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Conferencia ‘Españoles en la Antártida’

Martes, 12 de Febrero de 2013 Comments off

El Museo de la Ciencia de Valladolid acogió el martes 29 de enero la conferencia ‘Españoles en la Antártida. 26 años del Ejército de Tierra apoyando a la investigación antártica española’. Ponencia, incluida en el ciclo ‘Memoria Helada’, impartida por el Teniente Coronel de Infantería en la División de Operaciones de Estado Mayor del Ejército, Constantino Fernández García.

Conferencia 'Españoles en la Antártida', impartida por el Coronel Constantino Fernández

Conferencia 'Españoles en la Antártida', impartida por el Coronel Constantino Fernández

Constantino Fernández García, responsable del planeamiento de la Campaña Antártica del Ejército de Tierra y quien ha estado tres veces en la Base Antártica Gabriel de Castilla, hizo un repaso de la presencia española en la Antártida, desde los primeros avistamientos hasta nuestros días; además de comentar la singularidad del continente blanco en cuanto al marco legal que lo ampara: el denominado Sistema del Tratado Antártico, aspecto que lo convierte en un caso único en el campo de las relaciones internacionales.

Además, el ponente explicó la organización del Ejército para poder apoyar de manera eficaz al contingente que se desplaza a la Isla Decepción, cómo se prepara dicho equipo y qué actividades realiza en la Base Antártica Gabriel de Castilla.

A continuación y para todos aquellos interesados os dejamos el podcast de la charla.

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Islotes de El Palero, termómetro de diversidad

Miércoles, 5 de Diciembre de 2012 Comments off

Los islotes fluviales de “El Palero”, actualmente tres, se encuentran situados en las inmediaciones del Museo de la Ciencia. Aunque no son naturales, ya que su origen se debe a la construcción del canal de captación de una antigua fábrica de harinas, y a las obras realizadas en su entorno en épocas más recientes, constituyen un interesante espacio de diversidad para el río.

Actualmente, este pequeño archipiélago fluvial presenta un preocupante estado de degradación, ya que el mayor de los tres islotes se encuentra prácticamente desprovisto de vegetación arbórea y arbustiva. No obstante, el conjunto aún conserva atractivo para la fauna, principalmente para el grupo de las aves, y supone un excelente lugar donde medir, en cierto modo, la diversidad biológica de la ribera urbana del Pisuerga.

Jornadas de voluntariado en el Islote de El Palero

Jornadas de voluntariado en el Islote de El Palero

La cobertura vegetal de los islotes menores es aceptable, estando conformada por especies típicas de los sotos y riberas en estas latitudes: chopo del país, álamo negro, sauce, bardaguera, mimbrera púrpura, olmo y fresno, acompañados por especies del sotobosque húmedo como espino albar, zarzamora, rosal silvestre, saúco y plantas trepadoras, entre otras.

Esta circunstancia, junto a su carácter de islas, hace que el entorno sea utilizado por un número considerable de especies. En un estudio realizado por el Museo de la Ciencia se han detectado más de 70 especies de aves, que de una u otra forma utilizan los islotes en diferentes momentos del ciclo anual, bien de forma continuada, por temporadas más o menos largas, o de forma o esporádica. En este aspecto, además de las especies más comunes y de distribución más generalizada, podemos destacar la presencia invernal de martín pescador, cormorán grande, chocha perdiz, gavilán y garza real; o los pasos migratorios de abejaruco, buscarla pintoja y torcecuello. En el grupo de las sedentarias y estivales destaca la presencia de algunas especies nidificantes en la zona como pájaro moscón, autillo o carricero común.

Los islotes también son visitados por representantes de otros grupos zoológicos, destacando especialmente la nutria paleártica, mamífero mustélido de presencia invernal frecuente, que ocupa, además de en el entorno de los islotes, otros enclaves de la ribera. Este animal semiacuático es discreto y su observación directa se hace complicada, pero sus rastros y excrementos delatan su presencia en los lugares por los que transita. Asimismo, de vez en cuando se deja ver algún ejemplar de culebra de agua, reptil acuático que, lejos de representar un peligro, supone un indicador de las condiciones de calidad del hábitat. Podemos completar este somero repaso a la naturaleza de los islotes y, por extensión, de la ribera del Pisuerga en la capital, mencionando la presencia de un buen número de especies de insectos como las mariposas olmera, blanquita de la col o macaón, así como varias especies de murciélago como el enano, que es el más abundante y fácil de observar.

Un lugar, termómetro de diversidad, recuperado gracias a la labor de decenas de voluntarios que han ido participando en las Jornadas de Voluntariado organizadas por el Museo. A todos ellos, en su Día Internacional del Voluntariado y siempre ¡gracias!

La vida interna de la Tierra (II)

Miércoles, 23 de Mayo de 2012 Comments off

Continuación del post  ‘La vida interna de la Tierra (I)’, en el que Alejandro del Valle, químico y profesor de Cristalografía y Mineralogía de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Valladolid, relata las claves de la Teoría de la Deriva Continental.

LA TECTÓNICA DE PLACAS EN LA ACTUALIDAD

La corteza terrestre se encuentra sobre una zona plástica denominada astenosfera afectada por corrientes de convección procedentes del interior. Dichas corrientes de convección provocan la ruptura de la corteza terrestre en las denominadas placas (placas litosféricas) y, al mismo tiempo, son responsables de su movimiento. De este modo, la corteza terrestre se encuentra fraccionada en placas cuyo tamaño y forma van variando continuamente.

Las placas se mueven muy lentamente como consecuencia de la desigual distribución del calor en el interior de la Tierra. Así, el material caliente que se encuentra en las profundidades del manto, asciende despacio formando corrientes de convección. Al mismo tiempo, los fragmentos fríos de la litosfera van hacia abajo del manto, dando movimiento a la capa externa y rígida de la Corteza.

Como consecuencia de dichos movimientos se generan terremotos, se crean volcanes y se deforman grandes masas de rocas para formar montañas.

Cada una de las placas que forman la corteza terrestre se mueve como un bloque coherente e interacciona con las placas vecinas a lo largo de sus límites. Dichos límites o bordes de las placas pueden ser de 3 tipos:

1-    Constructivos o divergentes : donde las placas se separan y asciende magma desde el manto, para crear suelo oceánico.

2-   Destructivos o convergentes: donde las placas se aproximan y se produce la subducción del suelo oceánico, es decir, una placa se introduce por debajo de la otra yendo hacia el manto.

3-   Pasivos o de falla transformante: donde las placas se deslizan, una con respecto a la otra, sin producción, ni destrucción de litosfera. Dichos deslizamientos se producen lateralmente en la horizontal.

Estas dorsales oceánicas se extienden a lo largo de 70.000 kms, cruzando las principales cuencas oceánicas. Las zonas de divergencia, donde emergen las rocas fundidas, se encuentran elevadas y forman las dorsales oceánicas – durante la Segunda Guerra Mundial la Marina de los EEUU (U.S. Navy) cartografió los fondos oceánicos para facilitar la navegación de los submarinos y encontró dichas dorsales oceánicas y otras formaciones-.

Una vez formada la nueva litosfera en las dorsales oceánicas, empieza a alejarse lentamente y, en consecuencia, a enfriarse, aumentando su densidad y hundiéndose, por lo que las cuencas oceánicas se van haciendo más profundas.

La expansión de las placas (divergencia) se produce, fundamentalmente, en las dorsales oceánicas. A medida que las placas se separan, las fracturas se rellenan con roca fundida que sube desde la Astenosfera inferior. Este material se enfría lentamente formándose roca dura y apareciendo nuevas franjas en el fondo oceánico. Esto ocurre a lo largo de millones de años y da lugar a miles de kilómetros cuadrados de nuevo fondo oceánico.

De este modo se ha creado, durante los últimos 160 millones de años, el fondo del Océano Atlántico (“expansión del fondo oceánico”).

La velocidad de expansión del suelo oceánico es aproximadamente de 5 cm/año, aunque es distinta en unas zonas de expansión que en otras. Aunque esta velocidad de formación de la litosfera es lenta, es suficiente como para haber generado todas las cuencas oceánicas actuales en menos de 200 millones de años. De hecho, ninguna parte del suelo oceánico actual tiene más de 180 millones de años.

En los límites convergentes de las placas, éstas vuelven al manto. Cuando una placa choca contra otra una de ellas se dobla hacia abajo, deslizándose por debajo de la otra. Tal hecho se manifiesta superficialmente por la aparición de una fosa submarina.

Los materiales subducidos se someten a temperaturas y presiones elevadas, con lo que se funden y ascienden a la superficie atravesando la placa superior y dando lugar a erupciones volcánicas explosivas (Monte Santa Elena, 1980; Soufriere Hills, 1997).

Los límites de falla transformante se localizan donde las placas se deslizan una contra otra sin generar, ni consumir, litosfera. Estas fallas son paralelas a la dirección del movimiento de las placas y se encontraron por primera vez asociadas a las dorsales oceánicas.

Algunas de estas fallas atraviesan los continentes, como es el caso de la Falla de San Andrés. A lo largo de la misma, la placa del Pacífico se mueve hacia el NO (NW), más allá de la placa Norteamericana. A medida que se mueven estas placas se transmite la tensión a las rocas de ambos lados y se acaban rompiendo, con lo que se provocan terremotos (San Francisco, 1906).

Aunque normalmente las placas cambian poco de tamaño (tampoco lo hace la superficie de la Tierra), en ocasiones algunas placas aumentan o disminuyen de dimensiones. Por ejemplo, las placas Africana y Antártica están unidas por centros de expansión y están aumentando de tamaño. Por el contrario, la placa del Pacífico está siendo subducida a lo largo de sus bordes norte y occidental, por lo que está disminuyendo de tamaño.

También se pueden crear nuevos límites de placas como respuesta a cambios en las fuerzas que actúan sobre ellas. Esto ocurre en un límite divergente relativamente nuevo que se localiza en el Valle del Rift, en el este de África, lo que provocará la rotura de la placa africana dando lugar a la aparición de una nueva cuenca oceánica.

En ocasiones, placas que contienen corteza continental se mueven una hacia la otra y acaban chocando, como ocurre entre la Placa australiano-india y la euroasiática, lo que provoca el levantamiento del Himalaya.

El funcionamiento de los mecanismos descritos está regulado por la temperatura del interior de la Tierra que fuerza el movimiento de los materiales fundidos hacia el exterior. Mientras el interior del planeta siga emitiendo calor podrá existir este mecanismo, pero cuando se agoten los isótopos radiactivos del interior comenzará un enfriamiento y cesarán éstos movimientos provocando cambios drásticos en el planeta.

EL CICLO DE LAS ROCAS Y LA TECTONICA DE PLACAS

Cuando James Hutton (1726-1797, físico y terrateniente escocés) propuso por primera vez el ciclo de las rocas no se conocía la Teoría de la Tectónica de Placas y tan solo se conocían algunas pruebas de las transformaciones que experimentan las rocas.

Sin embargo, con el desarrollo de dicha teoría empiezan a ponerse en claro muchos aspectos del ciclo de las rocas.

El material meteorizado procedente de las zonas altas de los continentes se deposita formando capas de varios miles de metros que acaban litificando.

Cuando estas rocas sedimentarias acaban en el límite convergente de una placa, empiezan a introducirse hacia la astenosfera situándose bajo los continentes, lo que provoca procesos de cizallamiento y de metamorfismo de presión.

A medida que la placa oceánica sigue descendiendo, aumenta la temperatura y se producen fusiones parciales que originan un metamorfismo de temperatura (metamorfismo de contacto).

El magma formado ascenderá y dará lugar a la formación de rocas ígneas, unas plutónicas o intrusivas y otras volcánicas o extrusivas, según donde se produzca la solidificación del magma.

Cuando las rocas endógenas afloran a la superficie se meteorizan y forman sedimentos, con lo que el ciclo comienza de nuevo.

Celebrando el Geolodía 12

Miércoles, 25 de Abril de 2012 Comments off

Al igual que años anteriores, Valladolid celebra el próximo 6 de mayo el  Geolodía 12. Una actividad, organizada por la Universidad de Valladolid y el Aula de Medio Ambiente de Caja Burgos, en la que colabora el Museo de la Ciencia de Valladolid, que pretende acercar a la sociedad tanto la Geología en general como la profesión del geólogo, así como explicar los procesos del funcionamiento de la Tierra.

¿Cuándo nacen los geolodías?

El origen de esta iniciativa se sitúa en la provincia de Teruel, donde en el año 2005 y en el seno del Instituto de Estudios Turolenses, geólogos aragoneses iniciaron la celebración de los Geolodías, a los cuales poco a poco, se sumaron otras provincias.

De esta forma, los geolodías, promovidos por la  Asociación Española para la Enseñanza de las Ciencias de la Tierra y el Instituto Geológico y Minero de España,  consisten en  excursiones de campo, guiadas por geólogos, que permiten disfrutar de diversos lugares bajo ‘ojos geológicos’, y vislumbrar algunos aspectos del funcionamientode  de la Tierra sobre la que vivimos y de cuyos recursos naturales dependemos totalmente.

¿Qué se hará en Valladolid?

El Geolodía en Valladolid constará de una serie de paradas por un entorno cercano con las que se pretenderá ofrecer una visión general de la geología en los alrededores de la capital.

Tras una introducción a los sistemas geológicos, se darán unas nociones sobre la historia geológica de la provincia de Valladolid dentro de la cuenca cenozoica del Duero y se describirán los materiales y rocas que se observan, prestando atención a su composición, origen y aprovechamiento minero.

Las distintas paradas se encuentran dentro de un itinerario en el que se aportará información sobre los procesos implicados en la configuración geológica de Valladolid:

Recepción de visitantes: Zona amplia junto al camino asfaltado Virgen de la Merced, a aproximadamente 200 m de la desviación a Fuensaldaña desde la Avenida de Gijón. Desde allí se indicará el acceso a la 1ª parada. Coordenadas: 41º39’43”N, 4º44’43”W

1ª Parada (2 en el plano): Antigua cantera. Sedimentos acumulados en antiguos ríos y en un lago. Aprovechamiento minero. Coordenadas: 41º 39’ 52” N, 4º 44’ 52” W

2ª Parada (2 en el plano): Plataforma sobre la cantera. Terrazas colgadas y manantial en Fuente La Mona. Coordenadas: 41º 39’ 55” N, 4º 44’ 52” W.

3ª Parada (3 en el plano): Mirador sobre el barrio de La Victoria. Valle del Pisuerga. Modelado fluvial y cerros testigo. Coordenadas: 41º39’56”N, 4º44’26”W.

4ªParada (4 en el plano): Área recreativa de Fuente El Sol. Papel de las terrazas en las aguas subterráneas. Coordenadas: 41º40’11”N, 4º44’34”W.

El trayecto se realizará a pie el domingo día 6 de mayo de 2012 de 10.00 a 15.00 horas, bajo inscripción previa, antes del  4 de mayo, en geolodiavalladolid@medioambientecajadeburgos.com

Puedes encontrar más información sobre esta actividad en:

http://medioambientecajadeburgos.org/geolodia2012valladolid/

http://www.sociedadgeologica.es

La vida interna de la Tierra (I)

Martes, 24 de Abril de 2012 Comments off

Este año (2012) se cumplen 100 años de la Formulación de la Teoría de la Deriva Continental. Alejandro de Valle, químico y profesor de Cristalografía y Mineralogía de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Valladolid, nos relata  las claves de esta hipótesis, la cual ha marcado el rumbo de las posteriores investigaciones.

ALGUNOS ASPECTOS HISTÓRICOS

Se puede considerar que Alfred Wegener (1880-1930) fue el precursor de la Geología Moderna con el desarrollo de la Teoría de la Deriva Continental, en 1912.

Dicha teoría fue actualizada y modernizada hacia 1960 con la denominación de la Teoría de la Expansión del Fondo Oceánico, mediante la Tectónica de Placas.

En la obra “El origen de los continentes y de los océanos”, publicada en 1915, Wegener propone que todas las masas de tierra estaban unidas en un continente al que denominó Pangea.  A continuación fue mostrando, mediante un conjunto de mapas, como fue la ruptura del Pangea hasta formar los continentes que conocemos en la actualidad. Para ello, Wegener había realizado un gran acopio de datos geológicos, paleontológicos y climatológicos (Wegener era también meteorólogo).

Teoría Alfred Wegener

Teoría Alfred Wegener

La reacción inicial de la comunidad científica ante las ideas de Wegener fue confusa.

El geólogo sudafricano Alexander du Toit (1878-1948) demostró que los datos geológicos sustentaban la hipótesis de la deriva. En 1937 publicó la obra “Our wandesing continents” (“Nuestros continentes errantes”) donde defendía las ideas de Wegener y aportaba numerosas pruebas geológicas que las apoyaban. Demostró que el acoplamiento de los continentes debería producirse no por la línea de costa, sino por la plataforma continental, ya que la primera se encuentra afectada y modificada por la erosión.

Toit también reagrupó el continente Gondwana basándose en sus conocimientos de la geología de Sudamérica, África, Australia y utilizando un geosinclinal del Paleozoico al que denominó “Geosinclinal de Samfran”, un acrónimo de Sudamérica, Africa y Australia. Dicho geosinclinal afectó al cono sur de Sudamérica, África del Sur y Australia Oriental y se marca con un solo trazo al juntar tales continentes en el supercontinente Gondwana.

Para reagrupar los continentes septentrionales (Laurasia), utilizó los depósitos de carbón de la misma edad encontrados en el Hemisferio Norte y los llevó al Ecuador. Así reunió América del Norte, Eurasia (menos la India) y Groenlandia.

Por su parte, el geólogo británico Arthur Holmes (1890-1965) intentó dar una explicación causal para la deriva de los continentes para lo cual propuso un mecanismo que describía de manera convincente como se habían dispersado los continentes a partir del Pangea. Dicha hipótesis apareció en un trabajo de 1931 y, más tarde en su libro “Principles of Physical Geology” publicado en 1944.

El rompimiento de un bloque continental y el desplazamiento lateral, tal como lo imaginó Holmes

El rompimiento de un bloque continental y el desplazamiento lateral, tal como lo imaginó Holmes

Según Holmes, dicha explicación podía estar en la existencia de corrientes de convección del interior del manto terrestre generadas a consecuencia de la transferencia de calor desde el núcleo hacia el magma, que causan la ruptura de la placa continental y transportan los fragmentos formados alejándolos.

Así, el magma calentado por el núcleo terrestre forma corrientes centrífugas ascendentes que, al chocar contra la placa continental en la superficie se bifurcan y vuelven a introducirse. Si cuando se bifurcan se encuentran con otras corrientes que ascienden en sentido opuesto se generan zonas de tensión.

Por otro lado, si las corrientes de sentidos opuestos se encuentran y se sumergen otra vez hacia el interior aparecen zonas de compresión.

Con el tiempo, la región de tensión pierde grosor y la placa se acaba agrietando. Los fragmentos resultantes comienzan a ser transportados por las corrientes de convección.

En el área surgida entre los dos fragmentos se forma un nuevo fondo oceánico.

Con el tiempo, las zonas de compresión se hacen profundas, lo que origina que la capa basáltica de la corteza se sumerja con el magma y se originan pliegues en los márgenes de las placas, que generan cadenas de montañas y cuencas oceánicas.

Estos mecanismos ideados por Holmes servirían posteriormente para explicar la Tectónica de Placas.

A pesar de todas las evidencias anteriores, una buena parte de la comunidad científica se negaba a admitir que los continentes se mueven.

Fue ya en la década de 1960, con los conocimientos oceanográficos, cuando se hizo evidente que los continentes habían estado unidos alguna vez y ahora se estaban separando. Con ello, la hipótesis de la Deriva Continental acabó siendo ampliamente aceptada.

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