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La vida interna de la Tierra (I)

Martes, 24 de Abril de 2012

Este año (2012) se cumplen 100 años de la Formulación de la Teoría de la Deriva Continental. Alejandro de Valle, químico y profesor de Cristalografía y Mineralogía de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Valladolid, nos relata  las claves de esta hipótesis, la cual ha marcado el rumbo de las posteriores investigaciones.

ALGUNOS ASPECTOS HISTÓRICOS

Se puede considerar que Alfred Wegener (1880-1930) fue el precursor de la Geología Moderna con el desarrollo de la Teoría de la Deriva Continental, en 1912.

Dicha teoría fue actualizada y modernizada hacia 1960 con la denominación de la Teoría de la Expansión del Fondo Oceánico, mediante la Tectónica de Placas.

En la obra “El origen de los continentes y de los océanos”, publicada en 1915, Wegener propone que todas las masas de tierra estaban unidas en un continente al que denominó Pangea.  A continuación fue mostrando, mediante un conjunto de mapas, como fue la ruptura del Pangea hasta formar los continentes que conocemos en la actualidad. Para ello, Wegener había realizado un gran acopio de datos geológicos, paleontológicos y climatológicos (Wegener era también meteorólogo).

Teoría Alfred Wegener

Teoría Alfred Wegener

La reacción inicial de la comunidad científica ante las ideas de Wegener fue confusa.

El geólogo sudafricano Alexander du Toit (1878-1948) demostró que los datos geológicos sustentaban la hipótesis de la deriva. En 1937 publicó la obra “Our wandesing continents” (“Nuestros continentes errantes”) donde defendía las ideas de Wegener y aportaba numerosas pruebas geológicas que las apoyaban. Demostró que el acoplamiento de los continentes debería producirse no por la línea de costa, sino por la plataforma continental, ya que la primera se encuentra afectada y modificada por la erosión.

Toit también reagrupó el continente Gondwana basándose en sus conocimientos de la geología de Sudamérica, África, Australia y utilizando un geosinclinal del Paleozoico al que denominó “Geosinclinal de Samfran”, un acrónimo de Sudamérica, Africa y Australia. Dicho geosinclinal afectó al cono sur de Sudamérica, África del Sur y Australia Oriental y se marca con un solo trazo al juntar tales continentes en el supercontinente Gondwana.

Para reagrupar los continentes septentrionales (Laurasia), utilizó los depósitos de carbón de la misma edad encontrados en el Hemisferio Norte y los llevó al Ecuador. Así reunió América del Norte, Eurasia (menos la India) y Groenlandia.

Por su parte, el geólogo británico Arthur Holmes (1890-1965) intentó dar una explicación causal para la deriva de los continentes para lo cual propuso un mecanismo que describía de manera convincente como se habían dispersado los continentes a partir del Pangea. Dicha hipótesis apareció en un trabajo de 1931 y, más tarde en su libro “Principles of Physical Geology” publicado en 1944.

El rompimiento de un bloque continental y el desplazamiento lateral, tal como lo imaginó Holmes

El rompimiento de un bloque continental y el desplazamiento lateral, tal como lo imaginó Holmes

Según Holmes, dicha explicación podía estar en la existencia de corrientes de convección del interior del manto terrestre generadas a consecuencia de la transferencia de calor desde el núcleo hacia el magma, que causan la ruptura de la placa continental y transportan los fragmentos formados alejándolos.

Así, el magma calentado por el núcleo terrestre forma corrientes centrífugas ascendentes que, al chocar contra la placa continental en la superficie se bifurcan y vuelven a introducirse. Si cuando se bifurcan se encuentran con otras corrientes que ascienden en sentido opuesto se generan zonas de tensión.

Por otro lado, si las corrientes de sentidos opuestos se encuentran y se sumergen otra vez hacia el interior aparecen zonas de compresión.

Con el tiempo, la región de tensión pierde grosor y la placa se acaba agrietando. Los fragmentos resultantes comienzan a ser transportados por las corrientes de convección.

En el área surgida entre los dos fragmentos se forma un nuevo fondo oceánico.

Con el tiempo, las zonas de compresión se hacen profundas, lo que origina que la capa basáltica de la corteza se sumerja con el magma y se originan pliegues en los márgenes de las placas, que generan cadenas de montañas y cuencas oceánicas.

Estos mecanismos ideados por Holmes servirían posteriormente para explicar la Tectónica de Placas.

A pesar de todas las evidencias anteriores, una buena parte de la comunidad científica se negaba a admitir que los continentes se mueven.

Fue ya en la década de 1960, con los conocimientos oceanográficos, cuando se hizo evidente que los continentes habían estado unidos alguna vez y ahora se estaban separando. Con ello, la hipótesis de la Deriva Continental acabó siendo ampliamente aceptada.

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