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Árboles singulares en Valladolid

Viernes, 10 de Julio de 2015 Comments off
El periodo más tórrido del año, generalmente circunscrito a los meses de julio y agosto, supone, en el ámbito de la naturaleza, algo así como un ‘stand by’ medioambiental, un momento de relajación y calma que se activa una vez toca a su fin el convulso periodo primaveral. Muchas de las plantas que con sus flores transformaron los paisajes monocromáticos en paletas de pintor, han llegado al ocaso de su ciclo vital y ahora, agostadas, transforman los verdes campos en extensos lienzos pajizos que, estoicamente, soportan los rigores del implacable sol de mediodía. La cubierta arbustiva y arbórea de los bosques, riberas y parques ha adoptado el definitivo tono aceitunado con que se mostrarán hasta la llegada del otoño; mientras, la frenética actividad reproductora a la que muchas aves se habían entregado durante los meses anteriores, se ha sosegado con la emancipación de la mayoría de los jóvenes retoños. Pero esto no implica que la observación de la naturaleza nos esté vetada hasta los albores del otoño. Los rigores climáticos del periodo estival invitan a permanecer a resguardo la mayor parte del día, a la espera de que el termómetro nos dé un respiro. Y es durante estos periodos de temperaturas más llevaderas, generalmente durante la mañana o ya cerca del crepúsculo, cuando podemos echarnos a las calles y plazas, y recorrerlas en busca de esos rincones donde se encuentran los ejemplares arbóreos más emblemáticos de la ciudad. 38 ejemplares distribuidos por todo el casco urbano y que han sido catalogados en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) como de especial protección en virtud de su edad, porte, forma o rareza en el contexto urbano.
Como cabe esperar de un catálogo de árboles urbanos, la mayor parte de los especímenes pertenecen a especies alóctonas, ya que, por tradición, el arbolado urbano se ha nutrido de especies de otros lugares del mundo, bien por sus características morfológicas, bien por su rareza o adaptabilidad. En este primer grupo se encuentran las imponentes sequoias de los barrios de la Victoria y la Overuela, ambas con cerca de 200 años de edad y más de 35 metros de altura; los cedros de El Campo Grande, Plaza San Pablo, Arco Ladrillo, Paseo Juan Carlos Primero o el vivero forestal, todos ellos con alturas que oscilan entre los 20 y 25 metros; los cipreses de Campo Alba y el instituto Zorrilla; el sauce llorón y el olmo siberiano del Paseo de Las Moreras; o la albizia de la calle Urano en el barrio de La Victoria, ejemplar incluido en el catálogo en virtud de su rareza en la ciudad.
Entre las especies propias de la península ibérica destacan la gran encina del Campo Grande, que con sus más de 25 metros de altura se erige como uno de los arboles más impresionantes del parque; el tejo del Viejo Coso, también de gran interés al ser una especie adaptada a ambientes más húmedos y frescos; el álamo negro del Campo Grande, con alrededor de 30 metros de altura; el saúco de la calle Santuario, perteneciente a una especie que suele presentar porte arbustivo, pero que en el caso de este ejemplar, con más de 80 años de edad, el porte es arbóreo y presenta varios troncos principales; o los almeces del Paseo del Cementerio, otra especie con escasa representación en la ciudad.
Contemplar estos árboles vetustos o de enormes dimensiones puede servirnos de acicate para reflexionar sobre cuál debe ser nuestro papel dentro de este impresionante entramado que es la biodiversidad, así como sobre cuáles son las actitudes que, como beneficiarios de la misma, debemos adoptar. El Museo de la Ciencia quiere contribuir a nuestra reflexión sobre estas dos ideas e invita a los ciudadanos a visitar la exposición ‘Enarbolar, Grandes árboles para la vida’ y conocer el significado que estos gigantes ancianos tienen para la sociedad y para los habitantes de los pueblos y ciudades en los que se ubican.
Las fotos corresponden a la sequoia del canal de Castilla, en el barrio de La Victoria, y a los cedros de la plaza de La Trinidad. En el siguiente enlace puedes acceder a una aplicación que ubica geográficamente los ejemplares y muestra una imagen de cada uno de ellos.
https://www.google.com/maps/d/viewer?mid=z_dwEBgdrBDo.kMSH_CerFMwU&hl=en_US
Cedros de la plaza de La Trinidad

Cedros de la plaza de La Trinidad

El periodo más tórrido del año, generalmente circunscrito a los meses de julio y agosto, supone, en el ámbito de la naturaleza, algo así como un ‘stand by’ medioambiental, un momento de relajación y calma que se activa una vez toca a su fin el convulso periodo primaveral.

Muchas de las plantas que con sus flores transformaron los paisajes monocromáticos en paletas de pintor, han llegado al ocaso de su ciclo vital y ahora, agostadas, transforman los verdes campos en extensos lienzos pajizos que, estoicamente, soportan los rigores del implacable sol de mediodía. La cubierta arbustiva y arbórea de los bosques, riberas y parques ha adoptado el definitivo tono aceitunado con que se mostrarán hasta la llegada del otoño; mientras, la frenética actividad reproductora a la que muchas aves se habían entregado durante los meses anteriores, se ha sosegado con la emancipación de la mayoría de los jóvenes retoños.

Pero esto no implica que la observación de la naturaleza nos esté vetada hasta los albores del otoño. Los rigores climáticos del periodo estival invitan a permanecer a resguardo la mayor parte del día, a la espera de que el termómetro nos dé un respiro. Y es durante estos periodos de temperaturas más llevaderas, generalmente durante la mañana o ya cerca del crepúsculo, cuando podemos echarnos a las calles y plazas, y recorrerlas en busca de esos rincones donde se encuentran los ejemplares arbóreos más emblemáticos de la ciudad. 38 ejemplares distribuidos por todo el casco urbano y que han sido catalogados en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) como de especial protección en virtud de su edad, porte, forma o rareza en el contexto urbano.

Sequoia del canal de Castilla, en el barrio de La Victoria

Sequoia del canal de Castilla, en el barrio de La Victoria

Como cabe esperar de un catálogo de árboles urbanos, la mayor parte de los especímenes pertenecen a especies alóctonas, ya que, por tradición, el arbolado urbano se ha nutrido de especies de otros lugares del mundo, bien por sus características morfológicas, bien por su rareza o adaptabilidad. En este primer grupo se encuentran las imponentes sequoias de los barrios de la Victoria y la Overuela, ambas con cerca de 200 años de edad y más de 35 metros de altura; los cedros de El Campo Grande, Plaza San Pablo, Arco Ladrillo, Paseo Juan Carlos Primero o el vivero forestal, todos ellos con alturas que oscilan entre los 20 y 25 metros; los cipreses de Campo Alba y el instituto Zorrilla; el sauce llorón y el olmo siberiano del Paseo de Las Moreras; o la albizia de la calle Urano en el barrio de La Victoria, ejemplar incluido en el catálogo en virtud de su rareza en la ciudad.

Entre las especies propias de la península ibérica destacan la gran encina del Campo Grande, que con sus más de 25 metros de altura se erige como uno de los arboles más impresionantes del parque; el tejo del Viejo Coso, también de gran interés al ser una especie adaptada a ambientes más húmedos y frescos; el álamo negro del Campo Grande, con alrededor de 30 metros de altura; el saúco de la calle Santuario, perteneciente a una especie que suele presentar porte arbustivo, pero que en el caso de este ejemplar, con más de 80 años de edad, el porte es arbóreo y presenta varios troncos principales; o los almeces del Paseo del Cementerio, otra especie con escasa representación en la ciudad.

Contemplar estos árboles vetustos o de enormes dimensiones puede servirnos de acicate para reflexionar sobre cuál debe ser nuestro papel dentro de este impresionante entramado que es la biodiversidad, así como sobre cuáles son las actitudes que, como beneficiarios de la misma, debemos adoptar.

El Museo de la Ciencia quiere contribuir a nuestra reflexión sobre estas dos ideas e invita a los ciudadanos a visitar la exposición ‘Enarbolar, Grandes árboles para la vida’ y conocer el significado que estos gigantes ancianos tienen para la sociedad y para los habitantes de los pueblos y ciudades en los que se ubican.

Las fotos corresponden a la sequoia del canal de Castilla, en el barrio de La Victoria, y a los cedros de la plaza de La Trinidad. En el siguiente enlace puedes acceder a una aplicación que ubica geográficamente los ejemplares y muestra una imagen de cada uno de ellos.

https://www.google.com/maps/d/viewer?mid=z_dwEBgdrBDo.kMSH_CerFMwU&hl=en_US

Todos con el Día del árbol

Miércoles, 21 de Marzo de 2012 Comments off

Hoy, como cada 21 de marzo desde 1972, se celebra en España el Día del Árbol. Con esta celebración se pretende generar reflexión y conciencia acerca de la importancia que para la conservación de la naturaleza tienen los árboles y los ecosistemas de los que forman parte.

El primer día del árbol se celebró en Suecia en 1840 y surgió como medio para inculcar en los niños el respeto por los árboles y la conservación de los recursos forestales. Los bosques son piezas fundamentales en los complicados mecanismos que rigen el funcionamiento de la naturaleza: absorben CO2, evitan la erosión, sostienen comunidades tremendamente diversas, regulan el clima, son parte importante del paisaje, nos proveen de madera, frutos y otros productos, constituyen espacios recreativos… Son muchas las razones por las que debemos procurar la conservación y protección de nuestros bosques, incluyendo el mantenimiento de algunas masas vírgenes como reservas genéticas, en las que la evolución siga su curso con la mínima influencia humana.

Imagen de uno de los voluntariados llevados a cabo en el islote de 'El Palero'.

Imagen de uno de los voluntariados llevados a cabo en el islote de 'El Palero'.

Pero esta celebración no debe quedarse en el acto simbólico de plantar unos cuantos árboles en un parque o un solar, la labor debe continuar en los centros educativos, en los medios de comunicación, en las administraciones, en los propios hogares…, para que el día de mañana los bosques vuelvan a tener la relevancia que poco a poco han ido perdiendo y, se evite la degradación y destrucción de masas forestales tan importantes como las que está sufriendo la propia selva del Amazonas.

Desde el Museo de la Ciencia de Valladolid ya hemos comenzado esta labor poniendo en marcha la estación biológica del islote de El Palero, en la que se realizan actividades relacionadas con el bosque de ribera como la que tendrá lugar mañana (22 de marzo de 2012) sobre la técnica de reforestación natural nendo dango.

Nendo Dango o pildorización en el islote de ‘El Palero’

Viernes, 16 de Marzo de 2012 Comments off

El Islote de ‘El Palero’, en el marco del proyecto de estación biológica en el que venimos trabajando desde hace cuatro años, acogerá el jueves 22 de marzo a las 18.00 horas un taller teórico práctico sobre la técnica de reforestación natural ‘Nendo Dango’, incluida en el método Fukuoka. Una actividad organizada por el Museo de la Ciencia de Valladolid, en colaboración con la Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono, ARBA.

¿Quién es Masanobu Fukuoka?

Masanobu Fukuoka fue un agricultor, biólogo y filósofo japonés. Descendiente de una familia dedicada a la agricultura, comenzó su carrera como edafólogo, desviándose luego hacia la fitopatología. Sin embargo, a los 25 años comenzó a dudar de la sabiduría de la agricultura moderna. Por ello y guiado por su intuición, decidió buscar un método de cultivo que protegiese las características naturales de la tierra.

Fukuoka comenzó entonces, a practicar un sistema de cultivo llamado ‘agricultura natural’. No arar, no usar abonos ni fertilizantes, no eliminar malas hierbas ni usar herbicidas, no utilizar pesticidas, no podar y la elaboración de bolas de arcilla (nendo dango) son los principios fundamentales de trabajo de este método.

¿En qué consiste la técnica nendo dango?

Imagen del Islote de 'El Palero'

Imagen del Islote de 'El Palero'

En esta línea, el Museo de la Ciencia de Valladolid y la Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono, ARBA, organizan una actividad centrada en la elaboración de bolas de arcilla (nendo dango) y su introducción en el islote de El Palero. Un sistema, denominado también pildorización, que permite sembrar millones de semillas a bajo coste, a la vez que sustituir tanto el arado, como los espantapájaros y otros métodos.

Consiste en elaborar pequeñas bolas de arcilla, mezcladas con semillas de diferentes especies de árboles y arbustos, y esparcirlas sobre el terreno. Una vez seca, la capa de arcilla mantiene las semillas a salvo de pájaros, roedores y otros animales, así como de las inclemencias del tiempo; y es la primera lluvia intensa la encargada de deshacer estas bolas que darán lugar a los futuros árboles.

Según Fukuoka, este sistema es mucho “más eficiente que los métodos tradicionales de reforestación”. Y es que aproximadamente alrededor del 2% de las semillas plantadas con nendo dango germinan, frente al 0,2% de las que lo hacen mediante otros sistemas.

Una sencilla técnica que requiere especialización a la hora de realizar las bolitas de arcilla o ‘nendo dango’. Por ello, si quieres saber un poco más sobre ella, te esperamos el jueves 22 de marzo en el islote de El Palero. Pero recuerda, ¡la inscripción es previa y las plazas limitadas!

El Museo te visita

Viernes, 24 de Febrero de 2012 Comments off

El ingreso por enfermedad no debe privar a los niños y niñas de la educación y las actividades culturales. Ésa es la filosofía de del Departamento de Educación del Museo de la Ciencia de Valladolid, y por ello, como en años anteriores, estamos saliendo con parte de nuestra oferta educativa para hacerla llegar a estos centros de salud. Nuestro destino son las aulas escolares de los hospitales, donde los ingresados más jóvenes acuden a leer, estudiar y realizar actividades diversas.

El taller impartido con motivo de la muestra expositiva ‘Bosques de mañana. La gestión de hoy’ ha sido el elegido en esta ocasión para acercar a l@s niñ@s la labor del Museo de la Ciencia. La elaboración de réplicas de diversos frutos del bosque mediante una técnica que utiliza alginato y yeso, así como la iniciación a la reproducción de árboles mediante la técnica del ‘estaquillado‘, han sido las dos actividades que recientemente se han realizado en el Hospital Pío del Río Hortega, y que en próximas fechas se llevarán a cabo en el aula escolar del Clínico Universitario de Valladolid.

Ambas actividades son eminentemente prácticas, ya que son los niños y niñas los que en todo momento manipulan el material necesario bajo las indicaciones de los monitores del Departamento de Educación. Al final del taller los participantes han realizado réplicas casi perfectas de bellotas, nueces, avellanas o piñones, y han elaborado una pequeña maceta con una estaquilla de sauce. Objetos que podrán llevarse a su casa una vez concluida su permanencia en el hospital, algo que desde el Museo de la Ciencia deseamos sea lo más breve y agradable posible.

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Imagen de uno de los talleres realizados en hospitales

Aprovecha con conciencia

Martes, 17 de Enero de 2012 Comments off

La relación entre el hombre y el bosque ha existido desde siempre y el aprovechamiento de sus productos es fundamental. Dependemos del bosque más de lo que pensamos, ya que muchos de sus recursos son necesarios para nuestra vida diaria y subsistencia.

El principal bien directo que podemos extraer es la madera, utilizada en construcción, mobiliario, producción de papel y leña, siendo ésta una de las formas más simples de  biomasa, y, sin olvidar las ventajas en relación a otros materiales que posee, como la menor contaminación en su elaboración debido a ser un producto renovable y natural.

Dentro de los aprovechamientos forestales podemos hablar de muchos otros, como son la resina, el corcho,  la producción de setas y trufas, plantas aromáticas y medicinales, frutos, miel, caza y pesca y algún otro.

Todo recurso forestal entra dentro de una actividad económica que será viable y rentable, siempre que su ejecución no cause impactos ambientales negativos, tanto en el terreno, como en las especies que allí habiten.

Para ello, en la extracción de algunos productos no es necesario utilizar maquinaria que, a pesar que reduzca el tiempo de trabajo, causa mayores daños que si se hace de forma manual o con ayuda de animales. A parte de la importancia de cómo extraer es necesario saber cuando hacerlo.

Cuando se recoge un producto del monte queremos que vuelva a regenerarse para  seguir disfrutando de él en el futuro, por eso, para garantizar su renovación, existen una serie de normas para guiarnos en su época de extracción.

Evitar la corta de especies no rebrotadas,  la recolección de especies raras o que se encuentren en época reproductiva, o aquellas plantas de crecimiento lento o situadas en hábitats extremos como dunas o acantilados, son algunas de las premisas a seguir.

También es importante redactar un plan de aprovechamientos, estableciendo turnos de corta y diferentes normas. Por ejemplo, no es aconsejable recolectar más de 1/3 ó 1/4 de las existencias en una zona y año y en muchas especies es mejor afectar levemente a muchos ejemplares que no intensivamente a pocos.

Por todo lo dicho, un bosque no es intocable, hay mucho que aprovechar de él, tanto de forma directa como indirecta, pero siempre haciéndolo de manera sostenible y racional.

Si quieres saber más sobre el tema acude a la exposición ‘Bosques de mañana: la gestión de hoy‘, ubicada en el Museo de la Ciencia de Valladolid hasta el próximo 19 de marzo.

Cristina García Martín

Todos contra el fuego

Miércoles, 28 de Diciembre de 2011 Comments off

“Todos contra el fuego”. Ya lo decía Joan Manuel Serrat en aquella famosa campaña de los años 80 y es que los incendios forestales son uno de los mayores problemas que se presentan hoy en día para los bosques. En ellos, no sólo hay que tener en cuenta los efectos inmediatos producidos por el fuego – destrucción de plantas, animales, construcciones e incluso personas-, sino que sus consecuencias a medio y largo plazo son igualmente destructivas. Así los humos alteran las condiciones de insolación y dificultan el intercambio gaseoso de los seres vivos supervivientes a las llamas; las cenizas llegarán a los cursos de agua lo que complicará la vida de los ecosistemas acuáticos; el suelo, al verse desprovisto de vegetación quedará, además de empobrecido, más expuesto a la erosión  por lo que en estas condiciones la instalación de una nueva cubierta vegetal será muy difícil.

Para hacerse una idea de la magnitud de este problema, basta consultar los datos  que el Ministerio de medio ambiente, rural y marino de España elabora anualmente en materia de incendios forestales. Podemos ver así, como en este último año 2011 en España, se han visto afectadas por el fuego más de 83.000 hectáreas de superficie forestal.

La extinción de los incendios es muy costosa, complicada y peligrosa por lo que la mejor opción para su gestión siempre será la prevención. En esta línea, la realización de cortafuegos, la limpieza de restos de actividades selvícolas o el establecimiento de normativa adecuada a cada zona, intentarán evitar la existencia de incendios o minimizar su impacto en caso de que se produzcan.

Igual de importantes son las labores de sensibilización de la población tratando de realzar la importancia del bosque como sustentador de vida y fuente de recursos ya que históricamente, aquellas comarcas con mayor tradición de gestión forestal sostenible son las que menor incidencia de incendios han tenido. Estas actividades cobran mayor valor al comprobarse que más del 90% de los incendios están originados directa o indirectamente por el hombre.

Si lamentablemente no se ha podido evitar el incendio, será necesaria la intervención de los medios de extinción que, por tierra e incluso aire, intentarán frenar el avance del fuego para minimizar los daños que se puedan producir. Para la organización de estas labores, la cadena de trabajo no puede fallar, comenzando por el personal de escucha de incendios que divisa los humos en las torres de vigilancia, los emisoristas que coordinan los distintos equipos de trabajo y terminando por las cuadrillas que a pie o helitransportadas llegan hasta las zonas afectadas para intentar sofocar las llamas. En la exposición ‘Bosques de mañana: la gestión de hoy’, ubicada en el Museo de la Ciencia de Valladolid podremos ver, entre otras cosas, el equipo y herramienta básica que portan estos bomberos forestales.

Daniel Álvarez Muñoz

Bosque conservado, garantía de futuro

Martes, 27 de Diciembre de 2011 Comments off

Cuando hablamos de biodiversidad nos referimos a la amplia variedad de seres vivos que hay sobre la Tierra y los patrones naturales que la conforman.

Los bosques contienen el 90% de la biodiversidad terrestre conocida. Pero, no todos son iguales ni están formados por las mismas especies, dependen mucho de factores naturales como el clima, el tipo de suelo y pendiente del terreno y las interacciones entre especies, principalmente. Por ello, los bosques tropicales son los que mayor diversidad de especies albergan, gracias a la temperatura y precipitación, más o menos, constante que mantienen durante todo el año.

A pesar de esta gran riqueza de especies, los bosques de la Península Ibérica también  acogen gran cantidad, tanto animales como vegetales.

Sin embargo, existen algunos factores, que  han ido en aumento en las últimas décadas, como la deforestación, desertificación, incendios forestales, cambio climático y desarrollo urbanístico e industrial, que están provocando una gran pérdida de la biodiversidad de los bosques.

Por todo ello, para impedir que en un futuro, nos arrepintamos de esta gran pérdida, que  afecta directamente al ser humano y a su calidad de vida, es importante conservar lo que tenemos en el presente, manteniendo y garantizando el futuro de nuestros ecosistemas. Asegurar la supervivencia de las especies depende de la conservación de su hábitat.

No es necesario ser biólogo, botánico o profesional del medio ambiente para poder aportar una ayuda a esta conservación. Basta con tener conciencia de la situación en la que nos encontramos, y mantener una buena postura con el medio que nos rodea día a día en nuestra vida cotidiana. Es preciso mantener el campo limpio cuando lo visitemos, no ensuciar los ríos, no molestar a la fauna ni alterar su hábitat y otras conductas que eviten entrar en un círculo vicioso sin salida.

Con una pequeña aportación de todos, podemos evitar la extinción de especies de gran valor y poder seguir disfrutando de un gran tesoro como es la naturaleza.

Para más información sobre este tema podéis visitar la exposición ‘Bosques de mañana: la gestión de hoy’,  en el Museo de la Ciencia de Valladolid.

Cristina García Martín

Bos… ¿qué?

Miércoles, 30 de Noviembre de 2011 Comments off

Cuando se piensa en la palabra bosque lo primero que nos viene a la cabeza es la imagen de un grupo de árboles, pero está claro que no es el único elemento que conforma la compleja figura del bosque. Igualmente importantes son el resto de componentes presentes: animales, hongos, vegetales no arborescentes, agua, suelo… Todos estos elementos tienen su papel y la sola falta de uno de ellos provocaría el mal funcionamiento de toda la estructura.

Podemos pensar ahora, ¿qué es lo que nos aporta un bosque? Madera, resina, caza, hongos, frutos… pero además de productos nos proporciona beneficios de los que no nos podemos olvidar y por los que incluso estaríamos dispuestos a pagar: pasearse por un robledal, bañarse en un lago, internarse en un hayedo o descubrir la fauna presente son algunas de las ventajas que podemos obtener cuando estamos en un bosque. Si deseamos mantener de forma prolongada en el tiempo y en el espacio estos productos y beneficios, en definitiva hacer del bosque un recurso sostenible, será necesaria la aplicación de una gestión adecuada y efectiva llevada a cabo por especialistas que empleen los conocimientos y herramientas apropiadas en cada momento.

Dentro de la exposición ‘Bosques de mañana: la gestión de hoy’, ubicada en la Sala L/90º del Museo de la Ciencia hasta el 17 de enero de 2012, se nos da a conocer no sólo lo que es un bosque sino la forma en que se gestiona. Para ello iremos viendo, capítulo a capítulo en este blog,  de la mano de Daniel Álvarez, ingeniero  de montes y educador ambiental; y Cristina García Martín, ingeniera forestal, algunas de las secciones en que se divide esta muestra.

Imagen de la exposición 'Bosques de mañana: la gestión de hoy'

Imagen de la exposición 'Bosques de mañana: la gestión de hoy'

Tenemos que cuidar nuestros bosques…

Viernes, 14 de Octubre de 2011 Comments off

cartel_bosques_de_maxana_la_gestixn_de_hoy_web¿Necesitamos los bosques?, ¿Podemos aprovechar su riqueza y preservarlos a la vez? Éstas y otras muchas preguntas son las que pretendemos responder desde el Museo de la Ciencia de Valladolid con la exposición ‘Bosques de Mañana: la gestión de hoy’.

El día 20 de diciembre de 2006, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la resolución (A/RES/61/193) por la que se declaraba 2011 Año Internacional de los Bosques, cuyo objetivo es concienciar a la opinión pública sobre la importancia de los bosques para la sostenibilidad del planeta, debido a los beneficios económicos, sociales, culturales y ambientales que proporcionan.

Los bosques cubren más del 30% de todas las tierras del mundo, contienen el 90% de la biodiversidad terrestre conocida y aproximadamente el 60% de todo el agua del planeta proviene de áreas boscosas. Además, alrededor de 1.600 millones de personas dependen directamente de los recursos forestales para su supervivencia.

Sin embargo, la explotación, transformación  y degradación de los bosques van en aumento y a medio plazo las consecuencias serán irreversibles. En las últimas décadas la deforestación crece y la disminución de la superficie de los bosques primarios es imparable, lo que junto a su degradación constante hace que se esté poniendo en peligro la biodiversidad forestal.

Por ello, el Museo de la Ciencia de Valladolid junto a la E.T.S  de Ingenierías Agrarias del Campus de Palencia y en colaboración con el Aula de Medio Ambiente de Caja de Burgos, ha organizado esta nueva muestra que tiene como objetivo acercar la gestión forestal sostenible a todas las personas interesadas en el futuro de los bosques.

Esta exposición, que ha sido galardonada con el premio ‘Explica y Divulga 2011’ de la Sociedad Española de Ciencias Forestales a la mejor iniciativa institucional, está organizada en módulos en los que se muestra al visitante la necesidad de la regeneración forestal tras su aprovechamiento. La ausencia  de una correcta gestión puede desproteger el suelo, alterar el hábitat de la fauna, empobrecer la calidad del paisaje, desvincular a la población humana del bosque… por eso es tan importante su restablecimiento.

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