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Archivo para la categoría ‘Ciencia fresquita, fresquita’

¡Bienvenido de nuevo, Tito!

Miércoles, 10 de Agosto de 2011 1 comentario
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Presentación de Tito.2

Entre los años 2003 y 2007 el Museo de la Ciencia de Valladolid contó entre sus trabajadores con Tito, un robot guía que se dedicaba a enseñar las instalaciones de la institución a los visitantes. Tito fue muy querido (sobre todo por los más pequeños) pero pese a este cariño, el robot se jubiló en 2007 debido a que sus explicaciones quedaron obsoletas.

Ahora Tito ha vuelto al Museo más renovado que nunca, tanto tecnológicamente como estéticamente, para volver a realizar sus funciones de guía. Ya lleva desde julio (2011) en nuestras instalaciones y es como si nunca se hubiera ido.

Tito.2 es un robot diseñado exclusivamente para el Museo de la Ciencia de Valladolid por el Centro Tecnológico Cartif, gracias a un proyecto financiado por Caja España y Caja Duero. Entre sus características cuenta con una base cilíndrica B21, un disco duro de 40 GB de estado sólido -que evita su deterioro como consecuencia de los movimientos del robot- y un software específico desarrollado para el proyecto.

Cualquier persona que se haya pasado por el museo en el último mes habrá advertido que Tito.2 está más guapo que nunca: ojos grandes y luminosos, pelirrojo, con una gorra hacia atrás y mochila a la espalda como un colegial. Y no sólo esto. Tito es ahora más ecológico y comprometido con las energías renovables, ya que se alimenta de un panel solar instalado en el tejado del edificio.

Tito.2 se desplaza de forma autónoma por el vestíbulo del Museo de la Ciencia, para ofrecer a los visitantes un recorrido guiado, con chistes incluidos, por los principales módulos de este espacio: Péndulo de Foucault, Molécula de ADN, la Casa del Mapa, Cienciómetro… Un tour de aproximadamente quince minutos de duración que se repetirá cada hora. Además, todas las alocuciones están subtituladas en el monitor que sostiene el robot entre sus manos con el objetivo de hacerlo accesible a todos los visitantes.

¿Aún no conoces al nuevo Tito.2? ¡Acércate cuando quieras! Ya sabes dónde encontrarle…

Dos lunas: el bulo de cada verano

Viernes, 5 de Agosto de 2011 Comments off

Desde hace algunos años se propaga por Internet un mensaje falso que avisa que durante el mes de agosto, normalmente en torno al día 27, el planeta Marte se acerca tanto a la Tierra, que nos permite observarlo a simple vista, casi del tamaño de la Luna.

No es raro que por estas fechas la gente pida al Museo de la Ciencia consejo para poder observar mejor el fantástico fenómeno. Sin embargo, éste es un mensaje-mentira de los que tanto abundan por Internet, en cuya jerga son denominados hoax. Mensajes falsos que son reenviados una y otra vez (su única razón de existencia) y que no serían más que una anécdota si no fuera porque aquéllos que tienen realmente interés en ver el fenómeno ven defraudadas sus expectativas y, como efecto colateral, ven reducida su curiosidad científica para fenómenos que sí son reales.

FernandoCabrerizo Palomo, Planetarista del Museo, asegura que un cielo oscuro, lejos de la contaminación lumínica, ya es un espectáculo por sí mismo como para merecer la pena observarlo. “No son necesarias mentiras para motivar su contemplación”. En cualquier caso,  aconseja a los interesados que “si quieren ver Marte durante estos días podrán verlo a simple vista, pero con la apariencia de una sencilla estrella de color algo rojiza saliendo por el este a partir de las 04:30 de la madrugada”.

Desde el Museo de la Ciencia avisamos a todos los que reciban este mensaje anunciando ese tamaño tan espectacular de Marte que pueden advertir a quien lo mandó que ese rumor no es cierto y remitirle a alguna de las páginas que alertan de ello, como por ejemplo: http://www.vsantivirus.com/hoax-dos-lunas.htm. Y es que desde el Museo de la Ciencia animamos a la gente a mirar con escepticismo los numerosos mensajes sobre acontecimientos y remedios extraordinarios que, cada día, reciben.

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Un 4/4 en el Museo de la Ciencia (4/4)

Lunes, 20 de Junio de 2011 Comments off

Datos curiosos

– Una difícil restauración

La restauración del 00001 FASA resultó servuna tarea complicada. En total cada modelo de este automóvil está construido con más de 4.000 piezas y muchas de las zonas dañadas que hubo que recuperar son las más comunes en todas las restauraciones sobre el Renault 4/4, por lo que las piezas que se necesitaron no fueron fáciles de localizar.

– ¿Por qué se llama 4/4?

El coche popularmente fue bautizado como 4/4 en alusión a la publicidad de su lanzamiento, que lo presentaba como un coche de 4 caballos, 4 puertas y 4 plazas.

– Chapas de identificación del M-106.741

En aquel año 1953 para la identificación de los coches eran suficientes unas chapas. El FASA disponía de 6, que hacían referencia al modelo (R-1062), el número de chasis (1.864.876), la serie (R-1062) y su número de producción (246.111), nombre de la factoría que lo produjo (FASA 00001), número de carrocería (124174) y tipo de motor (662-2, que le corresponde el 24.762 como número de fabricación). Gracias a estas placas el 4/4 se halla correctamente ubicado en su época de fabricación y producción.

A modo de curiosidad cabe señalar que este coche presenta otra identificación más: la chapa del Ministerio de Obras Públicas, en donde aparece el nombre y dirección del primer propietario (Asunción Agruña y de Zapata), su domicilio, marca del vehículo (M-106.741) y número de motor (249.762).

Un 4/4 en el Museo de la Ciencia (3/4)

Martes, 14 de Junio de 2011 Comments off

Salvar una joyaLibro_2

Enrique Martí Mingarro realizó durante 10 años, de 1987 a 1997, numerosas visitas a lafilial de FASA Renault, AUSA, con el objetivo de cerciorarse de la conservación del vehículo e intentar hablar con los responsables sobre la “joya” que poseían. En estas visitas Martí siempre realizaba la misma pregunta: “¿Cuándo van a restaurar esta unidad tan especial?”, pero nunca obtuvo respuesta.

Una vez constituido el Club Español de Amigos del Renault 4/4, el 21 de mayo de 1992, las visitas las realizaría acompañado de  otro socio del Club para intentar hablar con otra persona y obtener una segunda opinión. En sus visitas llegaron a comprometerse con el gerente de AUSA a que el Club restauraría esta primera unidad manteniendo la propiedad FASA-Renault, pero la respuesta siempre era negativa.

A pesar de las dificultades, este Club no desistió en su objetivo debido a la importancia del vehículo, el primero fabricado en serie en una factoría española tras la Guerra Civil, algo que los miembros del Club consideraban un auténtico hito histórico.

La llamada del desguace

A finales de 1997 la asociación recibió una llamada de un desguace en el que se encontraba el primer 4/4, tras haber  sido “abandonado” por FASA. Pese a la emoción de los miembros del club que hasta allí se desplazaron, la situación no era nada fácil porque el coste de su recuperación era muy elevado.

Tal y como narra Enrique Martí, “tras varias conversaciones y movimientos empresariales, hallamos dentro de la Asociación un “mecenas” capaz de cubrir la oferta económica desproporcionada al estado en que se encontraba el vehículo”. Así el Club lograría “salvar” la primera unidad.

A partir de ese momento, esta asociación tuvo que resolver otras tareas, como el lugar donde se iba a guardar, la forma de realizar la restauración y de devolver la cantidad al “mecenas”.

El vehículo se guardó en un garaje de la propiedad de Enrique Martí, quien contactaría en 1998 con personas de la Régie de Paris, que cubrirían la cantidad prestada por el denominado “mecenas” y quienes mostraron estar interesados además en que el 00001 formara parte de su patrimonio y engrosara el impresionante museo en los antiguos talleres de fabricación de Billancourt.

“Se lo quieren llevar a Francia”

Más adelante, en la exposición del 4/4 en el Salón Retromóvil en Madrid, al que el Club Español de Amigos de Reanult 4/4 acudía como expositor desde su primera edición, se logró despertar el interés de los aficionados por esta pequeña joya.

Para evitar la salida a Francia de este vehículo y conseguir rápido el dinero para saldar el préstamo en un corto periodo de tiempo, tal y como se había acordado, el Club inició una campaña de apoyo con el eslogan: “Se lo quieren llevar a Francia”. Además, también se realizó un libro de firmas, cuyo prólogo fue escrito por Nicolás Franco, hijo del Pte. de FASA y gran aficionado del mundo del automóvil de colección.

No obstante, hasta la primavera del año 2002 no llegó la solución. Sería un socio del Club, Andrés Marco Font, el que realizara una propuesta realmente interesante que logaría salvar el vehículo. Marco Font puso dos condiciones: vender su propio Renault 4/4 y que Enrique Martí se hiciera cargo de su restauración.

Dicho y hecho. La esposa y los hijos de Enrique Martí le regalaron el nº00001 y éste empezaría a pensar en la forma de tenerlo restaurado para el 12 de agosto de 2003, fecha en la que el pequeño 4/4 cumpliría medio siglo, cuando las primeras unidades salieron de paseo por las calles de Valladolid el 12 de agosto de 1953.

La restauración, una carrera contrarreloj

Su proceso de restauración se inició en marzo de 2002, tras finalizar la feria Retromovil de Madrid. Fue una tarea que implicó a mucha gente para poder llevar a cabo todas las tareas necesarias para que el 4/4 volviera a recuperar todo su esplendor.

Una vez terminada la restauración del FASA se llevaron a cabo los trámites necesarios para la declaración del Vehículo Histórico, por ser la Comunidad de Madrid el lugar de residencia de su propietario, Enrique Martí. Aunque éste era su propietario no fue hasta el año 2007 cuando se convirtió en titular del mismo, pues hasta esa fecha continuaba en los registros de la Dirección General de Tráfico a nombre de Fernando Gómez de Salazar. Después de muchos trámites administrativos, un arduo proceso de ‘lucha’ jurídico-administrativa con la Administración de Madrid y tras contactar con Fernando Gómez de Salazar, al que se le tuvo que exponer argumentos basados en la necesaria conservación del Patrimonio, se consiguió la matriculación oficial y  el cambio de titularidad.

El cincuentenario, todo un éxito

La celebración del 50 aniversario del nacimiento del modelo 4/4 en Valladolid, el 5 de septiembre de 2003, fue todo un éxito. A este acto acudieron participantes de España, Méjico, Portugal e Inglaterra, que se reunirían en torno al Renault 4/4 en su 50 cumpleaños.

En este evento Enrique Martí Mingarro conoció a Carmen Rodríguez Jiménez-Alfaro, nieta del fundador de FASA, y ambos consiguieron la celebración de la exposición en el Museo de la ciencia “El 4/4 y FASA, de Valladolid al éxito” en mayo de 2005.

“El 4/4 y FASA, de Valladolid al éxito”

Aunque en principio este evento estaba planeado para que permaneciera en el Museo 3 meses, debido al éxito obtenido se prolongó otros 3 más. A través de esta exhibición el público pudo observar documentos originales, accesorios y elementos significativos del vehículo, así como documentos escritos de los primeros trabajadores, fotos de la época, la Declaración como Bien de Interés Cultural, catálogo de piezas, manuales de despiece y libros de reparación, entre otras cosas.

El interés despertado en los visitantes de la exposición fue tal que incluso se recibieron ofertas de compra por el FASA 00001 o ciertas donaciones simbólicas de dinero. Una vez finalizada la exhibición, el pequeño 4/4 fue trasladado pero, sin embargo, volvería al lugar que lo vio nacer el 16 de mayo de 2007: al Museo de la Ciencia de Valladolid, donde permanecerá de manera permanente como muestra fundamental de patrimonio.

Un tesoro sobre ruedas (final)

No cabe duda de que este coche supuso en su época toda una revolución social, empresarial y económica, y que su rescate es un acontecimiento importante para la historia de la ciudad vallisoletana. De ahí que la Junta de Castilla y León lo declarase el 17 de noviembre de 2004, en el Boletín Ofical de Castilla y León (BOCYL), Bien de Interés Cultural, una distinción única con la que hasta el momento sólo cuenta esta pequeña joya.

Un 4/4 en el Museo de la Ciencia (2/4)

Jueves, 9 de Junio de 2011 5 comentarios

Los protagonistas de su nacimiento y salvación

Para comprender la historia de este automóvil es necesario conocer a los protagonistas de su nacimiento y su posterior recuperación y restauración, pues sin estos personajes sería imposible su conservación y su exhibición actual en el Museo de la Ciencia.

Manuel Jiménez-Alfaro, propulsor de la fábrica nacional de automóviles de Valladolid y una “figura de leyenda”

El propio vallisoletano Miguel Delibes, universalmente conocido, quiso plasmar sus recuerdos de aquella época, años 50, y de aquel coche en una carta que envió a Carmen Rodríguez Jiménez-Alfaro, sobrina del ya fallecido Manuel Jiménez-Alfaro, el 13 de febrero de 2007.

Para Delibes, Manuel Jiménez fue  “una figura de leyenda  y un personaje que supo unir a las pequeñas fuerzas económicas de una pequeña ciudad de provincias, en un objetivo común: fabricar coches”. Aunque el célebre escritor reconoció en su escrito que era demasiado tarde para que pudiera hacer un retrato fiel de Manuel Jiménez, realizó una descripción muy detallada de su personalidad: “Fue un hombre clarividente, concienzudo, obstinado y trabajador que no cesó de serlo hasta que cumplió su objetivo de ver el Renault en las carreteras”.

Y es que Manuel Jiménez-Alfaro tuvo que luchar mucho, tanto con el Gobierno español como con la filial francesa, para conseguir que se instalara en la ciudad vallisoletana la empresa FASA.

Enrique Martín Mingarro, su salvador

Enrique fue restaurador y conservador y localizó, recuperó y restauró el primer Renault 4/4 FASA. Según Enrique, la restauración del FASA 00001 ha consumido una parte importante de su vida. Enrique además, es Fundador del Club Español de Amigos del Renault 4/4 del que hasta la fecha ostenta su presidencia, una asociación que será clave para la ‘supervivencia’ de este pequeño 4/4.

Sus propietarios

La primera en poseer el primer título de propiedad fue la sevillana Asunción Agruña y de Zapata, a la que fue concedida la matrícula de Madrid nº 106.741, un dato curioso pues era una mujer de Sevilla que circulaba en su 4/4 con matrícula de Madrid. Casi 10 años después, en 1961, el 00001 fue adquirido por  el sevillano José Luís Palacio Sanz, que lo conservaría hasta 1966, fecha en la que se lo vendió a la madrileña María de los Ángeles Cristóbal Navarro, quien lo tendría hasta el año 1971 cuando lo adquirió el alicantino Manuel Bernal Calduch.

Manuel Bernal Calduch lo mantuvo en su propiedad un corto período de tiempo y en 1972 el murciano Fernando Gómez de Salazar, residente de Alicante, lo compró por ser la primera unidad del 4/4, iniciando su completa restauración. No obstante, debido al trabajo que suponía decidió venderlo a la misma FASA, que lo depositó en su concesionario oficial AUSA (Madrid).

Un 4/4 en el Museo de la Ciencia (1/4)

Miércoles, 1 de Junio de 2011 Comments off

El haiguita, un vehículo de largo recorrido con un final feliz.

Libro 1 (1)

El primer coche que salió de la fábrica de Renault de Valladolid en los años 50, el 4/4 que actualmente se expone en el vestíbulo del Museo de la Ciencia, tiene una larga historia. A pesar de ser un objeto de valor ha estado a punto de ser desguazado, de convertirse en chatarra en un desguace, hasta que el Club de Amigos del Renault 4/4 lo ha rescatado y el empeño de su presidente, Enrique Martí Mingarro, ha hecho posible su impecable restauración y mantenimiento.

A mediados del siglo XX, concretamente en 1951, se produce el nacimiento en Valladolid de FASA (Fabricación de Automóviles, S.A). Con esta nueva empresa instalada en la ciudad vallisoletana llega el 4/4, un pequeño y modesto automóvil que fue el primer utilitario fabricado en España que ve la luz el 18 de abril de 1953. Hay que tener en cuenta que por esta época sólo unos pocos podían disfrutar de los coches como vehículo de transporte particular. A pesar de ello, la apuesta por este automóvil fue todo un acierto. En palabras del propio Miguel Delibes: “Con este pequeño coche empezó el desarrollo grande de Valladolid”.

Valladolid, una ciudad pionera

Valladolid fue la primera ciudad en tener la primera unidad de este modelo fabricada en FASA, que sería adquirida, en último lugar, por la familia Jiménez-Alfaro. Después sería cedida al Ayuntamiento para poder ser expuesta en el Museo de la Ciencia, lugar donde se encuentra desde el 16 de mayo de 2007. Es el miércoles 12 de agosto de 1953 cuando los primeros 4/4 fabricados en FASA, un total de 11 unidades, desfilan sin matrícula por las calles vallisoletanas, lo que supone un verdadero acontecimiento por aquel entonces.

Próximos posts:

– El haiguita:  los protagonistas de su nacimiento y salvación.

– El haiguita:  salvar una joya.

– Datos curiosos del haiguita.

El largo adiós de MER Spirit

Viernes, 27 de Mayo de 2011 Comments off

Un año, dos meses y tres días de adiós. Un largo adiós, sin duda. Tan largo como duraron las esperanzas de los MER-A SPIRITtécnicos de la NASA de poder restablecer el contacto con el vehículo explorador, situado en la superficie del planeta rojo desde el 4 de enero de 2004. Al menos de momento, su hermano gemelo, el vehículo Opportunity, sigue funcionando y enviando información a la Tierra.

Spirit no se marcha con las manos vacías. Era una misión pensada en principio para tres meses (objetivos, experimentos, planes,…), pero resultó ser “una maquinita” bastante más dura de lo que se pensaba, extendiéndose la misión hasta los seis años. Ha escalado cráteres, ha resistido tres duros y oscuros inviernos marcianos, se ha enfrentado a peligrosísimas tormentas de polvo, y, a pesar de todo, durante estos seis años ha enviado a la Tierra más de 124.000 imágenes, ha recorrido casi 8 Km sobre la superficie marciana, y ha dado a los cintíficos planetarios información para estudiar durante mucho tiempo.

Aunque nada más llegar tuvo algunos problemillas que impidieron a la sonda comenzar a funcionar inmediatamente (la temperatura exterior era 10º superior a lo esperado y se apagaron los equipos para evitar sobrecalentamientos, una de las rampas del sistema de airbag no se plegó de forma correcta…), una de las primeras imágenes que tomó fue una vista panorámica de su lugar de aterrizaje, el cráter Gusev. Los técnicos del equipo denominaron al lugar “Columbia Memorial Station”, en honor delos siete astronautas que fallecieron en el transbordador Columbia, y pusieron sus nombres a siete colinas que se veían a lo lejos.

Lugar de aterrizaje de Spirit
Lugar de aterrizaje de Spirit

Podéis encontrar más información sobre Spirit aquí, y en este otro enlace podéis leer (en inglés) una entrada de John Callas, jefe de proyecto de MER, en la que se “despide” del rover. Pero si queréis algo denso, dentro de la web del proyecto podéis encontrar todas las actualizaciones e informes semanales que la sonda mandaba a la Tierra. De todos modos, seguiremos pendientes de la sonda gemela, Opportunity, operando en una zona más benévola que donde Spirit reposa. Seguro que superará a su “hermana”.

Aún así…. Spirit, descansa en paz.

ПОЕХАЛИ ! (¡Vámonos!)

Martes, 12 de Abril de 2011 2 comentarios

12.04.2011

Primer ser humano que viajó al espacio

Yuri Gagarin (1934 - 1968), primer ser humano que viajó al espacio

Esta entrada es nuestro tributo a Yuri Gagarin (Yuri Alekséyevich Gagarin,  Юрий Алексеевич Гагарин) que hace exactamente 50 años, el 12 de abril de 1961, se convirtió en el primer ser humano que viajó al espacio, a bordo de la nave Vostok 1.

Es para nosotros un privilegio publicar a continuación el pequeño homenaje que el astronauta español Pedro Duque, buen amigo del Museo de la Ciencia de Valladolid,  ha tenido la amabilidad de escribir para este blog:

Cuanto más iba aprendiendo sobre la tecnología espacial y sus desafíos durante las etapas de preparación, más admiraba el enorme esfuerzo que supuso la conquista del espacio por primera vez, en aquellos años sesenta.  Fue necesario poner a trabajar en firme a los mejores ingenieros de todas las especialidades, y realizar innumerables inventos nuevos.

Se necesitaba una gran dosis de valentía para montarse en aquellos primeros cohetes, y Yuri Gagarin tenía mucha.  Es mundialmente famoso que, al ponerse en marcha su nave y sentir que se movía, dijo simplemente “¡VÁMONOS!” (“ПОЕХАЛИ !”), ninguna expresión muy pensada, simplemente mostró que estaba listo para lo que viniera.  En ese momento era el representante visible de cientos de miles de ingenieros soviéticos, la mayoría de los cuales estarían pegados a las noticias esperando el resultado, condenados ellos para siempre a mantenerse en el anonimato por lo secreto que entonces era su trabajo.  Incluso el ingeniero jefe, Sergéi Pávlovich Korolióf, estaba oculto al mundo exterior y permaneció así toda su vida.  De forma radicalmente opuesta, Gagarin se fotografió hasta la extenuación, fue enviado a todas partes y mostrado en todos los países, y fue utilizado durante mucho tiempo como el símbolo de la pujanza de la Unión Soviética (y casi el único).

Pedro Duque (Madrid, 1963), primer astronauta de nacimiento y nacionalidad española

Pedro Duque (Madrid, 1963), primer astronauta de nacimiento y nacionalidad española

Sólo puedo comenzar a imaginarme la presión que soportó Yuri, con valentía como había hecho todo en la vida desde sus tiempos de paracaidista condecorado.  Nosotros los astronautas admiramos a Yuri Gagarin, y mostramos su foto permanentemente en un lugar destacado de las estaciones espaciales, porque fue el primero en volar al espacio por supuesto, pero también porque sabemos un poco cómo fue su vida.

Pedro Duque, 12 de abril de 2011

¡Con nuestra profunda admiración y agradecimiento!

Descubierto un nuevo fósil viviente en Extremadura

Domingo, 13 de Marzo de 2011 Comments off

13.03.11

El Dr. Miguel Alonso, limnólogo (es decir, biólogo especialista en ecosistemas acuáticos continentales) del Departamento de Ecología de la Universidad de Barcelona, es un buen amigo del Museo de la Ciencia de Valladolid: es el autoleydigia_korovchinskyir del contenido científico del espacio expositivo Islas de agua en tierras de sed. Lagos esteparios.

Recientemente ha descubierto un nuevo “bichito” en la Laguna del Chaparral, en una dehesa extremeña. Le ha bautizado como Leydigia korovchinskyi, y se trata de un fósil viviente, un crustáceo de poco más de 1 mm de longitud, con sistema nervioso, circulatorio y digestivo, que tiene sorprendida a la comunidad científica. Pueden ver al Dr. Alonso en plena faena en la laguna y explicando su hallazgo en este video (entre los minutos 12:45 y 15:00). Esperamos que lo disfruten.

¡Felicidades, Miguel!

Más información aquí y aquí.

El coste de las becas

Viernes, 1 de Octubre de 2010 Comments off

29.09.10

Por su interés copiamos textualmente el artículo aparecido en la sección Historias de los lectores de El País.com. Lo firma un lector anónimo desde la costa del Pacífico de EEUU.

Estudié toda mi vida con becas. Eso, dicho así, parece una frase hecha, pero no. Estudié toda mi vida con becas, que significan -entre otras cosas- dinero de todos los contribuyentes. Con 14 años, el estado empezó a pagarme 14.000 pesetas anuales a modo de beca para materiales. Tengo 31 años, así que hablamos de 14.000 pesetas del año 1993. Desde los 17 me becaron con 32.000, con lo cual para cuando acabé el instituto el Estado había ingresado en mi cuenta 92.000 pesetas contantes y sonantes.

Entré en la Universidad y también tuve becas, nunca tuve que pagar ni una sola matrícula. A una media de, pongamos, 75.000 pesetas por curso, eso hacen 375.000. Además, recibí una beca escolar que, de media, eran unas 150.000 pesetas anuales: 750.000 en los cinco años. En quinto de carrera tuve, además, una beca de colaboración de mi Departamento. Se suponía que era para aprender investigar, pero lo único que me enseñaron fue a cargar carretillas de papel para la fotocopiadora, hacer funcionar la fotocopiadora y cambiar el tóner de la fotocopiadora. Me pagaron 23.000 pesetas al mes, diez meses. Total hasta aquí 1.447.000 pesetas. Unos 8700 euros.

Recibí cuatro becas diferentes para hacer el doctorado. La primera que acepté era de una fundación que me pagaba cuando le parecía oportuno, no me daba recibos del pago y, además, me metió en líos con Hacienda. En cualquier caso, seis meses a 600 euros, 3600 euros. Poco tiempo después recibí otra con patrones que me timaron en menos aspectos. No me contrataron, pero me hicieron firmar dedicación completa. Trabajé para ellos bajo la miserable forma de una beca: di clases, publiqué en revistas, hice estancias de investigación… pero días cotizados, cero. 800 euros al mes, 36 meses, 28.800 euros en total. A eso hay que sumar tres estancias de investigación en prestigiosos centros del extranjero, a digamos 1200 euros de subvención cada una. Esto ya parece el 1, 2, 3… 41.100 euros de todos los españoles. El último año, por fin, los becarios de investigación conseguimos que se nos hiciera un contrato. A la hora de firmarlo, te daban un papelito donde tenías que firmar que renunciabas a tu baja maternal, en caso de quedarte embarazada. Eso sí que son políticas de conciliación y lo demás cuentos. Nos daban, por primera vez, paga extra. Se la llevó Hacienda, pero la sumo igual. Doce meses, catorce pagas, a 1100 euros, 15400 euros, 56.500 en total.

Ahora viene la pirueta. Después de seis años trabajando para la Universidad, había cotizado un año. Cobré el paro y envié currículos. 630, mi madre lo recuerda bien. Durante mis dieciséis años en el mercado laboral español tuve los empleos más diversos además de la Universidad: guía turística para la tercera edad, traductora de manuales deportivos, profe particular, manufacturera -que no diseñadora- de bolsos y abalorios, dobladora de anuncios de radio… Que no se diga que no lo intenté en varios campos.

Lo intenté con todas mis fuerzas. Me agarré a la tierra de Asturias con pies y manos. Estuve un año en el paro, con una carrera, un máster, un doctorado, cuatro idiomas y dispuesta a trabajar de lo que saliese… pero no salió nada. En unos estaba demasiado formada, en otros no daba, literalmente, la talla -hasta para dependienta de tienda de ropa de adolescentes me presenté-, así que decidí emigrar. El camino fuera de Europa no es sencillo: veo a mis padres por Skype, mi presencia empieza a borrarse de los recuerdos de mis amigas -“¿todavía vivías aquí cuando pasó eso?”- y suplico a las alturas que el señor de inmigración no se quede con mi barra de turrón de Suchard y mis latas de bonito en aceite cuando vuelvo, siempre antes de Reyes, a incorporarme a mis clases en una estupenda Universidad de la soleadísima costa estadounidense del Pacífico. Lo más triste es que soy feliz aquí, a pesar de que veo la tristeza inmensa en los ojos de mis padres.

En resumen, España invirtió en mí, directamente, casi diez millones de pesetas, además de la formación universitaria, y ahora lo está aprovechando otro país: un lugar donde me siento un miembro útil y productivo de la sociedad. El problema más grande es que mi caso no es único. De mis quince compañeros del doctorado, solo dos están trabajando en España, en condiciones lamentables, eso sí, en la Universidad. Solo en nosotros, solo en nuestro pequeño rinconcito de la sala de becarios con sus palomas anidadas en una ventana, el Estado español tiró a la basura 130.000.000. Ciento treinta millones de pesetas que estábamos deseando revertir a la sociedad en aquello para lo que nos habíamos formado, pero no nos resulta posible. Trabajamos un tiempo gratis, mucho tiempo sin contrato, muchas más horas que una jornada estándar, sin sanidad, sin derecho a baja maternal, sin derecho a paro y, sobre todo, sin derecho a quejarnos. Porque éramos unos privilegiados, la creme de la creme de la intelectualidad que iba a llevar a España a cotas nunca antes conocidas. Y eso último es lo único cierto. Somos la generación que va a llevar a España a cotas nunca antes conocidas de desesperación, de frustración, de angustia, de parturientas añosas, de abuelos que van a tener que aprender chino o inglés para preguntarle a sus nietos -por skype- de qué color es la bici que piden a los Reyes Magos en casa de los abuelitos y que les va a llegar por correo.

* Este lector ha pedido expresamente que no facilitemos su nombre.

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