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Qué ver en el cielo el mes de octubre

Martes, 11 de octubre de 2016 Comments off

Oficialmente el otoño comenzó el pasado 22 de septiembre, y terminará el 21 de diciembre, por lo que durará 89 días y 20 horas.

Durante esta estación, nos encontramos con el mismo problema que podemos tener en primavera: las lluvias. Los cielos suelen tener tendencia a estar cubiertos y las precipitaciones (por otro lado muy necesarias) suelen ‘aguarnos’ la fiesta… La noche que no está nublada, suele tener mucha humedad ambiental, lo que dificulta la observación; o bien tenemos la presencia de la Luna que también nos impide observar.

Aunque hay momentos en los que después de un buen chaparrón, el cielo se ve limpio e infinito. Pero seamos positivos. supongamos que no hay Luna y que tenemos un cielo despejado. Vamos a observar.

El inconveniente de la observación en otoño, al menos para las constelaciones pertenecientes a ésta estación (ya sabéis, las situadas hacia esa ‘ventana’ al sur), es que tenemos que buscar una zona especialmente oscura, ya que las estrellas que se pueden localizar son débiles y solamente en esos lugares se pueden observar. Me refiero a constelaciones como Capricornio, Acuario, el Caballito, el Microscopio o el Pez Austral. En esta última sí que hay que decir que su estrella principal, Fomalhaut, es bastante brillante, y puede observarse, algo baja con respecto al horizonte, pero con un brillo destacable, hacia el Este a primeras horas de la noche, y según pase el tiempo, hacia el Sur. También se conoce a esta estrella como ‘la estrella solitaria’ ya que destaca con su brillo entre el conjunto de estrellas poco brillantes de alrededor.

Dentro de las constelaciones que se pueden ver en otoño, aunque no se las considere propiamente de la estación, están el conjunto que componen la leyenda de Perseo. Son las constelaciones de Casiopea, Cefeo, Andrómeda, Perseo, Pegaso y Ballena. Estas constelaciones son relativamente fáciles de identificar en el cielo porque, primero, son constelaciones más brillantes que las anteriormente enumeradas, y segundo, sus formas son sencillas. Casiopea es una constelación en forma de letra “W”, así que no tiene pérdida. Además es una constelación circumpolar, es decir, desde nuestra posición se puede ver durante todo el año a cualquier hora de la noche. Cefeo está algo más arriba y tiene forma de una casa dibujada por un niño. Pegaso es, básicamente, un gran cuadrado en el cielo. Andrómeda se estira en forma de “V” tumbada y ligeramente curvada desde una de las estrellas de Pegaso y hacia su izquierda. Perseo está por debajo de Casiopea y cerca de Andrómeda. Por último, Ballena es algo más complicada, pero por eso os adjuntamos esta imagen simulada del cielo.

Constelación Ballena

Constelación Ballena

Como este grupo de constelaciones ocupa un área del cielo muy considerable, podremos observar un gran número de objetos celestes. Solamente comentaremos algunos, pero para comenzar son suficientes.

Uno de los más sencillos de localizar está en la constelación de Andrómeda. Hacia la mitad de la misma y ligeramente por encima de ella, podemos ver, si estamos en zona oscura, un elemento borroso en el cielo, pequeño y poco brillante, aunque localizable a simple vista. Es la galaxia de Andrómeda, la galaxia más cercana a la nuestra y la única visible a simple vista desde esta parte del mundo. Es el objeto más lejano visible a simple vista (unos tres millones de años-luz).

En la constelación de Cefeo destaca mu Cephei, una de las estrellas más rojas del cielo y visible con prismáticos. Es una estrella de tipo hipergigante con un diámetro estimado de 1.420 veces el diámetro solar. Si diéramos la vuelta en torno a la estrella a la velocidad de la luz, tardaríamos ¡más de seis horas!

Dentro de la constelación de Pegaso (el caballo alado), destacamos el objeto M15, un cúmulo globular, es decir, una aglomeración de estrellas en forma de esfera. Contiene una de las cuatro nebulosas planetarias (expulsión del gas de una estrella en las fases de su muerte) conocidas en un cúmulo globular. Se sitúa a unos 33.600 años-luz, y se calcula que se dirige a la Tierra a una velocidad de 383.760 km/h. No os preocupéis, no hay riesgo de colisión…

Y para terminar con las constelaciones, en Perseo tenemos uno de los objetos más fáciles del cielo, conocido como ‘el doble cúmulo de Perseo’. Son dos cúmulos abiertos, visibles a simple vista en zonas oscuras. Se denominan, como curiosidad, NGC 869 y NGC 884.

Por otra parte, podemos ver a muy primera hora de la noche, poco después de ponerse el Sol, a los planetas Venus, Marte y Saturno. Un bonito trío de ases del cielo: Venus por su brillo, Saturno por sus anillos, y Marte por su color. En cualquier caso, ya sabéis que Saturno siempre nos ofrece un gran espectáculo, incluso con medianos instrumentos.

Y recordad, si tenéis cualquier tipo de duda o pregunta sobre observación, objetos o telescopios, no dudéis en escribirnos al planetario@museocienciavalladolid.es, o bien os esperamos en las sesiones del Planetario.

Charla ‘Cervantes, estrellas y planetas’

Lunes, 10 de octubre de 2016 Comments off
Benjamín Montesinos durante su charla 'Cervantes, estrellas y planetas'

Benjamín Montesinos durante su charla ‘Cervantes, estrellas y planetas’

Dentro de la Semana Mundial del Espacio 2016, el Auditorio del Museo de la Ciencia acogió la charla ‘Cervantes, estrellas y planetas’.

En ella, el astrofísico e investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Benjamín Montesinos Comino, explicó cómo el sistema planetario ubicado en torno a la estrella mu Arae, en la constelación del Altar,  fue ‘rebautizado’ hace pocos meses a través de una votación promovida por la Unión Astronómica Internacional en el concurso NameExoWorlds.

Tras el proceso, la estrella se denominó ‘Cervantes’ y los cuatro planetas del sistema planetario, conocidos como mu Arae b, c, d, e, pasaron a llamarse oficialmente ‘Quijote’, ‘Dulcinea’, ‘Rocinante’ y ‘Sancho’.

Benjamín Montesinos enseñó cómo es el sistema planetario y cuál fue el procedimiento por el cual la candidatura presentada por el Planetario de Pamplona, la Sociedad Española de Astronomía y el Instituto Cervantes, logró el mayor número de votos.

 

A continuación, te dejamos el audio de este interesante encuentro.

 

Diario de una estudiante en prácticas

Viernes, 26 de agosto de 2016 Comments off

Lo primero es proceder a las presentaciones.
Hola, soy Julia y he estado durante poco más de un mes ayudando en el cuidado y mantenimiento de la Casa del Río.

Si no lo conoces, es ese espacio que está cruzando la pasarela peatonal del Museo de la Ciencia. Allí, si tienes suerte te encontrarás a José Antonio García ‘Petu’, el biólogo responsable del cuidado de todos los animales que hay en ella; y a Marta que te recibirá con una sonrisa cuando entres.

La estudiante Julia Arranz Herrero en la Casa del Río

La estudiante Julia Arranz Herrero en la Casa del Río

Allí habitan entre otros muchos, un impresionante ejemplar de trucha común (Salmo trutta); un ejemplar de black-bass (Micropterus salmoides), una especie invasora al que yo denomino ‘la bestia’; también una anguila (Anguilla anguilla), a la que yo he llamado ‘la reina’; además de otras especies como carpa común (Cyprinus carpio), carpa royal (Cyprinus carpio carpio) o bermejuelas (Achondrostoma arcasii). Y éstos son sólo 5 ejemplares de los más de 40 peces que tenemos.
Si hablamos de los anfibios y reptiles, en la Casa del Río encontrarás, por un lado, dos terrarios que acogen: sapos comunes (Bufo spinosus); sapos corredores (Epidalea calamita); salamandras (Salamandra salamandra); ranitas de San Antonio (Hyla arborea), que son pequeñas y verdes, y que tendrás que buscar entre las hojas de las plantas; tritones jaspeados (Triturus marmoratus), que se esconden aún mejor que las ranitas; y ya por último, gallipatos (Pleurodeles walt), que son unos ‘animalitos’ verdes y marrones y que he de confesar que son mis preferidos. En el otro terrario, encontrarás una culebra viperina (Natrix maura).
Te animo a ¡que entres y busques a las ranitas y a los tritones, a que diferencies a todos los sapos, y a que decidas cuál de todas las especies que allí habitan te gusta más!
Lo que se ve a simple vista es demasiado poco comparado con el trabajo real que se lleva a cabo en la Casa del Río. Has de tener en cuenta, que no se trata sólo de dar de comer a los animales, es velar también por su bienestar, limpiar los acuarios, los filtros, cambiar el agua …Y cuando uno de los habitantes de la Casa del Río enferma… ¡amigo! la cosa se complica, ya que en el momento que uno lo está, los demás también.
Mi estancia ha sido de poco más de un mes, y ahora que se acaba, me da mucha pena porque he cogido cariño a todo esto.
Así que toca despedirme y dar las gracias al Museo y a Beatriz Gutiérrez, responsable del Departamento de Educación, por darme esta oportunidad; y al resto de personal, por acogerme como una más.
Y por último a ‘Petu’, gracias por tener paciencia y confiarme tus “bichillos”, gracias por ayudarme a aprender y por enseñarme el camino.
Así me despido, sinceramente, espero poder volver pronto.
Hasta siempre, Julia.

 

Julia Arranz Herrero
Estudiante en prácticas del Grado de Biología en la Universidad de León

Qué observar en el cielo el mes de julio

Lunes, 4 de julio de 2016 Comments off

En este comienzo del verano todavía podemos recordar algunas de las constelaciones de primavera que podrían servirnos de referencia para localizar algunas de verano. Es el caso de El Boyero. Su estrella principal, Arturo, sigue siendo de las más brillantes del cielo, por lo que situarla es fácil.

Triángulo de verano / wikipedia

Triángulo de verano / wikipedia

Más a su izquierda tenemos una especie de mariposa que, junto algunas estrellas más, forma la constelación de Hércules, el “Hombre Arrodillado”, el gran héroe. De los doce trabajos que realizó, algunos, según la leyenda, están en el cielo como constelaciones para ser recordados. Ya vimos las constelaciones de Leo, Cáncer o el Dragón.

En la parte alta del cielo tenemos un viejo conocido, el Triángulo de Verano, formado por las estrellas más brillantes de tres constelaciones: Vega (de la Lyra), Altair (del Águila) y Deneb (del Cisne). Cisne es al animal en que se convirtió Zeus para seducir a Leda, y Águila sería una de las aves estínfalas contra las que luchó Hércules, mientras que Lyra (Lira) representaría el instrumento de Orfeo, con el que componía una música que agradaba a los dioses. La Vía Láctea que atraviesa el triángulo es uno de los objetos más bellos e impresionantes del verano, especialmente cuando observamos lejos de zonas con luz y en noches sin Luna.

Siguiendo la Vía Láctea hacia el horizonte sur, nos encontramos en ella un abultamiento. Es el centro de nuestra galaxia. Muy cerca podemos observar, con prismáticos, gran cantidad de conjuntos de estrellas, llamados cúmulos globulares, unos con más estrellas que otros. A la derecha del centro galáctico se sitúa la constelación del Escorpión (Scorpio), que representa un escorpión con la cola preparada para atacar. Su forma es una de las más sencillas. Destaca su estrella principal, Antares, una estrella de tipo súpergigante de color rojo, tono que se puede apreciar muy fácilmente a simple vista.

A la izquierda tenemos la constelación de Sagitario, que representa una figura un tanto complicada, un centauro con arco y flecha. Si tenemos en cuenta que, al menos desde aquí, queda bastante bajo con respecto al horizonte, con lo que se reduce el brillo de las estrellas, y que la mayor parte de las estrellas que componen la constelación son bastante poco brillantes, el reconocer la figura completa en el cielo es una tarea un tanto complicada. Por ello se ha creado una figura sencilla con las estrellas brillantes de la constelación: una tetera. Por ello hablamos de la “tetera de Sagitario”.

Dentro de los objetos fáciles para la observación, tenemos la cabeza del Cisne, la estrella Albireo. Se sitúa dentro de la franja de la Vía Láctea, hacia el centro del llamado “Triángulo de Verano”. Esta estrella es en realidad una estrella doble, aunque no sabemos con certeza si están gravitacionalmente unidas. Si es así, tardarían en dar una vuelta una en torno a otra al menos 75.000 años. Con pequeños instrumentos es fácil separarlas y observar la diferencia de brillo entre las dos componentes, así como su color, amarillo-anaranjado para la más brillante, azulado para la compañera. Es realmente una pareja inolvidable.

Hacia la derecha del Triángulo de Verano, y antes de tropezarnos con el Boyero, tenemos la constelación de Hércules, el héroe. Ya os comentábamos que en cielo se puede ver la parte más brillante como una mariposa. Hacia la parte de arriba, en el borde de la derecha, se puede observar con prismáticos un objeto con forma esférica y brillante. Es un cúmulo globular llamado M13. Con pequeños telescopios podemos observar que está compuesto por una enorme cantidad de estrellas. Los cúmulos globulares son objetos muy viejos, casi tan viejos como nuestra galaxia, y se encuentran situados en una región llamada halo, que rodea el centro de la galaxia. Así que si dirigimos el telescopio hacia esa zona y alrededores (recordad que el centro se sitúa entre las constelaciones de Escorpio y Sagitario), podremos encontrar unos cuantos.

No olvidéis que seguimos viendo Saturno a la izquierda de la cabeza de Escorpio, muy fácil de encontrar, y que a primera hora de la noche, e incluso durante el final del atardecer, podemos ver cómo Júpiter se va acercando al horizonte oeste. También será visible al atardecer el planeta Venus, poco a poco más alto sobre el oeste, y que, durante el mes de julio, podremos observar cómo Mercurio le adelanta, de camino a encontrarse con el gigante Júpiter durante el mes de agosto.

Y recordad, si tenéis cualquier tipo de duda o pregunta sobre observación, objetos o telescopios, no dudéis en escribirnos al planetario@museocienciavalladollid.es, o bien os esperamos en las sesiones del Planetario.

Planetario.

Los cuervos de noche

Martes, 7 de junio de 2016 Comments off
Martinete común, fotografía de Fernando Cabrerizo

Martinete común, fotografía de Fernando Cabrerizo

Aunque este ave desarrolla su actividad preferentemente durante el crepúsculo y la noche, no resulta extraño, entre los meses de marzo y octubre, observar su silueta rechoncha sobrevolando el río a plena luz del día. El martinete es una especie perteneciente al grupo de las garzas, aunque su tamaño es considerablemente menor que el de su pariente la garza real, así mismo frecuente en el Pisuerga más urbano, aunque en este caso durante el invierno.

El martinete ejecuta un vuelo lento y elegante siguiendo el trazado del río entre los lugares de nidificación y los cazaderos, donde intentará capturar los peces de los que se alimenta. Es una especie colonial que suele ubicar sus nidos en árboles del bosque ribera, y precisamente esta circunstancia es la que permite su observación en la capital.

La situación de las colonias de cría, a pocos kilómetros al norte de la ciudad, y alguno de sus cazaderos, al sur de la misma, permite que se dejen ver sobrevolando elegantemente el río durante sus desplazamientos entre ambos lugares. Lo normal es que se desplacen en busca de comida al atardecer y regresen al amanecer.

Sin embargo, algunos ejemplares, como el que ha conseguido fotografiar maravillosamente nuestro amigo Fernando Cabrerizo en el entorno de los islotes de El Palero, pueden desplegar actividad diurna, permitiéndonos de este modo disfrutar de la belleza de este ave, también denominada ‘cuervo de noche’.

¡No te pierdas estas fabulosas imágenes! https://cacahuet.es/docs/2016/martinete-comun-pisuerga

Qué observar en el cielo durante el mes de mayo

Viernes, 6 de mayo de 2016 Comments off

 

Y por fin acabó el mes de abril, un tanto funesto para las observaciones, aunque muy beneficioso para el campo y los embalses. Evidentemente no se puede tener todo… Esperemos que se cumpla algo de lo que escribió Antonio Machado en su poema “A un olmo seco”, cuando decía aquéllo  de “con las aguas de abril y el sol de mayo…”, y que, efectivamente, tengamos días soleados y despejados para poder observar, ya que se nos amontonan las observaciones aunque lo cierto es que ya comienza un poco torcido…

Por de pronto comenzamos con una lluvia de estrellas, las Eta Acuáridas, asociada al cometa Halley, y que produce meteoros rápidos y brillantes, calculándose el máximo, que será el día 8 unas pocas horas antes del amanecer, en más de treinta meteoros por hora (recordad, la famosa THZ). Hay que recordar que sólo sirven para condiciones ideales: zonas de cielo oscuro, sin Luna (se encuentra creciendo, por lo que algo molestará)…

El pasado mes ya os comentamos algunas de las constelaciones que se pueden ver en primavera, así como sus leyendas. Vamos con alguna más.

Tomando como referencia la constelación de Leo, a la derecha de la misma podremos localizar un conjunto de cinco estrellas muy poco brillantes, que sólo se pueden observar en zonas oscuras y en noches sin Luna. Tiene la forma de una “Y” del revés, y representa la constelación zodiacal de Cáncer, el Cangrejo. La forma es muy sencilla. Hace referencia a Hércules y su mayor enemigo, la diosa Hera. Cuenta la leyenda que Hera buscaba siempre la forma de acabar con el héroe. Cuando Hércules se encontraba luchando contra la Hidra de Lerna, Hera, aprovechando que estaba Hércules ocupado, creó un cangrejo gigante para que acabara con él. Sin embargo, el héroe se las apañó para acabar con ambos. Para compensar de alguna forma el sacrificio del cangrejo, Hera le convirtió en constelación, pero como no quería que Zeus se enterase de lo que había hecho, la creó con estrellas poco brillantes para que pasara desapercibida entre las constelaciones creadas por Zeus.

Entre las tres constelaciones del zodíaco que ya conocemos, y el horizonte, tenemos tres constelaciones unidas por una historia: el Cuervo, la Copa y la Serpiente de Agua (Hydra). Cuentan que hace mucho tiempo, Apolo tenía como animal de compañía al Cuervo, un ave preciosa por aquel entonces. Un día, Apolo quiso hacer una ofrenda y encargó al Cuervo que cogiera la Copa y se fuera a por agua al río sagrado. El Cuervo fue a cumplir el encargo, pero por el camino se encontró una higuera con los frutos en su punto, así que decidió hacer una pausa y comer, pero como los cuervos son muy glotones, no paró hasta acabar con todos los frutos. Al terminar se dio cuenta del tremendo retraso que llevaba y rápidamente fue al río, cogió agua, una serpiente que había por allí, y regresó junto a Apolo, quien, lógicamente, le esperaba con un enfado monumental. Muy enojado preguntó al Cuervo el motivo del retraso, y el Cuervo, asustado, se inventó una historia. Le dijo que cogiendo agua en el río, apareció una serpiente que le atacó, y que estuvo luchando largo tiempo con ella hasta que consiguió escapar y regresar junto a Apolo con la copa y el agua. Apolo no era tonto y enseguida se dió cuenta del engaño, y convirtió desde entonces al Cuervo en el ave que conocemos hoy en día: un ave negra como la mentira. Además, después de la comilona que se había dado, le condenó a estar en el cielo como constelación y siempre sediento, a tener la copa llena de agua justo al lado, y no poder beber de ella porque la serpiente le estaba acechando.

Éstas serían las constelaciones más características de la primavera, junto con las del mes pasado, por lo que ya tenéis trabajo para practicar, ahora que parece que el tiempo mejora.

El mes pasado os comentábamos algunos objetos muy sencillos de observar: los planetas Júpiter, Marte y Mercurio.

Durante este mes tendremos además muchos días de observación del planeta Saturno, que será mejor observable el próximo verano.

Uno de los objetos que también podemos observar de forma sencilla, aunque en zonas alejadas de la contaminación lumínica, es el situado en la constelación de Cáncer. En el centro de la constelación hay dos estrellas que brillan algo más que el resto, y, a mitad de camino entre ellas y ligeramente a la derecha, encontramos a simple vista un objeto borroso, que con prismáticos se convierte en un precioso conjunto de estrellas, un cúmulo estelar abierto llamado “El Pesebre”. Es un conjunto de unas pocas decenas de estrellas, pero muy bonito en su conjunto.

Sin embargo, los objetos más destacados, y también los más complicados, son los más abundantes en esta época del año: las galaxias. El mes que viene hablaremos sobre ello. Solamente destacar dos elementos, por ser relativamente fáciles de observar, teniendo en cuenta que es necesario utilizar telescopios de ya cierto tamaño.

La primera se encuentra casi a mitad de camino entre las constelaciones de Virgo y Cuervo. Se denomina M104, aunque el nombre común es “Galaxia del Sombrero”, ya que aparece con la forma aproximada de un sombrero de tipo mejicano.

En la parte posterior de la constelación de Leo, cerca de lo que serían sus patas traseras, podemos encontrar un conjunto de tres galaxias conocido como el ‘Triplete de Leo’, formado por las galaxias M65, M66 y NGC 3628. Son algo menos brillantes que M104, especialmente la última de ellas, pero aún así, son un conjunto interesante para localizar y observar en estas noches de primavera.

Y recordad, si tenéis cualquier tipo de duda o pregunta sobre observación, objetos o telescopios, no dudéis en escribirnos al planetario@museocienciavalladolid.es, o bien os esperamos en las sesiones del Planetario.

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Charla ‘El holandés errante y otros misterios de barcos y construcciones’

Miércoles, 4 de mayo de 2016 Comments off
Javier Ablanque en el Auditorio del Museo de la Ciencia de Valladolid

Javier Ablanque en el Auditorio del Museo de la Ciencia de Valladolid

‘El holandés errante y otros misterios de barcos y construcciones’ fue la 4ª y última charla del VI ciclo ‘Increíble… pero falso’. Una conferencia impartida por Javier Ablanque Ramírez, colaborador del programa ‘A hombros de gigantes’ y miembro del grupo de Innovación Educativa Física Interactiva de la Universidad Politécnica de Madrid.

Las leyendas narran hechos históricos, naturales y sobrenaturales; no se caracterizan por su rigor y exactitud; y en ocasiones, mezclan realidad con ficción. Además, al transmitirse de generación en generación, se van modificando, por lo que, en múltiples ocasiones, encontramos varias versiones de una misma historia.

En esta línea, Javier Ablanque explicó, con ayuda de la física, algunas de las leyendas más comunes o curiosas, como la del holandés errante o los misteriosos lamentos del Castillo-Palacio de Magalia, en Navas del Marqués (Ávila). Argumentaciones que acompañó, en directo, con diferentes experimentos de física aplicada.

Una interesante actividad, desarrollada gracias a la colaboración del Centro Buendía de la Universidad de Valladolid.

Aquí os dejamos un vídeo en el que RTVCYL entrevista al protagonista de la charla, Javier Ablanque Ramírez. Pero ¡ojo! El título del ciclo es ‘Increíble… pero falso’.

Vídeo RTVCYL charla ‘El holandés errante y otros misterios de barcos y construcciones’

 

Charla ‘El fraude en la Ciencia. Un toque de autocrítica’

Jueves, 14 de abril de 2016 Comments off

La charla ‘El fraude en la Ciencia. Un toque de autocrítica’ fue la segunda de las conferencias del VI ciclo ‘Increíble… pero falso’, iniciativa desarrollada gracias al Centro Buendía de la Universidad de Valladolid-.

Alfredo Marcos durante la charla 'El fraude en la Ciencia. Un toque de autocrítica'

Alfredo Marcos durante la charla ‘El fraude en la Ciencia. Un toque de autocrítica’

Durante el encuentro, el catedrático de Filosofía de la Ciencia de la Universidad de Valladolid, Alfredo Marcos, explicó que la ciencia, como cualquier actividad humana, puede verse afectada por el fraude; un hecho que ilustró con algunos ejemplos conocidos como El hombre de Piltdown, Pons & Fleischmann y la fusión fría, Hwang Woo Suk y las células madre, el caso Benveniste…

Pero lo cierto es que este tipo de fraudes, de un modo u otro, suelen acabar saliendo a la luz,  para ser, entonces, corregidos. Para ello, la comunidad científica posee sus propios mecanismos de autocrítica y corrección; procedimientos que están, a su vez, sometidos a crítica. Por ejemplo, actualmente se discute sobre el peer review (revisión por pares o arbitraje, método de validación de trabajos por expertos de rango igual o superior al del autor, utilizado en ciencia) y sobre el sistema de publicación open access (en acceso abierto, publicaciones académicas disponibles en línea para el lector).

Todo ello debería llevar a reflexionar sobre la naturaleza del método científico, que no es ningún procedimiento mágico, ni tampoco una especie de algoritmo garantizado, sino que se apoya en el sentido común humano y en la honradez intelectual de las personas. Por tanto, puede fallar, como otras tantas actividades humanas respetables con las que la ciencia ha de dialogar.

Los límites y falibilidad de la ciencia han de ser conocidos y aceptados. De lo contrario, según Alfredo Marcos “se corre el riesgo de convertir la propia ciencia en una suerte de superstición o de ideología cientificista, tan peligrosa para la auténtica ciencia como lo son las pseudociencias y las actitudes anticientíficas”.

Un interesante encuentro del que os dejamos el audio listo para escuchar.

 

 

 

Qué ver en el cielo durante el mes de abril

Martes, 5 de abril de 2016 Comments off

 

Como siempre que comenzamos estación, durante el primer mes el cielo comparte constelaciones con la estación anterior, en este caso el invierno, por lo que, hacia el horizonte oeste, podemos ver parte de Orión, Tauro o Géminis, por citar algunos ejemplos.

Si comparamos las estrellas que podemos ver hacia el sur durante la primavera, con las que hemos visto durante los meses de invierno, veremos que hay diferencia en el brillo. Mientras que en invierno tenemos gran cantidad de estrellas, y una buena parte de ellas son bastante brillantes (tendremos constelaciones fáciles de identificar), durante la primavera también tenemos un buen puñado de estrellas, pero la proporción de estrellas brillantes es baja. Esto hace que identificar las constelaciones características de primavera nos puede resultar un poco más complicado (que no difícil).

Imagen del programa de Planetario 'Energía para la vida'

Imagen del programa de Planetario ‘Energía para la vida’

La mejor forma de localizar estas constelaciones primaverales, es tomar como referencia a nuestra vieja conocida, la Osa Mayor, o mejor dicho, la parte posterior de la osa, lo que sería la cola de la misma, o bien el mango de la sartén o el tiro del carro. Las tres estrellas de la cola forman una curva que podemos continuar hacia abajo a la izquierda, hasta llegar a una estrella brillante de color anaranjado. Es Arturo, la estrella más brillante de la constelación del Pastor de Bueyes, también llamada El Boyero. Es una constelación de origen romano en la que Arturo es el comienzo de las piernas, y hacia arriba, como una especie de cometa tradicional, el resto del cuerpo con los brazos. Dado que es un pastor de bueyes, no un pastor en general, seguramente los bueyes no anden muy lejos. Efectivamente, los romanos veían los bueyes en las siete estrellas del carro de la Osa Mayor (si ya os ha costado ver algunas figuras en grupos de estrellas, imaginar un buey en una….). El pastor cuidaba de los siete bueyes del cielo. Resulta que ‘siete bueyes’ en latín, se dice septem (siete), triones (bueyes), por lo que esta parte del mundo donde se ven los “siete bueyes”, los “septem triones”, se conoce como hemisferios septentrional. Y el nombre de Arturo proviene, según algunos estudios, del griego Arct Oroi, que significa ‘el que guarda las osas’, ya que en la tradición griega, es el encargado de que las osas sigan persiguiéndose indefinidamente, manteniendo el movimiento de la esfera celeste.

Continuando la curva desde Arturo, llegamos a otra estrella brillante, no tanto como la anterior, aunque la más brillante de la zona. Se llama Espiga (Spica, en latín), y es la estrella principal de la constelación del zodíaco Virgo. Esta constelación, según algunas tradiciones, representaba a la diosa griega de la agricultura, Demeter, la diosa de la primavera. Sus estrellas principales, como Espiga o Vindemiatrix, marcaban a los agricultores de la antigüedad algunas de las principales épocas de labor del campo. Es una de las constelaciones más extensas del cielo, como también lo es, si recordáis, la Osa Mayor.

Hacia la derecha de Virgo y algo hacia arriba, podemos ver, justo debajo de la Osa Mayor, una conjunto de estrellas relativamente brillantes, una parte de las cuales parece tener la forma de una interrogante. Ese conjunto forma la constelación de Leo, el león de los trabajos de Hércules: el león del bosque de Nemea, al que nadie podía matar debido a su durísima piel y que aterrorizaba a los habitantes de la ciudad de Nemea. Hércules se enfrentó a la fiera sólamente con la fuerza de sus brazos, y durante la lucha, consiguió agarrarle del cuello y matarle. Según la leyenda, Zeus colocó al león en el cielo como constelación para ser recordado por las generaciones siguientes. Entre sus estrellas destacan Régulo y Denébola. La primera significa ‘el pequeño rey’, y en las tradiciones medievales, su aparición en el cielo anunciaba el nacimiento de un rey. Por su parte Denébola significa ‘la cola del león’.

Además, abril es el mes de la lluvia de estrellas de Las Líridas (006 LYR). Un fenómeno que puede contemplarse durante la tercera semana del mes y cuyo día de mayor actividad será el 22 de abril. Sin embargo, este año, la Luna llena hará difícil que podamos apreciarla.

Abril es el mes de las Líridas. Esta lluvia de estrellas podrá contemplarse durante la tercera semana de abril, aunque el día de mayor actividad será el 22 de abril; sin embargo, la luna llena dificultará que podamos contemplar con claridad los restos de este cometa que entrarán en la atmósfera a 47 kilómetros por segundo y con una media de 45 meteoros/hora. Por otro lado, sí que podremos observar el día 6 de abril, Venus y la Luna cual pareja. Habrá que esperar un poco antes del amanecer para ver cómo aparecen casi juntos por el este.
Y recordad, si tenéis cualquier tipo de duda o pregunta sobre observación, objetos o telescopios, no dudéis en escribirnos al planetario@museocienciavalladolid.es, o bien os esperamos en las sesiones del Planetario.

 

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Charla ‘Los enigmas de la máquina Enigma’

Viernes, 4 de marzo de 2016 Comments off
Alfonso Población durante la charla 'Los enigmas de la máquina Enigma'

Alfonso Población durante la charla ‘Los enigmas de la máquina Enigma’

Alfonso J. Población Sáez, profesor titular del Departamento de Matemática Aplicada de la Universidad de Valladolid’, fue el encargado de impartir la charla ‘Los  enigmas de la máquina Enigma’, tercera conferencia del ciclo ‘Érase una vez… la informática’.

La comodidad y versatilidad de las operaciones digitales que el ciudadano actual efectúa continuamente a través del móvil, internet, tabletas, etc. conlleva un enorme flujo e intercambio de datos. Su protección frente al mal uso de los mismos por parte de terceras personas ha llevado a matemáticos e informáticos a desarrollar sistemas de encriptado para garantizar la seguridad. La disciplina que los estudia se denomina criptografía, y su papel a lo largo de la Historia, sobre todo en la transmisión de mensajes en tiempos de conflictos entre países, ha sido determinante.

Uno de los más sofisticados procedimientos fue el de la máquina Enigma, diseñado por el inventor alemán Arthur Scherbius en 1918. Este instrumento, similar en forma y peso a una máquina de escribir, constaba de una serie de ingeniosos componentes que, combinados, permitían un formidable y complejo cifrado de mensajes. Su perfeccionamiento durante la II Guerra Mundial desembocó en que fuera prácticamente imposible su descifrado, el cual pudo desvelarse finalmente gracias a la genialidad y el tesón de un excepcional grupo de científicos.

Durante esta charla, Alfonso Población explicó el funcionamiento de esta máquina, la complejidad de su descifrado y cómo éste pudo llevarse a cabo, acortando significativamente el curso de la guerra y el número de víctimas.

Un interesante encuentro del que os dejamos el audio listo para escuchar.

 

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