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Archivo para marzo, 2014

Charla “Realidades y mitos en la terapéutica con plantas medicinales”

Jueves, 27 de marzo de 2014 Comments off

Alfonso Velasco Martín durante su charla "Realidades y mitos en la terapéutica con plantas medicinales"

Alfonso Velasco Martín durante su charla "Realidades y mitos en la terapéutica con plantas medicinales"

Alfonso Velasco Martín, Catedrático Emérito de Biología Molecular, Histología y Farmacología de la UVa, ha sido el encargado de impartir la charla   “Realidades y mitos en la terapéutica con plantas medicinales”. Segunda de las conferencias del IV ciclo “Increíble pero falso”. Iniciativa realizada, gracias a la colaboración del Centro Buendía de la Universidad de Valladolid, que insta a los asistentes a la reflexión y el debate.

Es común la creencia de que las plantas son seguras porque son naturales, por lo que, desde la antigüedad,  éstas forman parte arsenal terapéutico. Sin embargo, no siempre esta afirmación es correcta. Así, Alfonso Velasco Martín afirma que “algunas plantas, como el acónito o la adelfa, son muy tóxicas; y otras, como el gingseng, están contaminadas o pueden ser adulteradas, lo que puede ser objeto de una identificación errónea”.

También, se dan intersecciones entre medicamentos y plantas medicinales, por ejemplo “el regaliz antagoniza a los fármacos antihipertensivos; y el ajo y el gingseng potencian los efectos de los fármacos anticoagulantes y antiagregantes plaquetarios, provocando cuadros hemorrágicos”.

Por otro lado, el contenido de principios activos de las plantas es muy variable dependiendo de muchos factores: características del terreno, pluviosidad…

Por todo ello, durante la conferencia, Alfonso Velasco Martín ha explicado cómo en algunos casos es “muy importante valorar la eficacia de las plantas mediante ensayos clínicos controlados, al igual que se hace con los fármacos”.

Una interesante conferencia de la que disfrutaron cerca de 200 personas. Para todos aquéllos que no pudieron acudir, os dejamos el podcast de la misma.

“35P/Herschel-Rigollet: soy un cometa”, relato ganador del IV certamen “La Ciencia y tú” (Margarita Gómez, cat.especial)

Lunes, 24 de marzo de 2014 Comments off

Las luces se apagan y la sombra de  Carolina Herschel se pasea entre los visitantes que permanecen sentados en la sala del Planetario del Museo de la Ciencia. La música del oboe que acompañó su infancia se desliza por el ambiente y cuando la voz en off comienza a explicar las maravillas del Cosmos, ella rememora su vida.

Su infancia, marcada por la dualidad entre su madre, que quería para ella una educación femenina propia del siglo XVIII en el cual nació, y su padre, que la abrió los horizontes de la cultura y  la condujo,  tras su muerte,  a abandonar su hogar en Alemania y trasladarse con su hermano William a la corte de rey  Jorge III, en Inglaterra. Siguiéndole a él  comenzó sus estudios de astronomía y tener su propio observatorio fue uno de sus sueños conseguidos.

Soñar…, el ambiente invita a soñar.

Al mirar el cielo estrellado del planetario, recuerda la ilusión de ser nombrada ayudante  de su hermano: el astrónomo del Rey.

Juntos descubrieron mil estrellas dobles. ¡Cuántas horas de observación¡ ¡Cuantas noches mirando al cielo¡ calculando, describiendo, explicándose, preguntándose… demostrando que existe gravedad fuera del sistema solar.

Y luego seguir trabajando, ella independientemente, descubrir  ocho cometas, nebulosas, hacer catálogos, incansable, inagotable, persistente en el esfuerzo, que reconocieron sus contemporáneos, a pesar de su condición de mujer , con la medalla de oro de la Royal Astronomical Society.

Carolina sonríe al recordar  la polémica cuando la nombraron miembro de la Real Academia Iralndesa o cuando poco antes de su muerte y ya de vuelta en Hannover recibió la Medalla de Oro de las Ciencias del rey Federico-Guillermo de Prusia.

Una vida prolija, dilatada, 97 años  entregados a indagar en la inmensidad del  Universo que nos rodea y que ahora se apaga entre el aplauso de los espectadores que han viajado, sin saberlo, junto con la primera mujer astrónoma profesional.

“Visita de madrugada”, relato ganador del IV certamen “La Ciencia y tú” (Laura Valerio Núñez, cat. infantil – juvenil)

Lunes, 24 de marzo de 2014 Comments off

Más de tres horas rodeada de catetos e hipotenusas. En efecto, hablo de las magníficas y divertidas matemáticas. Cabezazo tras cabezazo comencé a adormecerme, mis párpados se deslizaban como un esquiador profesional en la nieve. No podía más, finalmente caí rendida.

Mecida en un plácido sueño, me precipité de golpe en una especia de ciudad griega. De frente, llamó mi atención un grandioso templo de grandes columnas. La curiosidad me pudo y mis pasos me llevaron hasta allí.

Para mi sorpresa, un hombre alto y pálido, vestido con una túnica desahogada y unas simples sandalias marrones, se percató de mi presencia y asustado, se le cayeron torpemente los pergaminos que sostenía al suelo. Me acerqué a ayudarle y tras volverlos a recuperar y colocarlos cuidadosamente  me miró agradecido. Entre tanta anotación, números por un lado, formulas por otro, se trataba una vez más de las  matemáticas. ¿Sería ese hombre uno de los más grandes matemáticos de la historia?

Él me preguntó sobre mi interés en el tema y tras avasallarme a preguntas, Él comenzó a explicarme todo con tal sencillez y seguridad que acabe comprendiendo todo como nunca lo habría imaginado.

Pii pi pii pi pii pi. Las siete. Sobresaltada me desperté miré a mi izquierda y derecha y comencé a volver a la realidad.

Mientras sumergía mis galletas en la taza del desayuno rememoré mi aventura griega con una cara un tanto desencajada. Nunca olvidaré aquella bella clase en la cual aprendí a aprender soñando con mi admirado Pitágoras.

“Súper mamá”, relato ganador del IV certamen “La Ciencia y tú” (Aleta Duque García, cat.general)

Lunes, 24 de marzo de 2014 Comments off

Cuando oscurecía, el cobertizo brillaba tenuemente con una luz verdosa. Alguna vez que Irène la llevaba a buscar a mamá a la salida de sus clases, pasaban frente a la Escuela y lo veía resplandecer, allá al fondo. A Ève le asustaba, porque había luz, pero ya nadie trabajaba allí. Durante un tiempo había creído que sus padres habían capturado un dragón, que echaba humo negro y fuego verde por la boca, y que ahora vivía encerrado en el viejo laboratorio. Más tarde le explicaron que no se trataba de ningún dragón, sino de unas piedras que venían de un agujero muy profundo bajo la tierra y que lanzaban rayos invisibles, lo cual no resultaba menos misterioso. “No seas tonta” le decía su hermana “no existen la magia ni los fantasmas, sólo es ciencia”.

Sabía que mamá y papá habían hecho cosas importantes y hasta habían ganado una medalla por ello, pero había muchas cosas en el laboratorio de mamá que no entendía y le daban miedo: el olor desagradable, los extraños gorgoteos y silbidos, los cacharros con formas extrañas, las palabras largas y enrevesadas que sonaban tan mal… Irène la llamaba miedica y se burlaba de ella. Pero no era justo, porque a Irène siempre la habían gustado esas cosas, se le daban bien. “Es una Curie pura” solía decir su abuelo. En cambio, a Ève la llamaba “Nuestra pequeña artista”, o, como prefería expresarlo su madre, “Ève tiene la cabeza llena de pájaros”.

Para tranquilizarla sobre esos rayos invisibles que tanto la habían inquietado últimamente, mamá le había enseñado lo que algunos de ellos, ya bien conocidos, podían hacer: ¡ver a través de las personas! Ève se apuró pensando que mamá iba a descubrir quién se había comido furtivamente la última galleta; la vería allí dentro, justo al lado de la sopa y el estofado del almuerzo. Pero en vez de usar sus poderes para mirar dentro de su barriga, mamá le enseñó unas láminas en blanco y negro, donde aparecían unos huesos. Y le fue explicando que eso eran diferentes partes del cuerpo, algunas de papá cuando estaba vivo, otras de la propia mamá, una de cuando Irène se rompió un brazo. Y eso era bueno porque los médicos lo podían usar para saber dónde estaba el problema y curar a los enfermos, le explicó.

Dicen que el conocimiento cura el miedo, pero aquélla noche Ève se desvistió a toda prisa, se metió de un salto en la cama y se cubrió con la manta hasta la cabeza, pues estaba segura de que detrás de las cortinas se escondía un sonriente esqueleto.

Qué ver en el cielo el mes de marzo

Jueves, 6 de marzo de 2014 Comments off

El mes de febrero ha terminado, dando paso a marzo y su próxima primavera. Un, por cierto, emocionante mes de marzo, en el que interesantes acontecimientos tendrán lugar.

Las constelaciones que durante los meses de invierno hemos podido observar en el cielo, siguen visibles y marcando este final de estación, dando paso poco a poco a las constelaciones primaverales que nos irán determinando qué observar. Todavía Orión y sus canes nos muestran el desafiante brillo de estrellas como Sirio, Betelgeuse, Rigel o Procyon. Más arriba, Tauro con su estrella, Aldebarán nos invita a contemplar a su visitante, y el planeta Júpiter, el objeto más destacado por su brillo y facilidad de localización y observación.

La Gran Nebulosa de Orión (M42)

La Gran Nebulosa de Orión (M42

Primavera

Primavera

Por la noche, podremos comenzar un repaso porlos objetos asequibles, antes mencionados: Júpiter, la roja Betelgeuse y la azul Rigel, la brillante Sirio, la anaranjada Aldebarán, los conjuntos de las Pléyades o las Hyades, las cabezas de los Gemelos, la Gran Nebulosa de Orión (M42) , o el cúmulo abierto M35 , a los pies de Cástor. Además, el día 7, la Luna se situará entre los “ojos” de Tauro, dentro del conjunto de las Hyades. Será algo más grande que cuarto creciente, por lo que su brillo nos quitará de ver algunos objetos  de alrededor.

Os recordamos que el día 20 a las 17:57 hora local, comenzará la primavera de forma oficial, que durará 92 días y 18 horas, hasta que el 21 de Junio comience el verano. Como podéis apreciar en la imagen, el Sol no está en la constelación de Aries, como nos cuentan los horóscopos y los que se basan en ello, sino casi saliendo de Piscis en dirección a Acuario. Por cierto, muy importante, en la madrugada del 29 al 30, tendremos el famoso cambio de hora para adaptarnos al horario de verano y aprovechar mejor las horas de luz, con el consiguiente ahorro energético: a las 02:00 serán las 03:00.

Os decíamos unas líneas más arriba, que Júpiter es un objeto que podremos observar bien, pero hasta poco más de la mitad de la noche. El día 7 estará situado en el conjunto de las Hyades, cerca de la estrella Aldebarán, con lo que resultará un conjunto muy bonito para la observación y la fotografía (sí, os lanzamos un reto…).

Desde la medianoche, y cada día un poco antes, podremos observar el planeta Marte[5] , situado en la constelación de Virgo, cerca de la estrella Spica. Este planeta está acercándose a la Tierra, debido a las formas y posiciones de las órbitas de la Tierra y Marte en torno al Sol, y por ello, se verá cómo va poco a poco aumentando ligeramente su brillo hasta su máximo acercamiento, que será el día 8 de abril, llegando a brillar casi tanto como Júpiter aunque con su característico color rojizo. Durante esos días será un buen momento para la observación del planeta, ya que con telescopios medianamente modestos, podremos observar algunos detalles llamativos de la superficie marciana, como los polos marcianos, o alguno de los accidentes más característicos.

Aldebarán-Luna

Aldebarán-Luna

Saturno - Marte

Saturno - Marte

En la segunda mitad aparecerá el planeta Saturno, dentro de la constelación de Libra. Es también bastante brillante, aunque bastante menos que Júpiter o Marte, debido especialmente a la distancia que nos separa. La inclinación actual de sus anillos hace muy propicia la observación de este objeto. Se ve casi como una estrella brillante, pero su brillo no tiembla, sino que es fijo.

Para aquellos observadores con cierta práctica, o para aquellos que sean osados, este mes es una buena fecha para celebrar el llamado “Maratón Messier”. Es una actividad de observación que dura toda la noche y en las que se intentan localizar los 110 objetos catalogados por Charles Messier, un astrónomo del siglo XVIII. Se consideran como la “piedra angular” de los astrónomos, la base para introducirnos en los catálogos más complicados. Se requiere telescopio para poder observar todos, pero con prismáticos también podremos observar un buen número. La fecha se sitúa en la Luna nueva cercana al equinoccio de primavera, lo que este mes será el día 24.

Y recordad, si tenéis cualquier tipo de duda o pregunta sobre observación, objetos o telescopios, no dudéis en escribirnos al planetario@museocienciavalladolid.es, o bien os esperamos en las sesiones del Planetario.

Cielos despejado y buena observación.

Charla “El impacto de la Tecnología Astronómica en la vida cotidiana”

Miércoles, 5 de marzo de 2014 Comments off
La directora del Museo, Inés Rodríguez Hidalgo, presenta a Nuria Ruiz y Miguel Mas

La directora del Museo, Inés Rodríguez Hidalgo, presenta a Nuria Ruiz y Miguel Mas

Sería difícil imaginarnos un mundo sin el GPS, el microondas, el marcapasos, la wifi o el tubo de la pasta de dientes… Pero, ¿alguna vez os habéis preguntado cuál es el origen de todos estos artilugios?

José Miguel Mas Hesse y Natalia Ruiz Zelmonovitch, miembros del Centro de Astrobiología CSIC- INTA, fueron los encargados de responder esta pregunta con su charla “El impacto de la tecnología astronómica en la vida cotidiana”.

Última de las conferencias del ciclo “Universo fascinante”, en la que los ponentes repasaron la evolución tecnológica asociada a la Astronomía y a la exploración espacial, a la vez que presentaron numerosas aplicaciones que son hoy de uso cotidiano, pero que tuvieron su origen en este campo de la Ciencia.

Ahora, os dejamos el audio de esta interesante y didáctica charla en la que descubriréis cómo surgió esta relación.

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