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La contaminación lumínica a debate

Viernes, 8 de Marzo de 2013

Seguramente en estos días, con las noticias del cometa que podemos ahora observar, muchas personas habrán levantado la vista al cielo para intentar localizarlo, y durante la noche, mirando el firmamento, se habrán preguntado: “¿Dónde están las estrellas?”

La luz solar, en acción conjunta con la atmósfera terrestre, es la que provoca que no podamos ver estrellas durante el día. Pero, durante la noche, el Sol no está y sólo la Luna, de vez en cuando, es quien nos puede quitar la visión de las estrellas, dependiendo de en qué fase se encuentre, ya que refleja la luz del Sol.

Sin embargo, hay una tercera vía que está provocando la gradual “desaparición” de estrellas del cielo: la contaminación lumínica. ¿Que no se pueden ver estrellas desde la ciudad? En cierta manera, es normal, estás dentro de la ciudad y la luz te deslumbra, al igual que cuando te iluminan la cara con una linterna.

El crecimiento de la población humana a nivel mundial, la necesidad de cobijo de los seres humanos (un hogar digno , Declaración Universal de los Derechos Humanos), la agrupación de los hogares en ciudades, y el aumento de urbes provocan esta necesidad de luz.

Pero reflexionemos:

Las ciudades necesitan seguridad, por lo que es necesaria su iluminación.

La iluminación sigue creciendo. Se necesita más potencia de las estaciones generadoras. Consumen más combustible y hay mayor contaminación ambiental.

La seguridad está en el suelo, no en el cielo. Sin embargo, la forma de la mayoría de las farolas, pierden un porcentaje elevado de luz hacia arriba.

Y es que efectivamente, hay que iluminar, pero hay que hacerlo correctamente. ¿Por qué ese empeño por enviar luz al cielo? La luz que va hacia arriba no se aprovecha, sino que se malgasta. Y una de las consecuencias que provoca este problema es que, incluso saliendo de la ciudad, observar las estrellas es complicado. El paraguas brillante que las cubre  hace que los astrónomos tengan que alejarse cada vez más de los núcleos urbanos.

Pero éste no es el único problema ocasionado. La luz que se pierde está provocando problemas en animales, al cambiarles sus ciclos de sueño y perjudicando sus hábitos. Por su parte, algunas  personas sufren situaciones de ansiedad y estrés, modificando el entorno doméstico y provocando trastornos en las actividades humanas.

Por tanto, iluminar mucho no es iluminar correctamente. Hay formas de iluminar bien una carretera, una plaza o una vía, utilizando menos potencia de la usada actualmente, lo que conllevaría un ahorro económico importante, además de una reducción de la contaminación lumínica, y el impacto social y medioambiental.

Premios recibidos por ciudades como Valladolid por su ruta “Ríos de Luz”, van en la dirección adecuada, iluminando de forma eficiente los edificios históricos de la zona centro.

Además, la observación del cielo se está convirtiendo en un atractivo turístico cada vez más importante. Castilla y León es una región amplia, la más grande de Europa, con una baja densidad de población. Eso hace que podamos tener varios puntos de observación celeste interesantes que, aunque actualmente no sean muchos, sí pueden llegar a ser más y mejores.

Para mentalizar a la ciudadanía, políticos, y empresas, se realizan al cabo del año diferentes iniciativas. Entre ellas destacamos tres:

●     La Hora del Planeta, que se realiza el último domingo de marzo, aunque este año es el 23. El compromiso, durante una hora, de 20:30 a 21:30, de apagar las luces.

●     Proyecto IACO: promovido por la Sociedad Malagueña de Astronomía (SMA), intenta calibrar la contaminación lumínica de las ciudades, gracias a la colaboración ciudadana, utilizando unos sencillos mapas. Fácil y práctico.

●     Proyecto STARLIGHT: iniciativa internacional en defensa de los valores del cielo nocturno como Patrimonio Científico, Cultural y Medioambiental de la Humanidad.

En conclusión, es nuestro deber y obligación dejar a las generaciones futuras un mundo mejor que el que tenemos, más limpio, mejor aprovechado y con mayor respeto. Respetando al planeta, respetamos a las estrellas, y respetamos a todos los que, durante milenios, las han estudiado.

  1. Inés R.H.
    Lunes, 11 de Marzo de 2013 a las 00:41 | #1

    Precisamente en el programa de planetario “Noche estrellada en el Museo” se dedica una secuencia a la astronomía amateur, y se reflexiona sobre la contaminación lumínica, citando un fragmento de la “Declaración en defensa del cielo nocturno y el derecho a observar las estrellas”:
    “El derecho a un cielo nocturno no contaminado que permita disfrutar de la contemplación del firmamento debe considerarse como un derecho inalienable de la Humanidad, equiparable al resto de los derechos ambientales, sociales y culturales”.
    Ni mil palabras más…

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