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Ganadores del VII concurso de relato breve ‘La Ciencia y tú’

Martes, 23 de mayo de 2017 Sin comentarios

El pasado 19 de mayo, tuvo lugar en el Auditorio del Museo, la entrega de premios del VII concurso de relato breve ‘La Ciencia y tú’. Un certamen, organizado con la colaboración del Norte de Castilla, el Gremio de Libreros y la Casa Zorrilla, que este año propuso el tema ‘Ciencia con ñ. La ciencia hecha en español’.

Miriam Rodríguez Alonso, Mª Peña Cid García y Edmundo Molinero Herguedas fueron los ganadores de este concurso en las categorías infantil, general, y premio del público, respectivamente.

A continuación, os dejamos los 3 relatos.

MIRIAM RODRÍGUEZ ALONSO, ‘EL AJOLOTE’ (CATEGORÍA INFANTIL)

Valladolid 17 de abril de 2017

Querido diario, hoy he celebrado mi décimo cumpleaños y me han regalado un libro de animales curiosos. Voy a contarte algo sobre uno de estos animales que me ha impresionado. Se trata del ajolote, un anfibio mexicano de garboso aspecto y asombrosas habilidades biológicas. Este animal no sólo es capaz de regenerar una mano o una cola perdida, sino que también su corazón y otros órganos internos.

Valladolid 17 de abril de 2117

Querido diario, a punto de cumplir 110 años, me he despertado llena de vitalidad. Me he calzado mis deportivas nuevas de última generación y he salido a correr por el centro de Valladolid.

Las pantallas informativas de las calles anuncian el nuevo fármaco del Instituto Juan Carlos Izpisúa, que nos ayudará a mantener la juventud aún más tiempo.

Ha trascurrido ya un siglo desde que mi padre me leía la prensa antes de ir al colegio, era diciembre de 2016 cuando los periódicos publicaban esta noticia: “ Un equipo internacional liderado por el investigador español Juan Carlos Izpisúa consigue revertir el envejecimiento en ratones”.

Tuvieron que pasar varios años hasta que consiguieron dar el salto a los humanos y fijar la dosis que deberíamos tomar ya varias generaciones para alargar la juventud.

Esta tarde celebraré mi 110 cumpleaños y espero seguir soplando las velas y sembrando tus páginas, querido diario, con mis historias…mientras científicos españoles tan importantes como el Dr. Serrano consiguen convertirnos en lozanos ajolotes.

 

Mª PEÑA CID GARCÍA, ‘EL VASO DE SÉNECA’ (CATEGORÍA GENERAL)

Mientras calmaba su sed, Séneca se dio cuenta de que leía con mayor facilidad las letras, sin embargo pequeñas y borrosas. Volvió a dejar el agua pensativo, solo para volver a alzarlo y ver de nuevo esas letras, más amplia y claramente a través del vaso lleno de agua. Una ráfaga de viento levantó una bruja de polvo a su lado.

-Caramba, se me ha metido algo en el ojo!-

Casi dos mil años después Celia se peleaba con el supervisor que no le dejaba acceder al laboratorio. Se había quemado anoche y el lector de huella dactilar no le permitía el acceso… en fin, llegaría tarde para la reunión que pretendía resolver para siempre ese mismo problema que tantas veces había pensado pero que nunca le había tocado directamente …:cuantos trabajadores manuales no podrán fichar por haberse lastimado el dedo que el sistema tiene registrado en sus puestos de trabajo… algo tan expuesto como un dedo no es fiable como sistema de identificación…y menos para lugares de alta seguridad, donde un dedo amputado puede ser una llave tan fiable y barata…

Mientras el supervisor hacía una llamada Celia se acercó al dispensador de agua para beber y al alzar el vaso recordó… como Séneca había sido el primero en darse cuenta de tan sencilla forma de cambiar el punto de vista. Como había evolucionado la ciencia en 2000 años. Desde mirar a través de un vaso de agua hasta con el simple gesto de acariciarse el caballete de la nariz, ajustar la visión defectuosa gracias a unas simples gafas. Simples pero entre el vaso de Séneca y su Autenticación por Biometría Ocular había miles y miles de horas de trabajo, miles y miles de vasos de agua bebidos…la sinergia entre un equipo de personas que simplemente beben agua, sin olvidar que posiblemente ese fue el origen de la carrera que estudiaron y del trabajo que estaban desarrollando….

-Doctora Sánchez-Ramos, puede pasar.

-Gracias –respondió Celia mientras le miraba a los ojos intentando descubrir en ellos el misterio que un día la llevó a querer saberlo todo sobre los ojos, a querer ayudar a que esos dos órganos pequeños del cuerpo vivieran mas cómodos y mejor cuidados.

Los ojos, tan importantes y tan frágiles a la vez. Quizá su sentido favorito, sus órganos mimados, siempre intentando protegerlos, para hacerlos fuertes.

Entró en el laboratorio, cogió del estante sus gafas protectoras (SUS gafas protectoras, las que ella misma había inventado para evitar dañarse la vista en su trabajo), saludó a su equipo con la afabilidad que siempre la caracterizó y se dispuso a presentarles a todos su nueva idea:

-¿Recordáis lo que os dije sobre como Séneca miraba a través de un vaso de agua para enfocar mejor lo que leía? ¿Recordáis que os dije que nosotros miraríamos al romano desde el otro lado del vaso? Pues mirad el prototipo que os traigo.

Extrajo de su troley un aparato que a simple vista era un aparato electrónico más, del montón que había miles en el laboratorio, del montón que si no te dicen para que sirve es casi imposible de saberlo.

-Éste es el vaso de Séneca. Miraremos desde el culo del vaso, y Séneca nos reconocerá por nuestra córnea, con más fiabilidad que si presentáramos nuestra huella dactilar… cuando lo desarrollemos convenientemente claro está.

Dos mil años antes, Séneca se frotaba un ojo, donde una mota le estaba molestando por no tener unas gafas protectoras, mientras pensaba si sus ojos marrones eran iguales por dentro que los ojos azules de su madre, muerta tantos años antes…

 

EDMUNDO MOLINERO HERGUEDAS, ‘BOLA DE FUEGO’ (PREMIO DEL PÚBLICO)

Como consecuencia de las lluvias torrenciales de 1635, las minas imperiales de Potosí convertidas en una ciénaga, permanecían cerradas.

Aquella noche un joven inca que seguramente no alcazaba los doce años de edad fue severamente castigado. Su pecado; manifestar que había visto al dueño y señor del inframundo, el Dios Tío. En la mitología andina, incluso pronunciar su nombre, resultaba peligroso. Auténtico Dios-diablo, ofrecía protección a los mineros de Cerro Rico pero también era el responsable de los accidentes mortales que a menudo acontecían en sus dominios.

Minutos antes, el pequeño muchacho se había adentrado en una galería atraído por un extraño resplandor procedente del interior de la tierra. Allí fue recibido por una espeluznante visión que inmediatamente fue reconocida como la deidad minera. Una suerte de sapo gigante con la mirada de fuego y dos descomunales cuernos metálicos por donde emergía un denso y vaporoso calor que acompañado de un silbido atronador ascendía por las paredes de la mina hasta el reino de los vivos.
Pasado el sobresalto y después del escarmiento, a la mañana siguiente, el pequeño regresó al mismo lugar, esta vez acompañado por su padre, para averiguar lo que había ocurrido verdaderamente la noche anterior. Mientras observaban con sorpresa como cientos de mineros regresaban de nuevo a la extracción de mineral, descubrieron estupefactos a los pies de la mina, la emergencia de un formidable estanque que apenas hace unas horas no existía. Sin pronunciar palabra alguna, ni cruzar la mirada entre ellos, idéntico pensamiento asaltó su cabeza:

– Sólo el poder mágico del Dios de la mina ha podio extraer el agua del fondo de la mina en tan poco tiempo-.

Ninguno de los dos, ni siquiera con el paso de los años, averiguaría que en realidad habían presenciado el funcionado de la primera máquina de vapor en el continente americano. Un artilugio diseñado para desaguar las minas por un militar navarro, Jerónimo de Ayanz y Beaumont, en los albores del siglo XVI.

El invento bautizado con el nombre de “Bola de fuego” consistía en una caldera esférica calentada por un horno de leña que producía un vapor que salía por un conducto a gran velocidad y al llegar al fino orificio de su extremo, generaba un movimiento continuo del líquido interior expulsando el agua retenida en la mina hacia fuera. Con certeza y éxito fue utilizada en las minas de Guadalcanal de Sevilla y quién sabe si una “Bola de fuego” también pudo ser utilizada en los confines del imperio donde nunca se ponía el sol.

Qué ver en el cielo durante el mes de mayo

Jueves, 4 de mayo de 2017 Sin comentarios

Hola a tod@s otra vez…

Dado que abril es supuestamente el mes de las lluvias, y que no ha llovido lo que debería ser normal, tendrá que llover en algún momento, como parece que está siendo en estos primeros días de mayo, luego veremos. Sin embargo, una parte importante de las cosechas se da por perdida (¿alguien sigue dudando del cambio climático?)

Constelación de Cáncer

Constelación de Cáncer

Por de pronto comenzamos con una lluvia de estrellas, las Eta Acuáridas, asociada al cometa Halley, y que produce meteoros rápidos y brillantes, calculándose el máximo, que será el día 8, unas pocas horas antes del amanecer, en más de treinta meteoros por hora (recordad, la famosa THZ). Hay que recordar que sólo sirven para condiciones ideales: zonas de cielo oscuro, sin Luna (se encuentra creciendo, por lo que algo molestará)… El máximo tendrá lugar el primer fin de semana del mes. ¡Atentos al cielo!

El pasado mes ya os comentamos algunas de las constelaciones que se pueden ver en primavera, así como sus leyendas. Vamos con alguna más.

Tomando como referencia la constelación de Leo, a la derecha de la misma podremos localizar un conjunto de cinco estrellas muy poco brillantes, que sólo se pueden observar en zonas oscuras y en noches sin Luna. Tiene la forma de una “Y” del revés, y representa la constelación zodiacal de Cáncer, el Cangrejo. La forma es muy sencilla. Hace referencia a Hércules y su mayor enemigo, la diosa Hera. Cuenta la leyenda que Hera buscaba siempre la forma de acabar con el héroe. Cuando Hércules se encontraba luchando contra la Hidra de Lerna, Hera, aprovechando que estaba Hércules ocupado, creó un cangrejo gigante para que acabara con él. Sin embargo, el héroe se las apañó para acabar con ambos. Para compensar de alguna forma el sacrificio del cangrejo, Hera le convirtió en constelación, pero como no quería que Zeus se enterase de lo que había hecho, la creó con estrellas poco brillantes para que pasara desapercibida entre las constelaciones creadas por Zeus.

Entre las tres constelaciones del zodíaco que ya conocemos, y el horizonte, tenemos tres constelaciones unidas por una historia: el Cuervo, la Copa y la Serpiente de Agua (Hydra). Cuentan que hace mucho tiempo, Apolo tenía como animal de compañía al Cuervo, un ave preciosa por aquel entonces. Un día, Apolo quiso hacer una ofrenda y encargó al Cuervo que cogiera la Copa y se fuera a por agua al río sagrado. El Cuervo fue a cumplir el encargo, pero por el camino se encontró una higuera con los frutos en su punto, así que decidió hacer una pausa y comer, pero como los cuervos son muy glotones, no paró hasta acabar con todos los frutos. Al terminar se dio cuenta del tremendo retraso que llevaba y rápidamente fue al río, cogió agua, una serpiente que había por allí, y regresó junto a Apolo, quien, lógicamente, le esperaba con un enfado monumental. Muy enojado preguntó al Cuervo el motivo del retraso, y el Cuervo, asustado, se inventó una historia. Le dijo que cogiendo agua en el río, apareció una serpiente que le atacó, y que estuvo luchando largo tiempo con ella hasta que consiguió escapar y regresar junto a Apolo con la copa y el agua. Apolo no era tonto y enseguida se dió cuenta del engaño, y convirtió desde entonces al Cuervo en el ave que conocemos hoy en día: un ave negra como la mentira. Además, después de la comilona que se había dado, le condenó a estar en el cielo como constelación y siempre sediento, a tener la copa llena de agua justo al lado, y no poder beber de ella porque la serpiente le estaba acechando.

Éstas serían las constelaciones más características de la primavera, junto con las del mes pasado, por lo que ya tenéis trabajo para practicar, ahora que parece que el tiempo mejora.

Júpiter sigue brillante en Virgo, y, cada vez más bajo hacia el oeste, Marte va diciendo adiós, pero durante este mes podremos observar el planeta Saturno, que será mejor observable el próximo verano, aunque ahora es visible en la segunda parte de la noche.

Uno de los objetos que también podemos observar de forma sencilla, aunque en zonas alejadas de la contaminación lumínica, es el situado en la constelación de Cáncer. En el centro de la constelación hay dos estrellas que brillan algo más que el resto, y, a mitad de camino entre ellas y ligeramente a la derecha, encontramos a simple vista un objeto borroso, que con prismáticos se convierte en un precioso conjunto de estrellas, un cúmulo estelar abierto llamado “El Pesebre”. Es un conjunto de unas pocas decenas de estrellas, pero muy bonito en su conjunto.

Sin embargo, los objetos más destacados, y también los más complicados, son los más abundantes en esta época del año: las galaxias. Solamente destacar dos elementos, por ser relativamente fáciles de observar, teniendo en cuenta que es necesario utilizar telescopios de ya cierto tamaño. La primera se encuentra casi a mitad de camino entre las constelaciones de Virgo y Cuervo. Se denomina M104, aunque el nombre común es “Galaxia del Sombrero”, ya que aparece con la forma aproximada de un sombrero de tipo mejicano.

En la parte posterior de la constelación de Leo, cerca de lo que serían sus patas traseras, podemos encontrar un conjunto de tres galaxias conocido como el ‘Triplete de Leo’, formado por las galaxias M65, M66 y NGC 3628. Son algo menos brillantes que M104, especialmente la última de ellas, pero aún así, son un conjunto interesante para localizar y observar en estas noches de primavera.

Y recordad, si tenéis cualquier tipo de duda o pregunta sobre observación, objetos o telescopios, no dudéis en escribirnos al planetario@museocienciavalladolid.es, o bien os esperamos en las sesiones del Planetario.

Planetario

Charla ‘Ciencia, pseudociencia y medios de comunicación’

Martes, 4 de abril de 2017 Comments off
Manuel Toharia durante su charla

Manuel Toharia durante su charla

El conocido divulgador Manuel Toharia fue el encargado de cerrar el VII ciclo ‘Increíble… pero falso ‘ con su charla ‘Ciencia, pseudociencia y medios de comunicación. Una iniciativa realizada gracias a la colaboración del Centro Buendía de la Universidad de Valladolid.

Etimológicamente, escaleno significa desviado o torcido. Una característica con la que el ponente define, en ocasiones,  “la relación mixta que se establece entre lo que cuentan los medios de comunicación sobre cuestiones científicas y pseudocientíficas, sin discriminar bien lo que son las unas y las otras”.

Ante esto, Manuel Toharia califica de  “preocupante” la aparición en las teles y radios públicas de personajes como “el doctor Rosado, que aplastaba cigarrillos encendidos a los ahogados para revivirlos, Txumari Alfaro y la botica de su abuela o Mariló Montero con sus declaraciones sobre la curación del cáncer”.

En esta charla, el ponente analiza algunos de estos casos, junto con la publicación de noticias relacionadas con “ovnis o drogas mágicas anti-cáncer, entre otros aspectos”.

 

 

Charla ‘Las cifras no mienten, pero los mentirosos también usan cifras’

Miércoles, 29 de marzo de 2017 Comments off
José María Marbán, durante la charla

José María Marbán, durante la charla

Charla  incluida en el VII ciclo ‘Increíble… pero falso’, iniciativa desarrollada gracias a la colaboración del Centro Buendía de la Universidad de Valladolid.

En ella, José María Marbán, doctor en Matemáticas y profesor titular en la Facultad de Educación y Trabajo Social de la Universidad de Valladolid, fue el encargado de impartir esta charla que pretendió “sentar a la mesa esas cifras que nos acompañan desde la más tierna infancia y darlas a conocer de cerca para reconocer su inocencia, injustamente ignorada cuando son manipuladas con oscuros intereses o, sencillamente, malinterpretadas”.

El ponente jugó con estas cifras como “lenguaje para comprender el mundo, como herramientas que nos abren la puerta a muchas y apasionantes obras, como lentes que nos hacen ver que la realidad a veces no es lo que parece ser, como parte de un sentido más y como puerta a la imaginación y a la ficción “ . Todo ello relacionado con anécdotas históricas, errores, intuición, modelos, falacias y paradojas.

Una interesante charla de la que os dejamos el audio listo para escuchar.

 

 

Charla ‘Amenazas del cielo’

Martes, 14 de marzo de 2017 Comments off
Verónica Casanova durante la charla 'Amenazas del cielo

Verónica Casanova durante la charla ‘Amenazas del cielo

‘Amenazas del cielo’ fue la primera de las charlas del VII ciclo ‘Increíble.. pero falso’. Una iniciativa, desarrollada gracias a la colaboración del Centro Buendía de la Universidad de Valladolid, que intenta desmontar, siempre desde el punto de vista científico, falsas creencias que circulan entre la sociedad.

Verónica Casanova, del Grupo Universitario de Astronomía- Sociedad Astronómica Syrma, fue la encargada de abrir el ciclo.  

Según la ponente “la contemplación del cielo ha sido siempre un rasgo característico de todas las culturas”. Nuestros ancestros buscaron entre las estrellas las respuestas a muchas de las preguntas planteadas por la humanidad, lo que provocó que “los miedos se trasladaran a la bóveda celeste” y se creyera que “fenómenos como eclipses o alineaciones planetarias se consideraran, durante la mayor parte de la historia de la civilización, eventos que anunciaban catástrofes inminentes”.

¿Estamos realmente libres de las amenazas del cielo? ¿Cuáles son estos peligros y qué podemos hacer para prevenirlos?

Aunque la Ciencia haya logrado ya explicar estos acontecimientos con sólidas teorías, desvinculándolos de toda idea catastrofista, estas creencias han perdurado hasta nuestros días. Ante esto, la ponente explica que Internet  ofrece “información sobre estas posibles amenazas, pero lo que realmente abunda es la desinformación sobre las mismas que conduce a ideas equivocadas y erróneas”.

Una interesante charla de la que os dejamos la presentación utilizada por la ponente el audio.

 

Descargar presentación de la conferencia ‘Amenazas del cielo’

 

Qué observar en el cielo durante el mes de febrero

Jueves, 9 de febrero de 2017 Comments off

Ya se acabó el primer mes del año, la temida ‘cuesta de enero’… Ahora queda la ‘cuesta de febrero’. ¿Pesimista? No, pero viendo las nubes….

En cualquier caso, en este mes ya podemos empezar a disfrutar de días cada vez más largos, y tendremos de media unas trece horas de noche. Para los que observamos el cielo, también se nos acortan las horas de observación, así que… ¡a aprovechar el tiempo!

Júpiter es visible durante la segunda mitad de la noche en la constelación de Virgo. Ya sabéis que con instrumentos más o menos sencillos podremos observar sus cuatro satélites principales, una bonita recompensa a la paciencia… Por otra parte, después del atardecer, podremos observar los planetas Venus, especialmente brillante, y Marte, muy poco brillante pero con su característico color rojizo.

Carta celeste de la constelación de los Gemelos en la que aparecen sus principales estrellas. / Wikipedia

Carta celeste de la constelación de los Gemelos en la que aparecen sus principales estrellas. / Wikipedia

Entre las constelaciones de invierno, todavía nos queda por hablar de los Gemelos, Géminis, una constelación muy sencilla de localizar. Siguiendo la línea que forma el cuerno más recto de la constelación de Tauro, llegamos a dos estrellas brillantes (se localizan con facilidad), Cástor y Pollux, cuyo brillo puede parecer similar, aunque una observación más paciente nos deja claro cuál es la más brillante (Pollux), y cuál es menos (Cástor).

En el mito griego eran hijos de la misma madre, Leda, y de diferente padre. Cástor era hijo de Tíndaro, y Pollux de Zeus, y por tanto, inmortal. La leyenda nos cuenta que Zeus se enamoró de Leda, embarazada de Cástor, y para seducirla se convirtió en cisne. Leda puso un huevo del que nacieron los gemelos. Fueron parte de la tripulación de Jasón, los famosos Argonautas, y participaron en varias hazañas. En una pelea con sus primos, Cástor muere de un lanzazo. Muy apenado, Pollux no quiere dejar partir a sus hermano hacia el inframundo, lugar al que viajaban las almas de los muertos, por lo que Zeus se ve obligado a llegar a un trato con su hermano Hades, dios del inframundo. La mitad del año estarían en el Olimpo (visibles en el cielo), y la otra mitad en el inframundo.

Entre las curiosidades astronómicas para observar, tenemos varias. Cástor es una estrella múltiple (tres estrellas girando unas en torno a otras) compuesta por seis componentes, de las que se pueden ver dos con facilidad, y el resto sólo con telescopios más potentes. Pollux, por su parte, es una estrella de tipo gigante naranja, a tan sólo 36 años/luz de nuestro sistema solar, lo que la convierte en la estrella de éste tipo más cercana a nosotros.

La estrella delta Geminorum (llamada Wasat, en árabe), es un sistema doble compuesto por una estrella anaranjada y otra amarilla, visibles con pequeños telescopios.

El cúmulo abierto (grupo de estrellas disperso) llamado M35, visible con prismáticos, o el cúmulo NGC 2158, cerca del anterior, también son fácilmente observables. Éste último contiene unas 10.000 estrellas, con lo que puede ser un buen objetivo con pequeños telescopios.

También podemos observar una nebulosa, cuando menos curiosa. Se llama NGC 2392, y se conoce popularmente como la “Nebulosa del Esquimal”, ya que en las imágenes fotográficas aparece como una cara cubierta con una capucha peluda, como la utilizada por los inuit. Por telescopio podremos llegar a intuir parte de la forma de la nebulosa. Se trata de una nebulosa planetaria, es decir, una envoltura brillante de plasma y gas ionizado que expulsan las estrellas en las fases finales de su vida. El nombre de “nebulosa planetaria”, viene del siglo XVIII, cuando los astrónomos de la época observaban el cielo, y vieron este tipo de objetos que se asemejaban en forma a los planetas gigantes que veían por el telescopio.

Otros objetos interesantes pueden ser:

  • M41: cúmulo abierto situado en el Can Mayor, y que fué observado, según consta en escritos, por Aristóteles en el año 325 a.C.
  • NGC 2244: cúmulo abierto situado en la constelación del Unicornio ( a la altura del cinturón de Orión y a la izquierda de la constelación), rodeado por la nebulosa Roseta (NGC 2237), donde se han formado las estrellas del cúmulo. Prismáticos y telescopio, respectivamente.
  • Las Pléyades, en la constelación de Tauro. Visible a simple vista, y muy recomendable de observar con prismáticos.

Y recordad, si tenéis cualquier tipo de duda o pregunta sobre observación, objetos o telescopios, no dudéis en escribirnos al planetario@museocienciavalladolid.es, o bien os esperamos en las sesiones del Planetario.

Cielos despejado y buena observación.

Planetario.

Qué observar en el cielo el mes de enero

Jueves, 5 de enero de 2017 Comments off

 

Comenzamos un nuevo año con nuevas expectativas, ganas e ilusiones…. y con un buen panorama en cuanto a lo astronómico se refiere.

Nebulosa de Orión

Nebulosa de Orión

Comentábamos el pasado mes que la constelación reina del invierno es Orión. Esta constelación representa en el mito griego, a un gigante cazador, uno de los mejores de la mitología griega, capaz de rivalizar con la diosa Artemisa (Diana para los romanos). En el mito, Orión estaba enamorado de una de las siete hermanas consagradas como vírgenes a la diosa Artemisa. Cierto día que Orión caminaba por el campo, se encontró con un pequeño lago en el que las hermanas se estaban bañando, desnudas evidentemente. Ante esta visión, Orión se lanzó a por ellas. Al verle fuera de sí, las jóvenes huyeron al templo, pero como Orión era un gigante, avanzaba más rápido. Las hermanas se encontraron con un toro al que pidieron ayuda para poder refugiarse, y el toro se interpuso en el camino de Orión, comenzando una pelea tremenda, que ganó finalmente Orión. Mientras, las hermanas aprovecharon para llegar al templo y rezar a la diosa para que las liberase del ataque de Orión. A Artemisa se le ocurre convertir a las siete hermanas en palomas que fueron volando hacia el cielo, donde se quedaron como el conjunto de estrellas de las Pléyades (palomas, en Griego). Al ver la acción de la diosa, Orión se da cuenta de lo que había hecho y, muy triste y desconsolado, regresa a casa sin fijarse en dónde pisaba, con tan mala fortuna que pisó un pequeño escorpión que, antes de morir aplastado, le picó en el talón y le mató. Un gigante como Orión muerto por un pequeño escorpión…

Para recordar el gran cazador que fue, Zeus colocó en el cielo a Orión como constelación, junto a sus preciados perros de caza y su presa favorita. También situó al toro (Tauro) por su valor, cerca de las Pléyades. Y también al único ser capaz de matar a Orión, el escorpión, Escorpio. Pero como Zeus no quería discusiones, colocó a Orión y Escorpio en partes opuestas del cielo, así cuando se ve uno no se ve el otro, por lo que Orión es la reina del invierno, mientras que Escorpio lo es del verano.

Podemos situar los perros de caza de Orión de forma sencilla. Tiene dos perros de caza, uno más grande y otro más pequeño. Al más grande, por comparación, le llamaremos Can Mayor. Para localizarle nos fijaremos en el cinturón de Orión (las tres marías) y seguiremos la línea que forma hacia la izquierda y abajo, donde llegaremos a la estrella más brillante de la constelación, Sirio, y también la más brillante de todo el cielo. Brilla con diferencia más que ninguna otra, por lo que se localiza sin dificultad. La forma de perro es sencilla porque es tal cual, donde Sirio estaría en el collar del perro.

El Can Menor se sitúa también a la izquierda y por encima del Can Mayor, a la altura de la estrella Betelgeuse de Orión. Son sólo dos estrellas, por lo que a veces también se le denomina, en broma, Can Mínimo, porque dos estrellas es lo mínimo para formar una constelación. En ésta destaca la estrella principal Procyon, la octava estrella más brillante del cielo. Forma con Sirio y Betelgeuse el llamado “Triángulo de Invierno”, un triángulo casi equilátero.

Como curiosidad, Sirio era venerada por lo antiguos egipcios como Isis,  y su observación en el cielo por el horizonte oeste, antes de la salida del Sol, marcaba la época de la crecida del Nilo, por lo que el faraón podía realizar su montaje para ordenar al Nilo que creciera. Sirio aparece desde muy antiguo en la mitología egipcia y de otras culturas, debido a su brillo característico y destacado.

Podéis seguir observando los objetos que el mes pasado os recomendábamos, ya que todavía se pueden observar con facilidad. Sólo os comentaremos una cosa de la Nebulosa de Orión. A simple vista ya os comentábamos que se puede ver como un elemento borroso y muy poco brillante en la zona del puñal de Orión, y siempre alejados de zonas de luz. Con unos prismáticos, ya podemos apreciar una zona central brillante (que es la zona de formación de estrellas), y dos brazos que se abren formando algo parecido a un abanico abierto. Con pequeños telescopios podemos ver algo más de la zona central y la nube de gas, apreciando en la zona brillante la presencia de cuatro estrellas llamadas ‘El Trapecio’ por la forma que tienen. Y ya con telescopios más grandes, podemos ver mejor los filamentos de la nube de gas, las zonas más o menos brillantes… Una maravilla. Ya el próximo mes aumentaremos la lista.

Seguimos con los planetas principales que comentábamos el mes pasado visibles todavía en el cielo: Marte y Venus al atardecer y Júpiter al amanecer. Pero tenemos un invitado con nombre un tanto complicado: un cometa. Si alguno se quejaba del nombre del cometa 47P/Churyumov-Gerasimenko, nuestro nuevo invitado se llama 45P Honda-Mrkos-Pajdusakova. Podremos verle bajito sobre el suroeste, en la constelación de Capricornio, pero con un brillo bajo por lo que necesitaremos algún instrumento para poder localizarlo.

Tened presente que el frío, aunque sea un incordio por la ropa que debemos utilizar, siempre nos permite ver mejor el cielo.

Y recordad, si tenéis cualquier tipo de duda o pregunta sobre observación, objetos o telescopios, no dudéis en escribirnos al planetario@museocienciavalladolid.es, o bien os esperamos en las sesiones del Planetario.

 

Planetario

 

Charla ‘La retina: una ventana para ver el cerebro’

Viernes, 16 de diciembre de 2016 Comments off
El doctor Carlos Pastor durante la charla 'La retina: una ventana para ver el cerebro'

El doctor Carlos Pastor durante la charla ‘La retina: una ventana para ver el cerebro’

‘La retina: una ventana para ver el cerebro’ ha sido la última de las charlas del II ciclo ‘A tu salud’, organizado con la colaboración del Parque Científico de la Universidad de Valladolid y la Fundación General Universidad de Valladolid (FUNGE)-.

En esta conferencia  José Carlos Pastor Jimeno, catedrático de Oftalmología de la Universidad de Valladolid y jefe de departamento del Hospital Clínico Universitario, explicó que la retina es parte del sistema nervioso central y es la zona del ojo encargada de transformar la luz en estímulos capaces de hacer que veamos.

Las enfermedades de la retina son muy prevalentes e importantes ya que, en muchos casos, pueden producir ceguera. Las tres más conocidas por la población son la retinopatía diabética, la degeneración macular asociada a la edad y el desprendimiento de la retina.

Sin embargo, el ponente se centró en la importancia de la exploración del ojo, ya que “desde hace algunos años se sabe que las alteraciones del sistema nervioso central tienen también su repercusión en la retina, y se están identificando en ella signos capaces de ayudar a un diagnóstico precoz de enfermedades del cerebro como la Esclerosis Múltiple, el Alzhéimer, el Párkinson y otras”.

Estos hallazgos tienen una enorme relevancia, ya que los datos son obtenidos por los oftalmólogos con técnicas muy simples e incruentas que, en la mayoría de los casos, lo único que necesitan es la dilatación de la pupila.

Una interesantísima charla de la que os dejamos el audio listo para escuchar.

 

 

Charla ‘Alergia y sensibilización alimentaria, y el caso particular del gluten’

Lunes, 5 de diciembre de 2016 Comments off

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Qué observar en el cielo el mes de diciembre

Viernes, 2 de diciembre de 2016 Comments off

Poco a poco todo llega, incluso el frío que parecía resistirse a invadir nuestras calles y campos. Ya queda poco para el invierno, que comenzará el 21 de diciembre a las 11:44 h, terminando el 20 de marzo de 2017, cuando de comienzo la primavera. Por tanto este invierno durará 88 días y 23 horas.

¡No perdamos tiempo para observar!

Todos aquéllos que tengáis la oportunidad de salir a la montaña durante el puente de primeros de mes, o durante alguno de los fines de semana de diciembre, aprovechad para echar un ojo al cielo, ya que desde esos lugares la observación astronómica es realmente magnífica. Veréis brillar más las estrellas, observareis más cantidad de ellas, y descubriréis objetos a simple vista que desde la ciudad son impensables.

A primeros de mes podemos todavía observar las constelaciones del pasado mes (no en vano todavía es otoño), pero cada día aparecen más altas en el cielo, y hacia la medianoche se sitúan hacia el oeste diciendo adiós. Sin embargo, al estar tan altas, podemos apreciar y reconocer sin problema las constelaciones otoñales, dándonos ya cierta inercia para comenzar a reconocer las invernales.

Figura de Orión

Figura de Orión

De éstas últimas, la reina indiscutible es sin duda Orión, el cazador gigante. La forma más sencilla de reconocer esta constelación comienza por tres estrellas, bastante brillantes, en línea recta, y muy cercanas en el cielo. Son conocidas como ‘las tres Marías’, porque siempre están juntas. Forman la parte central de la constelación, junto con otras cuatro estrellas en parejas: dos casi en paralelo por encima de ellas, y otras dos por debajo. Es una figura fácilmente reconocible, primero por tener una forma sencilla, parecida a un diábolo y segundo porque el brillo de sus estrellas es realmente llamativo. De la pareja que se encuentra por encima, hacia la mitad y algo hacia arriba, podemos ver tres estrellas poco brillantes y muy cercanas, que formarían la cabeza del gigante: las dos brillantes serían los hombros, las ‘tres Marías’ formarían el cinturón de su ropa, y las otras dos serían los pies. También es posible situar los brazos del gigante, pero, como están formados por estrellas sensiblemente menos brillantes, su localización puede ser algo más compleja. Del cinturón descienden tres objetos no demasiado brillantes, complicados de ver desde la ciudad, aunque sencillos en cuanto nos quitamos algo de luz. Forman el llamado ‘puñal de Orión’ o ‘espada de Orión’, y será un buen lugar para observar.

Entre las estrellas de la constelación destacan dos especialmente: de la pareja superior, la que sería el hombro izquierdo, llamada Betelgeuse, que es la novena estrella más brillante del cielo, una súpergigante roja, cuyo color se identifica sin problema; y, de la pareja inferior, la que sería el pie derecho, llamada Rigel, una estrella súpergigante blanco-azulada. Aunque aparentemente Rigel es más brillante que Betelgeuse, ésta última aparece situada como la más brillante de la constelación. Si sois aficionados a la fotografía, tomad imágenes de la constelación, que seguro que serán realmente especiales.

Objeto M42

Objeto M42

En cuanto a los planetas, Venus se encuentra, como ya sabéis, como el ‘lucero de la tarde’, siendo visible hacia el suroeste durante las primeras horas del atardecer, aunque podremos comprobar cómo va tomando altura con el paso de los días. Durante casi todo el mes estará acompañado en el cielo por Mercurio, si bien se verá más bajo sobre el horizonte y con algo de dificultad. En Navidad ya no será visible. Más hacia el sur y con el cielo oscuro, podremos ver un cada vez más diminuto Marte, alejándose de nosotros y moviéndose durante este mes entre las constelaciones de Capricornio y Acuario. Por su parte Júpiter es el ‘lucero del alba’, destacando en el cielo a primeras horas de la mañana, y viéndose cada noche antes según pasan las fechas.

Por lo que a objetos de cielo profundo se refiere, podemos volver a localizar la galaxia de Andrómeda (M31) con prismáticos, y después de acostumbrarnos a ella, dirigir nuestra mirada al centro del puñal de Orión. Allí podremos ver un objeto, a simple vista casi imperceptible, que parece una estrella muy poco brillante, y totalmente borrosa. Cuando usamos los prismáticos podremos ver un objeto en forma de abanico abierto, poco brillante. En zonas oscuras y con telescopios pequeños, podemos ver que abarca algo más, y con telescopios grandes, podremos comprobar que todavía es más grande. Se trata de una nebulosa, un conjunto de gas conocido como la Nebulosa de Orión, o la Gran Nebulosa de Orión (ya que en la constelación hay algunas nebulosas más), con el nombre oficial de M42. Además se trata de un fábrica de estrellas, uno de los lugares del Universo donde las estrellas ‘nacen’. En la próxima entrada os daremos más datos.

Confiemos en que el tiempo sea benévolo con los aficionados, y podamos disfrutar de este último mes del año observando el cielo. Que no os asuste el frío, que en este caso es nuestro aliado, ya que el cielo es más espectacular. La sabiduría popular cuenta que ‘cuanto más tiemblen las estrellas, mayor será la helada’, y no falla.

Consejos: si salís al campo, llevad siempre algo más de ropa de la que creáis que necesitareis, una manta, un termo con bebida caliente (mejor chocolate o café), frutos secos y chocolate. De esta forma, disfrutaréis más de la observación. Y si estáis acompañados, mejor.

Y recordad, si tenéis cualquier tipo de duda o pregunta sobre observación, objetos o telescopios, no dudéis en escribirnos a nuestro correo electrónico: planetario@museocienciavalladolid.es, o bien os esperamos en las sesiones del Planetario.

Planetario.

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