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Archivo para Diciembre, 2016

Charla ‘La retina: una ventana para ver el cerebro’

Viernes, 16 de Diciembre de 2016 Comments off
El doctor Carlos Pastor durante la charla 'La retina: una ventana para ver el cerebro'

El doctor Carlos Pastor durante la charla ‘La retina: una ventana para ver el cerebro’

‘La retina: una ventana para ver el cerebro’ ha sido la última de las charlas del II ciclo ‘A tu salud’, organizado con la colaboración del Parque Científico de la Universidad de Valladolid y la Fundación General Universidad de Valladolid (FUNGE)-.

En esta conferencia  José Carlos Pastor Jimeno, catedrático de Oftalmología de la Universidad de Valladolid y jefe de departamento del Hospital Clínico Universitario, explicó que la retina es parte del sistema nervioso central y es la zona del ojo encargada de transformar la luz en estímulos capaces de hacer que veamos.

Las enfermedades de la retina son muy prevalentes e importantes ya que, en muchos casos, pueden producir ceguera. Las tres más conocidas por la población son la retinopatía diabética, la degeneración macular asociada a la edad y el desprendimiento de la retina.

Sin embargo, el ponente se centró en la importancia de la exploración del ojo, ya que “desde hace algunos años se sabe que las alteraciones del sistema nervioso central tienen también su repercusión en la retina, y se están identificando en ella signos capaces de ayudar a un diagnóstico precoz de enfermedades del cerebro como la Esclerosis Múltiple, el Alzhéimer, el Párkinson y otras”.

Estos hallazgos tienen una enorme relevancia, ya que los datos son obtenidos por los oftalmólogos con técnicas muy simples e incruentas que, en la mayoría de los casos, lo único que necesitan es la dilatación de la pupila.

Una interesantísima charla de la que os dejamos el audio listo para escuchar.

 

 

El islote de los voluntarios

Lunes, 5 de Diciembre de 2016 Comments off
9º voluntariado en el islote de 'El Palero'/ MCVA

9º voluntariado en el islote de ‘El Palero’/ MCVA

El pasado sábado 19 de noviembre, celebramos una nueva jornada de voluntariado en el islote de El Palero, y con ésta ya van nueve.

La mañana amaneció fría y con niebla, lo normal para estas fechas, pero esa circunstancia no evitó que todas las personas previamente apuntadas acudieran puntualmente a la cita, quizás porque intuían que el sol acabaría asomando para llenar de luz otoñal el interior del islote. Casi finalizando la jornada la niebla fue perdiendo fuerza y los rayos de sol, tímidamente, fueron haciéndose cada vez más fuertes. Los haces de luz entraban tamizados entre los árboles que, a pesar de lo avanzado del año, aun presentaban buena cobertura foliar. El ligero, pero paulatino, aumento de temperatura nos permitió despojar manos, cabeza y cuerpo de las prendas de abrigo. El contraste entre los tonos grises de la mañana y los cálidos dorados que iluminaban el interior de la olmeda, se hacía cada vez más evidente. Fue entonces, cuando las herramientas reposaban después del trabajo realizado, cuando paseamos por el islote disfrutando de las novedosas condiciones meteorológicas, entonces nos dimos cuenta del cambio que se había producido en el islote desde aquella lejana primera jornada de voluntariado.

9º voluntariado en el Islote de 'El Palero'/ José Miguel Barrantes Martín

9º voluntariado en el Islote de ‘El Palero’/ José Miguel Barrantes Martín

El espacio lucía libre de basuras, muchos de los pequeños árboles y arbustos que en sucesivas jornadas se han ido plantando mostraban un aspecto saludable. Los protectores derribados por el agua o los conejos volvieron a su lugar para cumplir la misión de cuidar de las delicadas cortezas. En las mejores zonas, donde la influencia del agua del río permite un mejor arraigo y crecimiento, se encontraban los ejemplares de mayor porte, algunos de ellos ya con más de 4 metros de altura. Las escaleras talladas en el suelo, maltratada y desgastadas por las crecidas, recuperaron su forma y función. En definitiva, nos encontrábamos en un espacio muy distinto al que descubrimos hace años, cuando realizábamos las primeras incursiones insulares.
Pero el cambio no se ha producido de forma espontánea, todo lo contrario. De no ser por el desinteresado trabajo de todas las personas que han colaborado a lo largo de todos estos años, seguramente el islote no se hubiera recuperado como lo ha hecho, ya que son muchas las agresiones que sufre cada año: conejos que devoran las cortezas más tiernas, basura que se acumula con cada avenida, destrozos producidos por actos vandálicos, plantas desarraigadas por el viento, los animales o las crecidas, son algunos de los problemas que afectan al islote.

Sin embargo, año tras año, los voluntarios y voluntarias, algunos de corta edad, acuden puntualmente a la cita con el islote y aportan grandes cantidades de ilusión para conseguir que el islote luzca como lo hizo la mañana del 19 de noviembre.
Sin duda, la ribera del Pisuerga, Valladolid y sus vecinos, cuentan con este espacio ribereño gracias a la importantísima labor de todos aquéllos que decidieron dedicar una parte de su tiempo a trabajar por su conservación y restauración. Por ello, no nos queda nada más que agradecer su esfuerzo, dedicación y voluntariedad, ya que son ellos los verdaderos artífices de la conservación y restauración de este pedacito de tierra emergida en el cauce del río Pisuerga.

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Charla ‘Alergia y sensibilización alimentaria, y el caso particular del gluten’

Lunes, 5 de Diciembre de 2016 Comments off

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Qué observar en el cielo el mes de diciembre

Viernes, 2 de Diciembre de 2016 Comments off

Poco a poco todo llega, incluso el frío que parecía resistirse a invadir nuestras calles y campos. Ya queda poco para el invierno, que comenzará el 21 de diciembre a las 11:44 h, terminando el 20 de marzo de 2017, cuando de comienzo la primavera. Por tanto este invierno durará 88 días y 23 horas.

¡No perdamos tiempo para observar!

Todos aquéllos que tengáis la oportunidad de salir a la montaña durante el puente de primeros de mes, o durante alguno de los fines de semana de diciembre, aprovechad para echar un ojo al cielo, ya que desde esos lugares la observación astronómica es realmente magnífica. Veréis brillar más las estrellas, observareis más cantidad de ellas, y descubriréis objetos a simple vista que desde la ciudad son impensables.

A primeros de mes podemos todavía observar las constelaciones del pasado mes (no en vano todavía es otoño), pero cada día aparecen más altas en el cielo, y hacia la medianoche se sitúan hacia el oeste diciendo adiós. Sin embargo, al estar tan altas, podemos apreciar y reconocer sin problema las constelaciones otoñales, dándonos ya cierta inercia para comenzar a reconocer las invernales.

Figura de Orión

Figura de Orión

De éstas últimas, la reina indiscutible es sin duda Orión, el cazador gigante. La forma más sencilla de reconocer esta constelación comienza por tres estrellas, bastante brillantes, en línea recta, y muy cercanas en el cielo. Son conocidas como ‘las tres Marías’, porque siempre están juntas. Forman la parte central de la constelación, junto con otras cuatro estrellas en parejas: dos casi en paralelo por encima de ellas, y otras dos por debajo. Es una figura fácilmente reconocible, primero por tener una forma sencilla, parecida a un diábolo y segundo porque el brillo de sus estrellas es realmente llamativo. De la pareja que se encuentra por encima, hacia la mitad y algo hacia arriba, podemos ver tres estrellas poco brillantes y muy cercanas, que formarían la cabeza del gigante: las dos brillantes serían los hombros, las ‘tres Marías’ formarían el cinturón de su ropa, y las otras dos serían los pies. También es posible situar los brazos del gigante, pero, como están formados por estrellas sensiblemente menos brillantes, su localización puede ser algo más compleja. Del cinturón descienden tres objetos no demasiado brillantes, complicados de ver desde la ciudad, aunque sencillos en cuanto nos quitamos algo de luz. Forman el llamado ‘puñal de Orión’ o ‘espada de Orión’, y será un buen lugar para observar.

Entre las estrellas de la constelación destacan dos especialmente: de la pareja superior, la que sería el hombro izquierdo, llamada Betelgeuse, que es la novena estrella más brillante del cielo, una súpergigante roja, cuyo color se identifica sin problema; y, de la pareja inferior, la que sería el pie derecho, llamada Rigel, una estrella súpergigante blanco-azulada. Aunque aparentemente Rigel es más brillante que Betelgeuse, ésta última aparece situada como la más brillante de la constelación. Si sois aficionados a la fotografía, tomad imágenes de la constelación, que seguro que serán realmente especiales.

Objeto M42

Objeto M42

En cuanto a los planetas, Venus se encuentra, como ya sabéis, como el ‘lucero de la tarde’, siendo visible hacia el suroeste durante las primeras horas del atardecer, aunque podremos comprobar cómo va tomando altura con el paso de los días. Durante casi todo el mes estará acompañado en el cielo por Mercurio, si bien se verá más bajo sobre el horizonte y con algo de dificultad. En Navidad ya no será visible. Más hacia el sur y con el cielo oscuro, podremos ver un cada vez más diminuto Marte, alejándose de nosotros y moviéndose durante este mes entre las constelaciones de Capricornio y Acuario. Por su parte Júpiter es el ‘lucero del alba’, destacando en el cielo a primeras horas de la mañana, y viéndose cada noche antes según pasan las fechas.

Por lo que a objetos de cielo profundo se refiere, podemos volver a localizar la galaxia de Andrómeda (M31) con prismáticos, y después de acostumbrarnos a ella, dirigir nuestra mirada al centro del puñal de Orión. Allí podremos ver un objeto, a simple vista casi imperceptible, que parece una estrella muy poco brillante, y totalmente borrosa. Cuando usamos los prismáticos podremos ver un objeto en forma de abanico abierto, poco brillante. En zonas oscuras y con telescopios pequeños, podemos ver que abarca algo más, y con telescopios grandes, podremos comprobar que todavía es más grande. Se trata de una nebulosa, un conjunto de gas conocido como la Nebulosa de Orión, o la Gran Nebulosa de Orión (ya que en la constelación hay algunas nebulosas más), con el nombre oficial de M42. Además se trata de un fábrica de estrellas, uno de los lugares del Universo donde las estrellas ‘nacen’. En la próxima entrada os daremos más datos.

Confiemos en que el tiempo sea benévolo con los aficionados, y podamos disfrutar de este último mes del año observando el cielo. Que no os asuste el frío, que en este caso es nuestro aliado, ya que el cielo es más espectacular. La sabiduría popular cuenta que ‘cuanto más tiemblen las estrellas, mayor será la helada’, y no falla.

Consejos: si salís al campo, llevad siempre algo más de ropa de la que creáis que necesitareis, una manta, un termo con bebida caliente (mejor chocolate o café), frutos secos y chocolate. De esta forma, disfrutaréis más de la observación. Y si estáis acompañados, mejor.

Y recordad, si tenéis cualquier tipo de duda o pregunta sobre observación, objetos o telescopios, no dudéis en escribirnos a nuestro correo electrónico: planetario@museocienciavalladolid.es, o bien os esperamos en las sesiones del Planetario.

Planetario.

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