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No es veneno todo lo que parece

Jueves, 2 de Agosto de 2018 Sin comentarios

Las serpientes siempre han generado mucho miedo en las personas, a pesar de que muchas de ellas son inofensivas para el ser humano. En Valladolid encontramos seis especies de estos ofidios, cuatro de ellos terrestres y dos ligados al agua y zonas húmedas.

Las serpientes, por norma general, no atacan a las personas y tampoco moran cerca de las viviendas. No obstante, los contactos son frecuentes y en muchos casos perniciosos para estos animales. En caso de toparnos con alguna y querer reconocerla, sin atacarla o matarla, debemos tener en cuanta algunos detalles, por lo que, a continuación daremos unos breves apuntes. De las seis especies que podemos encontrar en Valladolid, sólo dos de ellas poseen glándulas venenosas, dejando su descripción para el final:

 

Natrix maura en la Casa del Río / Stefanie Serrano Yanes

Natrix maura en la Casa del Río / Stefanie Serrano Yanes

Entre las especies acuáticas de ofidios encontramos a la culebra viperina (Natrix maura) que tiene un tamaño medio de aproximadamente 91 cm de máximo. La coloración de fondo puede variar entre verdosa, parda y olivácea, exhibiendo dorsalmente un dibujo muy característico en zigzag. Su cabeza es ligeramente triangular, aspecto que marca cuando se siente intimidada, intentando mimetizarse o parecerse a la víbora. Podemos encontrarlas cerca de ríos, lagunas, charcas, etc. En la siguiente imagen podemos observar un ejemplar de esta serpiente que se encuentra en la Casa del Río.

 

Natrix astreptophora / O. Alamany, CENEAM

Natrix astreptophora / O. Alamany, CENEAM

La culebra de collar (Natrix astreptophora) puede vivir lejos de ríos y arroyos pero normalmente lo hace en ecosistemas húmedos, tales como bosques con un elevado grado de humedad en el suelo o cerca de cursos de agua, como ríos, riachuelos, charcas, etc. El nombre se debe a un collar blanco completo y uno negro incompleto que presentan los ejemplares jóvenes, justo detrás de la cabeza. Tiene un tamaño medio, alcanzando como máximo 1,2 metros. La coloración del dorso suele variar entre el verde claro, el gris o el pardo claro, con manchas de color más oscuro distribuidas por todo el cuerpo.

 

Zamenis scalaris / M.A. de la Cruz Alemán, CENEAM

Zamenis scalaris / M.A. de la Cruz Alemán, CENEAM

La culebra de escalera (Zamenis scalaris) puede alcanzar un tamaño de 1,6 metros. Su color puede oscilar desde el marrón grisáceo hasta el marrón amarillento. La característica más llamativa y que le da el nombre es la presencia de dos bandas longitudinales más oscuras, que en los ejemplares más jóvenes se unen con líneas transversales más gruesas. Es una especie muy generalista, por lo que habitan en medios muy diversos como zonas adehesadas con claros y matorral mediterráneo, zonas cerealistas, bosques…

 

Coronella girondica / J.L. Rodriguez, CENEAM

Coronella girondica / J.L. Rodriguez, CENEAM

La culebra lisa meridional (Coronella girondica) es de tamaño reducido, alcanzando como máximo 80 cm; y su cabeza es pequeña, no muy bien diferenciada del cuerpo. La coloración del dorso oscila entre pardo, ocre claro o gris, con algunas tonalidades rojizas. Muestra manchas más oscuras de color verde o negras en el dorso. En la cabeza destaca una mancha con forma de `U´, y a ambos lados de la misma, surge una brida oscura que va desde la comisura de la boca hasta el ojo y luego continua dorsalmente. Podemos encontrarlas en encinares, pinares, zonas agrícolas y matorrales con cobertura escasa o media.

 

Vipera latastei / V. García Canseco, CENEAM

Vipera latastei / V. García Canseco, CENEAM

La víbora hocicuda (Vipera latastei) es un ofidio venenoso, de pequeño tamaño que generalmente no sobrepasa los 60 cm. Posee una cabeza con forma triangular, adornada con dos manchas que pueden llegar a unirse hasta formar una `V´ invertida. La coloración del cuerpo va desde los tonos grises hasta los tonos marrones. En el dorso tiene una banda más oscura que puede formar un dibujo en zigzag, mientras que en los costados aparecen manchas oscuras y algo difusas que se alternan con este. Una característica muy importante que la diferencia del resto de culebras es la pupila, siendo vertical en la víbora hocicuda y circular en el resto de culebras. El nombre de hocicuda viene dado por su característica más llamativa, un apéndice justo en el extremo del hocico. A diferencia del resto de las culebras, las escamas de su cabeza están superpuestas de forma similar a la colocación de las tejas, mientras que en el resto las escamas de la cabeza se unen como formando un puzle. Tiene preferencia por sitios cálidos y llanos, encontrándose sobre todo en zonas rocosas cubiertas con matorral, en taludes, en muros de piedra, en zonas abiertas de bosques…

 

Malpolon monspessulanus / A. Camoyán, CENEAM

Malpolon monspessulanus / A. Camoyán, CENEAM

La otra especie con glándulas tóxicas es la culebra bastarda (Malpolon monspessulanus). Puede alcanzar los 2,30 metros, tratándose de un ofidio de gran tamaño. En jóvenes la coloración es marrón o verdosa, con manchas blancas rodeadas de un círculo negro en la cabeza, mientras que en el dorso presentan manchas blancas, negras y grises. En ejemplares adultos, la coloración varía de marrón a olivácea, volviéndose uniforme. Son muy huidizas. Sus colmillos están muy retrasados, por lo que para inyectar veneno tendría que meter a la presa en su boca, siendo por lo tanto muy difícil que introduzca sus toxinas a una persona. Su veneno no afecta gravemente a las personas, excepto cuando hay problemas de alergias. Vive en gran cantidad de ambientes, especialmente en zonas con matorral, en campos cerealistas donde haya vegetación en la que resguardarse, en las dehesas, etc.

Tras dar unos breves apuntes para poder distinguir las especies de serpientes que podemos encontrar en Valladolid, daremos unos consejos en caso de que nos topemos con una:

  • Mantener la calma.
  • No acercase a ellas ni intentar cogerlas o matarlas.
  • No hacer movimientos bruscos que la asusten y alejarnos lentamente.
  • Cuando vayamos a dar un paseo por el campo ver donde pisamos o nos sentamos.
  • En caso de estar en una vivienda o cerca se debe llamar al Centro de Recuperación de Animales Silvestres, a la policía o a emergencias para que vayan a recogerla y la devuelvan a su hábitat.
  • Si se produce un ataque por parte de la serpiente, se deberá llamar de inmediato a emergencias, aunque los ofidios que nos encontramos en Valladolid sólo atacan si se sienten amenazadas.

 

Stefanie Serrano Yanes

estudiante en prácticas en el Museo de la Ciencia, procedente del Grado de Ciencias Ambientales de la Universidad Europea Miguel de Cervantes

Resolviendo dudas: los tubérculos nupciales

Lunes, 7 de Mayo de 2018 Comments off
Barbos en la Casa del Río. / Fototeca del CENEAM. Autor:

Barbos en la Casa del Río. / Fototeca del CENEAM. Autor:

Con la llegada de la primavera muchas especies de peces de agua dulce inician su periodo reproductivo. El progresivo aumento del fotoperiodo (duración del día) y la temperatura del agua activan el sistema endocrino de los peces. Este controla la maduración de los gametos (óvulos y espermatozoides) y estimula algunos cambios fisiológicos y de comportamiento asociados a la misma, como cambios de coloración, la migración, el cortejo o la propia freza (puesta de huevos y fecundación).

En los machos de algunas especies, entre las que se encuentran las pertenecientes a la familia de los ciprínidos, aparecen, principalmente en la cabeza, unas estructuras dérmicas denominadas tubérculos nupciales, también denominados eflorescencia nupcial, cuyo aspecto asemeja una protuberancia blanquecina.

En el caso del barbo común estos “granos” se hacen muy visibles, dando al ejemplar un aspecto muy característico (imagen). En la Casa del Río contamos con varios ejemplares de esta especie y en ellos ya se está produciendo este fenómeno, de manera que son varios los machos que presentan tubérculos nupciales. Dado el aspecto que confieren al ejemplar, las granulaciones puede confundirse con algún síntoma de enfermedad, pero a diferencia del punto blanco, provocado por ciliados, o de una infección fúngica (por hongos), los tubérculos nupciales no presentan el aspecto algodonoso de los hongos y, al contrario que en el punto blanco, suelen aparecer repartidos de forma simétrica a ambos lados de la boca. En los momentos más álgidos del periodo reproductivo, cuando los machos segregan una mayor cantidad de hormonas, los tubérculos nupciales pueden extenderse a otras estructuras como la aleta anal. Por otro lado, en otras especies de ciprínidos, como el piscardo, las protuberancias pueden extenderse por un área mayor de la cabeza.

 

Diario de una estudiante en prácticas

Viernes, 26 de Agosto de 2016 Comments off

Lo primero es proceder a las presentaciones.
Hola, soy Julia y he estado durante poco más de un mes ayudando en el cuidado y mantenimiento de la Casa del Río.

Si no lo conoces, es ese espacio que está cruzando la pasarela peatonal del Museo de la Ciencia. Allí, si tienes suerte te encontrarás a José Antonio García ‘Petu’, el biólogo responsable del cuidado de todos los animales que hay en ella; y a Marta que te recibirá con una sonrisa cuando entres.

La estudiante Julia Arranz Herrero en la Casa del Río

La estudiante Julia Arranz Herrero en la Casa del Río

Allí habitan entre otros muchos, un impresionante ejemplar de trucha común (Salmo trutta); un ejemplar de black-bass (Micropterus salmoides), una especie invasora al que yo denomino ‘la bestia’; también una anguila (Anguilla anguilla), a la que yo he llamado ‘la reina’; además de otras especies como carpa común (Cyprinus carpio), carpa royal (Cyprinus carpio carpio) o bermejuelas (Achondrostoma arcasii). Y éstos son sólo 5 ejemplares de los más de 40 peces que tenemos.
Si hablamos de los anfibios y reptiles, en la Casa del Río encontrarás, por un lado, dos terrarios que acogen: sapos comunes (Bufo spinosus); sapos corredores (Epidalea calamita); salamandras (Salamandra salamandra); ranitas de San Antonio (Hyla arborea), que son pequeñas y verdes, y que tendrás que buscar entre las hojas de las plantas; tritones jaspeados (Triturus marmoratus), que se esconden aún mejor que las ranitas; y ya por último, gallipatos (Pleurodeles walt), que son unos ‘animalitos’ verdes y marrones y que he de confesar que son mis preferidos. En el otro terrario, encontrarás una culebra viperina (Natrix maura).
Te animo a ¡que entres y busques a las ranitas y a los tritones, a que diferencies a todos los sapos, y a que decidas cuál de todas las especies que allí habitan te gusta más!
Lo que se ve a simple vista es demasiado poco comparado con el trabajo real que se lleva a cabo en la Casa del Río. Has de tener en cuenta, que no se trata sólo de dar de comer a los animales, es velar también por su bienestar, limpiar los acuarios, los filtros, cambiar el agua …Y cuando uno de los habitantes de la Casa del Río enferma… ¡amigo! la cosa se complica, ya que en el momento que uno lo está, los demás también.
Mi estancia ha sido de poco más de un mes, y ahora que se acaba, me da mucha pena porque he cogido cariño a todo esto.
Así que toca despedirme y dar las gracias al Museo y a Beatriz Gutiérrez, responsable del Departamento de Educación, por darme esta oportunidad; y al resto de personal, por acogerme como una más.
Y por último a ‘Petu’, gracias por tener paciencia y confiarme tus “bichillos”, gracias por ayudarme a aprender y por enseñarme el camino.
Así me despido, sinceramente, espero poder volver pronto.
Hasta siempre, Julia.

 

Julia Arranz Herrero
Estudiante en prácticas del Grado de Biología en la Universidad de León

En 2º plano: las especies menos conocidas de la Cuenca del Duero

Martes, 23 de Septiembre de 2014 Comments off

LA COLMILLEJA

Siguiendo la serie “En 2º plano”, hoy os traemos otra de las numerosas especies poco conocidas de la cuenca del Duero y que podemos encontrar en La Casa del Río: la colmilleja.

Ésta es una especie de ciprínido con nombre científico Cobitis paludica. Es de pequeño tamaño, ya que rara vez alcanza los 15 cm de longitud total. Su cuerpo es alargado, con cuatro filas de manchas oscuras y redondeadas. La cabeza también presenta pequeñas manchas oscuras y debajo del ojo existe una pequeña espina que le sirve par defenderse de los depredadores. Por su parte, la boca contiene tres pares de barbillas.

Uno de los ejemplares de colmilleja de la Casa del Río

Uno de los ejemplares de colmilleja de la Casa del Río

La colmilleja carece de vejiga natatoria por lo que no puede suspenderse en el agua y sus escamas son ovales, muy pequeñas y apenas perceptibles a simple vista.

Existe un dimorfismo sexual muy acusado. Los machos son de menor tamaño y con la línea lateral bien marcada. En la base del segundo radio de las aletas pectorales de estos aparece una lámina circular de la que carecen las hembras y que se denomina escama de canestrini.

Su distribución es muy amplia encontrándose en numerosas cuencas de ríos de la península y en alguna laguna. En nuestro entorno se puede encontrar en los afluentes del margen izquierdo de la cuenca del Duero, como puede ser el Pisuerga y en afluentes de éste, como el río Esgueva. Es un endemismo de la península Ibérica.

Esta especie vive en las partes medias y bajas de los ríos, con poca corriente y fondos de arena, grava y vegetación acuática.

Los adultos se alimentan principalmente de larvas de insectos, otros invertebrados, algas o detritos.

La época de freza se extiende desde el mes de mayo hasta julio, apróximadamente. Las hembras pueden poner hasta 1.400 huevos en varios períodos, alcanzando su madurez sexual a los 2 ó 3 años.

Sufren una regresión muy fuerte, habiendo desaparecido de varios ríos de las cuencas del Ebro y Guadalquivir principalmente. En algunas poblaciones existe una gran desproporción entre sexos a favor de hembras, fenómeno que denota su estado de peligro.

La ausencia de vejiga natatoria -que las hace estar normalmente en el fondo-, la fuerte regresión que están sufriendo y su pequeño tamaño  hacen de la colmilleja una especie de la cual hay poco conocimiento en general y no fácil de ver.

Si queréis observar de cerca algunos ejemplares de colmilleja, no dejéis de visitar La Casa del Río (cruzando la pasarela peatonal). Un lugar formado por acuarios y terrarios donde podréis observar éstas y otras especies de la provincia de Valladolid.

Más información: http://www.magrama.gob.es/es/biodiversidad/temas/inventarios-nacionales/cobitis_paludica_buen_1929_tcm7-286370.pdf

Víctor Blanco Guerra

Estudiante en prácticas del Grado de Ciencias Ambientales

En 2º plano: las especies menos conocidas de la cuenca del Duero

Viernes, 29 de Agosto de 2014 Comments off

EL GALLIPATO

Entre las numerosas especies de La Casa del Río se encuentra, quizás, una de las más desconocidas para el público que la visita. Hablamos del gallipato.

Fotografía de uno de los ejemplares de gallipato de la Casa del Río
Fotografía de uno de los ejemplares de gallipato de la Casa del Río

Ésta es una especie clasificada dentro del grupo de anfibio y a su vez como haluro (con cola), con nombre científico Pleurodeles waltl.

Su tamaño puede alcanzar los  33 cm en machos y los 28 cm en hembras; y la longitud de la cola, comprimida lateralmente, varía aproximándose al 50% de la longitud total. Posee una cabeza muy aplastada dorso-ventralmente, con ojos pequeños y su piel es verrugosa y con tubérculos terminados en punta negra.

La coloración del gallipato es parda olivácea o gris con manchas negruzcas irregulares, destacando a ambos lados de su cuerpo una hilera de tubérculos coloreados de color anaranjado. El vientre es algo más claro, con tonos amarillos o anaranjados y algunas manchas oscuras.

Vista en detalle de un ejemplar de gallipato de la Casa del Río
Vista en detalle de un ejemplar de gallipato de la Casa del Río

Por otro lado, la piel contiene diversos tipos de glándulas cutáneas como las glándulas mucosas o las glándulas serosas.

En cuanto al dimorfismo sexual los machos tienen la cola relativamente más larga y los miembros anteriores más desarrollados que las hembras.

Las larvas poseen una cresta dorsal-caudal muy desarrollada, teniendo su inicio en el principio del cuerpo. Ésta se estrecha hacia el extremo de la cola terminando en una punta aguda sin filamento. Su cuerpo es de color pardusco o grisáceo, más o menos oscuro, con pequeñas manchas negras o grises y reflejos verdosos. En las primeras épocas de larva posee una corona branquial en la parte posterior de la cabeza.

Su área de distribución incluye España, Portugal y la zona noroeste de Marruecos. En la Península Ibérica ocupa los dos tercios meridionales con un límite norte irregular. Sus poblaciones son mucho más numerosas hacia el sur y el oeste ibérico y se rarifican hacia el norte, especialmente a partir del Sistema Central.

Hacia el norte, consigue superar el Sistema Central penetrando hacia la cuenca del Duero, y es aquí donde se acerca a la provincia de Valladolid.

Es un animal muy ligado al medio acuático, pudiendo pasar la mayor parte de su vida en él. Por lo general, desarrollan su actividad por la noche o durante días de lluvia;  mientras, durante el día se ocultan en el agua, entre hojarasca, o debajo de algún objeto (piedras, rocas, troncos…) Debido a que pueden permanecer largo tiempo en el medio acuático, a menudo se les puede encontrar en pozos o acuíferos.

Todas estas características y modos de vida hacen del gallipato un animal no fácilmente localizable, de ahí su desconocimiento por este entrañable vecino de la cuenca del Duero.

Si os ha picado la curiosidad por este animal tan singular, no lo dudéis y visitar La Casa del Río (cruzando la pasarela peatonal) donde podréis disfrutar de varios ejemplares de gallipato y otras muchas especies.

Más información: http://www.magrama.gob.es/es/biodiversidad/temas/inventarios-nacionales/anfibios_3_tcm7-21382.pdf

Víctor Blanco Guerra

Estudiante en prácticas del Grado de Ciencias Ambientales

¿Qué hacer con los ecosistemas acuáticos?

Jueves, 23 de Agosto de 2012 Comments off

Hoy día explotamos los recursos acuáticos de forma excesiva y realizamos actividades que generan diferentes tipos de contaminación. La influencia del hombre en los ecosistemas se ha convertido en una amenaza, puesto que produce cambios directos e indirectos que alteran su funcionamiento. Algunos de los efectos producidos afectan a la biodiversidad local, modificando el tamaño de sus poblaciones y la distribución espacial  de las especies.

Bermejuela

Bermejuela

Por todo ello, la gestión actual debe incidir en la conservación y recuperación de las especies presentes en  los medios acuáticos, así como en su calidad ambiental. Para lograrlo la Unión Europea  promulga la Directiva Marco del Agua, que establece que en cada masa acuática se deben adoptar unos planes de gestión en función de alguna de  sus características. Si cumplimos con los diferentes criterios recogidos en la normativa, mantendremos las especies piscícolas y otros organismos  que habitan en el seno de las aguas.  Además de los peces también son importantes otras especies faunísticas como los anfibios o  algunos insectos, cuyas larvas son de vida acuática.

Boga del Duero

Boga del Duero

No todos los cursos fluviales son iguales ni en todos habitan las mismas especies, ya que  son muchos  los factores naturales (clima, pendiente, tipo de suelo…) de los que dependen. Centrándonos en la fauna de la Cuenca del Duero, podemos destacar la presencia de algunas especies endémicas de la Península como la bermejuela o la boga del Duero, así como de alguna migradora como la anguila. Sin embargo, se han introducido ciprínidos como el piscardo, la carpa y el gobio, que se han aclimatado perfectamente a las condiciones de nuestros ríos. Los salmónidos introducidos  como  la trucha arcoiris necesitan aguas frías, claras y que estén bien oxigenadas. Y por último, cabe destacar al black bass, especie invasora cuyo comportamiento depredador ha supuesto el declive local de peces de menor tamaño.

Una adecuada gestión debería impedir la propagación de las especies perjudiciales e impulsarnos a una conservación del medio, para disfrutar en el futuro de ecosistemas saludables.

En la Casa del Río, situada en la margen izquierda del Pisuerga, podemos observar algunos ejemplares de fauna acuática de este cauce. No te lo pierdas.

Nuevo contenido de la Casa del Río

Miércoles, 3 de Agosto de 2011 Comments off

Ditisco baja

¿Sabías que existen escarabajos buceadores? Ahora en la Casa del Río puedes conocer estos y otros insectos adaptados a la vida en el agua. En un acuario de 200 litros, especialmente acondicionado para su mantenimiento, podrás observar las técnicas de buceo y natación de varios ejemplares de escarabajos (Dytiscus sp y Colymbetes fuscus) y chinches de agua (Notonecta sp).

Todos estos insectos necesitan oxígeno del aire para la respiración, por lo que de vez en cuando deben subir a la superficie para tomarlo. El aire es acumulado en forma de burbuja en la parte posterior del cuerpo, bajo sus duras alas externas (élitros) o bajo su abdomen. Sus cuerpos suelen presentar un aspecto brillante debido a la sustancia repelente al agua con que están impregnados y que les facilita la natación. Ahora te ofrecemos la posibilidad de ver de cerca a estos desconocidos habitantes de las charcas y otros medios acuáticos.

El objetivo del Museo es cambiar periódicamente la temática de este acuario. Por ello, desde aquí os animamos a que opinéis y aportéis vuestras ideas. Aquí os dejamos algunos contenidos:

  1. larvas de anfibios
  2. alevines de peces
  3. reptiles acuáticos

¿Cuál de ellos os gustaría ver en un futuro?

Colymbetes2 baja

Puedes encontrar más información sobre el mundo de los insectos en general y acuáticos en particular en las siguientes páginas web

Wikipedia

Asociación española de entomología

Sociedad entomológica de Francia

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