Inicio > Uncategorized > Relatos ganadores del VIII concurso ‘La Ciencia y tú’

Relatos ganadores del VIII concurso ‘La Ciencia y tú’

Lunes, 21 de Mayo de 2018

El pasado 18 de mayo, tuvo lugar en el Auditorio del Museo, la entrega de premios del VIII concurso de relato breve ‘La Ciencia y tú’. Un certamen, organizado con la colaboración del Norte de Castilla, el Gremio de Libreros y la Casa Zorrilla, que este año propuso el tema ‘Malditas Matemáticas… ¿o no?’

Pablo Picó Salort, Jorge Javier Frías Perles (representado por patricia Largo)  e Inés Criado Otero  fueron los ganadores de este concurso en las categorías infantil, general, y premio del público, respectivamente.

Los encargados de entregar los premios, en un acto que contó con la presencia de la concejala de Cultura y Turismo Ana Redondo, fueron: Carlos Aganzo, director de Relaciones Institucionales de El Norte de Castilla y subdirector de la Fundación Vocento; Clara Grima, profesora titular de Matemática Aplicada en la Universidad de Sevilla y divulgadora científica; y Encarnación Reyes, presidenta de la Asociación Castellano-Leonesa de Educación Matemática Miguel de Guzmán.

A continuación, os dejamos los 3 relatos.

PABLO PICÓ SALORT – RELATO ‘MALDITAS MATEMÁTICAS… ¿O NO?’ – CATEGORÍA INFANTIL/JUVENIL

Inés Rodríguez Hidalgo, Pablo Picó Solart y Carlos Aganzo

Inés Rodríguez Hidalgo, Pablo Picó Solart y Carlos Aganzo

– Y así, llegamos hasta nuestros días.-concluyó-No hay nada más, aparte de esto.
Pero él no pudo más y se levantó de la silla.
-Sánchez, ¿ocurre algo?
-Con el debido respeto, profesora… ¿son esto las matemáticas?
-¿Perdón?
-¿Nos está enseñando las verdaderas matemáticas?
-¡Por supuesto! Desde que aquella pérfida bruja las maldijo, hasta…
-¿Lo ve? ¿Ve lo que digo? No son matemáticas, es la historia de ellas.
-Eso son las matemáticas.-respondió tajantemente.
-¿Está segura? Creo que hay algo detrás. Me suena haber leído…
-¡Calla!-reaccionó bruscamente- ¡No digas las palabras malditas!
Pero ya era tarde.
-…antes, se enseñaba a…operar.
-¡¿Acaso no has prestado atención a mis lecciones?! ¡Jamás, jamás, se mencionan las Innombrables!
-¿Por qué? Lo acabo de hacer, y no me ha pasado nada.
-¡La bruja! ¡El hechizo! ¡Está maldito!-intervino otro.
Todos sus compañeros de clase alejaron sus pupitres de él.
-Las matemáticas son más que eso.-intentó convencer a sus camaradas-¡Son un lenguaje!
-¡Detente, por favor!-imploró la profesora-¡Antes de que nos pase algo!
– ¡Hay mucho más! Funciones, ecuaciones, fracciones, teoremas, fórmulas, enigmas, incógnitas, cálculos… Todo eso nos enseña. ¿Y sabéis para qué sirve? ¡Tiene muchas aplicaciones!
– No le hagáis caso.-dijo la maestra.- Escuchad lo que os he dicho durante el curso. Las matemáticas son una historia lineal, mayormente del pasado. Ahora no hay casi matemáticas.
-¿Por qué hace eso? ¡Las matemáticas son bellas! ¡Hay que compartir esa belleza!
-Exactamente. Aprecio que te gusten mis clases.
-¡Me refiero a las verdaderas!
-¿Qué verdaderas?
Viendo que no podía hacer nada más, se dirigió hacia la salida mientras la profesora intentaba seguir con su clase.
-Lo siento, pero veo que no tengo nada que hacer aquí. No enseñan matemáticas. Todos aquellos que quieran emprender el viaje conmigo, que me sigan.
-¡Psché! ¿No ves que te vas solo?-le echó en cara la profesora.
-Aunque solo, lo emprendo, y eso es lo importante.
Lanzó una última mirada a sus compañeros, e iba a darse la vuelta cuando…
-¡Espera!
Uno de sus amigos se puso en pie y fue a su lado.
-¡Quiero saber más! ¡Parece interesante!
-¡Yo también!- se levantó una niña.
Poco a poco, todos fueron acercándose.
-¿Dónde vais?- se enfureció la profesora- ¿Por qué vais con él? ¡Ahí fuera solo os esperan cálculos, puntos muertos, líos! ¡Yo os enseño las verdaderas matemáticas! ¡Yo os enseño las matemáticas para aprobar! ¡No hay otras! ¡Están malditas, me oís! ¡Malditas! ¡No sirven para nada!
Pero ya era tarde. Toda la clase estaba saliendo.
-Quizás sí que sean de utilidad. Quizás… haya que descubrirlas.-se despidió aquel alumno que se había cuestionado las matemáticas.

 

JORGE JAVIER FRÍAS PERLES – RELATO ‘EL COMUNICADO’ – CATEGORÍA GENERAL

Inés Rodróguez Hidalgo, Clara Grima y Patricia Largo

Inés Rodróguez Hidalgo, Clara Grima y Patricia Largo

Algún día tenía que pasar. Tarde o temprano iba a ocurrir, aunque no se podía aventurar quiénes lo iban a perpetrar. Si bien la policía pensaba que detrás de todo estaba el Frente de Periódicos con Mala Pipa (FPMP), la prensa aventuraba que sería el Números Decimales Afectados de Infinitud (NDAI). Pero todos subestimaron a la Agrupación de Notación en Punto Flotante (ANPF) los que lo harían.
Sin mediar palabra ni cifra, habían asaltado al dos y al siete, y los tenían secuestrados. Su exigencia: Ser tratados con sus mismos privilegios, aparecer al pie de las páginas de los libros, junto a la x en las ecuaciones, en los cuentos para niños – con sus ojitos pintados – y todo eso que les hiciera pensar que son queridos. O se cumplían sus exigencias, o iban a eliminarlos para siempre, con todo lo que ello implicaría.

El comando estaba formado por Novecientas treinta y dos milésimas por diez elevado a menos dieciocho, un número feo y difícil de operar, que apenas ha encontrado trabajo en algún problema de química. Ni siquiera en esa ocasión le buscaban, pero era la aproximación más cercana que habían encontrado. Le gustaba que le llamaran Bob, aunque su mote era Nove, no por acortar, sino porque un número tan pequeño, “no se ve”. Su compañero de fechoría, menos diez mil una diezmilésima por diez elevado a mil siete, siempre estuvo acomplejado por la redondez de los ceros que llevaba dentro. Y ese menos delante nunca le favoreció. Los alumnos de secundaria salían corriendo cuando lo veían, recuerda de su niñez. También recuerda que le llamaban “menos rollo”, porque era un rollito de número precedido por un signo menos. No recuerda que nadie lo escribiera bien, sin borrones.

Para el secuestro tuvieron la ayuda del traidor dos sextos que, al no ser fracción irreductible, odiaba esos problemas de fracciones en el que él aparecía como actor secundario. Dio el chivatazo de que el siete y el dos iban a una fiesta de cumpleaños de un abuelo septuagenario, que resultó ser la fiesta de un veinteañero y por poco se va todo al garete.

La policía envió como mediador a i que, aunque trascendente, conocía la realidad de estos números. Apareció por un enchufe, aprovechando la corriente alterna, y les dijo: “Yo sé lo que es vivir sin que te conozcan los más jóvenes. No soy más que tres palotes en forma de casita que encierra a otros dos palotes; pero, aun así, todos me temen”.

Enternecedor, pero Nove y Menos rollo no iban a ceder. Estaban dispuestos a dividir a dos por cero, para que explotara hasta infinito. A siete lo iban a torturar poniéndolo de divisor de diez hasta sonsacarle una miríada de repetidos decimales.

Entonces, i les propuso un trato: viajar a un ordenador. Allí todos los números son ristras de unos y ceros. Pero no un ordenador cualquiera, sino un supercomputador de los que tratan a todos los números por igual. Quizás allí pudieran ayudar a trabajar con distancias microscópicas, o con potenciales enormes.

La idea sedujo a los secuestradores que, encantados, aceptaron con la condición de que se leyera un último comunicado. Así, a la hora del informativo local apareció i, ataviado con su uniforme de gala escrito con LaTeX: “Humanos: Todos los números tenemos nuestro corazón, y todos podemos ser útiles. No estamos malditos. No os asustéis al vernos los decimales, no os preocupéis por nuestros exponentes. Tras nuestra apariencia brava se esconde un mecanismo muy sencillo de operar.”

Antes de que acabara la última frase, Nove despertó a Menos Rollo: “Venga, tío, levántate ya, hoy es un día grande: Vamos a salir en el examen de física de selectividad”. Menos Rollo miró alrededor y no vio a i ¡Claro! ¡era imaginario!

 

INÉS CRIADO OTERO – RELATO ‘MAGIA’ – PREMIO DEL PÚBLICO

Inés Rodríguez Hidalgo, Inés Criado Otero y Encarnación Reyes

Inés Rodríguez Hidalgo, Inés Criado Otero y Encarnación Reyes

Nada importaba en ese instante. En un abismo infinito de estrellas y monótonas sonrisas convexas, rozando el límite entre vigilia y sueño, estando casi tan muerto como vivo, amaneciste tú.

Nacieron los versos endecasílabos con rima asonante en los pares y aparecieron el crepúsculo, la madrugada y la diversidad de cuatro tercios pi por el radio al cubo con sus playas, sus selvas, sus mares.
Sin saberlo creaste la perfección de Fibonacci en una caracola y un relativo calendario de trescientos sesenta y cinco días, cinco horas y cuarenta y ocho minutos con seis segundos.

Algunos deciden medir el mundo en céntimos, pero yo prefiero contar compases, corcheas, los lunares de tu espalda; prefiero admirar cómo el diamante negro de mis obras de arte descompone la luz blanca en banderas de paz y leer mensajes de amor encriptados en un perfecto código binario tras el anonimato que brinda un arroba.

Continuo preguntándome con frecuencia si en algún momento lograste descubrir la belleza de tus enigmas; me pregunto si Hilbert logró encontrar su habitación sin número o si el envés perdido de Möbius apareció finalmente en el lugar menos esperado.

Ojalá pudieses comprender la emoción de tus inseguridades, de cada incógnita que despiertas; eres prosa, eres todo, eres magia.

 

Categories: Uncategorized Tags:
Comentarios cerrados.
Este sitio web usa cookies. Si continúas navegando o pulsas Aceptar, entenderemos que estás de acuerdo con ella. Puedes visitar nuestra Política de Cookies aquí.