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Qué observar en el cielo durante el mes de mayo

Viernes, 6 de mayo de 2016 Comments off

 

Y por fin acabó el mes de abril, un tanto funesto para las observaciones, aunque muy beneficioso para el campo y los embalses. Evidentemente no se puede tener todo… Esperemos que se cumpla algo de lo que escribió Antonio Machado en su poema “A un olmo seco”, cuando decía aquéllo  de “con las aguas de abril y el sol de mayo…”, y que, efectivamente, tengamos días soleados y despejados para poder observar, ya que se nos amontonan las observaciones aunque lo cierto es que ya comienza un poco torcido…

Por de pronto comenzamos con una lluvia de estrellas, las Eta Acuáridas, asociada al cometa Halley, y que produce meteoros rápidos y brillantes, calculándose el máximo, que será el día 8 unas pocas horas antes del amanecer, en más de treinta meteoros por hora (recordad, la famosa THZ). Hay que recordar que sólo sirven para condiciones ideales: zonas de cielo oscuro, sin Luna (se encuentra creciendo, por lo que algo molestará)…

El pasado mes ya os comentamos algunas de las constelaciones que se pueden ver en primavera, así como sus leyendas. Vamos con alguna más.

Tomando como referencia la constelación de Leo, a la derecha de la misma podremos localizar un conjunto de cinco estrellas muy poco brillantes, que sólo se pueden observar en zonas oscuras y en noches sin Luna. Tiene la forma de una “Y” del revés, y representa la constelación zodiacal de Cáncer, el Cangrejo. La forma es muy sencilla. Hace referencia a Hércules y su mayor enemigo, la diosa Hera. Cuenta la leyenda que Hera buscaba siempre la forma de acabar con el héroe. Cuando Hércules se encontraba luchando contra la Hidra de Lerna, Hera, aprovechando que estaba Hércules ocupado, creó un cangrejo gigante para que acabara con él. Sin embargo, el héroe se las apañó para acabar con ambos. Para compensar de alguna forma el sacrificio del cangrejo, Hera le convirtió en constelación, pero como no quería que Zeus se enterase de lo que había hecho, la creó con estrellas poco brillantes para que pasara desapercibida entre las constelaciones creadas por Zeus.

Entre las tres constelaciones del zodíaco que ya conocemos, y el horizonte, tenemos tres constelaciones unidas por una historia: el Cuervo, la Copa y la Serpiente de Agua (Hydra). Cuentan que hace mucho tiempo, Apolo tenía como animal de compañía al Cuervo, un ave preciosa por aquel entonces. Un día, Apolo quiso hacer una ofrenda y encargó al Cuervo que cogiera la Copa y se fuera a por agua al río sagrado. El Cuervo fue a cumplir el encargo, pero por el camino se encontró una higuera con los frutos en su punto, así que decidió hacer una pausa y comer, pero como los cuervos son muy glotones, no paró hasta acabar con todos los frutos. Al terminar se dio cuenta del tremendo retraso que llevaba y rápidamente fue al río, cogió agua, una serpiente que había por allí, y regresó junto a Apolo, quien, lógicamente, le esperaba con un enfado monumental. Muy enojado preguntó al Cuervo el motivo del retraso, y el Cuervo, asustado, se inventó una historia. Le dijo que cogiendo agua en el río, apareció una serpiente que le atacó, y que estuvo luchando largo tiempo con ella hasta que consiguió escapar y regresar junto a Apolo con la copa y el agua. Apolo no era tonto y enseguida se dió cuenta del engaño, y convirtió desde entonces al Cuervo en el ave que conocemos hoy en día: un ave negra como la mentira. Además, después de la comilona que se había dado, le condenó a estar en el cielo como constelación y siempre sediento, a tener la copa llena de agua justo al lado, y no poder beber de ella porque la serpiente le estaba acechando.

Éstas serían las constelaciones más características de la primavera, junto con las del mes pasado, por lo que ya tenéis trabajo para practicar, ahora que parece que el tiempo mejora.

El mes pasado os comentábamos algunos objetos muy sencillos de observar: los planetas Júpiter, Marte y Mercurio.

Durante este mes tendremos además muchos días de observación del planeta Saturno, que será mejor observable el próximo verano.

Uno de los objetos que también podemos observar de forma sencilla, aunque en zonas alejadas de la contaminación lumínica, es el situado en la constelación de Cáncer. En el centro de la constelación hay dos estrellas que brillan algo más que el resto, y, a mitad de camino entre ellas y ligeramente a la derecha, encontramos a simple vista un objeto borroso, que con prismáticos se convierte en un precioso conjunto de estrellas, un cúmulo estelar abierto llamado “El Pesebre”. Es un conjunto de unas pocas decenas de estrellas, pero muy bonito en su conjunto.

Sin embargo, los objetos más destacados, y también los más complicados, son los más abundantes en esta época del año: las galaxias. El mes que viene hablaremos sobre ello. Solamente destacar dos elementos, por ser relativamente fáciles de observar, teniendo en cuenta que es necesario utilizar telescopios de ya cierto tamaño.

La primera se encuentra casi a mitad de camino entre las constelaciones de Virgo y Cuervo. Se denomina M104, aunque el nombre común es “Galaxia del Sombrero”, ya que aparece con la forma aproximada de un sombrero de tipo mejicano.

En la parte posterior de la constelación de Leo, cerca de lo que serían sus patas traseras, podemos encontrar un conjunto de tres galaxias conocido como el ‘Triplete de Leo’, formado por las galaxias M65, M66 y NGC 3628. Son algo menos brillantes que M104, especialmente la última de ellas, pero aún así, son un conjunto interesante para localizar y observar en estas noches de primavera.

Y recordad, si tenéis cualquier tipo de duda o pregunta sobre observación, objetos o telescopios, no dudéis en escribirnos al planetario@museocienciavalladolid.es, o bien os esperamos en las sesiones del Planetario.

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Qué ver en el cielo durante el mes de abril

Martes, 5 de abril de 2016 Comments off

 

Como siempre que comenzamos estación, durante el primer mes el cielo comparte constelaciones con la estación anterior, en este caso el invierno, por lo que, hacia el horizonte oeste, podemos ver parte de Orión, Tauro o Géminis, por citar algunos ejemplos.

Si comparamos las estrellas que podemos ver hacia el sur durante la primavera, con las que hemos visto durante los meses de invierno, veremos que hay diferencia en el brillo. Mientras que en invierno tenemos gran cantidad de estrellas, y una buena parte de ellas son bastante brillantes (tendremos constelaciones fáciles de identificar), durante la primavera también tenemos un buen puñado de estrellas, pero la proporción de estrellas brillantes es baja. Esto hace que identificar las constelaciones características de primavera nos puede resultar un poco más complicado (que no difícil).

Imagen del programa de Planetario 'Energía para la vida'

Imagen del programa de Planetario ‘Energía para la vida’

La mejor forma de localizar estas constelaciones primaverales, es tomar como referencia a nuestra vieja conocida, la Osa Mayor, o mejor dicho, la parte posterior de la osa, lo que sería la cola de la misma, o bien el mango de la sartén o el tiro del carro. Las tres estrellas de la cola forman una curva que podemos continuar hacia abajo a la izquierda, hasta llegar a una estrella brillante de color anaranjado. Es Arturo, la estrella más brillante de la constelación del Pastor de Bueyes, también llamada El Boyero. Es una constelación de origen romano en la que Arturo es el comienzo de las piernas, y hacia arriba, como una especie de cometa tradicional, el resto del cuerpo con los brazos. Dado que es un pastor de bueyes, no un pastor en general, seguramente los bueyes no anden muy lejos. Efectivamente, los romanos veían los bueyes en las siete estrellas del carro de la Osa Mayor (si ya os ha costado ver algunas figuras en grupos de estrellas, imaginar un buey en una….). El pastor cuidaba de los siete bueyes del cielo. Resulta que ‘siete bueyes’ en latín, se dice septem (siete), triones (bueyes), por lo que esta parte del mundo donde se ven los “siete bueyes”, los “septem triones”, se conoce como hemisferios septentrional. Y el nombre de Arturo proviene, según algunos estudios, del griego Arct Oroi, que significa ‘el que guarda las osas’, ya que en la tradición griega, es el encargado de que las osas sigan persiguiéndose indefinidamente, manteniendo el movimiento de la esfera celeste.

Continuando la curva desde Arturo, llegamos a otra estrella brillante, no tanto como la anterior, aunque la más brillante de la zona. Se llama Espiga (Spica, en latín), y es la estrella principal de la constelación del zodíaco Virgo. Esta constelación, según algunas tradiciones, representaba a la diosa griega de la agricultura, Demeter, la diosa de la primavera. Sus estrellas principales, como Espiga o Vindemiatrix, marcaban a los agricultores de la antigüedad algunas de las principales épocas de labor del campo. Es una de las constelaciones más extensas del cielo, como también lo es, si recordáis, la Osa Mayor.

Hacia la derecha de Virgo y algo hacia arriba, podemos ver, justo debajo de la Osa Mayor, una conjunto de estrellas relativamente brillantes, una parte de las cuales parece tener la forma de una interrogante. Ese conjunto forma la constelación de Leo, el león de los trabajos de Hércules: el león del bosque de Nemea, al que nadie podía matar debido a su durísima piel y que aterrorizaba a los habitantes de la ciudad de Nemea. Hércules se enfrentó a la fiera sólamente con la fuerza de sus brazos, y durante la lucha, consiguió agarrarle del cuello y matarle. Según la leyenda, Zeus colocó al león en el cielo como constelación para ser recordado por las generaciones siguientes. Entre sus estrellas destacan Régulo y Denébola. La primera significa ‘el pequeño rey’, y en las tradiciones medievales, su aparición en el cielo anunciaba el nacimiento de un rey. Por su parte Denébola significa ‘la cola del león’.

Además, abril es el mes de la lluvia de estrellas de Las Líridas (006 LYR). Un fenómeno que puede contemplarse durante la tercera semana del mes y cuyo día de mayor actividad será el 22 de abril. Sin embargo, este año, la Luna llena hará difícil que podamos apreciarla.

Abril es el mes de las Líridas. Esta lluvia de estrellas podrá contemplarse durante la tercera semana de abril, aunque el día de mayor actividad será el 22 de abril; sin embargo, la luna llena dificultará que podamos contemplar con claridad los restos de este cometa que entrarán en la atmósfera a 47 kilómetros por segundo y con una media de 45 meteoros/hora. Por otro lado, sí que podremos observar el día 6 de abril, Venus y la Luna cual pareja. Habrá que esperar un poco antes del amanecer para ver cómo aparecen casi juntos por el este.
Y recordad, si tenéis cualquier tipo de duda o pregunta sobre observación, objetos o telescopios, no dudéis en escribirnos al planetario@museocienciavalladolid.es, o bien os esperamos en las sesiones del Planetario.

 

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Qué observar en el cielo durante el mes de marzo

Viernes, 4 de marzo de 2016 Comments off

El mes de febrero ha terminado, dando paso a marzo y su próxima primavera. Un, por cierto, emocionante mes de marzo…

Las constelaciones que durante los meses de invierno hemos podido observar en el cielo, siguen visibles, marcando este final de estación y dando paso, poco a poco, a las constelaciones primaverales que nos irán determinando qué observar. Todavía Orión y sus canes nos muestran el desafiante brillo de estrellas como Sirio, Betelgeuse, Rigel o Procyon.

Primavera

Primavera

Una vez que llegue la noche, podemos comenzar un repaso por los objetos asequibles antes mencionados: la roja Betelgeuse y la azul Rigel, la brillante Sirio, la anaranjada Aldebarán, los conjuntos de las Pléyades o las Hyades, las cabezas de los Gemelos, o la Gran Nebulosa de Orión (M42). Otros objetos como el cúmulo abierto M35, a los pies de Cástor, también puede ser  objetos asequibles.

Os recordamos que el día 20 a las 04:30 hora local, comienza la primavera de forma oficial, que durará 92 días y 18 horas, hasta que el 20 de Junio comience el verano. Por cierto, muy importante, en la madrugada del 26 al 27, tendremos el famoso cambio de hora para adaptarnos al horario de verano y aprovechar mejor las horas de luz, con el consiguiente ahorro energético: a las 02:00 serán las 03:00. Por este motivo, el día 27 de marzo tendrá oficialmente 23 horas.

Júpiter y Marte serán los planetas destacados del mes, mostrando Júpiter a su brillo en Leo. Y ¡apunta! El día 8, tendrá lugar la oposición de Júpiter, un fenómeno que se produce cada 400 días. La cercanía a Júpiter nos permitirá ver sus lunas y tormentas. Es el momento idóneo para observar detalladamente la atmósfera tormentosa del gigante gaseoso y su Gran Mancha Roja. Por otra parte, cerca de las 3:00 de la mañana, el planeta Saturno hace su aparición por el este, entre las constelaciones de Scorpio y Ophiuco.

Por su parte, Marte comienza a hacer de las suyas. Es visible en la segunda mitad de la noche como un objeto rojizo que irá creciendo en brillo, ya que en mayo tendremos oposición del planeta, con lo que se verá más brillante (y algo más grande) y con su característico color más intenso.

Para aquellos observadores con cierta práctica, o para aquéllos que sean osados, este mes es una buena fecha para celebrar el llamado ‘Maratón Messier’. Ésta es una actividad de observación que dura toda la noche y en las que se intentan localizar los 110 objetos catalogados por el astrónomo del siglo XVIII, Charles Messier. Se consideran como la ‘piedra angular’ de los astrónomos, la base para introducirnos en los catálogos más complicados. Se requiere telescopio para poder observar todos, pero con prismáticos también podremos observar un buen número. La fecha se sitúa en la Luna nueva cercana al equinoccio de primavera, lo que este mes será el día 9.

Y recordad, si tenéis cualquier tipo de duda o pregunta sobre observación, objetos o telescopios, no dudéis en escribirnos al planetario@museocienciavalladolid.es, o bien esperarnos en las sesiones del

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Qué observar en el cielo el mes de febrero

Miércoles, 3 de febrero de 2016 Comments off

 

Ya se acabó el primer mes del año, la temida ‘cuesta de enero… Ahora queda la ‘cuesta de febrero. ¿Pesimista? No, pero viendo las nubes….

En cualquier caso, en este mes ya podemos empezar a disfrutar de días cada vez más largos, y tendremos de media unas trece horas de noche, aunque el frío sigue apretando. Para los que observamos el cielo, se nos acortan las horas de observación, así que… ¡a aprovechar el tiempo!

Imagen alineación planetaria

Imagen alineación planetaria

A principios de mes, podremos observar un arco de unos 100º en el que observaremos los cinco planetas visibles, algo que no ocurría desde hace más de diez años. Mercurio bajo hacia el Oeste, y algo más elevados Venus, Saturno, Marte, y terminamos con Júpiter. Se podrán observar desde unos cuarenta minutos antes del amanecer. Por su brillo, y como ya sabrás, se diferencian muy bien Venus y Júpiter. Mercurio tiene una tonalidad amarillenta, mientras que Marte presenta su característico color rojizo.

Júpiter es visible durante casi toda la noche en la primera mitad de mes. Ya sabéis que con instrumentos más o menos sencillos podremos observar sus cuatro satélites principales, una bonita recompensa a la paciencia…

Entre las constelaciones de invierno, todavía nos queda por hablar de los Gemelos, Géminis, una constelación muy sencilla de localizar. Siguiendo la línea que forma el cuerno más recto de la constelación de Tauro, llegamos a dos estrellas brillantes (se localizan con facilidad), Cástor y Pollux, cuyo brillo puede parecer similar, aunque una observación más paciente nos deja claro cuál es la más brillante (Pollux), y cuál es menos (Cástor). En el mito griego eran hijos de la misma madre, Leda, y de diferente padre: Cástor era hijo de Tíndaro, y Pollux de Zeus, y por tanto, inmortal. Nos cuenta que Zeus se enamoró de Leda, embarazada de Cástor, y para seducirla se convirtió en cisne. Leda puso un huevo del que nacieron los gemelos. Fueron parte de la tripulación de Jasón, los famosos Argonautas, y participaron en varias hazañas. En una pelea con sus primos, Cástor murió de un lanzazo. Muy apenado, Pollux no quiso dejar partir a sus hermano hacia el inframundo, lugar al que viajaban las almas de los muertos, por lo que Zeus se vio obligado a llegar a un trato con su hermano Hades, dios del inframundo: la mitad del año estarían en el Olimpo (visibles en el cielo), y la otra mitad en el inframundo.

Entre las curiosidades astronómicas para observar, tenemos varias. Cástor es una estrella múltiple (más de tres estrellas girando unas en torno a otras) compuesta por seis componentes, de los que se pueden ver dos con facilidad, y el resto sólo con telescopios más potentes. Pollux, por su parte, es una estrella de tipo gigante naranja, a tan sólo 36 años/luz de nuestro sistema solar, lo que la convierte en la estrella de este tipo más cercana a nosotros.

La estrella delta Geminorum (llamada Wasat, en árabe), es un sistema doble compuesto por una estrella anaranjada y otra amarilla, visibles con pequeños telescopios.

El cúmulo abierto (grupo de estrellas disperso) llamado M35, visible con prismáticos, o el cúmulo NGC 2158, cerca del anterior, también son fácilmente observables. Éste último contiene unas 10.000 estrellas, con lo que puede ser un buen objetivo con pequeños telescopios.

También podemos observar una nebulosa, cuando menos curiosa. Se llama NGC 2392, y se conoce popularmente como la ‘Nebulosa del Esquimal’, ya que en las imágenes fotográficas aparece como una cara cubierta con una capucha peluda, como la utilizada por los inuit. Por telescopio podremos llegar a intuir parte de la forma de la nebulosa. Se trata de una nebulosa planetaria, es decir, una envoltura brillante de plasma y gas ionizado que expulsan las estrellas en las fases finales de su vida. El nombre de ‘nebulosa planetaria’, viene del siglo XVIII, cuando los astrónomos de la época observaban el cielo, y vieron este tipo de objetos que se asemejaban en forma a los planetas gigantes que veían por el telescopio.

Otros objetos interesantes pueden ser:

    • M41: cúmulo abierto situado en el Can Mayor, y que fué observado, según consta en escritos, por Aristóteles en el año 325 a.C.
    • NGC 2244: cúmulo abierto situado en la constelación del Unicornio ( a la altura del cinturón de Orión y a la izquierda de la constelación), rodeado por la nebulosa Roseta (NGC 2237), donde se han formado las estrellas del cúmulo. Prismáticos y telescopio, respectivamente.
    • Las Pléyades, en la constelación de Tauro. Visible a simple vista, y muy recomendable de observar con prismáticos.

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Qué ver en el cielo el mes de enero

Viernes, 8 de enero de 2016 Comments off

¡¡FELIZ AÑO A TODOS!!

Comenzamos un nuevo año con nuevas expectativas, ganas e ilusiones…. y con un buen panorama en cuanto a lo astronómico se refiere.

Nebulosa de Orión

Nebulosa de Orión

Comentábamos el pasado mes, que la constelación reina del invierno es Orión. Esta constelación representa en el mito griego, a un gigante cazador, uno de los mejores de la mitología griega, capaz de rivalizar con la diosa Artemisa (Diana para los romanos). En el mito, Orión estaba enamorado de una de las siete hermanas consagradas como vírgenes a la diosa Artemisa. Cierto día que Orión caminaba por el campo, se encontró con un pequeño lago en el que las hermanas se estaban bañando desnudas. Ante esta visión, Orión se volvió loco y fue a por ellas. Al ver a Orión fuera de sí, las jóvenes huyeron al templo, pero como Orión era un gigante, avanzaba más rápido. Las hermanas se encontraron con un toro al que pidieron ayuda para poder refugiarse, y el toro se interpuso en el camino de Orión, comenzando una pelea tremenda, que ganó Orión. Sin embargo, las hermanas aprovecharon para llegar al templo y rezar a la diosa para que las liberase del ataque de Orión. A Artemisa se le ocurrió entonces convertir a las siete hermanas en palomas que fueron volando hacia el cielo, donde se quedaron como el conjunto de estrellas de las Pléyades (palomas, en Griego). Al ver la acción de la diosa, Orión se dio cuenta de lo que había hecho y, muy triste y desconsolado, regresa a casa sin fijarse en dónde pisaba, con tan mala fortuna que pisó un pequeño escorpión que, antes de morir aplastado, le picó en el talón y le mató. Un gigante como Orión muerto por un pequeño escorpión.

Para recordar el gran cazador que fue, Zeus colocó en el cielo a Orión como constelación, junto a sus preciados perros de caza y su presa favorita. También situó al toro (Tauro) por su valor, cerca de las Pléyades; y al único ser capaz de matar a Orión, el escorpión, Escorpio. Pero como Zeus no quería discusiones entre las constelaciones, colocó a Orión y Escorpio en partes opuestas del cielo, así cuando se ve uno no se ve el otro, por lo que Orión es la reina del invierno, mientras que Escorpio lo es del verano.

Podemos situar los perros de caza de Orión de forma sencilla. Tiene dos perros de caza, uno más grande y otro más pequeño. Al más grande, por comparación, le llamaremos Can Mayor. Para localizarle nos fijamos en el cinturón de Orión (las tres marías) y seguimos la línea que forma hacia la izquierda y abajo, donde llegaremos a la estrella más brillante de la constelación, Sirio, y también la más brillante de todo el cielo. Brilla con diferencia más que ninguna otra, por lo que se localiza sin dificultad. La forma de perro es sencilla porque es tal cual, donde Sirio estaría en el collar del perro.

El Can Menor se sitúa también a la izquierda y por encima del Can Mayor, a la altura de la estrella Betelgeuse de Orión. Son sólo dos estrellas, por lo que a veces también se le denomina, en broma, Can Mínimo, porque dos estrellas es lo mínimo para formar una constelación. En ésta destaca la estrella principal Procyon, la octava estrella más brillante del cielo. Forma con Sirio y Betelgeuse el llamado “Triángulo de Invierno”, un triángulo casi equilátero.

Como curiosidad, Sirio era venerada por lo antiguos egipcios como Isis, y su observación en el cielo por el horizonte oeste, antes de la salida del Sol, marcaba la época de la crecida del Nilo, por lo que el faraón podía realizar su montaje para ordenar al Nilo que creciera. Sirio aparece desde muy antiguo en la mitologïa egipcia y de otras culturas, debido a su brillo característico y destacado.

Podéis seguir observando los objetos que el mes pasado os recomendábamos, ya que todavía se pueden observar con facilidad. Sólo os comentaremos una cosa de la Nebulosa de Orión. A simple vista ya os comentábamos que se puede ver como un elemento borroso y muy poco brillante en la zona del puñal de Orión, y siempre alejados de zonas de luz. Con unos prismáticos, ya podemos apreciar una zona central brillante (que es la zona de formación de estrellas), y dos brazos que se abren formando algo parecido a un abanico abierto. Con pequeños telescopios podemos ver algo más de la zona central y la nube de gas, apreciando en la zona brillante la presencia de cuatro estrellas llamadas “El Trapecio” por la forma que tienen. Y ya con telescopios más grandes, podemos ver mejor los filamentos de la nube de gas, las zonas más o menos brillantes… Una maravilla. Ya el próximo mes aumentaremos la lista.
Tened presente que el frío, aunque sea un incordio por la ropa que debemos utilizar, siempre nos permite ver mejor el cielo.

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Qué observar en el cielo el mes de diciembre

Martes, 1 de diciembre de 2015 Comments off

Poco a poco todo llega, incluso el frío que parecía resistirse a invadir nuestras calles y campos. Ya queda poco para el invierno, que comenzará el 22 de diciembre a las 05:48 h, hora oficial, terminando el 20 de marzo de 2016, cuando comience la primavera. Por tanto este invierno durará 88 días y 23 horas.

¡Pues no perdamos tiempo para observar!

Todos aquéllos que tengáis la oportunidad de salir a la montaña durante el puente de primeros de mes, o durante alguno de los fines de semana, aprovechad para echar un ojo al cielo, ya que desde esos lugares la observación es increíble. Veréis brillar más las estrellas, observareis más estrellas, y descubriréis objetos a simple vista que desde la ciudad son impensables. Sí, vale que estás esquiando, que el día es duro y acabas roto, que cómo te vas a perder el descenso nocturno con antorchas… pero como os he dicho, la noche es larga.

A primeros de mes podemos todavía observar las constelaciones de noviembre (no en vano todavía es otoño), pero cada día aparecen más altas en el cielo, y hacia la medianoche se sitúan hacia el oeste diciendo adiós. Sin embargo, al estar tan altas, podemos observar y reconocer sin problema las constelaciones otoñales, dándonos ya cierta inercia para comenzar a reconocer las invernales.

Mito de Orión

Mito de Orión

De éstas últimas, la reina indiscutible es sin duda Orión, el cazador gigante. La forma más sencilla de reconocer esta constelación comienza por tres estrellas, bastante brillantes, en línea recta, y muy cercanas en el cielo. Son conocidas como ‘las tres Marías’, porque siempre están juntas. Forman las parte central de la constelación, junto con otras cuatro estrellas en parejas: dos casi en paralelo por encima de ellas, y otras dos por debajo. Es una figura fácilmente reconocible, primero por tener una forma sencilla, parecida a un diábolo (usado para malabares), y segundo porque el brillo de sus estrellas es realmente llamativo. De la pareja que se encuentra por encima, hacia la mitad y algo hacia arriba podemos ver tres estrellas poco brillantes y muy cercanas, que formarían la cabeza del gigante, las dos brillantes serían los hombros, las ‘tres Marías’ formarían el cinturón de su ropa, y las otras dos serían los pies. También es posible situar los brazos del gigante, pero, como están formados por estrellas sensiblemente menos brillantes, su localización puede ser algo más compleja. Del cinturón descienden tres objetos no demasiado brillantes, complicados de ver desde la ciudad, aunque sencillos en cuanto nos quitamos algo de luz. Forman el llamado ‘puñal de Orión’ o ‘espada de Orión’.

Entre las estrellas de la constelación destacan dos especialmente: de la pareja superior, la que sería el hombro izquierdo, llamada Betelgeuse, que es la novena estrella más brillante del cielo, y es una súpergigante roja, cuyo color se identifica sin problema; y, de la pareja inferior, la que sería el pie derecho, llamada Rigel, una estrella súpergigante blanco-azulada. Aunque aparentemente Rigel es más brillante que Betelgeuse, ésta última aparece situada como la más brillante de la constelación. Si sois aficionados a la fotografía, tomad imágenes de la constelación, que seguro que serán realmente especiales.

Y si bien las constelaciones nos ofrecen un bonito espectáculo, si estamos animados y somos capaces de aguantar el frío intenso estoicamente hasta cerca del amanecer, nos veremos recompensados con la visión de un trío planetario espectacular: Venus, el más brillante y más hacia el horizonte de los tres planetas visibles; Marte, muy poco brillante pero con característico color rojizo; y más hacia arriba, cerca de la estrella Régulo (Leo), tenemos el planeta Júpiter, con todo lo que ya sabéis que nos puede ofrecer para la observación este coloso de gas.

Por lo que a objetos de cielo profundo se refiere, podemos volver a localizar la galaxia de Andrómeda (M31) con prismáticos y, después de acostumbrarnos a ella, dirigir nuestra mirada al centro del puñal de Orión. Allí podremos ver un objeto, a simple vista casi imperceptible, que parece una estrella muy poco brillante, y totalmente borrosa. Cuando usamos los prismáticos podremos ver un objeto en forma de abanico abierto, poco brillante. En zonas oscuras y con telescopios pequeños, podemos ver que abarca algo más, y con telescopios grandes, podremos comprobar que todavía es más grande. Se trata de una nebulosa, un conjunto de gas conocido como la Nebulosa de Orión, o la Gran Nebulosa de Orión (ya que en la constelación hay algunas nebulosas más), o con el nombre oficial de M42. Además se trata de un fábrica de estrellas, uno de los lugares del Universo donde las estrellas ‘nacen’. En la próxima entrada os daremos más datos.

Confiemos en que el tiempo sea benévolo con los aficionados, y podamos disfrutar de éste último mes del año observando el cielo. Que no os asuste el frío, que en éste caso es nuestro aliado, ya que el cielo es más espectacular. La sabiduría popular cuenta que ‘cuanto más tiemblen las estrellas, mayor será la helada’, y no falla.

Y recordad, si tenéis cualquier tipo de duda o pregunta sobre observación, objetos o telescopios, no dudéis en escribirnos al planetario@museocienciavalladolid.es, o bien os esperamos en alguna de nuestras las sesiones.

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Qué observar en el cielo durante el mes de noviembre

Martes, 3 de noviembre de 2015 Comments off
Las Leónidas vistas desde el espacio / Fuente: wikipedia

Las Leónidas vistas desde el espacio / Fuente: wikipedia

Poco a poco vamos llegando al final de un año más, nos llega el frío y los cielos brillantes. Más ropa, comida caliente, bebidas calientes… Pero la ventaja es que, por ejemplo, el frío nocturno nos permite disfrutar de un cielo más definido y de una, ligeramente, mayor cantidad de estrellas, aunque este principio de mes no está siendo especialmente apto para la observación astronómica.

Como ya comentábamos el mes pasado, durante el otoño, el conjunto de constelaciones que, sin duda, acaparan nuestra atención por su facilidad de observación, son las que constituyen el mito de Casiopea (ver efemérides de Octubre). Aunque estoy seguro de eso ya lo sabíais…

Ya el mes pasado hablábamos de algunos objetos fácilmente localizables y observables en el cielo. Este mes añadiremos alguno más.

Durante las primeras horas de la mañana, un rato antes del amanecer, podremos observar hacia el Este un trío de planetas que, a finales del pasado mes, estuvieron muy cercanos en el cielo. Me refiero a Venus (que está ahora como Lucero de la Mañana), Júpiter, y un muy poco brillante Marte. A partir de las 4:30 h (hora peninsular), pueden ser observados en el cielo. El más brillante de los tres, evidentemente, es el planeta Venus. Por encima de él y menos brillante está Júpiter, y justo a su lado y alejándose de él día a día, está Marte. Hacia finales de mes Venus desaparecerá bajo el horizonte, mientras que Marte se mantendrá en Virgo, alzándose poco a poco en el cielo, junto con Júpiter en el límite entre Virgo y Leo.

Pasada la medianoche del día 17, podremos observar también el máximo de la lluvia de estrellas de las Leónidas. Aunque el THZ previsto no supere las 15 fugaces/hora, suele ser un evento que merece la pena. Además, este año nos coincide con Luna en fase de menguante avanzada, casi nueva, por lo que podremos disfrutar, si el cielo lo permite, de una bonita lluvia de estrellas que suelen tener color rojizo y que dejan estelas de colores verdosos. La fase lunar nos deja unas condiciones de observación relativamente buenas.

En cuanto a otros objetos sencillos, podemos destacar las Pléyades, justo a los pies de Perseo. Es un conjunto realmente bonito a simple vista y con prismáticos. Podéis realizar una prueba de visión: localizad las Pléyades y contad las estrellas que veis. Así podéis saber cómo andáis de vista. El mes que viene os contamos cómo comprobarlo. También podéis utilizar para experimentar la doble de la cola de la Osa Mayor, Mizar, que tiene una débil compañera llamada Alcor que sólo se puede ver por aquéllos con buena vista, o usando prismáticos.

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Charla ‘Noticias heladas. Desde los confines del Sistema Solar’

Jueves, 15 de octubre de 2015 Comments off
Charla 'Noticias heladas'. impartida por Noemí Pinilla.

Charla ‘Noticias heladas’. impartida por Noemí Pinilla.

El Museo de la Ciencia de Valladolid celebró, del 6 al 10 de octubre de 2015, la Semana Mundial del Espacio (World Space Week). Un evento, que bajo el lema ‘Discovery’, ha pretendido destacar ‘esta gran era de los descubrimientos en el espacio profundo’ y ‘celebrar las contribuciones de la ciencia y la tecnología espacial a la mejora de la condición humana’.

En esta línea, el Museo de la Ciencia de Valladolid organizó durante la semana la vídeo – conferencia ‘Noticias heladas. Desde los confines del Sistema Solar’. Charla, de entrada libre hasta completar aforo, impartida por Noemí Pinilla Alonso, astrofísica e investigadora en el Departamento de Ciencias Planetarias y de la Tierra de la Universidad de Tennessee.

Durante el encuentro, la ponente compartió su experiencia como directora de un equipo de observación que ha dado soporte a New Horizons, una misión espacial no tripulada de la NASA destinada a explorar Plutón y sus satélites. Habló de casquetes polares, de regiones oscuras, de hielos y combustibles, de glaciares y montes helados; además de hacer un ejercicio de imaginación para perfilar lo que puede desvelar el análisis del resto de resultados.

A continuación os dejamos el podcast del encuentro, listo para descargar.

 

Qué ver en el cielo durante el mes de octubre

Miércoles, 7 de octubre de 2015 Comments off

¡Ya llegó el otoño, tan deseado!

Oficialmente el otoño comenzó el pasado 23 de septiembre , y terminará el 22 de diciembre, por lo que durará 89 días y 20 horas.

Durante esta estación, nos encontramos con el mismo problema que podemos tener en primavera: las lluvias. Los cielos suelen tener tendencia a estar cubiertos y las precipitaciones (por otro lado muy necesarias) suelen ‘aguarnos’ la fiesta, y nunca mejor dicho.

La noche que no está nublada suele tener mucha humedad ambiental, lo que dificulta la observación, o bien tenemos la presencia de la Luna que nos impide observar. Pero, también hay momentos en los que después de un buen chaparrón, el cielo se ve limpio e infinito. Pero seamos positivos. supongamos que no hay Luna y que tenemos un cielo despejado. Vamos a observar…

El inconveniente de la observación en otoño, al menos para las constelaciones pertenecientes a esta estación (ya sabéis, las situadas hacia esa ‘ventana’ al sur), es que tenemos que buscar una zona especialmente oscura, ya que las estrellas que se pueden localizar son débiles y solo en esos lugares se pueden observar. Me refiero a constelaciones como Capricornio, Acuario, el Caballito, el Microscopio o el Pez Austral. En esta última sí que hay que decir que su estrella principal, Fomalhaut, es bastante brillante, y puede observarse, algo baja con respecto al horizonte, con un brillo destacable, hacia el este a primeras horas de la noche, y según pasa el tiempo, hacia el Sur. También se conoce a esta estrella como ‘la estrella solitaria’ ya que destaca con su brillo entre el conjunto de estrellas poco brillantes de alrededor.

Simulación del cielo de octubre

Simulación del cielo de octubre

Dentro de las constelaciones que pueden verse en otoño, aunque no se las considere propiamente de la estación, están el conjunto que componen la leyenda de Perseo. Son las constelaciones de Casiopea, Cefeo, Andrómeda, Perseo, Pegaso y Ballena. Estas constelaciones son relativamente fáciles de identificar en el cielo porque, primero, son constelaciones más brillantes que las anteriormente enumeradas y, segundo, sus formas son sencillas. Casiopea es una constelación en forma de letra ‘W’, así que no tiene pérdida. Además es una constelación circumpolar, es decir, desde nuestra posición se puede ver durante todo el año a cualquier hora de la noche. Cefeo está algo más arriba y tiene forma de casa dibujada por un niño. Pegaso es un gran cuadrado en el cielo, básicamente. Andrómeda se estira en forma de ‘V’ tumbada y ligeramente curvada desde una de las estrellas de Pegaso y hacia su izquierda. Perseo está por debajo de Casiopea y cerca de Andrómeda. Ballena es algo más complicada, pero por eso os adjuntamos esta imagen simulada del cielo.

Como este grupo de constelaciones ocupa un área del cielo muy considerable, podremos observar un gran número de objetos celestes. Solamente comentaremos algunos, pero para comenzar son suficientes.

Una de los más sencillos de localizar está en la constelación de Andrómeda. Hacia la mitad de la misma y ligeramente por encima de ella, podemos ver, si estamos en zona oscura, un elemento borroso en el cielo, pequeño y poco brillante, aunque localizable a simple vista. Es la galaxia de Andrómeda, la galaxia más cercana a la nuestra y la única visible a simple vista desde esta parte del mundo. Es el objeto más lejano visible a simple vista (unos tres millones de años-luz).

En la constelación de Cefeo destaca mu Cephei, una de las estrellas más rojas del cielo. Es visible con prismáticos. Es una estrella de tipo hipergigante con un diámetro estimado de 1.420 veces el diámetro solar. si diésemos la vuelta en torno a la estrella a la velocidad de la luz, tardaríamos ¡más de seis horas!

Dentro de la constelación de Pegaso (el caballo alado), destacamos el objeto M15, un cúmulo globular, es decir, una aglomeración de estrellas en forma de esfera. Contiene una de las cuatro nebulosas planetarias (expulsión del gas de una estrella en las fases de su muerte) conocidas en un cúmulo globular. Se sitúa a unos 33.600 años-luz, y se calcula que se dirige a la Tierra a una velocidad de 383.760 km/h. No os preocupéis, no hay riesgo de colisión…

Y para terminar con las constelaciones, en Perseo tenemos uno de los objetos más fáciles del cielo, conocido como ‘el doble cúmulo de Perseo’. Son dos cúmulos abiertos, visibles a simple vista en zonas oscuras. Se denominan, como curiosidad, NGC 869 y NGC 884.

Por otra parte, podemos ver a muy primera hora de la mañana, antes de salir el Sol, a los planetas Venus, Marte y Júpiter, en sentido descendente (es decir, Venus es el que está más alto), y mirando en dirección este. Un bonito trío de ases del cielo: Venus y Júpiter por su brillo, y Marte por su color. En cualquier caso, ya sabéis que Júpiter siempre nos ofrece un gran espectáculo, incluso con pequeños instrumentos. Podéis localizar este grupo en la constelación de Leo sobre las 6 h, aproximadamente, hora peninsular.

Y recordad, si tenéis cualquier tipo de duda o pregunta sobre observación, objetos o telescopios, no dudéis en escribirnos al planetario@museocienciavalladolid.es, o bien os esperamos en las sesiones del Planetario.

 

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Qué observar en el cielo durante el mes de agosto

Viernes, 7 de agosto de 2015 Comments off

Durante el mes de agosto, el triángulo de verano se localiza sin ningún problema en la parte más alta del cielo, donde, recordamos, se puede observar la preciosa estrella doble Albireo (constelación del Cisne). Además, si nos encontramos en un lugar oscuro, o al menos todo lo oscuro que podamos, podemos observar la siempre majestuosa Vía Láctea atravesando por la mitad este triángulo.

Por su parte, Saturno se encuentra cerca de las tres estrellas que forman la cabeza de Escorpio, hacia la derecha. Su brillo hace fácil su localización y nos muestra sus anillos fácilmente observables.

Y cómo no, hacia el este ya podemos comenzar a observar algunas de las principales constelaciones del otoño: Capricornio, Acuario, el gran cuadrado de Pegaso escoltado por Piscis o la constelación de Andrómeda – que contiene una de las joyas del cielo, la galaxia de Andrómeda, la galaxia más cercana a nosotros y la única visible a simple vista en esta parte norte del mundo-.

Todo esto se completa con el máximo de la lluvia de estrellas, seguramente, más conocida, las Perseidas, también llamadas ‘Lágrimas de San Lorenzo’, por coincidir con la festividad del santo. Si el año pasado la Luna llena nos estropeó la visión de las estrellas fugaces, este año la Luna estará casi nueva, por lo que la observación será, si el tiempo no lo impide, mucho mejor que la anterior, pudiendo observar rastros de estrellas fugaces débiles.

El momento del máximo será el día 12 de agosto, aunque la noche anterior y posterior también serán buenas. Se estima, siempre con mucha prudencia, que en el momento del máximo, la THZ, es decir, el número de estrellas fugaces que se podrá observar en una hora en condiciones ideales, estará en torno a las 100, aunque este número siempre varía en función de una serie de condiciones: lugar de observación, condiciones atmosféricas, humedad, etc. Aun así, seguro que nos quita la espina que teníamos clavada desde el año pasado.

Esta lluvia de estrellas, como todas, está provocada por un cometa, en este caso el Swift-Tuttle. Al acercarse al Sol van dejando un rastro de desperdicios (fragmentos) que cuando la Tierra lo atraviesa, son atraídos por ésta y penetran en la atmósfera a gran velocidad, se desintegran y forman las estrellas fugaces. Podéis tratar de realizar alguna fotografía o dibujar el rastro del meteoro en el cielo sobre un mapa de estrellas. Si conseguís captar alguna imagen de perseidas, enviádnoslas y las publicaremos en nuestras redes sociales.

Y recordad, si tenéis cualquier tipo de duda o pregunta sobre observación, objetos o telescopios, no dudéis en escribirnos al planetario@museocienciavalladollid.es, o bien os esperamos en las sesiones del Planetario.

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