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Archivo para octubre, 2010

Exposición “Julio Verne, de la imaginación a la realidad”

Miércoles, 27 de octubre de 2010 Comments off
Julio Verne, de la imaginación a la realidad

Julio Verne, de la imaginación a la realidad

Han transcurrido ya más de cien años de la muerte de Julio Verne, autor de míticas obras como ‘Viaje al centro de la Tierra’, ‘20.000 leguas de viaje submarino’, o ‘La Vuelta al mundo en 80 días’.

Julio Verne era un gran estudioso de la Ciencia y de la Tecnología y logró imaginar muchos de los avances que años más tarde se harían realidad. Sus grandes capacidades de descripción e imaginación, unidas a una gran perseverancia, hicieron de él el escritor más leído del mundo.

Ahora, el Museo de la Ciencia de Valladolid y la Editorial Everest acercan a los visitantes, a través de la muestra ‘Julio Verne, de la imaginación a la realidad’, los aspectos más significativos de esta figura de la literatura clásica, a la vez que muestran los temas científicos y tecnológicos que inspiraron al autor.

La muestra ‘Julio Verne, de la imaginación a la realidad’, que permanecerá en el vestíbulo del Museo de la Ciencia de Valladolid hasta el 21 de noviembre, pretende por tanto, potenciar el interés de la sociedad por la Ciencia a través de la Literatura.

Una exposición de carácter gratuito apta para todos los públicos.

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V Ciclo de Divulgación Científica de Caja de Burgos

Lunes, 25 de octubre de 2010 Comments off

Caja de Burgos y el Museo de la Ciencia de Valladolid organizan un año más el Ciclo de Divulgación Científica de Caja Burgos. Una iniciativa que celebra este año su quinta edición y que tendrá lugar hasta el próximo 28 de octubre. Todas las ponencias, de acceso libre, tendrán lugar en el Auditorio del Museo de la Ciencia, a las 20.15 horas.

Programación:

Jueves 14 de octubre: ‘La biodiversidad y la sexta gran extinición’, por Francisco Díaz Pineda, Catedrático de Ecología de la Universidad Complutense de Madrid y presidente de WWF España.

Jueves 21 de octubre: ‘Pasión por el conocimiento: la sublime utilidad de la ciencia inútil’, por Pedro Echenique, Catedrático de Física de la Universidad del País Vasco y Premio Nacional de Investigación 2005.

Jueves 28 de octubre: ‘Células madre y medicina regenerativa’, por Anna Veiga, Directora de Investigación del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona y Directora de Biología del Instituto Dexeus.

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Ciclo de Conferencias Carlos Sánchez Magro

Viernes, 22 de octubre de 2010 Comments off

El Museo de la Ciencia de Valladolid, la Sociedad Astronómica Syrma y el Grupo Universitario de Astronomía, en colaboración con la Universidad de Valladolid, celebran un año más el Ciclo de Conferencias ‘Carlos Sánchez Magro’. Una actividad, que tendrá lugar en el Auditorio del Museo de la Ciencia los días 26 de octubre; y 2 y 5 de noviembre; y cuyo objetivo es rendir homenaje al astrofísico vallisoletano, Carlos Sánchez Magro.

Todas las conferencias, que tendrán lugar en el Auditorio del Museo a las 19.30 horas, son de entrada libre y la programación es la siguiente:

Martes, 26 de octubre: ‘Los exoplanetas: crónica de un descubrimiento anunciado, y de muchos inesperados’, por Roi Alonso Sobrino.

Martes, 2 de noviembre: ‘Historia de la Cosmología’, por Eduardo Battaner

Viernes, 5 de noviembre: ‘Los confines del sistema solar’, por Pablo Santos

¡Os esperamos!

Cartel conferencia Carlos Sánchez Magro

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¡Cuidado con el parqué!

Sábado, 2 de octubre de 2010 Comments off

02.10.10

En el libro “La memoria del mundo: cien años de Museología: 1900-2000” (Ediciones Trea, 2002) la autora, María Bolaños (Profesora del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Valladolid y Directora del Museo Nacional Colegio de San Gregorio de Escultura) recorre el arte, la historia y la filosofía del siglo pasado a través de una cuidada selección de textos, testimonios y documentos.

En el capítulo titulado “Un museo de extensión planetaria” puede leerse un artículo del famoso museólogo canadiense Duncan Cameron (1930-2006), uno de los padres del Ontario Science Centre de Canadá: ¡Cuidado con el parqué!

Transcribimos a continuación un divertido pasaje de este artículo. Esperamos que lo disfruten.

¡Cuidado con el parqué!

Nunca olvidaré el affaire de los abrillantadores de parqué frustrados.
La historia, aunque increíble, es verdadera. Sucedió en 1957, en un importante museo de una gran metrópoli. Dicho museo, un gigante adormecido durante varias décadas, empezaba a cobrar vida: la primera exposición realmente importante desde hacía años, acababa de abrirse a un público impaciente.

Estaba en mi despacho cuando se abrió la puerta: “¡Hay que detener esto… De inmediato… Hay que detener esto!”. Mi interlocutor era el director de las salas que albergaban la exposición. Tenía la cara congestionada y la voz temblorosa. ¡Estaba furioso!. Le pregunté qué era lo que había que detener.

“Todas esas sandeces en la prensa, en la radio, y toda esa propaganda a propósito de la exposición. Nunca se ha hecho nadaparecido y hay que detenerlo”.

En el curso de la viva discusión que sostuvimos, se puso de manifiesto que, durante muchos años, el personal a sus órdenes había arraigado un enorme sentimiento de orgullo por el brillo del magnífico parqué del museo. Ahora, y debido al desfile de la muchedumbre por el edificio les resultaba imposible mantener el brillo de su barnizado.

Desde el punto de vista de mi interlocutor, la solución a este problema consistía en dejar de fomentar el aflujo de visitantes. ¡Y lo decía totalmente en serio!

(¡Al cuerno con el público!. Duncan Cameron, 1968)

(Nuestro agradecimiento a Guillermo Fernández (de Proyectos museográficos “La máquina de hacer nubes”) por enviar esta pequeña joya).


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El coste de las becas

Viernes, 1 de octubre de 2010 Comments off

29.09.10

Por su interés copiamos textualmente el artículo aparecido en la sección Historias de los lectores de El País.com. Lo firma un lector anónimo desde la costa del Pacífico de EEUU.

Estudié toda mi vida con becas. Eso, dicho así, parece una frase hecha, pero no. Estudié toda mi vida con becas, que significan -entre otras cosas- dinero de todos los contribuyentes. Con 14 años, el estado empezó a pagarme 14.000 pesetas anuales a modo de beca para materiales. Tengo 31 años, así que hablamos de 14.000 pesetas del año 1993. Desde los 17 me becaron con 32.000, con lo cual para cuando acabé el instituto el Estado había ingresado en mi cuenta 92.000 pesetas contantes y sonantes.

Entré en la Universidad y también tuve becas, nunca tuve que pagar ni una sola matrícula. A una media de, pongamos, 75.000 pesetas por curso, eso hacen 375.000. Además, recibí una beca escolar que, de media, eran unas 150.000 pesetas anuales: 750.000 en los cinco años. En quinto de carrera tuve, además, una beca de colaboración de mi Departamento. Se suponía que era para aprender investigar, pero lo único que me enseñaron fue a cargar carretillas de papel para la fotocopiadora, hacer funcionar la fotocopiadora y cambiar el tóner de la fotocopiadora. Me pagaron 23.000 pesetas al mes, diez meses. Total hasta aquí 1.447.000 pesetas. Unos 8700 euros.

Recibí cuatro becas diferentes para hacer el doctorado. La primera que acepté era de una fundación que me pagaba cuando le parecía oportuno, no me daba recibos del pago y, además, me metió en líos con Hacienda. En cualquier caso, seis meses a 600 euros, 3600 euros. Poco tiempo después recibí otra con patrones que me timaron en menos aspectos. No me contrataron, pero me hicieron firmar dedicación completa. Trabajé para ellos bajo la miserable forma de una beca: di clases, publiqué en revistas, hice estancias de investigación… pero días cotizados, cero. 800 euros al mes, 36 meses, 28.800 euros en total. A eso hay que sumar tres estancias de investigación en prestigiosos centros del extranjero, a digamos 1200 euros de subvención cada una. Esto ya parece el 1, 2, 3… 41.100 euros de todos los españoles. El último año, por fin, los becarios de investigación conseguimos que se nos hiciera un contrato. A la hora de firmarlo, te daban un papelito donde tenías que firmar que renunciabas a tu baja maternal, en caso de quedarte embarazada. Eso sí que son políticas de conciliación y lo demás cuentos. Nos daban, por primera vez, paga extra. Se la llevó Hacienda, pero la sumo igual. Doce meses, catorce pagas, a 1100 euros, 15400 euros, 56.500 en total.

Ahora viene la pirueta. Después de seis años trabajando para la Universidad, había cotizado un año. Cobré el paro y envié currículos. 630, mi madre lo recuerda bien. Durante mis dieciséis años en el mercado laboral español tuve los empleos más diversos además de la Universidad: guía turística para la tercera edad, traductora de manuales deportivos, profe particular, manufacturera -que no diseñadora- de bolsos y abalorios, dobladora de anuncios de radio… Que no se diga que no lo intenté en varios campos.

Lo intenté con todas mis fuerzas. Me agarré a la tierra de Asturias con pies y manos. Estuve un año en el paro, con una carrera, un máster, un doctorado, cuatro idiomas y dispuesta a trabajar de lo que saliese… pero no salió nada. En unos estaba demasiado formada, en otros no daba, literalmente, la talla -hasta para dependienta de tienda de ropa de adolescentes me presenté-, así que decidí emigrar. El camino fuera de Europa no es sencillo: veo a mis padres por Skype, mi presencia empieza a borrarse de los recuerdos de mis amigas -“¿todavía vivías aquí cuando pasó eso?”- y suplico a las alturas que el señor de inmigración no se quede con mi barra de turrón de Suchard y mis latas de bonito en aceite cuando vuelvo, siempre antes de Reyes, a incorporarme a mis clases en una estupenda Universidad de la soleadísima costa estadounidense del Pacífico. Lo más triste es que soy feliz aquí, a pesar de que veo la tristeza inmensa en los ojos de mis padres.

En resumen, España invirtió en mí, directamente, casi diez millones de pesetas, además de la formación universitaria, y ahora lo está aprovechando otro país: un lugar donde me siento un miembro útil y productivo de la sociedad. El problema más grande es que mi caso no es único. De mis quince compañeros del doctorado, solo dos están trabajando en España, en condiciones lamentables, eso sí, en la Universidad. Solo en nosotros, solo en nuestro pequeño rinconcito de la sala de becarios con sus palomas anidadas en una ventana, el Estado español tiró a la basura 130.000.000. Ciento treinta millones de pesetas que estábamos deseando revertir a la sociedad en aquello para lo que nos habíamos formado, pero no nos resulta posible. Trabajamos un tiempo gratis, mucho tiempo sin contrato, muchas más horas que una jornada estándar, sin sanidad, sin derecho a baja maternal, sin derecho a paro y, sobre todo, sin derecho a quejarnos. Porque éramos unos privilegiados, la creme de la creme de la intelectualidad que iba a llevar a España a cotas nunca antes conocidas. Y eso último es lo único cierto. Somos la generación que va a llevar a España a cotas nunca antes conocidas de desesperación, de frustración, de angustia, de parturientas añosas, de abuelos que van a tener que aprender chino o inglés para preguntarle a sus nietos -por skype- de qué color es la bici que piden a los Reyes Magos en casa de los abuelitos y que les va a llegar por correo.

* Este lector ha pedido expresamente que no facilitemos su nombre.

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