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Qué observar en el cielo durante el mes de noviembre

Martes, 3 de Noviembre de 2015 Comments off
Las Leónidas vistas desde el espacio / Fuente: wikipedia

Las Leónidas vistas desde el espacio / Fuente: wikipedia

Poco a poco vamos llegando al final de un año más, nos llega el frío y los cielos brillantes. Más ropa, comida caliente, bebidas calientes… Pero la ventaja es que, por ejemplo, el frío nocturno nos permite disfrutar de un cielo más definido y de una, ligeramente, mayor cantidad de estrellas, aunque este principio de mes no está siendo especialmente apto para la observación astronómica.

Como ya comentábamos el mes pasado, durante el otoño, el conjunto de constelaciones que, sin duda, acaparan nuestra atención por su facilidad de observación, son las que constituyen el mito de Casiopea (ver efemérides de Octubre). Aunque estoy seguro de eso ya lo sabíais…

Ya el mes pasado hablábamos de algunos objetos fácilmente localizables y observables en el cielo. Este mes añadiremos alguno más.

Durante las primeras horas de la mañana, un rato antes del amanecer, podremos observar hacia el Este un trío de planetas que, a finales del pasado mes, estuvieron muy cercanos en el cielo. Me refiero a Venus (que está ahora como Lucero de la Mañana), Júpiter, y un muy poco brillante Marte. A partir de las 4:30 h (hora peninsular), pueden ser observados en el cielo. El más brillante de los tres, evidentemente, es el planeta Venus. Por encima de él y menos brillante está Júpiter, y justo a su lado y alejándose de él día a día, está Marte. Hacia finales de mes Venus desaparecerá bajo el horizonte, mientras que Marte se mantendrá en Virgo, alzándose poco a poco en el cielo, junto con Júpiter en el límite entre Virgo y Leo.

Pasada la medianoche del día 17, podremos observar también el máximo de la lluvia de estrellas de las Leónidas. Aunque el THZ previsto no supere las 15 fugaces/hora, suele ser un evento que merece la pena. Además, este año nos coincide con Luna en fase de menguante avanzada, casi nueva, por lo que podremos disfrutar, si el cielo lo permite, de una bonita lluvia de estrellas que suelen tener color rojizo y que dejan estelas de colores verdosos. La fase lunar nos deja unas condiciones de observación relativamente buenas.

En cuanto a otros objetos sencillos, podemos destacar las Pléyades, justo a los pies de Perseo. Es un conjunto realmente bonito a simple vista y con prismáticos. Podéis realizar una prueba de visión: localizad las Pléyades y contad las estrellas que veis. Así podéis saber cómo andáis de vista. El mes que viene os contamos cómo comprobarlo. También podéis utilizar para experimentar la doble de la cola de la Osa Mayor, Mizar, que tiene una débil compañera llamada Alcor que sólo se puede ver por aquéllos con buena vista, o usando prismáticos.

Y recordad, si tenéis cualquier tipo de duda o pregunta sobre observación, objetos o telescopios, no dudéis en escribirnos al planetario@museocienciavalladolid.es, o bien os esperamos en las sesiones del Planetario.

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Qué ver en el cielo durante el mes de octubre

Miércoles, 7 de Octubre de 2015 Comments off

¡Ya llegó el otoño, tan deseado!

Oficialmente el otoño comenzó el pasado 23 de septiembre , y terminará el 22 de diciembre, por lo que durará 89 días y 20 horas.

Durante esta estación, nos encontramos con el mismo problema que podemos tener en primavera: las lluvias. Los cielos suelen tener tendencia a estar cubiertos y las precipitaciones (por otro lado muy necesarias) suelen ‘aguarnos’ la fiesta, y nunca mejor dicho.

La noche que no está nublada suele tener mucha humedad ambiental, lo que dificulta la observación, o bien tenemos la presencia de la Luna que nos impide observar. Pero, también hay momentos en los que después de un buen chaparrón, el cielo se ve limpio e infinito. Pero seamos positivos. supongamos que no hay Luna y que tenemos un cielo despejado. Vamos a observar…

El inconveniente de la observación en otoño, al menos para las constelaciones pertenecientes a esta estación (ya sabéis, las situadas hacia esa ‘ventana’ al sur), es que tenemos que buscar una zona especialmente oscura, ya que las estrellas que se pueden localizar son débiles y solo en esos lugares se pueden observar. Me refiero a constelaciones como Capricornio, Acuario, el Caballito, el Microscopio o el Pez Austral. En esta última sí que hay que decir que su estrella principal, Fomalhaut, es bastante brillante, y puede observarse, algo baja con respecto al horizonte, con un brillo destacable, hacia el este a primeras horas de la noche, y según pasa el tiempo, hacia el Sur. También se conoce a esta estrella como ‘la estrella solitaria’ ya que destaca con su brillo entre el conjunto de estrellas poco brillantes de alrededor.

Simulación del cielo de octubre

Simulación del cielo de octubre

Dentro de las constelaciones que pueden verse en otoño, aunque no se las considere propiamente de la estación, están el conjunto que componen la leyenda de Perseo. Son las constelaciones de Casiopea, Cefeo, Andrómeda, Perseo, Pegaso y Ballena. Estas constelaciones son relativamente fáciles de identificar en el cielo porque, primero, son constelaciones más brillantes que las anteriormente enumeradas y, segundo, sus formas son sencillas. Casiopea es una constelación en forma de letra ‘W’, así que no tiene pérdida. Además es una constelación circumpolar, es decir, desde nuestra posición se puede ver durante todo el año a cualquier hora de la noche. Cefeo está algo más arriba y tiene forma de casa dibujada por un niño. Pegaso es un gran cuadrado en el cielo, básicamente. Andrómeda se estira en forma de ‘V’ tumbada y ligeramente curvada desde una de las estrellas de Pegaso y hacia su izquierda. Perseo está por debajo de Casiopea y cerca de Andrómeda. Ballena es algo más complicada, pero por eso os adjuntamos esta imagen simulada del cielo.

Como este grupo de constelaciones ocupa un área del cielo muy considerable, podremos observar un gran número de objetos celestes. Solamente comentaremos algunos, pero para comenzar son suficientes.

Una de los más sencillos de localizar está en la constelación de Andrómeda. Hacia la mitad de la misma y ligeramente por encima de ella, podemos ver, si estamos en zona oscura, un elemento borroso en el cielo, pequeño y poco brillante, aunque localizable a simple vista. Es la galaxia de Andrómeda, la galaxia más cercana a la nuestra y la única visible a simple vista desde esta parte del mundo. Es el objeto más lejano visible a simple vista (unos tres millones de años-luz).

En la constelación de Cefeo destaca mu Cephei, una de las estrellas más rojas del cielo. Es visible con prismáticos. Es una estrella de tipo hipergigante con un diámetro estimado de 1.420 veces el diámetro solar. si diésemos la vuelta en torno a la estrella a la velocidad de la luz, tardaríamos ¡más de seis horas!

Dentro de la constelación de Pegaso (el caballo alado), destacamos el objeto M15, un cúmulo globular, es decir, una aglomeración de estrellas en forma de esfera. Contiene una de las cuatro nebulosas planetarias (expulsión del gas de una estrella en las fases de su muerte) conocidas en un cúmulo globular. Se sitúa a unos 33.600 años-luz, y se calcula que se dirige a la Tierra a una velocidad de 383.760 km/h. No os preocupéis, no hay riesgo de colisión…

Y para terminar con las constelaciones, en Perseo tenemos uno de los objetos más fáciles del cielo, conocido como ‘el doble cúmulo de Perseo’. Son dos cúmulos abiertos, visibles a simple vista en zonas oscuras. Se denominan, como curiosidad, NGC 869 y NGC 884.

Por otra parte, podemos ver a muy primera hora de la mañana, antes de salir el Sol, a los planetas Venus, Marte y Júpiter, en sentido descendente (es decir, Venus es el que está más alto), y mirando en dirección este. Un bonito trío de ases del cielo: Venus y Júpiter por su brillo, y Marte por su color. En cualquier caso, ya sabéis que Júpiter siempre nos ofrece un gran espectáculo, incluso con pequeños instrumentos. Podéis localizar este grupo en la constelación de Leo sobre las 6 h, aproximadamente, hora peninsular.

Y recordad, si tenéis cualquier tipo de duda o pregunta sobre observación, objetos o telescopios, no dudéis en escribirnos al planetario@museocienciavalladolid.es, o bien os esperamos en las sesiones del Planetario.

 

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Qué observar en el cielo durante el mes de agosto

Viernes, 7 de Agosto de 2015 Comments off

Durante el mes de agosto, el triángulo de verano se localiza sin ningún problema en la parte más alta del cielo, donde, recordamos, se puede observar la preciosa estrella doble Albireo (constelación del Cisne). Además, si nos encontramos en un lugar oscuro, o al menos todo lo oscuro que podamos, podemos observar la siempre majestuosa Vía Láctea atravesando por la mitad este triángulo.

Por su parte, Saturno se encuentra cerca de las tres estrellas que forman la cabeza de Escorpio, hacia la derecha. Su brillo hace fácil su localización y nos muestra sus anillos fácilmente observables.

Y cómo no, hacia el este ya podemos comenzar a observar algunas de las principales constelaciones del otoño: Capricornio, Acuario, el gran cuadrado de Pegaso escoltado por Piscis o la constelación de Andrómeda – que contiene una de las joyas del cielo, la galaxia de Andrómeda, la galaxia más cercana a nosotros y la única visible a simple vista en esta parte norte del mundo-.

Todo esto se completa con el máximo de la lluvia de estrellas, seguramente, más conocida, las Perseidas, también llamadas ‘Lágrimas de San Lorenzo’, por coincidir con la festividad del santo. Si el año pasado la Luna llena nos estropeó la visión de las estrellas fugaces, este año la Luna estará casi nueva, por lo que la observación será, si el tiempo no lo impide, mucho mejor que la anterior, pudiendo observar rastros de estrellas fugaces débiles.

El momento del máximo será el día 12 de agosto, aunque la noche anterior y posterior también serán buenas. Se estima, siempre con mucha prudencia, que en el momento del máximo, la THZ, es decir, el número de estrellas fugaces que se podrá observar en una hora en condiciones ideales, estará en torno a las 100, aunque este número siempre varía en función de una serie de condiciones: lugar de observación, condiciones atmosféricas, humedad, etc. Aun así, seguro que nos quita la espina que teníamos clavada desde el año pasado.

Esta lluvia de estrellas, como todas, está provocada por un cometa, en este caso el Swift-Tuttle. Al acercarse al Sol van dejando un rastro de desperdicios (fragmentos) que cuando la Tierra lo atraviesa, son atraídos por ésta y penetran en la atmósfera a gran velocidad, se desintegran y forman las estrellas fugaces. Podéis tratar de realizar alguna fotografía o dibujar el rastro del meteoro en el cielo sobre un mapa de estrellas. Si conseguís captar alguna imagen de perseidas, enviádnoslas y las publicaremos en nuestras redes sociales.

Y recordad, si tenéis cualquier tipo de duda o pregunta sobre observación, objetos o telescopios, no dudéis en escribirnos al planetario@museocienciavalladollid.es, o bien os esperamos en las sesiones del Planetario.

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Qué observar en el cielo en el mes de julio

Lunes, 6 de Julio de 2015 Comments off

En este comienzo del verano todavía podemos recordar algunas de las constelaciones de primavera que podrían servirnos de referencia para localizar las de verano. Es el caso de El Boyero (recordad cómo se encontraba). Su estrella principal, Arturo, sigue siendo de las más brillantes del cielo, por lo que situarla es fácil.

Más a su izquierda tenemos una especie de mariposa que, junto algunas estrellas más, forma la constelación de Hércules, el “Hombre Arrodillado”, el gran héroe. De los doce trabajos que realizó, algunos, según la leyenda, están en el cielo como constelaciones para ser recordados. Anteriormente, ya vimos las constelaciones de Leo, Cáncer o el Dragón.

En la parte alta del cielo tenemos un viejo conocido, el Triángulo de Verano, formado por las estrellas más brillantes de tres constelaciones: Vega (de la Lyra), Altair (del Águila) y Deneb (del Cisne). Cisne es al animal en que se convirtió Zeus para seducir a Leda, y Águila sería una de las aves estínfalas contra las que luchó Hércules, mientras que Lyra (Lira) representaría el instrumento de Orfeo, con el que componía una música que agradaba a los dioses. La Vía Láctea que atraviesa el triángulo es uno de los objetos más bellos e impresionantes del verano, especialmente cuando observamos lejos de zonas con luz y en noches sin Luna.

Siguiendo la Vía Láctea hacia el horizonte sur, nos encontramos en ella un abultamiento. Es el centro de nuestra galaxia. Muy cerca podemos observar con prismáticos, gran cantidad de conjuntos de estrellas, llamados cúmulos globulares, unos con más estrellas que otros. A la derecha del centro galáctico se sitúa la constelación del Escorpión (Scorpio), que representa un escorpión con la cola preparada para atacar. Su forma es una de las más sencillas. Destaca su estrella principal, Antares, una estrella de tipo súpergigante de color rojo, que se puede apreciar muy fácilmente a simple vista.

A la izquierda tenemos la constelación de Sagitario, que representa una figura un tanto complicada, un centauro con arco y flecha. Si tenemos en cuenta que, al menos desde aquí, queda bastante bajo con respecto al horizonte, con lo que se reduce el brillo de las estrellas, y que la mayor parte de las estrellas que componen la constelación son bastante poco brillantes, el reconocer la figura completa en el cielo es una tarea un tanto complicada. Por ello se ha creado una figura sencilla con las estrellas brillantes de la constelación, una tetera, la denominada ‘tetera de Sagitario’.

Dentro de los objetos fáciles para la observación, tenemos la cabeza del Cisne, la estrella Albireo. Se sitúa dentro de la franja de la Vía Láctea, hacia el centro del llamado ‘Triángulo de Verano’. Esta estrella es en realidad una estrella doble, aunque no sabemos con certeza si están gravitacionalmente unidas. Si es así, tardarían en dar una vuelta una en torno a otra al menos 75.000 años. Con pequeños instrumentos es fácil separarlas y observar la diferencia de brillo entre las dos componentes, así como su color, amarillo-anaranjado para la más brillante, azulado para la compañera. Es realmente una pareja inolvidable.

Hacia la derecha del Triángulo de Verano, y antes de tropezarnos con el Boyero, tenemos la constelación de Hércules, el héroe. Ya os comentábamos que en cielo se puede ver la parte más brillante como una mariposa. Hacia la parte de arriba, en el borde de la derecha, se puede observar con prismáticos un objeto con forma esférica y brillante. Es un cúmulo globular llamado M13. Con pequeños telescopios podemos observar que está compuesto por una enorme cantidad de estrellas. Los cúmulos globulares son objetos muy viejos casi tan viejos como nuestra galaxia, y se encuentran situados en una región llamada halo, que rodea el centro de la galaxia. Así que si dirigimos el telescopio hacia esa zona y alrededores (recordad que el centro se sitúa entre las constelaciones de Escorpio y Sagitario), podremos encontrar unos cuantos.

No olvidéis que seguimos viendo Saturno junto a la cabeza de Escorpio, muy fácil de encontrar, y que a primera hora de la noche, e incluso durante el final del atardecer, podemos ver cómo Júpiter y Venus se van alejando entre ellos.

Y recordad, si tenéis cualquier tipo de duda o pregunta sobre observación, objetos o telescopios, no dudéis en escribirnos al planetario@museocienciavalladollid.es, o bien os esperamos en las sesiones del Planetario.

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Qué observar en el cielo durante el mes de junio

Martes, 9 de Junio de 2015 Comments off
Poco a poco va pasando el tiempo, y parece que fue ayer cuando brindábamos por el nuevo año,  y que se cumplieran nuestros deseos, y ya estamos casi a la mitad de él… Pero al fin parece que llegarán las temperaturas más cálidas, noches más cortas, y el tan deseado, al fin, comienzo del verano.
Hemos repasado constelaciones, mitología y algunos de los objetos celestes más destacados y sencillos del cielo. Ahora, vamos con algunas aclaraciones para terminar la primavera. Os decíamos el mes anterior, que al hablar de galaxias en primavera, entrábamos ya en temas de ordenación y estructura del Universo. A primera vista, puede resultar algo complejo de comprender, pero en realidad no lo es.
El Universo se ordena siempre de lo sencillo a lo complejo: desde las estructura más sencilla de las partículas subatómicas, pasando por las células de nuestro organismo, las rocas de una montaña, las nebulosas estelares hasta los conjuntos de galaxias. Aplicando esto a nuestro entorno estelar, podríamos resumir que las estrellas que se ven en el cielo desde cualquier parte del mundo, están dentro de nuestra galaxia, la Vía Láctea. A su vez nuestra galaxia, junto con la galaxia de Andrómeda (la más cercana a nosotros), y otras treinta galaxias más, forma lo que se denomina el Grupo Local, algo así como nuestro ‘vecindario galáctico’. Nuestro Grupo Local, junto con otros, forma el Supercúmulo de Galaxias de Virgo (llamado así por encontrarse, aparentemente, en la dirección de esta constelación). La mayor parte de las galaxias que componen nuestro Grupo Local son satélites de otras más grandes. Debido a las fuerzas de gravedad existentes en el conjunto, la galaxia de Andrómeda y nuestra galaxia se atraen, y provocará una colisión entre ellas dentro de unos 3.000 a 5.000 millones de años.
A su vez, el Supercúmulo de Galaxias de Virgo, tiene la forma de un disco plano con un diámetro aproximado de 200 millones de años-luz. Lo componen alrededor de cien cúmulos y grupos de galaxias. A su vez los supercúmulos se agruparían en hipercúmulos, filamentos galácticos o lo denominado “Grandes Muros”…. Pero esto es tema de otra historia.
Regresando a lo nuestro, lo que es la observación sencilla, podemos apreciar cómo en este mes, las constelaciones primaverales ya van declinando claramente hacia el oeste para dar paso por el este a las constelaciones estivales. Todavía de primavera, es muy recomendable echarle un ojo a una de las estrellas de la constelación del Dragón (ya sabéis, situada entre las constelaciones de Osa Mayor y Osa Menor). Se llama Kuma (ν Draconis, letra griega que se dice “ni”), y es una preciosa estrella doble, visible con prismáticos, cuyas componentes son dos estrellas blancas.
También podéis buscar μ Cephei (Mu Cephei), en la constelación de Cefeo, llamada la ‘estrella granate’, por su intensísimo color rojizo.
Además, os recordamos que durante este mes tendremos el espectáculo del ‘baile planetario’ entre Júpiter y Venus, entre Zeus y Afrodita. Cada noche podréis ver cómo poco a poco ambos planetas se van acercando progresivamente, y de forma aparente en el cielo. El último día del mes, el 30, los dos planetas se verán muy juntos en el cielo ocupando un espacio similar al que ocuparía la mitad de la Luna llena en el cielo. Todo un espectáculo.
También os recordamos también desde el Museo que está abierta la “caza fotográfica” con el tema de ésta conjunción planetaria. Podéis ver las bases y condiciones en nuestra página web o en nuestras páginas de Facebook y Twitter. ¡Esperamos vuestras fotos!
Y recordad, si tenéis cualquier tipo de duda o pregunta sobre observación, objetos o telescopios, no dudéis en escribirnos al planetario@museocienciavalladolid.es, o bien os esperamos en las sesiones del Planetario.
Cielos despejado y buena observación.
Planetario.

Poco a poco va pasando el tiempo, y parece que fue ayer cuando brindábamos por el nuevo año,  y que se cumplieran nuestros deseos, y ya estamos casi a la mitad de él… Pero al fin parece que llegarán las temperaturas más cálidas, noches más cortas, y el tan deseado, al fin, comienzo del verano.

Hemos repasado constelaciones, mitología y algunos de los objetos celestes más destacados y sencillos del cielo. Ahora, vamos con algunas aclaraciones para terminar la primavera. Os decíamos el mes anterior, que al hablar de galaxias en primavera, entrábamos ya en temas de ordenación y estructura del Universo. A primera vista, puede resultar algo complejo de comprender, pero en realidad no lo es.

Cartel caza fotográfica astronómica y ornitológica

Cartel caza fotográfica astronómica y ornitológica

El Universo se ordena siempre de lo sencillo a lo complejo: desde las estructura más sencilla de las partículas subatómicas, pasando por las células de nuestro organismo, las rocas de una montaña, las nebulosas estelares hasta los conjuntos de galaxias. Aplicando esto a nuestro entorno estelar, podríamos resumir que las estrellas que se ven en el cielo desde cualquier parte del mundo, están dentro de nuestra galaxia, la Vía Láctea. A su vez nuestra galaxia, junto con la galaxia de Andrómeda (la más cercana a nosotros), y otras treinta galaxias más, forma lo que se denomina el Grupo Local, algo así como nuestro ‘vecindario galáctico’. Nuestro Grupo Local, junto con otros, forma el Supercúmulo de Galaxias de Virgo (llamado así por encontrarse, aparentemente, en la dirección de esta constelación). La mayor parte de las galaxias que componen nuestro Grupo Local son satélites de otras más grandes. Debido a las fuerzas de gravedad existentes en el conjunto, la galaxia de Andrómeda y nuestra galaxia se atraen, y provocará una colisión entre ellas dentro de unos 3.000 a 5.000 millones de años.

A su vez, el Supercúmulo de Galaxias de Virgo, tiene la forma de un disco plano con un diámetro aproximado de 200 millones de años-luz. Lo componen alrededor de cien cúmulos y grupos de galaxias. A su vez los supercúmulos se agruparían en hipercúmulos, filamentos galácticos o lo denominado “Grandes Muros”…. Pero esto es tema de otra historia.

Regresando a lo nuestro, lo que es la observación sencilla, podemos apreciar cómo en este mes, las constelaciones primaverales ya van declinando claramente hacia el oeste para dar paso por el este a las constelaciones estivales. Todavía de primavera, es muy recomendable echarle un ojo a una de las estrellas de la constelación del Dragón (ya sabéis, situada entre las constelaciones de Osa Mayor y Osa Menor). Se llama Kuma (ν Draconis, letra griega que se dice “ni”), y es una preciosa estrella doble, visible con prismáticos, cuyas componentes son dos estrellas blancas.

También podéis buscar μ Cephei (Mu Cephei), en la constelación de Cefeo, llamada la ‘estrella granate’, por su intensísimo color rojizo.

Además, os recordamos que durante este mes tendremos el espectáculo del ‘baile planetario’ entre Júpiter y Venus, entre Zeus y Afrodita. Cada noche podréis ver cómo poco a poco ambos planetas se van acercando progresivamente, y de forma aparente en el cielo. El último día del mes, el 30, los dos planetas se verán muy juntos en el cielo ocupando un espacio similar al que ocuparía la mitad de la Luna llena en el cielo. Todo un espectáculo.

También os recordamos también desde el Museo que está abierta la “caza fotográfica” con el tema de ésta conjunción planetaria. Podéis ver las bases y condiciones en nuestra página web o en nuestras páginas de Facebook y Twitter. ¡Esperamos vuestras fotos!

Y recordad, si tenéis cualquier tipo de duda o pregunta sobre observación, objetos o telescopios, no dudéis en escribirnos al planetario@museocienciavalladolid.es, o bien os esperamos en las sesiones del Planetario.

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Qué ver en el cielo el mes de mayo

Martes, 5 de Mayo de 2015 Comments off

Por fin acabó el mes de abril, un tanto funesto para las observaciones, aunque muy beneficioso para el campo y los embalses. Evidentemente no se puede tener todo… Esperemos que se cumpla algo de lo que escribió Antonio Machado en su poema “A un olmo seco”, cuando decía aquéllo  de “con las aguas de abril y el sol de mayo…”. Y que, efectivamente, tengamos días soleados y despejados para poder observar.

Comenzamos con una lluvia de estrellas, las Eta Acuáridas, asociada al cometa Halley, y que produce meteoros rápidos y brillantes. Se calcula que el máximo tendrá lugar el día 6, unas pocas horas antes del amanecer, y que será de más de treinta meteoros por hora (recordad, la famosa THZ).

También podremos ver otra lluvia de estrellas, ésta vez nueva, el día 24. Está producida por la cola del cometa 209 P/LINEAR, un cometa que nos visita cada 5 años, y que el día 6 se encontrará en su posición más cercana al Sol. Aunque los restos del cometa que atravesarán la Tierra la noche del 23 al 24, fueron depositados por el cometa hace unos 100 años. Se calcula que podrían llegar a verse unas 200 estrellas fugaces a la hora en el momento del máximo. Hay que recordar que estos números sólo sirven para condiciones ideales: zonas de cielo oscuro, sin Luna (se encuentra menguando, por lo que algo molestará), etc. Y hay que tener en cuenta que el momento del máximo se producirá entre las 9:00 y 10:00 de la mañana, hora peninsular… Así que ¡SUERTE!

Baile de planetas en mayo

Baile de planetas en mayo

El pasado mes ya os comentamos algunas de las constelaciones que se pueden ver en primavera, así como sus leyendas. Vamos con alguna más.

Tomando como referencia la constelación de Leo, a la derecha de la misma podremos localizar un conjunto de cinco estrellas muy poco brillantes, que sólo se pueden observar en zonas oscuras y en noches sin Luna. Tienen la forma de una “Y” del revés, y representan la constelación zodiacal de Cáncer, el Cangrejo. Requiere paciencia, cierto, pero la forma es muy sencilla. Hace referencia a Hércules y su mayor enemigo, la diosa Hera. Cuenta la leyenda que Hera buscaba siempre la forma de acabar con el héroe. Cuando Hércules se encontraba luchando contra la Hidra de Lerna, Hera, aprovechando que estaba Hércules ocupado, creó un cangrejo gigante para que acabara con él. Sin embargo, el fortachón se las apañó para acabar con ambos. Para compensar de alguna forma el sacrificio, la entrega del cangrejo, Hera le convirtió en constelación, pero como no quería que Zeus se enterase de lo que había hecho, la hizo con estrellas poco brillantes para que pasara desapercibida entre las constelaciones brillantes creadas por Zeus.

Entre las tres constelaciones del zodíaco que ya conocemos, y el horizonte, tenemos estrellas que forman tres constelaciones unidas por una historia: el Cuervo, la Copa y la Serpiente de Agua (Hydra). Cuentan que hace mucho tiempo, Apolo tenía como animal de compañía al Cuervo, un ave preciosa por aquel entonces. Un día, Apolo quiso hacer una ofrenda y encargó al Cuervo que cogiera la Copa y se fuera a por agua al río sagrado. El Cuervo fue a cumplir el encargo, pero por el camino se encontró una higuera con los frutos en su punto, así que decidió hacer una pausa y comer, pero como los cuervos son muy glotones, no paró hasta acabar con todos los frutos. Al terminar se dio cuenta del tremendo retraso que llevaba. Rápidamente fue al río, cogió agua y una serpiente que había por allí, y regresó junto a Apolo, quien, lógicamente, le esperaba con un enfado monumental. Muy enojado preguntó al Cuervo el motivo del retraso, y el Cuervo, asustado, se inventó una historia. Le dijo que cogiendo agua en el río, apareció una serpiente que le atacó (la que llevaba), y que estuvo luchando largo tiempo con ella hasta que consiguió escapar y regresar junto a Apolo con la Copa y el agua. Apolo no era tonto y enseguida se dio cuenta del engaño, y convirtió desde entonces al Cuervo en el ave que ahora conocemos: un ave negra como la mentira. Además, le condenó a estar en el cielo como constelación y siempre sediento, a tener la copa llena de agua justo al lado, y no poder beber de ella porque la serpiente le estaba acechando.

Éstas serían las constelaciones más características de la primavera, junto con las del mes pasado, por lo que ya tenéis trabajo para practicar, ahora que parece que el tiempo mejora.

El mes pasado os comentábamos algunos objetos muy sencillos de observar: los planetas Júpiter, Marte, Mercurio y Venus. Durante este mes tendremos además muchos días de observación del planeta Saturno. Además, Júpiter nos quiere ofrecer un “baile planetario”, un bello espectáculo con el planeta Venus, al que se irá acercando poco a poco hasta que el último día del próximo mes, junio, se encuentre muy cerca aparentemente en el cielo. Es cuestión de paciencia, y suerte. Usar unos prismáticos puede ayudarnos bastante, y si os gusta la fotografía, podéis ir capturando el proceso para realizar después un interesante vídeo.

En cuanto a otro tipo de objetos, ya nos adentraríamos en elementos complicados para la observación. Uno de los últimos elementos sencillos, aunque para zonas especialmente oscuras, es el situado en la constelación de Cáncer. En el centro de la constelación hay dos estrellas que brillan algo más que el resto, y, a mitad de camino entre ellas y ligeramente a la derecha, encontramos a simple vista un objeto borroso, que con prismáticos se convierte en un precioso conjunto de estrellas, un cúmulo estelar abierto llamado “El Pesebre”. Es un conjunto de unas pocas decenas de estrellas, pero muy bonito en su conjunto.

Sin embargo, los objetos más destacados, y también los más complicados, son los más abundantes en ésta época del año: las galaxias. El mes que viene hablaremos de lo que implica el hallarse en gran cantidad. Solamente destacar dos de ellas, por ser relativamente fáciles de observar, teniendo en cuenta que es necesario utilizar telescopios de ya cierto tamaño.

La primera se encuentra casi a mitad de camino entre las constelaciones de Virgo y Cuervo. Se denomina M104, aunque el nombre común es “Galaxia del Sombrero”, ya que aparece con la forma (aproximada) de un sombrero de tipo mejicano.

En la parte posterior de la constelación de Leo, cerca de lo que serían sus patas traseras, podemos encontrar un conjunto de tres galaxias conocido como el “Triplete de Leo”, formado por las galaxias M65, M66 y NGC 3628. Son algo menos brillantes que M104, especialmente la última de ellas, pero aun así, son un conjunto interesante para localizar y observar en estas noches de primavera.

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Qué observar en el cielo durante el mes de marzo

Miércoles, 4 de Marzo de 2015 Comments off

El mes de febrero ha terminado, dando paso a marzo y su próxima primavera. Un, por cierto, emocionante mes de marzo, con eclipse solar incluido.

Las constelaciones que durante los meses de invierno hemos podido observar en el cielo, siguen visibles y marcando este final de estación, dando paso poco a poco a las constelaciones primaverales que nos irán determinando qué observar. Todavía Orión y sus canes nos muestran el desafiante brillo de estrellas como Sirio, Betelgeuse, Rigel o Procyon. Más arriba, Tauro con su estrella Aldebarán nos invita a contemplar a su visitante, el planeta Júpiter, el objeto más destacado por su brillo y facilidad de localización y observación.

Una vez llegada la noche, podemos comenzar un repaso por los objetos asequibles, antes mencionados: Júpiter, la roja Betelgeuse y la azul Rigel, la brillante Sirio, la anaranjada Aldebarán, los conjuntos de las Pléyades o las Hyades, las cabezas de los Gemelos, o la Gran Nebulosa de Orión (M42). Otros objetos como el cúmulo abierto M35, a los pies de Cástor, también puede ser un objeto relativamente fácil de observar.

Primavera

Primavera

Os recordamos que el día 20 a las 23:45 (hora local), comienza, de forma oficial, la primavera, estación que durará 92 días y 18 horas, hasta que el 21 de junio comience el verano. Como podéis apreciar en la imagen, el Sol no está en la constelación de Aries, como nos cuentan los horóscopos y los que se basan en ello, sino casi saliendo de Piscis en dirección a Acuario. Por cierto, muy importante, en la madrugada del 28 al 29, tendremos el famoso cambio de hora para adaptarnos al horario de verano y aprovechar mejor las horas de luz, con el consiguiente ahorro energético: a las 02:00 serán las 03:00. Por este motivo, el día 29 de marzo tendrá oficialmente 23 horas.

Júpiter y Venus serán los planetas destacados del mes. Éste último realizó una aproximación aparente al planeta Marte, creando un bonito “baile planetario”. Durante este mes, veremos cómo ambos se van separando, subiendo Venus sobre el horizonte, y hundiéndose Marte bajo él. Todo esto hacia el horizonte oeste. Hacia el lado contrario, al este, Júpiter nos muestra su brillo en Cáncer, acercándose hacia Leo. Por cierto, el día 11, si contamos con un buen telescopio, podremos observar aparentemente muy juntos en el cielo, a Marte y Urano. Será una estampa muy bonita. Por otra parte, poco después de medianoche, el planeta Saturno hará su aparición, y hasta poco antes del amanecer (en torno a las 7:00) podremos ver el planeta Mercurio.

Sin embargo, el gran espectáculo del mes, y del año, será el eclipse de Sol que podremos disfrutar el día 20 por la mañana, para finalizar el invierno. Se trata  de un eclipse anular de Sol, pero será visible como tal únicamente desde el Mar del Norte, islas Feroe, etc. Igual el viaje, aunque pueda merecer la pena, nos sale un poco caro… Sin embargo desde España, lo podremos observar como un eclipse parcial, llegando a ocultar la Luna un 76% del Sol hacia la zona Norte de España: Galicia, Cantábrico y demás. Desde Valladolid se calcula un 70% de ocultación. Recordad que la ocultación es progresiva, y la máxima ocultación se calcula sobre las 10:08. Si queréis observarlo, debéis tener especial precaución y utilizar los elementos y las técnicas apropiadas para evitar daños irreparables en los ojos. Un eclipse es un espectáculo increíble, pero puede dejarte un muy mal recuerdo. Para más información, podéis consultar esta página web.

Para aquello observadores con cierta práctica, o para aquellos que sean osados, este mes es una buena fecha para celebrar el llamado “Maratón Messier”. Es una actividad de observación que dura toda la noche y en las que se intentan localizar los 110 objetos catalogados por Charles Messier, un astrónomo del siglo XVIII. Se consideran como la “piedra angular” de los astrónomos, la base para introducirnos en los catálogos más complicados. Se requiere telescopio para poder observar todos, pero con prismáticos también podremos observar un buen número. La fecha se sitúa en la Luna nueva cercana al equinoccio de primavera, lo que este mes será el día 24.

Y recordad, si tenéis cualquier tipo de duda o pregunta sobre observación, objetos o telescopios, no dudéis en escribirnos al planetario@museocienciavalladolid.es, o bien os esperamos en las sesiones del Planetario.

Planetario

Qué observar en el cielo el mes de febrero

Martes, 10 de Febrero de 2015 Comments off
Hola a tod@s.
Ya se acabó el primer mes del año, la temida “cuesta de enero”… Ahora queda la “cuesta de febrero”. ¿Pesimistas? No, pero viendo las nubes…
En cualquier caso, en este mes ya podemos empezar a disfrutar de días cada vez más largos, y tendremos de media unas trece horas de noche, aunque el frío sigue apretando, a pesar de algunos días sueltos de temperaturas primaverales. Para los que observamos el cielo, también se nos acortan las horas de observación, así que… ¡a aprovechar el tiempo!
A principios de mes, Mercurio deja de ser visible al amanecer a partir del día 10. Por su parte Venus vuelve a ser el “lucero de la tarde”, junto con el planeta Marte, con el que realizará una “danza celeste” entre los días 20 a 22. Se van a situar muy cerca en el cielo, con lo que tendremos una buena observación. ¡Cámaras preparadas! Si alguno se está preguntando cómo diferenciar uno de otro, es fácil, ¡Venus se verá unas 170 veces más brillante que Marte!
También Júpiter podrá apreciarse, que es visible durante toda la noche en la primera mitad de mes. Ya sabéis que con instrumentos más o menos sencillos podremos observar sus cuatro satélites principales, una bonita recompensa a la paciencia…
Entre las constelaciones de invierno, todavía nos queda por hablar de los Gemelos, Géminis, una constelación muy sencilla de localizar. Siguiendo la línea que forma el cuerno más recto de la constelación de Tauro, llegamos a dos estrellas brillantes (se localizan con facilidad), Cástor y Pollux, cuyo brillo puede parecer similar, aunque una observación más paciente nos deja claro cuál es la más brillante (Pollux), y cuál es menos (Cástor). En el mito griego eran hijos de la misma madre, Leda, y de diferente padre. Cástor era hijo de Tíndaro, y Pollux de Zeus, y por tanto, inmortal. Nos cuenta la leyenda que Zeus se enamoró de Leda, embarazada de Cástor, y para seducirla se convirtió en cisne. Leda puso un huevo del que nacieron los gemelos. Fueron parte de la tripulación de Jasón, los famosos Argonautas, y participaron en varias hazañas. En una pelea con sus primos, Cástor muere de un lanzazo. Muy apenado, Pollux no quiere dejar partir a sus hermano hacia el inframundo, lugar al que viajaban las almas de los muertos, por lo que Zeus se ve obligado a llegar a un trato con su hermano Hades, dios del inframundo: la mitad del año estarían en el Olimpo (visibles en el cielo), y la otra mitad en el inframundo.
Entre las curiosidades astronómicas para observar, tenemos varias. Cástor es una estrella múltiple (más de tres estrellas girando unas en torno a otras) compuesta por seis componentes, de las que se pueden ver dos con facilidad, y el resto sólo con telescopios más potentes. Pollux, por su parte, es una estrella de tipo gigante naranja, a tan sólo 36 años/luz de nuestro sistema solar, lo que la convierte en la estrella de éste tipo más cercana a nosotros.
La estrella delta Geminorum (llamada Wasat, en árabe), es un sistema doble compuesto por una estrella anaranjada y otra amarilla, visibles con pequeños telescopios.
El cúmulo abierto (grupo de estrellas disperso) llamado M35, visible con prismáticos, o el cúmulo NGC 2158, cerca del anterior, también son fácilmente observables. Éste último contiene unas 10.000 estrellas, con lo que puede ser un buen objetivo con pequeños telescopios.
También podemos observar una nebulosa, cuando menos curiosa. Se llama NGC 2392, y se conoce popularmente como la “Nebulosa del Esquimal”, ya que en las imágenes fotográficas aparece como una cara cubierta con una capucha peluda, como la utilizada por los inuit. Por telescopio podremos llegar a intuir parte de la forma de la nebulosa. Se trata de una nebulosa planetaria, es decir, una envoltura brillante de plasma y gas ionizado que expulsan las estrellas en las fases finales de su vida. El nombre de “nebulosa planetaria”, viene del siglo XVIII, cuando los astrónomos de la época observaban el cielo, y vieron este tipo de objetos que se asemejaban en forma a los planetas gigantes que veían por el telescopio.
Otros objetos interesantes pueden ser:
M41: cúmulo abierto situado en el Can Mayor, y que fué observado, según consta en escritos, por Aristóteles en el año 325 a.C.
NGC 2244: cúmulo abierto situado en la constelación del Unicornio ( a la altura del cinturón de Orión y a la izquierda de la constelación), rodeado por la nebulosa Roseta (NGC 2237), donde se han formado las estrellas del cúmulo. Prismáticos y telescopio, respectivamente.
Las Pléyades, en la constelación de Tauro. Visible a simple vista, y muy recomendable de observar con prismáticos.
Y recordad, si tenéis cualquier tipo de duda o pregunta sobre observación, objetos o telescopios, no dudéis en escribirnos al planetario@museocienciavalladolid.es
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Hola a tod@s.

Ya se acabó el primer mes del año, la temida “cuesta de enero”… Ahora queda la “cuesta de febrero”. ¿Pesimistas? No, pero viendo las nubes…

En cualquier caso, en este mes ya podemos empezar a disfrutar de días cada vez más largos, y tendremos de media unas trece horas de noche, aunque el frío sigue apretando, a pesar de algunos días sueltos de temperaturas primaverales. Para los que observamos el cielo, también se nos acortan las horas de observación, así que… ¡a aprovechar el tiempo!

A principios de mes, Mercurio deja de ser visible al amanecer a partir del día 10. Por su parte Venus vuelve a ser el “lucero de la tarde”, junto con el planeta Marte, con el que realizará una “danza celeste” entre los días 20 a 22. Se van a situar muy cerca en el cielo, con lo que tendremos una buena observación. ¡Cámaras preparadas! Si alguno se está preguntando cómo diferenciar uno de otro, es fácil, ¡Venus se verá unas 170 veces más brillante que Marte!

También Júpiter podrá apreciarse, que es visible durante toda la noche en la primera mitad de mes. Ya sabéis que con instrumentos más o menos sencillos podremos observar sus cuatro satélites principales, una bonita recompensa a la paciencia…

Entre las constelaciones de invierno, todavía nos queda por hablar de los Gemelos, Géminis, una constelación muy sencilla de localizar. Siguiendo la línea que forma el cuerno más recto de la constelación de Tauro, llegamos a dos estrellas brillantes (se localizan con facilidad), Cástor y Pollux, cuyo brillo puede parecer similar, aunque una observación más paciente nos deja claro cuál es la más brillante (Pollux), y cuál es menos (Cástor). En el mito griego eran hijos de la misma madre, Leda, y de diferente padre. Cástor era hijo de Tíndaro, y Pollux de Zeus, y por tanto, inmortal. Nos cuenta la leyenda que Zeus se enamoró de Leda, embarazada de Cástor, y para seducirla se convirtió en cisne. Leda puso un huevo del que nacieron los gemelos. Fueron parte de la tripulación de Jasón, los famosos Argonautas, y participaron en varias hazañas. En una pelea con sus primos, Cástor muere de un lanzazo. Muy apenado, Pollux no quiere dejar partir a sus hermano hacia el inframundo, lugar al que viajaban las almas de los muertos, por lo que Zeus se ve obligado a llegar a un trato con su hermano Hades, dios del inframundo: la mitad del año estarían en el Olimpo (visibles en el cielo), y la otra mitad en el inframundo.

Entre las curiosidades astronómicas para observar, tenemos varias. Cástor es una estrella múltiple (más de tres estrellas girando unas en torno a otras) compuesta por seis componentes, de las que se pueden ver dos con facilidad, y el resto sólo con telescopios más potentes. Pollux, por su parte, es una estrella de tipo gigante naranja, a tan sólo 36 años/luz de nuestro sistema solar, lo que la convierte en la estrella de éste tipo más cercana a nosotros.

La estrella delta Geminorum (llamada Wasat, en árabe), es un sistema doble compuesto por una estrella anaranjada y otra amarilla, visibles con pequeños telescopios.

El cúmulo abierto (grupo de estrellas disperso) llamado M35, visible con prismáticos, o el cúmulo NGC 2158, cerca del anterior, también son fácilmente observables. Éste último contiene unas 10.000 estrellas, con lo que puede ser un buen objetivo con pequeños telescopios.

También podemos observar una nebulosa, cuando menos curiosa. Se llama NGC 2392, y se conoce popularmente como la “Nebulosa del Esquimal”, ya que en las imágenes fotográficas aparece como una cara cubierta con una capucha peluda, como la utilizada por los inuit. Por telescopio podremos llegar a intuir parte de la forma de la nebulosa. Se trata de una nebulosa planetaria, es decir, una envoltura brillante de plasma y gas ionizado que expulsan las estrellas en las fases finales de su vida. El nombre de “nebulosa planetaria”, viene del siglo XVIII, cuando los astrónomos de la época observaban el cielo, y vieron este tipo de objetos que se asemejaban en forma a los planetas gigantes que veían por el telescopio.

Otros objetos interesantes pueden ser:

M41: cúmulo abierto situado en el Can Mayor, y que fué observado, según consta en escritos, por Aristóteles en el año 325 a.C.

NGC 2244: cúmulo abierto situado en la constelación del Unicornio ( a la altura del cinturón de Orión y a la izquierda de la constelación), rodeado por la nebulosa Roseta (NGC 2237), donde se han formado las estrellas del cúmulo. Prismáticos y telescopio, respectivamente.

Las Pléyades, en la constelación de Tauro. Visible a simple vista, y muy recomendable de observar con prismáticos.

Y recordad, si tenéis cualquier tipo de duda o pregunta sobre observación, objetos o telescopios, no dudéis en escribirnos al planetario@museocienciavalladolid.es

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Qué observar en el cielo el mes de enero

Lunes, 29 de Diciembre de 2014 Comments off

¡Feliz año a todos!

Comenzamos un nuevo año con nuevas expectativas, ganas e ilusiones… y con un buen panorama en cuanto a lo astronómico se refiere.

Mito de Orión

Mito de Orión

Comentábamos el pasado mes, que la constelación reina del invierno es Orión. Esta constelación representa en el mito griego, a un gigante cazador, uno de los mejores de la mitología griega, capaz de rivalizar con la diosa Artemisa (Diana para los romanos).

En el mito, Orión estaba enamorado de una de las siete hermanas consagradas como vírgenes a la diosa Artemisa. Cierto día que Orión caminaba por el campo, se encontró con un pequeño lago en el que las hermanas se estaban bañando desnudas. Ante esta visión, Orión se volvió loco y fue hacia ellas. Al ver a Orión fuera de sí, las jóvenes huyeron al templo, pero como Orión era un gigante, avanzaba más rápido. Las hermanas se encontraron con un toro al que pidieron ayuda para poder refugiarse, y el toro se interpuso en el camino de Orión, comenzando una pelea tremenda, que terminó con  el triunfo de  Orión. Sin embargo, esto sirvió para que perdiese tiempo que las hermanas aprovecharon para llegar al templo y rezar a la diosa para que las liberase del ataque de Orión. A Artemisa se le ocurrió convertir a las siete hermanas en palomas que volaron hacia el cielo, donde se quedaron como el conjunto de estrellas de las Pléyades (palomas, en Griego). Al ver la acción de la diosa, Orión se da cuenta de lo que había hecho y, muy triste y desconsolado, regresa a casa sin fijarse en dónde pisaba, con tan mala fortuna que aplastó un pequeño escorpión que, antes de morir, le picó en el talón y le mató. Un gigante como Orión muerto por un pequeño escorpión.

Para recordar el gran cazador que fue, Zeus colocó en el cielo a Orión como constelación, junto a sus preciados perros de caza y su presa favorita. También situó al toro (Tauro) por su valor, cerca de las Pléyades. Y, cómo no, al único ser capaz de matar a Orión, el escorpión, Escorpio. Pero como Zeus no quería discusiones ni movidas entre las constelaciones, colocó a Orión y Escorpio en partes opuestas del cielo, así cuando se ve uno no se ve el otro, por lo que Orión es la reina del invierno, mientras que Escorpio lo es del verano.

Podemos situar los perros de caza de Orión de forma sencilla. Tiene dos perros de caza, uno más grande y otro más pequeño. Al más grande, por comparación, le llamaremos Can Mayor. Para localizarle hay que fijarse en el cinturón de Orión (las tres marías) y seguimos la línea que forma hacia la izquierda y abajo, donde llegaremos a la estrella más brillante de la constelación, Sirio, y también la más brillante de todo el cielo. Brilla con diferencia más que ninguna otra, por lo que se localiza sin dificultad. La forma de perro es sencilla porque es tal cual, donde Sirio estaría en el collar del perro.

El Can Menor se sitúa también a la izquierda y por encima del Can Mayor, a la altura de la estrella Betelgeuse de Orión. Son sólo dos estrellas, por lo que a veces también se le denomina, en broma, Can Mínimo, porque dos estrellas es lo mínimo para formar una constelación. En ésta destaca la estrella principal Procyon, la octava estrella más brillante del cielo. Forma con Sirio y Betelgeuse el llamado “Triángulo de Invierno”, un triángulo casi equilátero.

Como curiosidad, Sirio era venerada por lo antiguos egipcios como Isis,  y su observación en el cielo por el horizonte oeste, antes de la salida del Sol, marcaba la época de la crecida del Nilo, por lo que el faraón podía realizar su montaje para ordenar al Nilo que creciera. Sirio aparece desde muy antiguo en la mitologïa egipcia y de otras culturas, debido a su brillo característico y destacado.

Podéis seguir observando los objetos que el mes pasado os recomendábamos, ya que todavía se pueden observar con facilidad. Sólo os comentaremos una cosa más de la Nebulosa de Orión. A simple vista ya os decíamos que se puede ver como un elemento borroso y muy poco brillante en la zona del puñal de Orión, y siempre alejados de zonas de luz. Con unos prismáticos, ya podemos apreciar una zona central brillante (que es la zona de formación de estrellas), y dos brazos que se abren formando algo parecido a un abanico abierto. Con pequeños telescopios podemos ver algo más de la zona central y la nube de gas, apreciando en la zona brillante la presencia de cuatro estrellas llamadas “El Trapecio” por la forma que tienen. Y ya con telescopios más grandes, podemos ver mejor los filamentos de la nube de gas, las zonas más o menos brillantes… Una maravilla. Ya el próximo mes aumentaremos la lista.

Tened presente que el frío, aunque sea un incordio, siempre nos permite ver mejor el cielo. Por cierto, ya sabéis qué pedir por Reyes……

Y recordad, si tenéis cualquier tipo de duda o pregunta sobre observación, objetos o telescopios, no dudéis en escribirnos al planetario@museocienciavalladolid.es.

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Qué ver en el cielo el mes de diciembre

Lunes, 1 de Diciembre de 2014 Comments off

Poco a poco todo llega, incluso el frío que parecía resistirse a invadir nuestras calles y campos. Ya queda menos para el invierno, que comenzará el 22 de diciembre a las 00:03, hora oficial, terminando el 20 de marzo de 2014, cuando dé comienzo la primavera, fecha en la que, por cierto, se producirá un eclipse total de Sol que se verá desde España como parcial. Por tanto este invierno durará 88 días y 23 horas.

¡No perdamos tiempo para observar!

Todos aquéllos que tengáis la oportunidad de salir a la montaña durante el puente de diciembre, o durante alguno de los fines de semana de este mes, aprovechad para echar un ojo al cielo, ya que desde esos lugares la observación es increíble. Veréis brillar más las estrellas, observaréis más cantidad de ellas, y descubriréis objetos a simple vista que desde la ciudad son impensables.

A primeros de mes podemos todavía observar las constelaciones del pasado mes (no en vano todavía es otoño), pero cada día aparecen más altas en el cielo, y hacia la medianoche se sitúan hacia el oeste diciendo adiós. Sin embargo, al estar tan altas, podemos observar y reconocer sin problema las constelaciones otoñales, dándonos ya cierta inercia para comenzar a reconocer las invernales. De éstas últimas, la reina indiscutible es sin duda Orión, el cazador gigante.

La forma más sencilla de reconocer esta constelación es a partir tres estrellas, bastante brillantes, en línea recta, y muy cercanas en el cielo. Son conocidas como “las tres Marías”, porque siempre están juntas. Forman la parte central de la constelación, junto con otras cuatro estrellas en parejas: dos casi en paralelo por encima de ellas, y otras dos por debajo. Es una figura fácilmente reconocible, primero por tener una forma sencilla, parecida a un  diábolo, y segundo porque el brillo de sus estrellas es realmente llamativo. De la pareja que se encuentra por encima, hacia la mitad y algo hacia arriba podemos ver tres estrellas poco brillantes y muy cercanas, que formarían la cabeza del gigante, las dos brillantes serían los hombros, las “tres Marías” formarían el cinturón de su ropa, y las otras dos serían los pies. También es posible situar los brazos del gigante, pero, como están formados por estrellas sensiblemente  menos brillantes, su localización puede ser algo más compleja. Del cinturón descienden tres objetos no demasiado brillantes, complicados de ver desde la ciudad, aunque sencillos en cuanto nos quitamos algo de luz. Forman el llamado “puñal de Orión” o “espada de Orión”.

Entre las estrellas de la constelación destacan dos especialmente: de la pareja superior, la que sería el hombro izquierdo, llamada Betelgeuse, que es la novena estrella más brillante del cielo, y es una súpergigante roja, cuyo color se identifica sin problema; y, de la pareja inferior, la que sería el pie derecho, llamada Rigel, una estrella súpergigante blanco-azulada. Aunque aparentemente Rigel es más brillante que Betelgeuse, ésta última aparece situada como la más brillante de la constelación. Si sois aficionados a la fotografía, tomad imágenes de la constelación, que seguro que serán realmente especiales.

Júpiter durante el mes de diciembre

Júpiter durante el mes de diciembre

Algunos de los elementos que podemos ver en el cielo, y fáciles de localizar, son también los más gratificantes. Júpiter, cada vez más alto, es sin duda el que mejor se puede apreciar, y es visible desde la medianoche a mitad de camino entre las constelaciones de Cáncer y Leo. Por su parte, Marte, mucho menos brillante, podemos distinguirle a duras penas hacia el suroeste, muy bajo en el horizonte, y nada más anochecer.

Por lo que a objetos de cielo profundo se refiere, podemos volver a localizar la galaxia de Andrómeda (M31) con prismáticos, que ya sabemos dónde está, y, después de acostumbrarnos a ella, dirigir nuestra mirada al centro del puñal de Orión. Allí podremos ver un objeto, a simple vista casi imperceptible, que parece una estrella muy poco brillante, y totalmente borrosa. Cuando usamos los prismáticos podremos ver un objeto en forma de abanico abierto, poco brillante. En zonas oscuras y con telescopios pequeños, podemos ver que abarca algo más, y con telescopios grandes, podremos comprobar que todavía es más grande. Se trata de una nebulosa, un conjunto de gas conocido como la Nebulosa de Orión, o la Gran Nebulosa de Orión, con nombre oficial de M42. Además se trata de una fábrica de estrellas, uno de los lugares del Universo donde las estrellas “nacen”. En la próxima entrada os daremos más datos.

Confiemos en que el tiempo sea benévolo con los aficionados, y podamos disfrutar de éste último mes del año observando el cielo. Que no os asuste el frío, que en éste caso es nuestro aliado, ya que el cielo es más espectacular. La sabiduría popular cuenta que “cuanto más  tiemblen las estrellas, mayor será la helada”, y no falla.

Y recordad, si salís al campo, llevad siempre algo más de ropa de la que creáis que necesitareis, una manta, un termo con bebida caliente (mejor chocolate o café, pero vale cualquier cosa), frutos secos y chocolate. De esta forma, disfrutaréis más de la observación. Y si estáis acompañados, ¡mejor!

Si tenéis cualquier tipo de duda o pregunta sobre observación, objetos o telescopios, no dudéis en escribirnos al planetario@museocienciavalladolid.es, o bien os esperamos en las sesiones del Planetario.

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