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Archivo para diciembre, 2013

¿Qué quieres saber de la Sabana?

Lunes, 16 de diciembre de 2013 Comments off

Puente aéreo Europa-Sabana africana

¿Cuántas veces hemos sucumbido al sueño mientras en la pantalla del televisor los ñues, cebras y antílopes recorren las planicies de la sabana, o intentan cruzar el río Mara sin caer en las fauces de un cocodrilo? Seguro que son más de las que imaginamos.

Bando de cigüeñas

Bando de cigüeñas

La migración de los grandes rebaños de herbívoros africanos a través de la sabana, se encuentra entre los más estudiados y mejor conocidos. Sin embargo, si tenemos que hablar de migraciones de larga distancia son las aves las que ocupan el primer puesto. La capacidad de volar permite a estos descendientes de los dinosaurios trasladarse estacionalmente de un lugar a otro, en busca de las condiciones más propicias para poder reproducirse y encontrar alimento. De este modo, como verdaderos nómadas, muchas aves nidifican en el hemisferio norte, durante los largos días de la primavera y verano, y regresan a sus cuarteles de invierno del hemisferio sur cuando comienza la primavera austral.

La posición actual de las tierras emergidas marca las principales rutas migratorias de larga distancia, destacando las que siguen muchas aves entre el continente europeo y el africano. Mientras que algunas especies llegan “solamente” hasta el sur de Europa o norte de África, otras muchas, denominadas migradoras transaharianas, cruzan el gran desierto africano y se instalan temporalmente en las áreas de sabana. El comienzo del otoño austral impulsa a estos seres alados a desplazarse de nuevo hasta sus cuarteles de cría del hemisferio norte.

En sus desplazamientos intercontinentales las aves, en la medida de lo posible, evitan volar sobre las aguas marinas, por lo que se dirigen hacia los estrechos, donde la distancia entre las zonas terrestres es más corta. El estrecho de Gibraltar se encuentra en la ruta migratoria de numerosas especies, por lo que en la época de migración constituye una suerte de cuello de botella donde se concentran millones de aves en espera de condiciones favorables para afrontar el “salto” entre continentes.

Carraca europea

Carraca europea

En la exposición “Señores de la sabana y otros animales salvajes” encontramos algunos ejemplos de grandes migradoras aéreas. La cigüeña blanca (Ciconia ciconia) nidifica en el continente eruropeo, ocupando la Península Ibérica, centro y norte de Europa, países bálticos y costa mediterránea. Sin embargo, entre agosto y septiembre, una vez finalizada la reproducción, se reúnen en bandos migratorios, en ocasiones compuestos por miles de aves, y comienzan un largo viaje de más de un mes hasta llegar a su destino en las sabanas del centro y sur de África. Curiosamente, los primeros indicios de la migración de las aves fueron proporcionados por algunas cigüeñas blancas encontradas en Alemania con heridas de flechas de tribus africanas.

Otra especie migradora que encontramos en la exposición es la carraca europea (Coracias garrulus). En este caso se trata de un ave de tamaño algo menor que una paloma y espectacular diseño cromático. En Europa ocupa la Península Ibérica, algunas zonas mediterráneas y el este del continente. Entre los meses de agosto y septiembre se produce la migración hacia el sur, denominada migración postnupcial, volviendo a sus zonas de cría entre abril y mayo. Podemos hacernos una idea de la dimensión real del viaje migratorio de las carracas europeas, observando en este enlace el trayecto de un ejemplar marcado con emisor satélite en la provincia de Ciudad Real (SEO/Birdlife).

Estos son solamente dos ejemplos que nos sirven para ilustrar el proceso migrador de las aves, sin embargo hay otras muchas especies, algunas de pequeños tamaño, que utilizan este puente aéreo Europa-sabana africana como modelo vital para optimizar al máximo sus ciclos biológicos. Porque no hay que olvidar que la migración debe reportar algún beneficio a la especie que la lleva a cabo, siendo en este caso la teoría más plausible la que defiende que es la disponibilidad de alimento, principalmente en el periodo reproductor, la que impulsa a estos grandes viajeros a desplazarse a grandes distancias, sorteando barreras geográficas y afrontando toda clase de peligros.

Qué ver en el cielo el mes de diciembre

Miércoles, 11 de diciembre de 2013 Comments off

Y un año más llega el frío, y, como en la serie “Juego de Tronos”, “se acerca el invierno…”, que por cierto, comenzará el 21 de diciembre a las 18.11 h, hora oficial, terminando el 20 de marzo de 2014, cuando de comienzo la primavera. ¡No perdamos tiempo para observar!

Todos aquéllos que tengáis la oportunidad de salir a la montaña durante el puente de primeros de mes, o durante alguno de los fines de semana de diciembre, aprovechad para echar un ojo al cielo, que desde esos lugares la observación es increíble. Veréis brillar más las estrellas, observaréis mayor número de ellas, y descubriréis objetos a simple vista que desde la ciudad son impensables. Sí, vale que estáis esquiando, que el día es duro y acabáis roto… que cómo os vais a perder el descenso nocturno con antorchas… pero como os hemos dicho, la noche es larga.

A primeros de diciembre podemos todavía observar las constelaciones del pasado mes (no en vano todavía es otoño). Pero éstas, cada vez están más altas en el cielo, y hacia la medianoche se ven hacia el oeste diciendo adiós. Sin embargo, al estar tan altas, podemos observar y reconocer sin problema las constelaciones otoñales, dándonos ya cierta inercia para comenzar a reconocer las invernales.

Nebulosa de Orión

Nebulosa de Orión

De éstas últimas, la reina indiscutible es, sin duda, Orión, el cazador gigante. La forma más sencilla de reconocer esta constelación comienza por tres estrellas, bastante brillantes, en línea recta, y muy cercanas en el cielo. Son conocidas como “las tres Marías”, porque siempre están juntas. Forman la parte central de la constelación, junto con otras cuatro estrellas en parejas: dos casi en paralelo por encima de ellas, y otras dos por debajo. Es una figura fácilmente reconocible, primero por tener una forma sencilla, parecida a un diábolo (usado para malabares), y segundo porque el brillo de sus estrellas es realmente llamativo. De la pareja que se encuentra por encima, hacia la mitad y algo hacia arriba podemos ver tres estrellas poco brillantes y muy cercanas, que formarían la cabeza del gigante; las dos brillantes serían los hombros; las “tres Marías” formarían el cinturón de su ropa; y las otras dos serían los pies. También es posible situar los brazos del gigante, pero, como están formados por estrellas sensiblemente menos brillantes, su localización puede ser algo más compleja. Recurrid a la imagen de referencia que acompaña. Del cinturón descienden tres objetos no demasiado brillantes, complicados de ver desde la ciudad, aunque sencillos en cuanto nos quitamos algo de luz. Forman el llamado “puñal de Orión” o “espada de Orión”.

Entre las estrellas de la constelación destacan dos especialmente: de la pareja superior, la que sería el hombro izquierdo, llamada Betelgeuse, que es la novena estrella más brillante del cielo, y es una súpergigante roja, cuyo color se identifica sin problema; y, de la pareja inferior, la que sería el pie derecho, llamada Rigel, una estrella súpergigante blanco-azulada. Aunque aparentemente Rigel es más brillante que Betelgeuse, ésta última aparece situada como la más brillante de la constelación. Si sois aficionados a la fotografía, intentar tomar imágenes de la constelación, seguro que serán realmente especiales.

Algunos de los elementos que podemos ver en el cielo, y fáciles de localizar, son también los más gratificantes. Júpiter, cada vez más alto, es sin duda el que mejor se puede apreciar, y es visible toda la noche en la constelación de Géminis. Algo más tarde sale Marte, mucho menos brillante, aunque su color rojo característico le delata fácilmente en el cielo. En cuanto al amanecer, será el momento de observar Saturno, que comienza a ascender en el cielo. El día 14 tendremos el máximo de la lluvia de estrellas de las Gemínidas, a las 7:00 h, con una THZ estimada de 80 meteoros/hora, aunque una Luna casi llena nos va a estropear en parte el momento.

En cuanto a objetos de cielo profundo, podemos volver a localizar la galaxia de Andrómeda (M31) con prismáticos, que ya sabemos dónde está, y, después de acostumbrarnos a ella, dirigir nuestra mirada al centro del puñal de Orión. Allí podremos ver un objeto, a simple vista casi imperceptible, que parece una estrella muy poco brillante, y totalmente borrosa. Cuando usamos los prismáticos podremos ver un objeto en forma de abanico abierto, poco brillante. En zonas oscuras y con telescopios pequeños, podemos ver que abarca algo más, y con telescopios grandes, podremos comprobar que todavía es más grande. Se trata de una nebulosa, un conjunto de gas conocido como la Nebulosa de Orión, o la Gran Nebulosa de Orión (ya que en la constelación hay algunas nebulosas más), o con el nombre oficial de M42. Además se trata de una fábrica de estrellas, uno de los lugares del Universo donde las estrellas “nacen”. En la próxima entrada os daremos más datos.

Cometa Ison

Cometa Ison

No podemos dejar de mencionar el chasco que ha supuesto el cometa C/2012 S1, más conocido como ISON. Por su trayectoria tan cercana al Sol, se esperaba que su núcleo desprendiera gran cantidad de material y que su brillo lo convertirse en el cometa más brillante de los últimos años. Sin embargo, la fuerza gravitatoria de nuestra estrella, arrancó parte del núcleo, y el resto que logró sobrevivir, lo hizo tan sólo un breve tiempo. En la imagen de la sonda espacial SOHO , dedicada al estudio del Sol, se puede ver la secuencia del acercamiento del cometa al Sol, y cómo al alejarse se evapora. Sin embargo, no nos quedamos sin cometa para observar, ya que el C/2013 R1 Lovejoy se está aproximando al Sol, y cada vez es más brillante. Se puede observar a simple vista, algo antes del amanecer, en zonas muy oscuras, y con prismáticos se puede ya diferenciar el núcleo, y dos colas que salen del mismo. Se encuentra en la constelación del Boyero, cerca de la estrella que representa su cabeza, y moviéndose hacia la Corona Boreal. Si nos perdemos esta ocasión nos tocará esperar unos 7.000 años…

Cometa Lovejoy

Cometa Lovejoy

Confiemos en que el tiempo sea benévolo con los aficionados, y podamos disfrutar de este último mes del año observando el cielo. Que no os asuste el frío, que en este caso es nuestro aliado, ya que el cielo es más espectacular. La sabiduría popular cuenta que “cuanto más tiemblen las estrellas, mayor será la helada”, y no falla. Consejos: si salís al campo, llevad siempre algo más de ropa de la que creáis que necesitareis, una manta, un termo con bebida caliente (mejor chocolate o café, pero vale cualquier cosa), frutos secos y chocolate. De esta forma, disfrutaréis más de la observación. Y si estáis acompañados, mejor.

Y recordad, si tenéis cualquier tipo de duda o pregunta sobre observación, objetos o telescopios, no dudéis en escribirnos al planetario@museocienciavalladolid.es, o bien os esperamos en las sesiones del Planetario.

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