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Qué ver en el cielo durante el mes de octubre

Martes, 2 de Octubre de 2012

Ya llegó el otoño, ya llegó el fresco (que no el frío), ya llegó el cole, se acabaron las vacaciones y comenzamos un nuevo ‘curso’. Lo que se suele llamar ‘volver a la rutina’.

Oficialmente el otoño comenzó el pasado 22 de septiembre a las 16:49 h local española, y terminará el 21 de diciembre a las 12:12.

Durante esta estación, nos encontramos con el mismo problema que podemos tener en primavera: las lluvias. Los cielos suelen tener tendencia a estar cubiertos y las precipitaciones (por otro lado muy necesarias) suelen ‘aguarnos’ la fiesta, y nunca mejor dicho. La noche que no está nublada, tiene mucha humedad ambiental, lo que dificulta la observación, o bien tenemos la presencia de la Luna que también nos impide observar.

Pero seamos positivos… y supongamos que no hay Luna y que tenemos un cielo despejado. Vamos a observar…

Constelaciones otoño

Constelaciones otoño

El problema de la observación en otoño, al menos para las constelaciones pertenecientes a esta estación (ya sabéis, las situadas hacia esa ‘ventana’ al sur), es que tenemos que buscar una zona especialmente oscura, ya que las estrellas localizables son débiles y sólamente en esos lugares pueden apreciarse. Nos referimos a constelaciones como Capricornio, Acuario, el Caballito, el Microscopio, o el Pez Austral. En esta última sí que hay que decir que su estrella principal, Fomalhaut, es bastante brillante, y puede observarse, algo baja con respecto al horizonte, pero con un brillo destacable, hacia el Este a primeras horas de la noche, y según pase el tiempo, hacia el Sur. También se conoce a esta estrella como ‘la estrella solitaria’ ya que destaca con su brillo entre el conjunto de estrellas poco brillantes de alrededor.

Leyenda de Perseo

Leyenda de Perseo

Dentro de las constelaciones que se pueden ver en otoño, aunque no se las considere propiamente de la estación, están también el conjunto que componen la leyenda de Perseo: con las constelaciones de  Casiopea, Cefeo, Andrómeda, Perseo, Pegaso y Ballena. Estas constelaciones son relativamente fáciles de identificar en el cielo porque, primero, son constelaciones más brillantes que las anteriormente enumeradas, y, segundo, sus formas son sencillas.

Casiopea es una constelación en forma de letra “W”, así que no tiene pérdida, además es circumpolar, es decir, desde nuestra posición se puede ver durante todo el año a cualquier hora de la noche. Cefeo está algo más arriba y tiene forma de una casa dibujada por un niño. Pegaso es, básicamente, un gran cuadrado en el cielo. Andrómeda se estira en forma de ‘V’ tumbada y ligeramente curvada desde una de las estrellas de Pegaso y hacia su izquierda. Perseo está por debajo de Casiopea y cerca de Andrómeda. Y por último, Ballena es algo más complicada,  por ello os adjuntamos una imagen simulada del cielo.

Como este grupo de constelaciones ocupa un área del cielo muy considerable, podremos observar un gran número de objetos celestes. Solamente comentaremos algunos, pero para comenzar son suficientes.

Andromeda y Galaxia

Andromeda y Galaxia

Uno de los elementos  más sencillos de localizar está en la constelación de Andrómeda. Hacia la mitad de la misma y ligeramente por encima de ella, podemos ver, si estamos en zona oscura, un elemento borroso en el cielo, pequeño y poco brillante, aunque localizable a simple vista,  es la galaxia de Andrómeda, la galaxia más cercana a la nuestra y la única visible a simple vista desde esta parte del mundo. Es el objeto más lejano visible a simple vista (unos tres millones de años-luz).

muCefei

muCefei

En la constelación de Cefeo destaca mu Cephei, una de las estrellas más rojas del cielo, visible con prismáticos. Es una estrella de tipo hipergigante con un diámetro estimado de 1.420 veces el diámetro solar. Si diésemos la vuelta en torno a la estrella a la velocidad de la luz, tardaríamos ¡más de seis horas!

Dentro de la constelación de Pegaso (el caballo alado), destacamos el objeto M15, un cúmulo globular, una aglomeración de estrellas en forma de esfera. Contiene una de las cuatro nebulosas planetarias (expulsión del gas de una estrella en las fases de su muerte) conocidas en un cúmulo globular. Se sitúa a unos 33.600 años-luz, y se calcula que se dirige a la Tierra a una velocidad de 383.760 km/h. No os preocupéis, no hay riesgo de colisión…

Perseo

Perseo

Y para terminar con las constelaciones, en  Perseo tenemos uno de los objetos más fáciles del cielo, conocido como ‘el doble cúmulo de Perseo’. Son dos cúmulos abiertos, visibles a simple vista en zonas oscuras. Se denominan, como curiosidad, NGC 869 y NGC 884.

En cuanto a otros objetos visibles, volvemos a tener en el cielo a uno de los cuatro objetos más brillantes, y a unas horas más o menos adecuadas. Se trata del planeta Júpiter, el cuarto objeto más brillante del cielo (recordad: Sol, Luna, Venus y Júpiter). Es un punto brillante, ligeramente amarillento en la constelación de Tauro. Se puede ver ya bien a partir de medianoche, pero tranquilos, va a ir ganando altura con el paso de los días y lo veremos cada vez más temprano. Si podéis contar con unos prismáticos decentes y un lugar donde mantenerles firmes (o pequeños telescopios), podréis observar los cuatro satélites principales, descubiertos por Galileo en 1609 y llamados “satélites galileanos”. Si realizamos observaciones constantes y tomamos nota de sus posiciones, podremos comprobar cómo giran en torno al planeta. La observación con telescopios más grandes nos da la posibilidad de vislumbrar algunas de sus famosas bandas de nubes.

Urano

Urano

Es también el mejor momento para observar un planeta que no se suele ver bien debido a su distancia hasta nosotros, como es Urano. El pasado 29 de septiembre se encontraba en oposición con el Sol, con lo que estaba totalmente iluminado desde nuestro punto de vista, y el 28 estaba a la distancia más cercana a la Tierra, así que su brillo en el cielo es mayor del habitual y es más fácil de localizar y observar. Por otro lado, Marte se puede observar todavía, bajito en el cielo, no demasiado brillante y a muy primera hora de la noche hacia el suroeste.

También el 21 octubre tendremos el máximo de la lluvia de estrellas de las Oriónidas, bastante interesantes, aunque conviene, si pensáis salir a observar, ir convenientemente abrigados, no os fiéis.

Y recordad, si tenéis cualquier tipo de duda o pregunta sobre observación, objetos o telescopios, no dudéis en escribirnos al planetario@museocienciavalladolid.es, o bien os esperamos en las sesiones del Planetario del Museo de la Ciencia.

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