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Un 4/4 en el Museo de la Ciencia (3/4)

Martes, 14 de Junio de 2011

Salvar una joyaLibro_2

Enrique Martí Mingarro realizó durante 10 años, de 1987 a 1997, numerosas visitas a lafilial de FASA Renault, AUSA, con el objetivo de cerciorarse de la conservación del vehículo e intentar hablar con los responsables sobre la “joya” que poseían. En estas visitas Martí siempre realizaba la misma pregunta: “¿Cuándo van a restaurar esta unidad tan especial?”, pero nunca obtuvo respuesta.

Una vez constituido el Club Español de Amigos del Renault 4/4, el 21 de mayo de 1992, las visitas las realizaría acompañado de  otro socio del Club para intentar hablar con otra persona y obtener una segunda opinión. En sus visitas llegaron a comprometerse con el gerente de AUSA a que el Club restauraría esta primera unidad manteniendo la propiedad FASA-Renault, pero la respuesta siempre era negativa.

A pesar de las dificultades, este Club no desistió en su objetivo debido a la importancia del vehículo, el primero fabricado en serie en una factoría española tras la Guerra Civil, algo que los miembros del Club consideraban un auténtico hito histórico.

La llamada del desguace

A finales de 1997 la asociación recibió una llamada de un desguace en el que se encontraba el primer 4/4, tras haber  sido “abandonado” por FASA. Pese a la emoción de los miembros del club que hasta allí se desplazaron, la situación no era nada fácil porque el coste de su recuperación era muy elevado.

Tal y como narra Enrique Martí, “tras varias conversaciones y movimientos empresariales, hallamos dentro de la Asociación un “mecenas” capaz de cubrir la oferta económica desproporcionada al estado en que se encontraba el vehículo”. Así el Club lograría “salvar” la primera unidad.

A partir de ese momento, esta asociación tuvo que resolver otras tareas, como el lugar donde se iba a guardar, la forma de realizar la restauración y de devolver la cantidad al “mecenas”.

El vehículo se guardó en un garaje de la propiedad de Enrique Martí, quien contactaría en 1998 con personas de la Régie de Paris, que cubrirían la cantidad prestada por el denominado “mecenas” y quienes mostraron estar interesados además en que el 00001 formara parte de su patrimonio y engrosara el impresionante museo en los antiguos talleres de fabricación de Billancourt.

“Se lo quieren llevar a Francia”

Más adelante, en la exposición del 4/4 en el Salón Retromóvil en Madrid, al que el Club Español de Amigos de Reanult 4/4 acudía como expositor desde su primera edición, se logró despertar el interés de los aficionados por esta pequeña joya.

Para evitar la salida a Francia de este vehículo y conseguir rápido el dinero para saldar el préstamo en un corto periodo de tiempo, tal y como se había acordado, el Club inició una campaña de apoyo con el eslogan: “Se lo quieren llevar a Francia”. Además, también se realizó un libro de firmas, cuyo prólogo fue escrito por Nicolás Franco, hijo del Pte. de FASA y gran aficionado del mundo del automóvil de colección.

No obstante, hasta la primavera del año 2002 no llegó la solución. Sería un socio del Club, Andrés Marco Font, el que realizara una propuesta realmente interesante que logaría salvar el vehículo. Marco Font puso dos condiciones: vender su propio Renault 4/4 y que Enrique Martí se hiciera cargo de su restauración.

Dicho y hecho. La esposa y los hijos de Enrique Martí le regalaron el nº00001 y éste empezaría a pensar en la forma de tenerlo restaurado para el 12 de agosto de 2003, fecha en la que el pequeño 4/4 cumpliría medio siglo, cuando las primeras unidades salieron de paseo por las calles de Valladolid el 12 de agosto de 1953.

La restauración, una carrera contrarreloj

Su proceso de restauración se inició en marzo de 2002, tras finalizar la feria Retromovil de Madrid. Fue una tarea que implicó a mucha gente para poder llevar a cabo todas las tareas necesarias para que el 4/4 volviera a recuperar todo su esplendor.

Una vez terminada la restauración del FASA se llevaron a cabo los trámites necesarios para la declaración del Vehículo Histórico, por ser la Comunidad de Madrid el lugar de residencia de su propietario, Enrique Martí. Aunque éste era su propietario no fue hasta el año 2007 cuando se convirtió en titular del mismo, pues hasta esa fecha continuaba en los registros de la Dirección General de Tráfico a nombre de Fernando Gómez de Salazar. Después de muchos trámites administrativos, un arduo proceso de ‘lucha’ jurídico-administrativa con la Administración de Madrid y tras contactar con Fernando Gómez de Salazar, al que se le tuvo que exponer argumentos basados en la necesaria conservación del Patrimonio, se consiguió la matriculación oficial y  el cambio de titularidad.

El cincuentenario, todo un éxito

La celebración del 50 aniversario del nacimiento del modelo 4/4 en Valladolid, el 5 de septiembre de 2003, fue todo un éxito. A este acto acudieron participantes de España, Méjico, Portugal e Inglaterra, que se reunirían en torno al Renault 4/4 en su 50 cumpleaños.

En este evento Enrique Martí Mingarro conoció a Carmen Rodríguez Jiménez-Alfaro, nieta del fundador de FASA, y ambos consiguieron la celebración de la exposición en el Museo de la ciencia “El 4/4 y FASA, de Valladolid al éxito” en mayo de 2005.

“El 4/4 y FASA, de Valladolid al éxito”

Aunque en principio este evento estaba planeado para que permaneciera en el Museo 3 meses, debido al éxito obtenido se prolongó otros 3 más. A través de esta exhibición el público pudo observar documentos originales, accesorios y elementos significativos del vehículo, así como documentos escritos de los primeros trabajadores, fotos de la época, la Declaración como Bien de Interés Cultural, catálogo de piezas, manuales de despiece y libros de reparación, entre otras cosas.

El interés despertado en los visitantes de la exposición fue tal que incluso se recibieron ofertas de compra por el FASA 00001 o ciertas donaciones simbólicas de dinero. Una vez finalizada la exhibición, el pequeño 4/4 fue trasladado pero, sin embargo, volvería al lugar que lo vio nacer el 16 de mayo de 2007: al Museo de la Ciencia de Valladolid, donde permanecerá de manera permanente como muestra fundamental de patrimonio.

Un tesoro sobre ruedas (final)

No cabe duda de que este coche supuso en su época toda una revolución social, empresarial y económica, y que su rescate es un acontecimiento importante para la historia de la ciudad vallisoletana. De ahí que la Junta de Castilla y León lo declarase el 17 de noviembre de 2004, en el Boletín Ofical de Castilla y León (BOCYL), Bien de Interés Cultural, una distinción única con la que hasta el momento sólo cuenta esta pequeña joya.

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