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Qué observar en el cielo el mes de enero

Jueves, 5 de Enero de 2017

 

Comenzamos un nuevo año con nuevas expectativas, ganas e ilusiones…. y con un buen panorama en cuanto a lo astronómico se refiere.

Nebulosa de Orión

Nebulosa de Orión

Comentábamos el pasado mes que la constelación reina del invierno es Orión. Esta constelación representa en el mito griego, a un gigante cazador, uno de los mejores de la mitología griega, capaz de rivalizar con la diosa Artemisa (Diana para los romanos). En el mito, Orión estaba enamorado de una de las siete hermanas consagradas como vírgenes a la diosa Artemisa. Cierto día que Orión caminaba por el campo, se encontró con un pequeño lago en el que las hermanas se estaban bañando, desnudas evidentemente. Ante esta visión, Orión se lanzó a por ellas. Al verle fuera de sí, las jóvenes huyeron al templo, pero como Orión era un gigante, avanzaba más rápido. Las hermanas se encontraron con un toro al que pidieron ayuda para poder refugiarse, y el toro se interpuso en el camino de Orión, comenzando una pelea tremenda, que ganó finalmente Orión. Mientras, las hermanas aprovecharon para llegar al templo y rezar a la diosa para que las liberase del ataque de Orión. A Artemisa se le ocurre convertir a las siete hermanas en palomas que fueron volando hacia el cielo, donde se quedaron como el conjunto de estrellas de las Pléyades (palomas, en Griego). Al ver la acción de la diosa, Orión se da cuenta de lo que había hecho y, muy triste y desconsolado, regresa a casa sin fijarse en dónde pisaba, con tan mala fortuna que pisó un pequeño escorpión que, antes de morir aplastado, le picó en el talón y le mató. Un gigante como Orión muerto por un pequeño escorpión…

Para recordar el gran cazador que fue, Zeus colocó en el cielo a Orión como constelación, junto a sus preciados perros de caza y su presa favorita. También situó al toro (Tauro) por su valor, cerca de las Pléyades. Y también al único ser capaz de matar a Orión, el escorpión, Escorpio. Pero como Zeus no quería discusiones, colocó a Orión y Escorpio en partes opuestas del cielo, así cuando se ve uno no se ve el otro, por lo que Orión es la reina del invierno, mientras que Escorpio lo es del verano.

Podemos situar los perros de caza de Orión de forma sencilla. Tiene dos perros de caza, uno más grande y otro más pequeño. Al más grande, por comparación, le llamaremos Can Mayor. Para localizarle nos fijaremos en el cinturón de Orión (las tres marías) y seguiremos la línea que forma hacia la izquierda y abajo, donde llegaremos a la estrella más brillante de la constelación, Sirio, y también la más brillante de todo el cielo. Brilla con diferencia más que ninguna otra, por lo que se localiza sin dificultad. La forma de perro es sencilla porque es tal cual, donde Sirio estaría en el collar del perro.

El Can Menor se sitúa también a la izquierda y por encima del Can Mayor, a la altura de la estrella Betelgeuse de Orión. Son sólo dos estrellas, por lo que a veces también se le denomina, en broma, Can Mínimo, porque dos estrellas es lo mínimo para formar una constelación. En ésta destaca la estrella principal Procyon, la octava estrella más brillante del cielo. Forma con Sirio y Betelgeuse el llamado “Triángulo de Invierno”, un triángulo casi equilátero.

Como curiosidad, Sirio era venerada por lo antiguos egipcios como Isis,  y su observación en el cielo por el horizonte oeste, antes de la salida del Sol, marcaba la época de la crecida del Nilo, por lo que el faraón podía realizar su montaje para ordenar al Nilo que creciera. Sirio aparece desde muy antiguo en la mitología egipcia y de otras culturas, debido a su brillo característico y destacado.

Podéis seguir observando los objetos que el mes pasado os recomendábamos, ya que todavía se pueden observar con facilidad. Sólo os comentaremos una cosa de la Nebulosa de Orión. A simple vista ya os comentábamos que se puede ver como un elemento borroso y muy poco brillante en la zona del puñal de Orión, y siempre alejados de zonas de luz. Con unos prismáticos, ya podemos apreciar una zona central brillante (que es la zona de formación de estrellas), y dos brazos que se abren formando algo parecido a un abanico abierto. Con pequeños telescopios podemos ver algo más de la zona central y la nube de gas, apreciando en la zona brillante la presencia de cuatro estrellas llamadas ‘El Trapecio’ por la forma que tienen. Y ya con telescopios más grandes, podemos ver mejor los filamentos de la nube de gas, las zonas más o menos brillantes… Una maravilla. Ya el próximo mes aumentaremos la lista.

Seguimos con los planetas principales que comentábamos el mes pasado visibles todavía en el cielo: Marte y Venus al atardecer y Júpiter al amanecer. Pero tenemos un invitado con nombre un tanto complicado: un cometa. Si alguno se quejaba del nombre del cometa 47P/Churyumov-Gerasimenko, nuestro nuevo invitado se llama 45P Honda-Mrkos-Pajdusakova. Podremos verle bajito sobre el suroeste, en la constelación de Capricornio, pero con un brillo bajo por lo que necesitaremos algún instrumento para poder localizarlo.

Tened presente que el frío, aunque sea un incordio por la ropa que debemos utilizar, siempre nos permite ver mejor el cielo.

Y recordad, si tenéis cualquier tipo de duda o pregunta sobre observación, objetos o telescopios, no dudéis en escribirnos al planetario@museocienciavalladolid.es, o bien os esperamos en las sesiones del Planetario.

 

Planetario

 

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