Había una vez un Reino en el que los habitantes eran muy derrochadores. Ese Reino estaba muy lejos y nadie lo conocía. Hace muchos años era un lugar precioso, con un medio ambiente muy cuidado, pero llegó un Señor llamado D. Gastón, que era muy derrochador y un día fue de picnic, estaba haciendo tonterías con el agua y gastó tanto agua que de repente cayó un caracol de la fuente y lo quiso como mascota.

Don Gastón decidió llevarle al bosque, y pensó que sería su casa, así que cortó un árbol centenario para hacerle una casa a su mascota, el caracol llamado “Lentín”. La madera que sobró la tiró a la basura que ni siquiera cabía. Así que para que cupiese mejor la cortó y repartió trozos de madera por todas las papeleras del pueblo y como tampoco cabían se fue a una ciudad y tiró todo lo demás al contenedor del vidrio.

Pero lo vio la minúscula Hada Natura, que por supuesto se lo dijo a Dña. Ambiente, quien rápidamente fue a casa de D. Gastón aunque era muy de noche. El Hada Natura y Dña. Ambiente se introdujeron en sus sueños y D. Gastón soñó que sus hijos heredarían la tierra… En ese mismo instante se despertó y decidió cuidar mucho el medio ambiente. Recuperó el árbol que tiró para hacer ventanas y puertas para los habitantes que lo necesitaban, y también casas para otros animales amigos de “Lentín”.

Los habitantes de ese Reino ya no tuvieron frío en sus casas y decidieron cuidar los árboles del bosque, el agua y toda la naturaleza porque se dieron cuenta que así el Reino sería más agradable para vivir y gracias a la Ciencia podrían reutilizar los recursos naturales que tenían.

 

UN NUEVO COMIENZO

PREMIO DEL PÚBLICO – VÍCTOR MANUEL DEL POZO GÓMEZ

La directora del Museo junto a Víctor Manuel del Pozo Gómez

La directora del Museo junto a Víctor Manuel del Pozo Gómez

El día en que todo cambió amaneció como cualquier otro. La negra nube de contaminación se cernía sobre Valladolid. Nada nuevo. Preparaba una infusión de rocas africanas con la poca agua desalinizada que me restaba, cuando alguien llamó a la puerta.
– ¡Tienes que venir! ¡Rápido! – Arturo parecía bastante excitado.
– ¿Qué sucede? – quise saber.
– Coge tu soporte vital y vámonos. Te lo explicaré por el camino. Pero no lo hizo.
Conducía su locomóvil en silencio por la avenida de Salamanca, alimentando ocasionalmente a la insaciable caldera. Probablemente iba pensando en lo tarde que la humanidad comprendió que los combustibles fósiles eran una amenaza. Un anciano cruzó la calle arrastrando un carrito con el indispensable oxígeno. Hacía años que nadie podía salir al exterior sin bombona. Me entretuve mirando a aquel hombre de unos treinta años de edad. En otros tiempos habría sido joven, sin embargo, en este entorno hostil su vida tocaba a su fin. Arturo también debió reparar en él porque me preguntó:
– ¿Qué mundo quieres dejar a tus hijos cuando mueras?
– Sabes perfectamente que no tengo hijos. – repuse.
– Supón que los tuvieras, ¿Qué clase de mundo te gustaría dejarles?
– Desde luego, no este mundo.
Recordé las historias de mi abuelo acerca de un cielo siempre azul, de cientos de pájaros capaces de oscurecer algo llamado sol, de árboles frondosos y verdes. Quisiera dejar a mis hijos un mundo así, pero sabía que era imposible pues mi abuelo había vivido en otra época, antes de que la última planta se secara, y de que el ultimo animal se extinguiera.
– ¡Ya hemos llegado! – exclamó triunfal Arturo. Señaló las ruinas del antiguo museo de la ciencia, destruido durante la guerra del petróleo y añadió – Es ahí.
Agarré mi pesada bombona y lo seguí por la montaña de escombros. En la parte más alta Arturo esperaba agachado junto a un pequeño montón de tierra arrastrada por el viento de la cuenca por donde antaño fluyera el rio Pisuerga. Me acerqué para ver lo que miraba.
– ¿Es…? – inquirí incrédulo, pues jamás había visto una. Él asintió. – Pensé que ya no existían, que se habían extinguido hace décadas… ¡Es preciosa!, no ¡es fabulosa!
– Es todo eso y más. – con suma ternura acarició con las yemas de sus dedos los pétalos rosados de la flor. – Es un nuevo comienzo.

Relatos finalistas categoría ‘Premio del público’

Jueves, 12 de mayo de 2016 Comments off

# RELATO 1


 

SOCIEDAD CIENTÍFICA ESPACIAL PARA LA RECUPERACIÓN DEL PLANETA TIERRA.
PROYECTO: “RECREANDO EL PLANETA AZUL”
¡ENHORABUENA! Ha sido galardonado con el Primer Premio del CCLXVIII Concurso de Relato Breve “HEREDAMOS LA TIERRA”. Este premio le da la oportunidad de participar en la próxima estancia turística de tres meses en la Tierra, donde trabajan más de diez millones de científicos, los únicos humanos que pueblan la Tierra actualmente, con el objetivo de recrear el Planeta Azul que perdimos hace varios miles de años.

Esta aventura única le permitirá vivir experiencias que jamás olvidará, como por ejemplo:

  • Compartir tres meses de estancia en nuestro Planeta Azul con cien personas procedentes de doce galaxias diferentes. Algunas alejadas entre sí varios años luz.
  • Respirar al aire libre (sin necesidad de casco, escafandra o similar) y sentir en la piel desnuda el calor de una estrella del tipo espectral G2, llamada Sol.
  •  Visitar los bancos de genes de la flora y fauna del siglo XXI, creados por los científicos de esa época y que gracias a ellos estamos llevando a cabo este proyecto con éxito.
  • Beber agua directamente de un manantial: corriente de agua que mana del suelo o de entre las rocas de forma natural.
  • Comer verduras y frutas frescas procedentes de huertos naturales (crecidas en tierra)
  • NOVEDAD: ¡Ver hielo en el Polo Norte de la Tierra! Por fin nuestros científicos han logrado disminuir la temperatura de la Tierra 12ºC y regenerar la capa de ozono casi en su totalidad, lo que ha permitido crear y conservar hielo en el Polo.
  • RECUERDO: A la finalización de su estancia se le entregará una flor deshidratada.

DOCUMENTACIÓN ANEXA:

  • Anexo I: Plan de viaje desde el planeta Eniootat a la Tierra. Duración: 5 meses.
  • Anexo II: Exención de responsabilidades. Firmar con huella y enviar por correo-luz.
  • Anexo III: Pruebas y exámenes médicos y psicológicos a realizar.
  • Anexo IV: Documento para donaciones. Las estancias de turistas se realizan para poder costear los gastos del proyecto: “Recreando el Planeta Azul”. Cualquier cantidad será bien recibida y aprovechada por nuestros heroicos científicos. El dinero recibido irá destinado a los siguientes proyectos: Creación de oasis en desiertos y el retorno del rinoceronte de Java. Gracias por su colaboración.

 

RELATO #2


UN NUEVO COMIENZO

El día en que todo cambió amaneció como cualquier otro. La negra nube de contaminación se cernía sobre Valladolid. Nada nuevo. Preparaba una infusión de rocas africanas con la poca agua desalinizada que me restaba, cuando alguien llamó a la puerta.
– ¡Tienes que venir! ¡Rápido! – Arturo parecía bastante excitado.
– ¿Qué sucede? – quise saber.
– Coge tu soporte vital y vámonos. Te lo explicaré por el camino. Pero no lo hizo.
Conducía su locomóvil en silencio por la avenida de Salamanca, alimentando ocasionalmente a la insaciable caldera. Probablemente iba pensando en lo tarde que la humanidad comprendió que los combustibles fósiles eran una amenaza. Un anciano cruzó la calle arrastrando un carrito con el indispensable oxígeno. Hacía años que nadie podía salir al exterior sin bombona. Me entretuve mirando a aquel hombre de unos treinta años de edad. En otros tiempos habría sido joven, sin embargo, en este entorno hostil su vida tocaba a su fin. Arturo también debió reparar en él porque me preguntó:
– ¿Qué mundo quieres dejar a tus hijos cuando mueras?
– Sabes perfectamente que no tengo hijos. – repuse.
– Supón que los tuvieras, ¿Qué clase de mundo te gustaría dejarles?
– Desde luego, no este mundo.
Recordé las historias de mi abuelo acerca de un cielo siempre azul, de cientos de pájaros capaces de oscurecer algo llamado sol, de árboles frondosos y verdes. Quisiera dejar a mis hijos un mundo así, pero sabía que era imposible pues mi abuelo había vivido en otra época, antes de que la última planta se secara, y de que el ultimo animal se extinguiera.
– ¡Ya hemos llegado! – exclamó triunfal Arturo. Señaló las ruinas del antiguo museo de la ciencia, destruido durante la guerra del petróleo y añadió – Es ahí.
Agarré mi pesada bombona y lo seguí por la montaña de escombros. En la parte más alta Arturo esperaba agachado junto a un pequeño montón de tierra arrastrada por el viento de la cuenca por donde antaño fluyera el rio Pisuerga. Me acerqué para ver lo que miraba.
– ¿Es…? – inquirí incrédulo, pues jamás había visto una. Él asintió. – Pensé que ya no existían, que se habían extinguido hace décadas… ¡Es preciosa!, no ¡es fabulosa!
– Es todo eso y más. – con suma ternura acarició con las yemas de sus dedos los pétalos rosados de la flor. – Es un nuevo comienzo.

 

#RELATO 3


 

TE VOY A REGALAR EL VIENTO EN EL ALCORNOQUE

Constancio entró despacio en la habitación de su nieta. ¿Puede haber algo más hermoso que una niña de dos años dormida con el sol en la cara?

Comenzó a susurrar para no despertarla. “Alicia, esta mañana tu mamá se fue tan rápido al trabajo que no pude decírselo: es maligno, y tiene metástasis, y me quedará un año o año y medio. Y me da mucha rabia porque no me da tiempo a enseñarte lo importante. Verás: Vas a heredar todo lo que tengo. Y ¿sabes? Soy inmensamente rico: Tengo el pecho tan lleno de felicidad que me va a estallar por las costuras de las costillas; y tengo la luminosa liviandad de tu abuela a los 20 años y las arrugas de reír que tenía antes de morir; y tengo las manadas de trompas grises y blancos colmillos; y el ruido silencioso de los cocodrilos sumergiéndose en la tarde del rio; y las gotas de rocío atrapadas en la transparencia de la tela de araña; y el humo de leña interrumpido por el campanilleo de ovejas al atardecer de los pueblos del norte de Castilla; y el brío en las crines de los potros salvajes; y el cariño en los ojos avergonzados de los amigos que vendrán a verme cuando vaya a morir.”

“Para que puedas heredar el mundo tienes que aprender a aprehenderlo. Tienes, Alicia, que aprender a querer saber y así, sólo así, aprenderás a saber querer. Tienes que aprender lo que son el ribosoma, el jacobiano y el floema; el solutrense, los piroclastos y el gluón; la serotonina, los cuásares y el hipotálamo. Tienes que aprender por qué nace una flor, entender el olor de la lluvia, el ulular de un búho, y por qué es necesaria la muerte para que brille la vida, delicada y breve, pujante y pertinaz… incluso con metástasis…”

– Ummm ¡Hola, Buelito! ¿Vamos a ir al paaque?

– Buenos días, Ali. Claro, claro, pero antes vamos a desayunar y luego vamos a ver un alcornoque muy viejo ¿sabes? y vamos a escondernos entre las ramas y te voy a regalar el viento…

 

RELATO #4


 

BIENVENIDA A CASA
Desconozco el tiempo en que me encuentro. Ignoro la fecha terrestre en la que surco este universo. No me importa. Podría hacerlo y entonces solo tendría que preguntar a Control, la inteligencia artificial de mi nave y ella me lo calcularía sin dudar. Pero, ¿para qué? Estoy muerta. Ocurrió cuatro ciclos atrás.
Me desperté embobada con la imagen que Control reproducía a través de sus sensores ópticos. Y sonreí
como una chiquilla. El pecho empezó a sacudirse recordándome que tenía un corazón que latía. Después de tanto tiempo junto a Control es difícil olvidar que nos regimos por sistemas operativos diferentes. Mis ojos no podían apartarse de la sucesión de colores que mostraba: un sol brillante, que casi podía oír rugiendo en el vacío negro que surcábamos, palpitaba. Sí, palpitaba. Y yo sentí que me daba la bienvenida a una casa que nunca conocí, pero que aprendí a añorar en mis primeros años, allá, en mi colonia de origen. Me llevé las manos al pecho intentando sujetar su temblor y así, al compás de la respiración agitada y el estremecer de mis dedos, me sorprendí nombrando al hogar amado: Tierra.
Entre azules mansos se revelaban las zonas más oscuras de terreno donde creía ver bullir la vida que tanto ansiaba. La línea que delimitaba su curvatura me pareció soberbia. Dejé de respirar. Por un momento, solo contemplé y absorbí su densidad, su forma, su peso —5, 52 gramos por centímetro cúbico, 40055 Km, 5777 trillones de toneladas—, los números fríos que nos hacían memorizar allá en los cubículos de aprendizaje de las colonias, grabándolos a fuego en nuestras mentes infantiles porque algún día tendríamos la posibilidad de volver. Algún día. Mi día. Hoy. Imaginé poder contemplar el vaivén de los bloques de agua. ¡Agua! Los cambios de densidad provocando las corrientes. Casi podía visualizar a «sigma» oscilando; temperatura, presión, salinidad; un rayo de sol que penetra profundamente: el tercer decimal aumentando. Mis pulsaciones también. Control memorizó su número. No me importó. Por fin estaba allí. Y me levanté de un salto y giré hasta que las paredes de metal blanco se volvieron curvas, y un sonido extraño reverberó como si no estuviera yo sola en Control, sino todos los que había conocido y ya no existían. Me estaba riendo. ¡Sí, me reí! Porque lo había conseguido y ahora sentía que no todo había sido en vano. Me senté en el sillón esperando las noticias que me diera Control.
—Iniciando chequeo de superficie.
«¿Por qué? No es necesario», pensé, «Todo está bien, seguro» Pero… No podía pensar en esa posibilidad. Y entonces, el significado de las cifras me aplastó contra el respaldo y me mantuvo allí durante… ¿Cuánto tiempo? ¿Importa? No. Me aplastó como el desecho que era y me recordó que estaba sola. Sola y muerta, aunque mi corazón siguiera latiendo.
—Niveles de radiación superiores a 200 rems. Todo rastro de vida tal y como está registrada en mi base es inexistente.

 

RELATO #5


 

LA SEMILLA ORIGINAL

Paró el motor. Su fluido discurso hasta ese momento se detuvo. Los ojos se le perdieron en un horizonte que adivinaba ya no percibía con nitidez, ni con sus gafas recién graduadas. Mientras el apreciaba el vals en que danzaban las miles de bailarinas, ataviadas con faldas de pétalos de ciruelo, y se dejaba llevar por la música procedente del discurrir del río, los trinos lejanos, intuía que su abuelo estaba perdido en recuerdos.
Aseguraba que la ciudad le había devorado el alma. A su mujer en cambio la había dotado de un nuevo brillo en la mirada. Socialmente más activa se repartía el tiempo entre bolillos y partidas de cartas, con las que desde hacía diez años eran sus amigas.
Él se sentía huérfano. Un árbol arrancado de su sustrato original y metido dentro de una jardinera con vistas a aceras grises, donde se le apodaría bonsái y se le privaría de verdadera libertad. Su mirada se apagaba cada año en que sus manos se suavizaban de callosidades, por no trabajar la que había sido su modo de vida y compañera.
Le ayudó a bajar y caminaron por un acceso a las fincas desatendido de la mano del hombre y dejado al libre albedrío de las lluvias y las semillas voladoras. Con acierto le había solicitado que le llevara en una tarde que intuía propicia en lo climatológico y lo visual. Los frutales rebosaban de blanco y rosa, los troncos negros y brillantes debido a las recientes lluvias contrastaban con un manto de verde recién nacido.
Bruno se había decantado por una ingeniería técnica agrícola. Sorprendió a su padre, que renegaba de sus orígenes rurales. Satisfizo a su abuelo, pues sentía que una pequeña semilla, de las que había diseminado a modo de genoma, había germinado en un descendiente. Hastiado de buscar lo que verdaderamente le llenara, a nivel profesional y personal, solicitó a su abuelo que le arrendara las tierras que nadie labraba hacía años, ni deseaba adquirir. Le habló de agricultura ecológica, de volver a las semillas ancestrales, de alejarse de la maquinaria moderna y se acercarse a las raíces de la agricultura. A su abuelo le hizo gracia. Había dedicado años al estudio cuando hablar con la tierra parecía su deseo. Para esa labor no hacían falta libros, solo respeto mutuo y aprender a ver con algo más que los ojos. Sin más descendientes interesados decidió donarle en vida lo que a él tantísimo había regalado.
-La tierra no debe comprarse o venderse, pues no es nuestra. Fue el vientre fértil del que nacieron cientos de siembras. Vuelve a llenarla de frutos y hazla tu compañera.

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Charla ‘El holandés errante y otros misterios de barcos y construcciones’

Miércoles, 4 de mayo de 2016 Comments off
Javier Ablanque en el Auditorio del Museo de la Ciencia de Valladolid

Javier Ablanque en el Auditorio del Museo de la Ciencia de Valladolid

‘El holandés errante y otros misterios de barcos y construcciones’ fue la 4ª y última charla del VI ciclo ‘Increíble… pero falso’. Una conferencia impartida por Javier Ablanque Ramírez, colaborador del programa ‘A hombros de gigantes’ y miembro del grupo de Innovación Educativa Física Interactiva de la Universidad Politécnica de Madrid.

Las leyendas narran hechos históricos, naturales y sobrenaturales; no se caracterizan por su rigor y exactitud; y en ocasiones, mezclan realidad con ficción. Además, al transmitirse de generación en generación, se van modificando, por lo que, en múltiples ocasiones, encontramos varias versiones de una misma historia.

En esta línea, Javier Ablanque explicó, con ayuda de la física, algunas de las leyendas más comunes o curiosas, como la del holandés errante o los misteriosos lamentos del Castillo-Palacio de Magalia, en Navas del Marqués (Ávila). Argumentaciones que acompañó, en directo, con diferentes experimentos de física aplicada.

Una interesante actividad, desarrollada gracias a la colaboración del Centro Buendía de la Universidad de Valladolid.

Aquí os dejamos un vídeo en el que RTVCYL entrevista al protagonista de la charla, Javier Ablanque Ramírez. Pero ¡ojo! El título del ciclo es ‘Increíble… pero falso’.

Vídeo RTVCYL charla ‘El holandés errante y otros misterios de barcos y construcciones’

 

Charla ‘Usamos sólo el 10% de nuestro cerebro… y otros neuromitos’

Viernes, 22 de abril de 2016 Comments off
José Ramón Alonso en el Museo de la Ciencia

José Ramón Alonso en el Museo de la Ciencia

José Ramón Alonso, catedrático de Biología Celular de la Universidad de Salamanca y director del Laboratorio de Plasticidad Neuronal y Neurorreparación del Instituto de Neurociencias de Castilla y León, ha sido el encargado de impartir la 3ª charla del VI ciclo ‘Increíble… pero falso’: ‘Usamos sólo el 10% de nuestro cerebro… y otros neuromitos’.

Las funciones cerebrales son una parte fundamental de nuestra vida. De ellas depende nuestra personalidad, nuestra memoria, nuestra inteligencia, nuestros sentimientos. Querríamos ser más brillantes, hablar más idiomas, destacar entre los demás… pero nos gustaría lograrlo sin tener que esforzarnos. Desearíamos tener una memoria magnífica que nos permitiera brillar en los exámenes sin tener apenas que estudiar, aprender un idioma mientras dormimos sin necesidad de estudiar gramática o vocabulario, poseer poderes cuasimágicos para leer mentes ajenas…

¿Es cierto que sólo usamos el 10 % de nuestro cerebro? ¿Es verdad que los zurdos mueren antes? ¿Hay conspiraciones ocultas rigiendo el mundo? ¿Es cierto que los niños se vuelven más inteligentes con música de Mozart? ¿Son los deberes una buena idea?

El objetivo de esta charla ha sido contar lo que dice la ciencia al respecto y desenmascarar algunos mitos ampliamente difundidos sin una evidencia real.

Un interesante encuentro, desarrollado gracias a la colaboración del Centro Buendía de la Universidad de Valladolid, del que os dejamos el audio listo para escuchar.

 

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Charla ‘El fraude en la Ciencia. Un toque de autocrítica’

Jueves, 14 de abril de 2016 Comments off

La charla ‘El fraude en la Ciencia. Un toque de autocrítica’ fue la segunda de las conferencias del VI ciclo ‘Increíble… pero falso’, iniciativa desarrollada gracias al Centro Buendía de la Universidad de Valladolid-.

Alfredo Marcos durante la charla 'El fraude en la Ciencia. Un toque de autocrítica'

Alfredo Marcos durante la charla ‘El fraude en la Ciencia. Un toque de autocrítica’

Durante el encuentro, el catedrático de Filosofía de la Ciencia de la Universidad de Valladolid, Alfredo Marcos, explicó que la ciencia, como cualquier actividad humana, puede verse afectada por el fraude; un hecho que ilustró con algunos ejemplos conocidos como El hombre de Piltdown, Pons & Fleischmann y la fusión fría, Hwang Woo Suk y las células madre, el caso Benveniste…

Pero lo cierto es que este tipo de fraudes, de un modo u otro, suelen acabar saliendo a la luz,  para ser, entonces, corregidos. Para ello, la comunidad científica posee sus propios mecanismos de autocrítica y corrección; procedimientos que están, a su vez, sometidos a crítica. Por ejemplo, actualmente se discute sobre el peer review (revisión por pares o arbitraje, método de validación de trabajos por expertos de rango igual o superior al del autor, utilizado en ciencia) y sobre el sistema de publicación open access (en acceso abierto, publicaciones académicas disponibles en línea para el lector).

Todo ello debería llevar a reflexionar sobre la naturaleza del método científico, que no es ningún procedimiento mágico, ni tampoco una especie de algoritmo garantizado, sino que se apoya en el sentido común humano y en la honradez intelectual de las personas. Por tanto, puede fallar, como otras tantas actividades humanas respetables con las que la ciencia ha de dialogar.

Los límites y falibilidad de la ciencia han de ser conocidos y aceptados. De lo contrario, según Alfredo Marcos “se corre el riesgo de convertir la propia ciencia en una suerte de superstición o de ideología cientificista, tan peligrosa para la auténtica ciencia como lo son las pseudociencias y las actitudes anticientíficas”.

Un interesante encuentro del que os dejamos el audio listo para escuchar.

 

 

 

Charla ‘¿Estamos cambiando el clima?’

Viernes, 8 de abril de 2016 Comments off

Por sexto año consecutivo, el Museo de la Ciencia de Valladolid ha organizado el ciclo de charlas ‘Increíble… pero falso’. Una iniciativa, desarrollada gracias a la colaboración del Centro Buendía de la Universidad de Valladolid, que intenta desmontar, siempre desde el punto de vista científico, falsas creencias carentes de argumentos.

Juan Pablo Álvarez durante la charla '¿Estamos cambiando el clima?'

Juan Pablo Álvarez durante la charla ‘¿Estamos cambiando el clima?’

Juan Pablo Álvarez Alonso, físico y delegado de la AEMET en Castilla y León, fue el encargado de impartir  la charla ‘¿Estamos cambiando el clima?’, primera de las ponencias del ciclo.

Tras explicar el significado exacto de tiempo atmosférico, clima y cambio climático; Juan Pablo Álvarez mostró el último informe de evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) que afirma que el calentamiento del sistema climático es inequívoco y que la influencia humana en el clima ha sido la causa dominante, con una probabilidad superior al 95%, de más de la mitad del aumento observado en la temperatura superficial media global desde 1951.

Por ello, el ponente calificó de “sorprendente” que aún haya personas que nieguen este cambio. Pero lo que en verdad es cierto es que en la comunidad científica existe un amplio consenso respecto a que dicho cambio climático está teniendo lugar y a un ritmo más acelerado que nunca en la historia de nuestro planeta.

Una esclarecedora conferencia de la que os dejamos el audio listo para escuchar.

 

 

 

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