Archivo

Entradas Etiquetadas ‘Pisuerga’

Diario de una estudiante en prácticas

Viernes, 26 de Agosto de 2016 Comments off

Lo primero es proceder a las presentaciones.
Hola, soy Julia y he estado durante poco más de un mes ayudando en el cuidado y mantenimiento de la Casa del Río.

Si no lo conoces, es ese espacio que está cruzando la pasarela peatonal del Museo de la Ciencia. Allí, si tienes suerte te encontrarás a José Antonio García ‘Petu’, el biólogo responsable del cuidado de todos los animales que hay en ella; y a Marta que te recibirá con una sonrisa cuando entres.

La estudiante Julia Arranz Herrero en la Casa del Río

La estudiante Julia Arranz Herrero en la Casa del Río

Allí habitan entre otros muchos, un impresionante ejemplar de trucha común (Salmo trutta); un ejemplar de black-bass (Micropterus salmoides), una especie invasora al que yo denomino ‘la bestia’; también una anguila (Anguilla anguilla), a la que yo he llamado ‘la reina’; además de otras especies como carpa común (Cyprinus carpio), carpa royal (Cyprinus carpio carpio) o bermejuelas (Achondrostoma arcasii). Y éstos son sólo 5 ejemplares de los más de 40 peces que tenemos.
Si hablamos de los anfibios y reptiles, en la Casa del Río encontrarás, por un lado, dos terrarios que acogen: sapos comunes (Bufo spinosus); sapos corredores (Epidalea calamita); salamandras (Salamandra salamandra); ranitas de San Antonio (Hyla arborea), que son pequeñas y verdes, y que tendrás que buscar entre las hojas de las plantas; tritones jaspeados (Triturus marmoratus), que se esconden aún mejor que las ranitas; y ya por último, gallipatos (Pleurodeles walt), que son unos ‘animalitos’ verdes y marrones y que he de confesar que son mis preferidos. En el otro terrario, encontrarás una culebra viperina (Natrix maura).
Te animo a ¡que entres y busques a las ranitas y a los tritones, a que diferencies a todos los sapos, y a que decidas cuál de todas las especies que allí habitan te gusta más!
Lo que se ve a simple vista es demasiado poco comparado con el trabajo real que se lleva a cabo en la Casa del Río. Has de tener en cuenta, que no se trata sólo de dar de comer a los animales, es velar también por su bienestar, limpiar los acuarios, los filtros, cambiar el agua …Y cuando uno de los habitantes de la Casa del Río enferma… ¡amigo! la cosa se complica, ya que en el momento que uno lo está, los demás también.
Mi estancia ha sido de poco más de un mes, y ahora que se acaba, me da mucha pena porque he cogido cariño a todo esto.
Así que toca despedirme y dar las gracias al Museo y a Beatriz Gutiérrez, responsable del Departamento de Educación, por darme esta oportunidad; y al resto de personal, por acogerme como una más.
Y por último a ‘Petu’, gracias por tener paciencia y confiarme tus “bichillos”, gracias por ayudarme a aprender y por enseñarme el camino.
Así me despido, sinceramente, espero poder volver pronto.
Hasta siempre, Julia.

 

Julia Arranz Herrero
Estudiante en prácticas del Grado de Biología en la Universidad de León

Los cuervos de noche

Martes, 7 de Junio de 2016 Comments off
Martinete común, fotografía de Fernando Cabrerizo

Martinete común, fotografía de Fernando Cabrerizo

Aunque este ave desarrolla su actividad preferentemente durante el crepúsculo y la noche, no resulta extraño, entre los meses de marzo y octubre, observar su silueta rechoncha sobrevolando el río a plena luz del día. El martinete es una especie perteneciente al grupo de las garzas, aunque su tamaño es considerablemente menor que el de su pariente la garza real, así mismo frecuente en el Pisuerga más urbano, aunque en este caso durante el invierno.

El martinete ejecuta un vuelo lento y elegante siguiendo el trazado del río entre los lugares de nidificación y los cazaderos, donde intentará capturar los peces de los que se alimenta. Es una especie colonial que suele ubicar sus nidos en árboles del bosque ribera, y precisamente esta circunstancia es la que permite su observación en la capital.

La situación de las colonias de cría, a pocos kilómetros al norte de la ciudad, y alguno de sus cazaderos, al sur de la misma, permite que se dejen ver sobrevolando elegantemente el río durante sus desplazamientos entre ambos lugares. Lo normal es que se desplacen en busca de comida al atardecer y regresen al amanecer.

Sin embargo, algunos ejemplares, como el que ha conseguido fotografiar maravillosamente nuestro amigo Fernando Cabrerizo en el entorno de los islotes de El Palero, pueden desplegar actividad diurna, permitiéndonos de este modo disfrutar de la belleza de este ave, también denominada ‘cuervo de noche’.

¡No te pierdas estas fabulosas imágenes! https://cacahuet.es/docs/2016/martinete-comun-pisuerga

En 2º plano: las especies menos conocidas de la cuenca del Duero

Viernes, 29 de Agosto de 2014 Comments off

EL GALLIPATO

Entre las numerosas especies de La Casa del Río se encuentra, quizás, una de las más desconocidas para el público que la visita. Hablamos del gallipato.

Fotografía de uno de los ejemplares de gallipato de la Casa del Río
Fotografía de uno de los ejemplares de gallipato de la Casa del Río

Ésta es una especie clasificada dentro del grupo de anfibio y a su vez como haluro (con cola), con nombre científico Pleurodeles waltl.

Su tamaño puede alcanzar los  33 cm en machos y los 28 cm en hembras; y la longitud de la cola, comprimida lateralmente, varía aproximándose al 50% de la longitud total. Posee una cabeza muy aplastada dorso-ventralmente, con ojos pequeños y su piel es verrugosa y con tubérculos terminados en punta negra.

La coloración del gallipato es parda olivácea o gris con manchas negruzcas irregulares, destacando a ambos lados de su cuerpo una hilera de tubérculos coloreados de color anaranjado. El vientre es algo más claro, con tonos amarillos o anaranjados y algunas manchas oscuras.

Vista en detalle de un ejemplar de gallipato de la Casa del Río
Vista en detalle de un ejemplar de gallipato de la Casa del Río

Por otro lado, la piel contiene diversos tipos de glándulas cutáneas como las glándulas mucosas o las glándulas serosas.

En cuanto al dimorfismo sexual los machos tienen la cola relativamente más larga y los miembros anteriores más desarrollados que las hembras.

Las larvas poseen una cresta dorsal-caudal muy desarrollada, teniendo su inicio en el principio del cuerpo. Ésta se estrecha hacia el extremo de la cola terminando en una punta aguda sin filamento. Su cuerpo es de color pardusco o grisáceo, más o menos oscuro, con pequeñas manchas negras o grises y reflejos verdosos. En las primeras épocas de larva posee una corona branquial en la parte posterior de la cabeza.

Su área de distribución incluye España, Portugal y la zona noroeste de Marruecos. En la Península Ibérica ocupa los dos tercios meridionales con un límite norte irregular. Sus poblaciones son mucho más numerosas hacia el sur y el oeste ibérico y se rarifican hacia el norte, especialmente a partir del Sistema Central.

Hacia el norte, consigue superar el Sistema Central penetrando hacia la cuenca del Duero, y es aquí donde se acerca a la provincia de Valladolid.

Es un animal muy ligado al medio acuático, pudiendo pasar la mayor parte de su vida en él. Por lo general, desarrollan su actividad por la noche o durante días de lluvia;  mientras, durante el día se ocultan en el agua, entre hojarasca, o debajo de algún objeto (piedras, rocas, troncos…) Debido a que pueden permanecer largo tiempo en el medio acuático, a menudo se les puede encontrar en pozos o acuíferos.

Todas estas características y modos de vida hacen del gallipato un animal no fácilmente localizable, de ahí su desconocimiento por este entrañable vecino de la cuenca del Duero.

Si os ha picado la curiosidad por este animal tan singular, no lo dudéis y visitar La Casa del Río (cruzando la pasarela peatonal) donde podréis disfrutar de varios ejemplares de gallipato y otras muchas especies.

Más información: http://www.magrama.gob.es/es/biodiversidad/temas/inventarios-nacionales/anfibios_3_tcm7-21382.pdf

Víctor Blanco Guerra

Estudiante en prácticas del Grado de Ciencias Ambientales

Voluntariado en el Islote de El Palero durante la Semana de la Ciencia 2013

Lunes, 18 de Noviembre de 2013 3 comentarios

Voluntariado 2013 / Foto: Chuchi Guerra

Voluntariado 2013 / Foto: Chuchi Guerra

El día se levantó como tocaba para estas fechas, fresco. Sin embargo, el cielo despejado y el sol que empezaba a remontar la línea de pisos auguraban una mañana agradable. Los voluntarios y voluntarias que decidieron dedicar algo de su tiempo al islote de El Palero, se contagiaron de optimismo y el ambiente previo al inicio de la tarea era inmejorable. 16 personas de todas las edades, desde los 5 años a los que ya pasaron esa fase de su vida hace algún tiempo, se repartieron inmediatamente las tareas que estaban previstas. Algunos se lanzaron rápidamente a cavar los hoyos que posteriormente alojaron el cepellón de 3 enormes ejemplares de aliso cedidos por ARBA (Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono), que también suministró el resto de plantones que se colocaron en el islote el pasado sábado, 9 de noviembre. Otros decidieron retirar la basura no orgánica que dejó la última crecida del Pisuerga. Y también hubo quienes parecían haber desayunado fuerte y, sin pensarlo dos veces, acometieron la retirada de dos grandes troncos que se hallaban varados en el islote y en uno de los tajamares de la antigua fábrica de harinas.

Voluntariado 2013 / Foto: Chuchi Guerra

Voluntariado 2013 / Foto: Chuchi Guerra

La mañana iba transcurriendo entre trabajo, comentarios, risas, ayudas mutuas, consultas y aprendizaje. Las tres horas que se habían previsto llegaron a su fin, pero aún había quien tenía ganas de seguir con otras labores: colocación de protectores para los plantones y árboles, retirada de ramas muertas, poda de árboles y arbustos o acondicionamiento de los zarzales. Casi hubo que echarles de allí y es que los voluntarios y voluntarias que acudieron a nuestra llamada, algunos por quinta vez consecutiva, se resistían a abandonar este pedazo de ecosistema ribereño inmerso en plena ciudad.

Gracias a ellos, y a todas las personas que nos han ayudado durante estos últimos cinco años, el islote de El Palero va recobrando un aspecto más acorde con su naturaleza. Se ha recuperado un espacio para la educación y la investigación y, sobre todo, se ha convertido en un rincón de solidaridad con el medio ambiente de nuestra ciudad.

Por ello, queremos agradecerles su trabajo y colaboración desinteresada, porque sin ellos y ellas, el islote no sería lo que es actualmente.

De pesca por el Pisuerga

Martes, 5 de Febrero de 2013 Comments off

Durante este invierno, los cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo) están siendo especialmente abundantes en el río Pisuerga a su paso por la capital. Su presencia habitual en todo el trazado ribereño urbano nos permite conocer algunos aspectos de su biología, como cuales son sus artes de pesca, qué estrategia utilizan para secar sus alas, o algunos detalles de su morfología y aspecto.

Los cormoranes grandes son aves predominantemente marinas, que anidan en acantilados y roquedos, aunque hay algunas poblaciones asentadas en humedales del interior. Las poblaciones del norte de Europa se desplazan al sur durante el invierno, ocupando entonces muchos medios acuáticos de interior. Este es el caso de los cormoranes grandes que se observan en el río Pisuerga durante el invierno, aunque en la provincia de Valladolid también hay parejas reproductoras.

Un paseo por las riberas del Pisuerga nos permitirá observar a estas aves en plena faena, pescando en solitario o en grupo, lo cual es todo un espectáculo. La abundante presencia de alburno, una especie de pez europeo introducida aguas ibéricas, guarda relación directa con el actual aumento poblacional de cormoranes. Para pescar se sumergen dando un pequeño impulso, pudiendo permanecer durante bastantes segundos bajo el agua. La formación de grupos numerosos de miles de alburnos, provoca asimismo la congregación pesquera de decenas de cormoranes cuando es detectado el banco de peces.

Los cormoranes grandes carecen de la glándula especial que segrega una sustancia aceitosa que impermeabiliza el plumaje, como ocurre en otros grupos de aves acuáticas. Esta es la causa por la que los cormoranes abren las alas para secar su plumaje y lo que origina estampas como la de la imagen.

En cuanto a su plumaje, éste es prácticamente negro con reflejos azulados o verdosos en los adultos. Los jóvenes tienen una proporción variable de blanco en el pecho y vientre. Los adultos en época de reproducción presentan manchas blancas en los muslos y en la cabeza.

En la imagen adjunta se puede apreciar un grupo de cormoranes, en su mayoría ejemplares jóvenes. Una imagen, captada desde las inmediaciones del  Museo, en la que podréis apreciar la mayoría de las características descritas.

Grupo de cormoranes en el río Pisuerga

Grupo de cormoranes en el río Pisuerga

Islotes de El Palero, termómetro de diversidad

Miércoles, 5 de Diciembre de 2012 Comments off

Los islotes fluviales de “El Palero”, actualmente tres, se encuentran situados en las inmediaciones del Museo de la Ciencia. Aunque no son naturales, ya que su origen se debe a la construcción del canal de captación de una antigua fábrica de harinas, y a las obras realizadas en su entorno en épocas más recientes, constituyen un interesante espacio de diversidad para el río.

Actualmente, este pequeño archipiélago fluvial presenta un preocupante estado de degradación, ya que el mayor de los tres islotes se encuentra prácticamente desprovisto de vegetación arbórea y arbustiva. No obstante, el conjunto aún conserva atractivo para la fauna, principalmente para el grupo de las aves, y supone un excelente lugar donde medir, en cierto modo, la diversidad biológica de la ribera urbana del Pisuerga.

Jornadas de voluntariado en el Islote de El Palero

Jornadas de voluntariado en el Islote de El Palero

La cobertura vegetal de los islotes menores es aceptable, estando conformada por especies típicas de los sotos y riberas en estas latitudes: chopo del país, álamo negro, sauce, bardaguera, mimbrera púrpura, olmo y fresno, acompañados por especies del sotobosque húmedo como espino albar, zarzamora, rosal silvestre, saúco y plantas trepadoras, entre otras.

Esta circunstancia, junto a su carácter de islas, hace que el entorno sea utilizado por un número considerable de especies. En un estudio realizado por el Museo de la Ciencia se han detectado más de 70 especies de aves, que de una u otra forma utilizan los islotes en diferentes momentos del ciclo anual, bien de forma continuada, por temporadas más o menos largas, o de forma o esporádica. En este aspecto, además de las especies más comunes y de distribución más generalizada, podemos destacar la presencia invernal de martín pescador, cormorán grande, chocha perdiz, gavilán y garza real; o los pasos migratorios de abejaruco, buscarla pintoja y torcecuello. En el grupo de las sedentarias y estivales destaca la presencia de algunas especies nidificantes en la zona como pájaro moscón, autillo o carricero común.

Los islotes también son visitados por representantes de otros grupos zoológicos, destacando especialmente la nutria paleártica, mamífero mustélido de presencia invernal frecuente, que ocupa, además de en el entorno de los islotes, otros enclaves de la ribera. Este animal semiacuático es discreto y su observación directa se hace complicada, pero sus rastros y excrementos delatan su presencia en los lugares por los que transita. Asimismo, de vez en cuando se deja ver algún ejemplar de culebra de agua, reptil acuático que, lejos de representar un peligro, supone un indicador de las condiciones de calidad del hábitat. Podemos completar este somero repaso a la naturaleza de los islotes y, por extensión, de la ribera del Pisuerga en la capital, mencionando la presencia de un buen número de especies de insectos como las mariposas olmera, blanquita de la col o macaón, así como varias especies de murciélago como el enano, que es el más abundante y fácil de observar.

Un lugar, termómetro de diversidad, recuperado gracias a la labor de decenas de voluntarios que han ido participando en las Jornadas de Voluntariado organizadas por el Museo. A todos ellos, en su Día Internacional del Voluntariado y siempre ¡gracias!

Días de niebla

Jueves, 29 de Noviembre de 2012 Comments off

A estas alturas del año ya hemos amanecido varios días envueltos en niebla, lo que, por otra parte, es inherente a los inviernos vallisoletanos. No son raros los diciembres y eneros en los que la capital ‘desaparece’ durante varios días consecutivos, bajo un velo denso que se aferra a lo más hondo del valle del Pisuerga. La niebla puede dar un toque de misterio y un encanto especial ‘si no se abusa de ella’, pero su continuidad en el tiempo hace más difíciles de sobrellevar los ya incómodos inviernos castellanos. Pero, ¿qué son las nieblas?, y ¿por qué son tan frecuentes en Valladolid?

Vistas desde el Museo de la Ciencia un día de niebla

Vistas desde el Museo de la Ciencia un día de niebla

Las brumas o nieblas se producen cuando el vapor de agua que hay en el aire se condensa a nivel del suelo. Es el mismo proceso por el que se forman las nubes, pero ocurre a menor altura. En función de la causa que provoca esa condensación podemos hablar de distintos tipos de nieblas. La ciudad de Valladolid está ubicada en el valle fluvial del río Pisuerga, donde se producen frecuentes episodios de inversión térmica, quedando capas de aire frío atrapadas a nivel del suelo por debajo de una capa de aire caliente. Lo normal es que el aire caliente se sitúe por debajo del aire frío, pero en situaciones de escasa circulación atmosférica y ambiente frío, el descenso rápido de la temperatura del suelo provoca el enfriamiento y captura del aire en cotas bajas.

Si el aire contiene mucha humedad, algo que ocurre con mayor frecuencia en los valles de grandes ríos, el vapor de agua se condensa por la bajada de temperatura formándose las nieblas, que en ausencia de movimiento de aire (anticiclones) se hacen muy persistentes. Si no tuviéramos bastante con la ausencia de visibilidad y el ambiente generalizado en tonos grises de los días de niebla, además hay que contar con la posibilidad de que aparezcan cencelladas y escarchas, producidas por la formación de cristales de hielo sobre las superficies sólidas. El tener que rascar el parabrisas del vehículo por las mañanas es una consecuencia de este fenómeno.

Lo normal es que la niebla desaparezca a las pocas horas de salir el sol, cuando éste calienta la superficie del suelo, pero si concurren determinadas condiciones atmosféricas puede permanecer durante varios días, para desdicha de aquéllos que gustan de la luz y los paisajes policromáticos.

Sin embargo, no todo son ‘peros’ para las nieblas, ya que en ocasiones reportan algunas ventajas. Tal es el caso de las nieblas que se producen en zonas con escasa precipitación, ya que en este caso la vegetación aprovecha la condensación a baja altura para captar el agua que necesitan, en un proceso denominado criptoprecipitación o lluvia oculta.

¿Qué hacer con los ecosistemas acuáticos?

Jueves, 23 de Agosto de 2012 Comments off

Hoy día explotamos los recursos acuáticos de forma excesiva y realizamos actividades que generan diferentes tipos de contaminación. La influencia del hombre en los ecosistemas se ha convertido en una amenaza, puesto que produce cambios directos e indirectos que alteran su funcionamiento. Algunos de los efectos producidos afectan a la biodiversidad local, modificando el tamaño de sus poblaciones y la distribución espacial  de las especies.

Bermejuela

Bermejuela

Por todo ello, la gestión actual debe incidir en la conservación y recuperación de las especies presentes en  los medios acuáticos, así como en su calidad ambiental. Para lograrlo la Unión Europea  promulga la Directiva Marco del Agua, que establece que en cada masa acuática se deben adoptar unos planes de gestión en función de alguna de  sus características. Si cumplimos con los diferentes criterios recogidos en la normativa, mantendremos las especies piscícolas y otros organismos  que habitan en el seno de las aguas.  Además de los peces también son importantes otras especies faunísticas como los anfibios o  algunos insectos, cuyas larvas son de vida acuática.

Boga del Duero

Boga del Duero

No todos los cursos fluviales son iguales ni en todos habitan las mismas especies, ya que  son muchos  los factores naturales (clima, pendiente, tipo de suelo…) de los que dependen. Centrándonos en la fauna de la Cuenca del Duero, podemos destacar la presencia de algunas especies endémicas de la Península como la bermejuela o la boga del Duero, así como de alguna migradora como la anguila. Sin embargo, se han introducido ciprínidos como el piscardo, la carpa y el gobio, que se han aclimatado perfectamente a las condiciones de nuestros ríos. Los salmónidos introducidos  como  la trucha arcoiris necesitan aguas frías, claras y que estén bien oxigenadas. Y por último, cabe destacar al black bass, especie invasora cuyo comportamiento depredador ha supuesto el declive local de peces de menor tamaño.

Una adecuada gestión debería impedir la propagación de las especies perjudiciales e impulsarnos a una conservación del medio, para disfrutar en el futuro de ecosistemas saludables.

En la Casa del Río, situada en la margen izquierda del Pisuerga, podemos observar algunos ejemplares de fauna acuática de este cauce. No te lo pierdas.

Islote de El Palero. 4 años después… (I)

Lunes, 11 de Junio de 2012 Comments off

A finales de noviembre de 2008, el Museo de la Ciencia organizó las primeras jornadas de voluntariado en uno de los tres islotes actuales de El Palero. Fueron tres días de trabajo con los que se iniciaba el programa de restauración y puesta en valor de este espacio ribereño. La instalación previa de una pasarela de madera que permitía el acceso desde la margen derecha del río, fue el paso definitivo para iniciar este proyecto.

Las condiciones en que se encontraba el islote auguraban mucho trabajo: basura y residuos de todo tipo, depositados tras las crecidas del río, se desperdigaban por toda su superficie; la vegetación arbustiva y herbácea había desaparecido casi por completo debido a la presencia de conejo; los abundantes rebrotes de olmo hacían intransitable la parte más alta del espacio ribereño; por contra, el extremo norte del islote aparecía prácticamente desnudo de vegetación debido a las recientes obras de construcción de la pasarela peatonal que une el Museo con la margen izquierda del Pisuerga.

Primeras jornadas de voluntariado en el Islote de El Palero

Primeras jornadas de voluntariado en el Islote de El Palero

Estas primeras jornadas fueron las más laboriosas, ya que hubo que podar, entresacar y retirar mucha madera muerta, limpiar residuos de la superficie, plantar un buen número de pequeños ejemplares de diferentes especies ribereñas (cedidas por ARBA), construir un observatorio para aves y en cuadro de control para proteger una parcela de vegetación de la voracidad de los conejos, colocar un panel interpretativo y varios postes indicadores, montar y colgar varias cajas nido y anclar a la orilla tres biorrollos (un elemento usado en restauración ambiental para proteger orillas degradadas).

En estas jornadas, financiadas por el programa de Voluntariado en Ríos de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD),  participaron un total de 44 voluntarios y voluntarias, y constituyó el inicio de su mejora ambiental y la puesta en marcha de la Estación Biológica del islote de “El Palero”. Tras su finalización, el islote presentaba un aspecto totalmente diferente al que tenía tres días antes. Ahora sólo quedaba esperar, confiar en que la evolución natural devolviera al espacio su aspecto más natural y estar atentos a posibles incidencias meteorológicas, hidrológicas o de otro carácter para intervenir de nuevo y favorecer su restauración.

Primeras jornadas de voluntariado en el Islote de El Palero

Primeras jornadas de voluntariado en el Islote de El Palero

Tenía que llover…

Viernes, 27 de Abril de 2012 Comments off

La llegada del agua después de un prematuro período cuasi veraniego, ha provocado en muchas personas una creciente sensación de malestar con la atmósfera. El comienzo de lluvias y nevadas, coincidiendo con la Semana Santa y su continuidad posterior, ha provocado que el mes de abril se haya hecho muy largo para quienes gustan de temperaturas agradables y vientos en calma. Sin embargo, las precipitaciones que desde hace unos unas semanas se vienen produciendo de forma intermitente constituyen un regalo venido del cielo, y nunca mejor dicho, para el campo y el medio natural.

A fecha 26 de abril, los embalses de la Cuenca del Duero se encontraban al 57,4% de su capacidad total. Traducido a cifras esto significa que de los 2.772 Hm3 que pueden almacenarse, solamente 1590 estaban embalsados, 824 menos de los que había el año pasado. Estos datos dan una idea de la apremiante necesidad de agua que había, y que aun hay en el suelo y los reservorios hídricos naturales. La falta de agua ha influido de forma notoria en crecimiento de los cultivos, lo que ha provocado el riego prematuro en algunas zonas con la consiguiente detracción de agua de ríos y acuíferos, de por sí bajo mínimos.

Además de este perjuicio de ámbito más económico, la lluvia también era muy necesaria en el medio natural. Los cauces no han sufrido crecidas invernales, tan necesarias para la limpieza de los restos vegetales y sedimentos acumulados durante el verano y otoño, y actualmente sus caudales son muy escuetos. Así, el caudal del Pisuerga a su paso por Valladolid es actualmente de 46 m3/s, cuando el valor de referencia es de 847 m3/s, alcanzándose a principios del mes de marzo el mínimo de los últimos 10 años, con 19,4 metros cúbicos. Estos caudales tan exiguos pueden afectar a la reproducción de algunas especies piscícolas como la trucha común (Salmo trutta), así como provocar que las sustancias contaminantes alcancen concentraciones más altas y por tanto más peligrosas para la vida acuática.

Palos de lluvia ubicados en la Sala del Agua del Museo de la Ciencia

Palos de lluvia ubicados en la Sala del Agua del Museo de la Ciencia

Otro tipo de hábitats afectados por la sequía, y que con las precipitaciones actuales notarán alguna mejoría, es el de los humedales esteparios, muy importantes en nuestra comunidad y en la provincia de Valladolid. En años de precipitaciones abundantes estos humedales constituyen lugares muy importantes para la migración y nidificación de algunas especies de aves, además de albergar comunidades planctónicas de enorme valor. Los bosques y otras formaciones vegetales también agradecerán las últimas lluvias recibidas, ya que paliarán un posible estrés hídrico, además de ayudar a prevenir incendios como los que se han venido produciendo en algunas comarcas castellano y leonesas en los últimos meses.

Por tanto, aunque no siempre llueva a gusto de todos, bienvenidas sean las lluvias tan propias de este mes, como así recoge el refranero popular: abril, aguas mil”; “marzo ventoso y abril lluvioso, sacan a mayo florido y hermoso”.


Este sitio web usa cookies. Si continúas navegando o pulsas Aceptar, entenderemos que estás de acuerdo con ella. Puedes visitar nuestra Política de Cookies aquí.