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Archivo para la categoría ‘¿Qué estamos tramando?’

Charla ‘Las cifras no mienten, pero los mentirosos también usan cifras’

Miércoles, 29 de Marzo de 2017 Comments off
José María Marbán, durante la charla

José María Marbán, durante la charla

Charla  incluida en el VII ciclo ‘Increíble… pero falso’, iniciativa desarrollada gracias a la colaboración del Centro Buendía de la Universidad de Valladolid.

En ella, José María Marbán, doctor en Matemáticas y profesor titular en la Facultad de Educación y Trabajo Social de la Universidad de Valladolid, fue el encargado de impartir esta charla que pretendió “sentar a la mesa esas cifras que nos acompañan desde la más tierna infancia y darlas a conocer de cerca para reconocer su inocencia, injustamente ignorada cuando son manipuladas con oscuros intereses o, sencillamente, malinterpretadas”.

El ponente jugó con estas cifras como “lenguaje para comprender el mundo, como herramientas que nos abren la puerta a muchas y apasionantes obras, como lentes que nos hacen ver que la realidad a veces no es lo que parece ser, como parte de un sentido más y como puerta a la imaginación y a la ficción “ . Todo ello relacionado con anécdotas históricas, errores, intuición, modelos, falacias y paradojas.

Una interesante charla de la que os dejamos el audio listo para escuchar.

 

 

Charla ‘Ciencia y pseudociencias en los tribunales: crimen y castigo’

Miércoles, 22 de Marzo de 2017 Comments off

 

Luis Javier Capote Pérez durante la charla

Luis Javier Capote Pérez durante la charla

Ciencia y pseudociencias en los tribunales: crimen y castigo’ ha sido la tercera de las conferencias del ciclo. Una conferencia, de entrada libre hasta completar aforo, incluida en el VII ciclo ‘Increíble… pero falso’, iniciativa desarrollada gracias a la colaboración del Centro Buendía de la Universidad de Valladolid.

Luis Javier Capote Pérez, profesor de Derecho Civil de la Universidad de La Laguna, fue el encargado de impartir esta charla en la que se cuestionó sobre si los profesionales del campo jurídico “no son, o no deberían ser, meros autómatas que apliquen acríticamente las normas, sino cuestionarse su contenido y aplicación, teniendo como criterio orientador la búsqueda de la justicia y la equidad”. Según el ponente es necesario  tener en cuenta que “la elaboración de las leyes y su aplicación a través de los Tribunales está profundamente influida por el conocimiento y las creencias que legisladores y jueces tienen del mundo que les rodea”.

En esta línea, la conferencia pretendió, por un lado, hacer un repaso de la influencia que los descubrimientos científicos y las prácticas pseudocientíficas han tenido en la elaboración de las normas jurídicas y en su aplicación en los juzgados; y por otro, analizar casos controvertidos como los relacionados con el uso de productos ‘milagro’, la aplicación de pseudoterapias, la fobia antivacunas o la pretensión de adivinar el futuro.

Un interesante encuentro del que os dejamos el audio listo para escuchar

 

 

 

Charla ‘Amenazas del cielo’

Martes, 14 de Marzo de 2017 Comments off
Verónica Casanova durante la charla 'Amenazas del cielo

Verónica Casanova durante la charla ‘Amenazas del cielo

‘Amenazas del cielo’ fue la primera de las charlas del VII ciclo ‘Increíble.. pero falso’. Una iniciativa, desarrollada gracias a la colaboración del Centro Buendía de la Universidad de Valladolid, que intenta desmontar, siempre desde el punto de vista científico, falsas creencias que circulan entre la sociedad.

Verónica Casanova, del Grupo Universitario de Astronomía- Sociedad Astronómica Syrma, fue la encargada de abrir el ciclo.  

Según la ponente “la contemplación del cielo ha sido siempre un rasgo característico de todas las culturas”. Nuestros ancestros buscaron entre las estrellas las respuestas a muchas de las preguntas planteadas por la humanidad, lo que provocó que “los miedos se trasladaran a la bóveda celeste” y se creyera que “fenómenos como eclipses o alineaciones planetarias se consideraran, durante la mayor parte de la historia de la civilización, eventos que anunciaban catástrofes inminentes”.

¿Estamos realmente libres de las amenazas del cielo? ¿Cuáles son estos peligros y qué podemos hacer para prevenirlos?

Aunque la Ciencia haya logrado ya explicar estos acontecimientos con sólidas teorías, desvinculándolos de toda idea catastrofista, estas creencias han perdurado hasta nuestros días. Ante esto, la ponente explica que Internet  ofrece “información sobre estas posibles amenazas, pero lo que realmente abunda es la desinformación sobre las mismas que conduce a ideas equivocadas y erróneas”.

Una interesante charla de la que os dejamos el audio.

 

El islote de los voluntarios

Lunes, 5 de Diciembre de 2016 Comments off
9º voluntariado en el islote de 'El Palero'/ MCVA

9º voluntariado en el islote de ‘El Palero’/ MCVA

El pasado sábado 19 de noviembre, celebramos una nueva jornada de voluntariado en el islote de El Palero, y con ésta ya van nueve.

La mañana amaneció fría y con niebla, lo normal para estas fechas, pero esa circunstancia no evitó que todas las personas previamente apuntadas acudieran puntualmente a la cita, quizás porque intuían que el sol acabaría asomando para llenar de luz otoñal el interior del islote. Casi finalizando la jornada la niebla fue perdiendo fuerza y los rayos de sol, tímidamente, fueron haciéndose cada vez más fuertes. Los haces de luz entraban tamizados entre los árboles que, a pesar de lo avanzado del año, aun presentaban buena cobertura foliar. El ligero, pero paulatino, aumento de temperatura nos permitió despojar manos, cabeza y cuerpo de las prendas de abrigo. El contraste entre los tonos grises de la mañana y los cálidos dorados que iluminaban el interior de la olmeda, se hacía cada vez más evidente. Fue entonces, cuando las herramientas reposaban después del trabajo realizado, cuando paseamos por el islote disfrutando de las novedosas condiciones meteorológicas, entonces nos dimos cuenta del cambio que se había producido en el islote desde aquella lejana primera jornada de voluntariado.

9º voluntariado en el Islote de 'El Palero'/ José Miguel Barrantes Martín

9º voluntariado en el Islote de ‘El Palero’/ José Miguel Barrantes Martín

El espacio lucía libre de basuras, muchos de los pequeños árboles y arbustos que en sucesivas jornadas se han ido plantando mostraban un aspecto saludable. Los protectores derribados por el agua o los conejos volvieron a su lugar para cumplir la misión de cuidar de las delicadas cortezas. En las mejores zonas, donde la influencia del agua del río permite un mejor arraigo y crecimiento, se encontraban los ejemplares de mayor porte, algunos de ellos ya con más de 4 metros de altura. Las escaleras talladas en el suelo, maltratada y desgastadas por las crecidas, recuperaron su forma y función. En definitiva, nos encontrábamos en un espacio muy distinto al que descubrimos hace años, cuando realizábamos las primeras incursiones insulares.
Pero el cambio no se ha producido de forma espontánea, todo lo contrario. De no ser por el desinteresado trabajo de todas las personas que han colaborado a lo largo de todos estos años, seguramente el islote no se hubiera recuperado como lo ha hecho, ya que son muchas las agresiones que sufre cada año: conejos que devoran las cortezas más tiernas, basura que se acumula con cada avenida, destrozos producidos por actos vandálicos, plantas desarraigadas por el viento, los animales o las crecidas, son algunos de los problemas que afectan al islote.

Sin embargo, año tras año, los voluntarios y voluntarias, algunos de corta edad, acuden puntualmente a la cita con el islote y aportan grandes cantidades de ilusión para conseguir que el islote luzca como lo hizo la mañana del 19 de noviembre.
Sin duda, la ribera del Pisuerga, Valladolid y sus vecinos, cuentan con este espacio ribereño gracias a la importantísima labor de todos aquéllos que decidieron dedicar una parte de su tiempo a trabajar por su conservación y restauración. Por ello, no nos queda nada más que agradecer su esfuerzo, dedicación y voluntariedad, ya que son ellos los verdaderos artífices de la conservación y restauración de este pedacito de tierra emergida en el cauce del río Pisuerga.

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Charla ‘Alergia y sensibilización alimentaria, y el caso particular del gluten’

Lunes, 5 de Diciembre de 2016 Comments off

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Charla ‘Impactos de asteroides y el fin de los dinosaurios’

Lunes, 21 de Noviembre de 2016 Comments off
Josep María Trigo durante la charla 'Impactos de asteroides y el fin de los dinosaurios'

Josep María Trigo durante la charla ‘Impactos de asteroides y el fin de los dinosaurios’

El Auditorio del Museo de la Ciencia de Valladolid acogió el jueves 17 noviembre la charla ‘Impactos de asteroides y el fin de los dinosaurios’. Una conferencia incluida en el ciclo ‘Qué sabemos de…’ -organizado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Museo de la Ciencia- que corrió a cargo del doctor en Ciencias Físicas, Josep María Trigo Rodríguez.
Nuestra existencia está íntimamente ligada al planeta Tierra y se hace difícil pensar que algún fenómeno cósmico pueda alterar la biosfera poniendo en jaque a la humanidad. Sin embargo, según el ponente “somos una especie algo incauta pues nos basamos en buena medida en nuestra experiencia vital y en la historia escrita, ciertamente breve y sesgada”.

Afortunadamente, el estudio de asteroides y cometas arroja nueva luz sobre los peligros que acechan a la Tierra. Astrofísica, geología y paleontología se unen en un campo bastante desconocido que revela, sin lugar a dudas, que los impactos con asteroides han ejercido un importante papel en la evolución de la vida en la Tierra.

La paleontología aporta pistas relevantes: pruebas de grandes extinciones y de que especies como los dinosaurios, que en su época también dominaron el mundo, ya no están aquí.

En esta línea, las estadísticas indican que el mayor peligro a medio plazo al que se enfrenta la supervivencia de nuestra especie es el impacto con un asteroide o cometa.

Ante esto, Josep María Trigo Rodríguez señala que “no podemos permanecer impasibles”, por lo que están proponiendo a la Agencia Europea del Espacio (ESA), la Misión de Impacto en un Asteroide (AIM) que pretende probar en el asteroide binario 65803 Didymos “nuestra capacidad actual para desviar asteroides y paliar futuros encuentros potencialmente peligrosos con estos objetos”.

Una interesantísima charla de la que os dejamos el audio listo para escuchar.

 

 

Entrega de premios del concurso de relato breve ‘Heredarás la Tierra’

Martes, 24 de Mayo de 2016 Comments off
Foto de familia de la entrega de premios 'Heredarás la Tierra'

Foto de familia de la entrega de premios ‘Heredarás la Tierra’

El Museo de la Ciencia de Valladolid y el Norte de Castilla entregaron el viernes 20 de mayo los premios del VI concurso de relato breve ‘La Ciencia y tú’. Un certamen que ha alcanzado su sexta edición y que en esta ocasión propuso el tema ‘Heredarás la Tierra’.

El jurado, formado por ambas entidades organizadoras, ha tenido en cuenta la  originalidad de los trabajos, la adecuación al tema propuesto y la calidad en la redacción.  De esta forma, Basilio Ruiz Cobo, de Tenerife, ha ganado la categoría general con su relato ‘Te voy a regalar el viento en el alcornoque’; mientras que el brasileño Alejandro Cortés Flórez, de 14 años de edad, se ha alzado con el premio en la categoría infantil – juvenil, con ‘Un mensaje del futuro’.

En esta línea, la recepción de relatos procedentes de diferentes partes de España y el mundo demuestra la consolidación del certamen, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.

Además, teniendo en cuenta el talento demostrado en función de su edad, el jurado decidió brindar una mención extraordinaria, dentro de la categoría infantil – juvenil, a la vallisoletana Carmen Fernández García, estudiante de 7 años del colegio Elvira Lindo de Arroyo de la Encomienda.

Por último el premio del público, votado a través de la red social twitter, ha recaído en el también vallisoletano, Víctor Manuel del Pozo Gómez, con su relato ‘Un nuevo comienzo’.

Los encargados de repartir los premios, consistentes en carnés de amigos del Museo de la Ciencia, libros firmados e invitaciones a catas, fueron Javier Aganzo, director de El Norte de Castilla; Inés Rodríguez Hidalgo, directora del Museo de la Ciencia; y los escritores, Clara Grima Ruiz y David G. Jara.

A continuación, os dejamos los relatos ganadores.

 

TE VOY A REGALAR EL VIENTO EN EL ALCORNOQUE

CATEGORÍA GENERAL – BASILIO RUIZ COBO

Basilio Ruiz Cobo en su conexión vía skype

Basilio Ruiz Cobo en su conexión vía skype

Constancio entró despacio en la habitación de su nieta. ¿Puede haber algo más hermoso que una niña de dos años dormida con el sol en la cara?

Comenzó a susurrar para no despertarla. “Alicia, esta mañana tu mamá se fue tan rápido al trabajo que no pude decírselo: es maligno, y tiene metástasis, y me quedará un año o año y medio. Y me da mucha rabia porque no me da tiempo a enseñarte lo importante. Verás: Vas a heredar todo lo que tengo. Y ¿sabes? Soy inmensamente rico: Tengo el pecho tan lleno de felicidad que me va a estallar por las costuras de las costillas; y tengo la luminosa liviandad de tu abuela a los 20 años y las arrugas de reír que tenía antes de morir; y tengo las manadas de trompas grises y blancos colmillos; y el ruido silencioso de los cocodrilos sumergiéndose en la tarde del rio; y las gotas de rocío atrapadas en la transparencia de la tela de araña; y el humo de leña interrumpido por el campanilleo de ovejas al atardecer de los pueblos del norte de Castilla; y el brío en las crines de los potros salvajes; y el cariño en los ojos avergonzados de los amigos que vendrán a verme cuando vaya a morir.”

“Para que puedas heredar el mundo tienes que aprender a aprehenderlo. Tienes, Alicia, que aprender a querer saber y así, sólo así, aprenderás a saber querer. Tienes que aprender lo que son el ribosoma, el jacobiano y el floema; el solutrense, los piroclastos y el gluón; la serotonina, los cuásares y el hipotálamo. Tienes que aprender por qué nace una flor, entender el olor de la lluvia, el ulular de un búho, y por qué es necesaria la muerte para que brille la vida, delicada y breve, pujante y pertinaz… incluso con metástasis…”

– Ummm ¡Hola, Buelito! ¿Vamos a ir al paaque?

– Buenos días, Ali. Claro, claro, pero antes vamos a desayunar y luego vamos a ver un alcornoque muy viejo ¿sabes? y vamos a escondernos entre las ramas y te voy a regalar el viento…

 

UN MENSAJE DEL FUTURO

CATEGORÍA INFANTIL  JUVENIL – ALEJANDRO CORTÉS FLÓREZ

Vídeo mandado desde Brasil por Alejandro Cortés Flores

Vídeo mandado desde Brasil por Alejandro Cortés Flores

De aquella tarde, lo único que recuerdo es que estaba presentando mi proyecto que consistía en una máquina capaz de conducir la materia a la velocidad de la luz, sin desintegrarla. Cuando volví en mí, me encontraba en un lugar desértico, con un calor abrasador y tanta sed como nunca antes había tenido.

Aquello no podía ser un sueño; pues esta vez el reloj de arena que cronometraba mis expediciones oníricas, no estaba presente. Sólo sabía que necesitaba con urgencia beber agua. Como por arte de magia, apareció un navío en medio de la arena que dejaba a su paso inmensas olas doradas. El capitán, un hombre de cabellos color plata, me lanzó un rollo de papel que tenía la textura de las alas de las libélulas y una botella color cielo llena de agua.

Desatendiendo a mi sed, abrí el rollo y encontré la siguiente leyenda escrita con mi propia
letra: A través de los tiempos, heredarás la tierra; cultivarás en ella el fruto de tu consciencia. Sí cuidas de tu casa, del aire y de las aguas que son tu patrimonio, legarás a tu estirpe el mundo que forjaste; si depredas tu hábitat, el corazón del tiempo se enfermará de muerte y el suelo que heredaste será una pesadilla. Con cariño, tu yo futuro.

Cuando terminé de leer la última línea, me encontré aterrizando en medio de fuertes turbulencias. En un lapso de tiempo que me pareció eterno, el avión se posó sobre el suelo, al tiempo que una voz metálica anunciaba el arribo al aeropuerto de mi ciudad. Al descender, los pasajeros celebraban emocionados el milagro de haber sobrevivido a aquel vuelo en donde por un momento se perdió el control. Sin mucha claridad sobre lo ocurrido, caminé como un autómata y recuperé mi equipaje. Cuando llegué a mi casa mis padres me enseñaron el periódico del colegio en donde mi fotografía fue publicada alabando mi presentación en la Feria de Ciencia Ficción. Yo me limitaba a sonreír, pues no tenía ninguna historia verosímil para contarles.

Cuando me retiré a mi habitación, encontré en mi equipaje un papel con textura de alas de libélula y una botella color cielo que viajaron conmigo desde alguna parte. Ahora tenía una razón más para seguir creyendo que el presente que no es más que nuestro propio futuro visto desde otro ángulo de eso que llamamos tiempo.

HEREDARÁS LA TIERRA

MENCIÓN EXTRAORDINARIA – CARMEN FERNÁNDEZ GARCÍA

La escritora Clara Grima jutnoa la ganadora Carmen Fernández García

La escritora Clara Grima jutnoa la ganadora Carmen Fernández García

Había una vez un Reino en el que los habitantes eran muy derrochadores. Ese Reino estaba muy lejos y nadie lo conocía. Hace muchos años era un lugar precioso, con un medio ambiente muy cuidado, pero llegó un Señor llamado D. Gastón, que era muy derrochador y un día fue de picnic, estaba haciendo tonterías con el agua y gastó tanto agua que de repente cayó un caracol de la fuente y lo quiso como mascota.

Don Gastón decidió llevarle al bosque, y pensó que sería su casa, así que cortó un árbol centenario para hacerle una casa a su mascota, el caracol llamado “Lentín”. La madera que sobró la tiró a la basura que ni siquiera cabía. Así que para que cupiese mejor la cortó y repartió trozos de madera por todas las papeleras del pueblo y como tampoco cabían se fue a una ciudad y tiró todo lo demás al contenedor del vidrio.

Pero lo vio la minúscula Hada Natura, que por supuesto se lo dijo a Dña. Ambiente, quien rápidamente fue a casa de D. Gastón aunque era muy de noche. El Hada Natura y Dña. Ambiente se introdujeron en sus sueños y D. Gastón soñó que sus hijos heredarían la tierra… En ese mismo instante se despertó y decidió cuidar mucho el medio ambiente. Recuperó el árbol que tiró para hacer ventanas y puertas para los habitantes que lo necesitaban, y también casas para otros animales amigos de “Lentín”.

Los habitantes de ese Reino ya no tuvieron frío en sus casas y decidieron cuidar los árboles del bosque, el agua y toda la naturaleza porque se dieron cuenta que así el Reino sería más agradable para vivir y gracias a la Ciencia podrían reutilizar los recursos naturales que tenían.

 

UN NUEVO COMIENZO

PREMIO DEL PÚBLICO – VÍCTOR MANUEL DEL POZO GÓMEZ

La directora del Museo junto a Víctor Manuel del Pozo Gómez

La directora del Museo junto a Víctor Manuel del Pozo Gómez

El día en que todo cambió amaneció como cualquier otro. La negra nube de contaminación se cernía sobre Valladolid. Nada nuevo. Preparaba una infusión de rocas africanas con la poca agua desalinizada que me restaba, cuando alguien llamó a la puerta.
– ¡Tienes que venir! ¡Rápido! – Arturo parecía bastante excitado.
– ¿Qué sucede? – quise saber.
– Coge tu soporte vital y vámonos. Te lo explicaré por el camino. Pero no lo hizo.
Conducía su locomóvil en silencio por la avenida de Salamanca, alimentando ocasionalmente a la insaciable caldera. Probablemente iba pensando en lo tarde que la humanidad comprendió que los combustibles fósiles eran una amenaza. Un anciano cruzó la calle arrastrando un carrito con el indispensable oxígeno. Hacía años que nadie podía salir al exterior sin bombona. Me entretuve mirando a aquel hombre de unos treinta años de edad. En otros tiempos habría sido joven, sin embargo, en este entorno hostil su vida tocaba a su fin. Arturo también debió reparar en él porque me preguntó:
– ¿Qué mundo quieres dejar a tus hijos cuando mueras?
– Sabes perfectamente que no tengo hijos. – repuse.
– Supón que los tuvieras, ¿Qué clase de mundo te gustaría dejarles?
– Desde luego, no este mundo.
Recordé las historias de mi abuelo acerca de un cielo siempre azul, de cientos de pájaros capaces de oscurecer algo llamado sol, de árboles frondosos y verdes. Quisiera dejar a mis hijos un mundo así, pero sabía que era imposible pues mi abuelo había vivido en otra época, antes de que la última planta se secara, y de que el ultimo animal se extinguiera.
– ¡Ya hemos llegado! – exclamó triunfal Arturo. Señaló las ruinas del antiguo museo de la ciencia, destruido durante la guerra del petróleo y añadió – Es ahí.
Agarré mi pesada bombona y lo seguí por la montaña de escombros. En la parte más alta Arturo esperaba agachado junto a un pequeño montón de tierra arrastrada por el viento de la cuenca por donde antaño fluyera el rio Pisuerga. Me acerqué para ver lo que miraba.
– ¿Es…? – inquirí incrédulo, pues jamás había visto una. Él asintió. – Pensé que ya no existían, que se habían extinguido hace décadas… ¡Es preciosa!, no ¡es fabulosa!
– Es todo eso y más. – con suma ternura acarició con las yemas de sus dedos los pétalos rosados de la flor. – Es un nuevo comienzo.

Relatos finalistas categoría ‘Premio del público’

Jueves, 12 de Mayo de 2016 Comments off

# RELATO 1


 

SOCIEDAD CIENTÍFICA ESPACIAL PARA LA RECUPERACIÓN DEL PLANETA TIERRA.
PROYECTO: “RECREANDO EL PLANETA AZUL”
¡ENHORABUENA! Ha sido galardonado con el Primer Premio del CCLXVIII Concurso de Relato Breve “HEREDAMOS LA TIERRA”. Este premio le da la oportunidad de participar en la próxima estancia turística de tres meses en la Tierra, donde trabajan más de diez millones de científicos, los únicos humanos que pueblan la Tierra actualmente, con el objetivo de recrear el Planeta Azul que perdimos hace varios miles de años.

Esta aventura única le permitirá vivir experiencias que jamás olvidará, como por ejemplo:

  • Compartir tres meses de estancia en nuestro Planeta Azul con cien personas procedentes de doce galaxias diferentes. Algunas alejadas entre sí varios años luz.
  • Respirar al aire libre (sin necesidad de casco, escafandra o similar) y sentir en la piel desnuda el calor de una estrella del tipo espectral G2, llamada Sol.
  •  Visitar los bancos de genes de la flora y fauna del siglo XXI, creados por los científicos de esa época y que gracias a ellos estamos llevando a cabo este proyecto con éxito.
  • Beber agua directamente de un manantial: corriente de agua que mana del suelo o de entre las rocas de forma natural.
  • Comer verduras y frutas frescas procedentes de huertos naturales (crecidas en tierra)
  • NOVEDAD: ¡Ver hielo en el Polo Norte de la Tierra! Por fin nuestros científicos han logrado disminuir la temperatura de la Tierra 12ºC y regenerar la capa de ozono casi en su totalidad, lo que ha permitido crear y conservar hielo en el Polo.
  • RECUERDO: A la finalización de su estancia se le entregará una flor deshidratada.

DOCUMENTACIÓN ANEXA:

  • Anexo I: Plan de viaje desde el planeta Eniootat a la Tierra. Duración: 5 meses.
  • Anexo II: Exención de responsabilidades. Firmar con huella y enviar por correo-luz.
  • Anexo III: Pruebas y exámenes médicos y psicológicos a realizar.
  • Anexo IV: Documento para donaciones. Las estancias de turistas se realizan para poder costear los gastos del proyecto: “Recreando el Planeta Azul”. Cualquier cantidad será bien recibida y aprovechada por nuestros heroicos científicos. El dinero recibido irá destinado a los siguientes proyectos: Creación de oasis en desiertos y el retorno del rinoceronte de Java. Gracias por su colaboración.

 

RELATO #2


UN NUEVO COMIENZO

El día en que todo cambió amaneció como cualquier otro. La negra nube de contaminación se cernía sobre Valladolid. Nada nuevo. Preparaba una infusión de rocas africanas con la poca agua desalinizada que me restaba, cuando alguien llamó a la puerta.
– ¡Tienes que venir! ¡Rápido! – Arturo parecía bastante excitado.
– ¿Qué sucede? – quise saber.
– Coge tu soporte vital y vámonos. Te lo explicaré por el camino. Pero no lo hizo.
Conducía su locomóvil en silencio por la avenida de Salamanca, alimentando ocasionalmente a la insaciable caldera. Probablemente iba pensando en lo tarde que la humanidad comprendió que los combustibles fósiles eran una amenaza. Un anciano cruzó la calle arrastrando un carrito con el indispensable oxígeno. Hacía años que nadie podía salir al exterior sin bombona. Me entretuve mirando a aquel hombre de unos treinta años de edad. En otros tiempos habría sido joven, sin embargo, en este entorno hostil su vida tocaba a su fin. Arturo también debió reparar en él porque me preguntó:
– ¿Qué mundo quieres dejar a tus hijos cuando mueras?
– Sabes perfectamente que no tengo hijos. – repuse.
– Supón que los tuvieras, ¿Qué clase de mundo te gustaría dejarles?
– Desde luego, no este mundo.
Recordé las historias de mi abuelo acerca de un cielo siempre azul, de cientos de pájaros capaces de oscurecer algo llamado sol, de árboles frondosos y verdes. Quisiera dejar a mis hijos un mundo así, pero sabía que era imposible pues mi abuelo había vivido en otra época, antes de que la última planta se secara, y de que el ultimo animal se extinguiera.
– ¡Ya hemos llegado! – exclamó triunfal Arturo. Señaló las ruinas del antiguo museo de la ciencia, destruido durante la guerra del petróleo y añadió – Es ahí.
Agarré mi pesada bombona y lo seguí por la montaña de escombros. En la parte más alta Arturo esperaba agachado junto a un pequeño montón de tierra arrastrada por el viento de la cuenca por donde antaño fluyera el rio Pisuerga. Me acerqué para ver lo que miraba.
– ¿Es…? – inquirí incrédulo, pues jamás había visto una. Él asintió. – Pensé que ya no existían, que se habían extinguido hace décadas… ¡Es preciosa!, no ¡es fabulosa!
– Es todo eso y más. – con suma ternura acarició con las yemas de sus dedos los pétalos rosados de la flor. – Es un nuevo comienzo.

 

#RELATO 3


 

TE VOY A REGALAR EL VIENTO EN EL ALCORNOQUE

Constancio entró despacio en la habitación de su nieta. ¿Puede haber algo más hermoso que una niña de dos años dormida con el sol en la cara?

Comenzó a susurrar para no despertarla. “Alicia, esta mañana tu mamá se fue tan rápido al trabajo que no pude decírselo: es maligno, y tiene metástasis, y me quedará un año o año y medio. Y me da mucha rabia porque no me da tiempo a enseñarte lo importante. Verás: Vas a heredar todo lo que tengo. Y ¿sabes? Soy inmensamente rico: Tengo el pecho tan lleno de felicidad que me va a estallar por las costuras de las costillas; y tengo la luminosa liviandad de tu abuela a los 20 años y las arrugas de reír que tenía antes de morir; y tengo las manadas de trompas grises y blancos colmillos; y el ruido silencioso de los cocodrilos sumergiéndose en la tarde del rio; y las gotas de rocío atrapadas en la transparencia de la tela de araña; y el humo de leña interrumpido por el campanilleo de ovejas al atardecer de los pueblos del norte de Castilla; y el brío en las crines de los potros salvajes; y el cariño en los ojos avergonzados de los amigos que vendrán a verme cuando vaya a morir.”

“Para que puedas heredar el mundo tienes que aprender a aprehenderlo. Tienes, Alicia, que aprender a querer saber y así, sólo así, aprenderás a saber querer. Tienes que aprender lo que son el ribosoma, el jacobiano y el floema; el solutrense, los piroclastos y el gluón; la serotonina, los cuásares y el hipotálamo. Tienes que aprender por qué nace una flor, entender el olor de la lluvia, el ulular de un búho, y por qué es necesaria la muerte para que brille la vida, delicada y breve, pujante y pertinaz… incluso con metástasis…”

– Ummm ¡Hola, Buelito! ¿Vamos a ir al paaque?

– Buenos días, Ali. Claro, claro, pero antes vamos a desayunar y luego vamos a ver un alcornoque muy viejo ¿sabes? y vamos a escondernos entre las ramas y te voy a regalar el viento…

 

RELATO #4


 

BIENVENIDA A CASA
Desconozco el tiempo en que me encuentro. Ignoro la fecha terrestre en la que surco este universo. No me importa. Podría hacerlo y entonces solo tendría que preguntar a Control, la inteligencia artificial de mi nave y ella me lo calcularía sin dudar. Pero, ¿para qué? Estoy muerta. Ocurrió cuatro ciclos atrás.
Me desperté embobada con la imagen que Control reproducía a través de sus sensores ópticos. Y sonreí
como una chiquilla. El pecho empezó a sacudirse recordándome que tenía un corazón que latía. Después de tanto tiempo junto a Control es difícil olvidar que nos regimos por sistemas operativos diferentes. Mis ojos no podían apartarse de la sucesión de colores que mostraba: un sol brillante, que casi podía oír rugiendo en el vacío negro que surcábamos, palpitaba. Sí, palpitaba. Y yo sentí que me daba la bienvenida a una casa que nunca conocí, pero que aprendí a añorar en mis primeros años, allá, en mi colonia de origen. Me llevé las manos al pecho intentando sujetar su temblor y así, al compás de la respiración agitada y el estremecer de mis dedos, me sorprendí nombrando al hogar amado: Tierra.
Entre azules mansos se revelaban las zonas más oscuras de terreno donde creía ver bullir la vida que tanto ansiaba. La línea que delimitaba su curvatura me pareció soberbia. Dejé de respirar. Por un momento, solo contemplé y absorbí su densidad, su forma, su peso —5, 52 gramos por centímetro cúbico, 40055 Km, 5777 trillones de toneladas—, los números fríos que nos hacían memorizar allá en los cubículos de aprendizaje de las colonias, grabándolos a fuego en nuestras mentes infantiles porque algún día tendríamos la posibilidad de volver. Algún día. Mi día. Hoy. Imaginé poder contemplar el vaivén de los bloques de agua. ¡Agua! Los cambios de densidad provocando las corrientes. Casi podía visualizar a «sigma» oscilando; temperatura, presión, salinidad; un rayo de sol que penetra profundamente: el tercer decimal aumentando. Mis pulsaciones también. Control memorizó su número. No me importó. Por fin estaba allí. Y me levanté de un salto y giré hasta que las paredes de metal blanco se volvieron curvas, y un sonido extraño reverberó como si no estuviera yo sola en Control, sino todos los que había conocido y ya no existían. Me estaba riendo. ¡Sí, me reí! Porque lo había conseguido y ahora sentía que no todo había sido en vano. Me senté en el sillón esperando las noticias que me diera Control.
—Iniciando chequeo de superficie.
«¿Por qué? No es necesario», pensé, «Todo está bien, seguro» Pero… No podía pensar en esa posibilidad. Y entonces, el significado de las cifras me aplastó contra el respaldo y me mantuvo allí durante… ¿Cuánto tiempo? ¿Importa? No. Me aplastó como el desecho que era y me recordó que estaba sola. Sola y muerta, aunque mi corazón siguiera latiendo.
—Niveles de radiación superiores a 200 rems. Todo rastro de vida tal y como está registrada en mi base es inexistente.

 

RELATO #5


 

LA SEMILLA ORIGINAL

Paró el motor. Su fluido discurso hasta ese momento se detuvo. Los ojos se le perdieron en un horizonte que adivinaba ya no percibía con nitidez, ni con sus gafas recién graduadas. Mientras el apreciaba el vals en que danzaban las miles de bailarinas, ataviadas con faldas de pétalos de ciruelo, y se dejaba llevar por la música procedente del discurrir del río, los trinos lejanos, intuía que su abuelo estaba perdido en recuerdos.
Aseguraba que la ciudad le había devorado el alma. A su mujer en cambio la había dotado de un nuevo brillo en la mirada. Socialmente más activa se repartía el tiempo entre bolillos y partidas de cartas, con las que desde hacía diez años eran sus amigas.
Él se sentía huérfano. Un árbol arrancado de su sustrato original y metido dentro de una jardinera con vistas a aceras grises, donde se le apodaría bonsái y se le privaría de verdadera libertad. Su mirada se apagaba cada año en que sus manos se suavizaban de callosidades, por no trabajar la que había sido su modo de vida y compañera.
Le ayudó a bajar y caminaron por un acceso a las fincas desatendido de la mano del hombre y dejado al libre albedrío de las lluvias y las semillas voladoras. Con acierto le había solicitado que le llevara en una tarde que intuía propicia en lo climatológico y lo visual. Los frutales rebosaban de blanco y rosa, los troncos negros y brillantes debido a las recientes lluvias contrastaban con un manto de verde recién nacido.
Bruno se había decantado por una ingeniería técnica agrícola. Sorprendió a su padre, que renegaba de sus orígenes rurales. Satisfizo a su abuelo, pues sentía que una pequeña semilla, de las que había diseminado a modo de genoma, había germinado en un descendiente. Hastiado de buscar lo que verdaderamente le llenara, a nivel profesional y personal, solicitó a su abuelo que le arrendara las tierras que nadie labraba hacía años, ni deseaba adquirir. Le habló de agricultura ecológica, de volver a las semillas ancestrales, de alejarse de la maquinaria moderna y se acercarse a las raíces de la agricultura. A su abuelo le hizo gracia. Había dedicado años al estudio cuando hablar con la tierra parecía su deseo. Para esa labor no hacían falta libros, solo respeto mutuo y aprender a ver con algo más que los ojos. Sin más descendientes interesados decidió donarle en vida lo que a él tantísimo había regalado.
-La tierra no debe comprarse o venderse, pues no es nuestra. Fue el vientre fértil del que nacieron cientos de siembras. Vuelve a llenarla de frutos y hazla tu compañera.

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Charla ‘Me duele el corazón. El infarto agudo de miocardio en el siglo XXI’

Miércoles, 2 de Diciembre de 2015 Comments off
 José Alberto San Román Calvar, cardiólogo y director de Instituto de Ciencias del Corazón (ICICOR).

José Alberto San Román Calvar, cardiólogo y director de Instituto de Ciencias del Corazón (ICICOR).

‘Me duele el corazón. El infarto agudo de miocardio en el siglo XXI’ fue la segunda de las charlas del I ciclo a tu salud’. Un proyecto que ha contado con la colaboración del Parque Científico de la Universidad de Valladolid y la Fundación General Universidad de Valladolid (FUNGE).

En este encuentro,  el cardiólogo y director de Instituto de Ciencias del Corazón (ICICOR), José Alberto San Román Calvar, explicó que a pesar de que cada vez se actúa de forma más efectiva ante los infartos, sigue habiendo un porcentaje importante de pacientes en los que el corazón queda muy dañado. Ante esta situación, hay varias alternativas en el tratamiento, entre en las que en última instancia se encuentra el trasplante cardiaco.

Además, durante el encuentro, José Alberto San Román Calvar explicó que actualmente se está investigando en el tratamiento con células madre para estos pacientes.

 

Una interesantísima charla de la que os dejamos el podcast.

 

 

Relatos ganadores del V Concurso de relato breve “La Ciencia y tú”

Lunes, 20 de Abril de 2015 Comments off

El Museo de la Ciencia de Valladolid y El Norte de Castilla entregaron el viernes 17 de abril los premios del V concurso de relato breve “la Ciencia y tú”. Un certamen que en esta ocasión tuvo como tema principal la luz, enmarcándose así en el Año Internacional de la Luz y de las Tecnologías basadas en la Luz.

La directora del Museo, Inés Rodríguez Hidalgo,  que resaltó el incremento de la participación y la calidad de los relatos presentados, fue la encargada de presentar el acto; mientras que Javier Escribano, director de la unidad de negocios digitales de El Norte de Castilla; Miguel Ángel Delgado, autor del libro “Tesla y la conspiración de la luz”; José Ramón Alonso, autor de “Neurozapping” y “Dispara tu primero y otras historias de la neurociencia”; y Carlos Aganzo, director de El Norte de Castilla leyeron los relatos e hicieron entrega de los premios.

De esta forma, Esther San Juan Vigo fue la ganadora de la categoría infantil y juvenil, con su relato “No sin mis electrones”; Aleta Duque García, se hizo con el premio del público gracias a “Luces del norte”, y dos relatos fueron premiados ex aequo en la categoría general: “Sueños eléctricos”, de Mariano Gómez García, y “Años Luz”, de Basilio Ruiz Cobo.

Todos los premiados asistieron al acto, a excepción de Basilio Ruiz Cobo, con quien se conectó a través de Skype.

Tras la entrega de premios, que congregó a cerca de 300 personas, tuvo lugar el espectáculo “Matemáticas + Química = ¡magia! La magia de la Tabla Periódica”, un evento organizado por el Aula de Cultura de El Norte de Castilla.

PREMIO CATEGORÍA INFANTIL JUVENIL  – ESTHER SAN JUAN VIGO

Hoy mi madre nos ha levantado gritando “¡Llegamos tarde, no ha sonado el despertador! Se ha ido la luz”
Así que como  no hay electricidad no funciona el microondas; y nos toca desayunar galletas y un vasito de agua. Salimos de casa y tenemos que bajar andando  seis pisos hasta el garaje para coger el coche. Cuando llegamos a la puerta, nos damos cuenta de que no se abre “¡evidente, no hay luz!”. Desandamos el camino y subimos hasta la planta baja .Ya en la calle empezamos a andar, sabiendo lo tarde  que llegamos. En el camino al colegio, vemos a la profesora. Seguro que es ella. ¡Ja Ja! También llega tarde. Los semáforos no funcionan, tenemos que ir sorteando los coches y cruzar las calles corriendo.
Llegamos al colegio y… ¡no hay pizarras electrónicas!”. Tenemos que usar unas cosas blancas alargadas que sueltan mucho polvo y escribir sobre una pizarra muy antigua, que antes estaba de adorno.
Cuando acaban las clases nos dirigimos al comedor, la cocinera nos tiene una sorpresa. No funciona la cocina y tenemos que comer bocadillos; nos guste o no (siendo sincera es mejor que el repollo que nos ponen algunos días).
Los minutos pasan muy despacio. Y por fin llega la hora de ir a casa y de ponerme a hacer los deberes. Nos han mandado buscar el significado de algunas palabras. ¡Sin ordenador!  ¡Con el diccionario! Páginas adelante, páginas atrás. Está resultando algo difícil.   Mientras oigo gritar a mi hermano ¡no funciona la videoconsola!”
Cenamos a “lo romántico”, con muchas velas y bocatas de nuevo. Y rapidito que no hay muchas velas. Así que prontito a la cama, cosa que agradezco porque el día ha sido muy largo.
Empiezo a relajarme en la cama y comienza a sonar “pi, pi, piiiiiiii”. Me despierto. Es el despertador. Todo había sido un sueño. O más bien, una pesadilla. ¡Gracias  Franklin! ¡Gracias Volta! ¡Gracias por hacerme la vida más fácil!

“No sin mis electrones”

Hoy mi madre nos ha levantado gritando “¡Llegamos tarde, no ha sonado el despertador! Se ha ido la luz”

Así que como  no hay electricidad no funciona el microondas; y nos toca desayunar galletas y un vasito de agua. Salimos de casa y tenemos que bajar andando  seis pisos hasta el garaje para coger el coche. Cuando llegamos a la puerta, nos damos cuenta de que no se abre “¡evidente, no hay luz!”. Desandamos el camino y subimos hasta la planta baja .Ya en la calle empezamos a andar, sabiendo lo tarde  que llegamos. En el camino al colegio, vemos a la profesora. Seguro que es ella. ¡Ja Ja! También llega tarde. Los semáforos no funcionan, tenemos que ir sorteando los coches y cruzar las calles corriendo.

Llegamos al colegio y… ¡no hay pizarras electrónicas!”. Tenemos que usar unas cosas blancas alargadas que sueltan mucho polvo y escribir sobre una pizarra muy antigua, que antes estaba de adorno.

Cuando acaban las clases nos dirigimos al comedor, la cocinera nos tiene una sorpresa. No funciona la cocina y tenemos que comer bocadillos; nos guste o no (siendo sincera es mejor que el repollo que nos ponen algunos días).

Los minutos pasan muy despacio. Y por fin llega la hora de ir a casa y de ponerme a hacer los deberes. Nos han mandado buscar el significado de algunas palabras. ¡Sin ordenador!  ¡Con el diccionario! Páginas adelante, páginas atrás. Está resultando algo difícil.   Mientras oigo gritar a mi hermano ¡no funciona la videoconsola!”

Cenamos a “lo romántico”, con muchas velas y bocatas de nuevo. Y rapidito que no hay muchas velas. Así que prontito a la cama, cosa que agradezco porque el día ha sido muy largo.

Empiezo a relajarme en la cama y comienza a sonar “pi, pi, piiiiiiii”. Me despierto. Es el despertador. Todo había sido un sueño. O más bien, una pesadilla. ¡Gracias  Franklin! ¡Gracias Volta! ¡Gracias por hacerme la vida más fácil!


PREMIO CATEGORÍA GENERAL  – BASILIO RUIZ COBO

“Años luz”

Hacía frío. Aurora se acercó al interruptor con el piloto rojo. Justo antes de pulsarlo le invadió el recuerdo de la noche en que oyó por primera vez la expresión “años luz”.

Tendría seis o siete años. Su padre estaba enseñándole un libro con dibujos de constelaciones y pronunciando nombres que sonaban a héroes y gigantes, a joyas y princesas: Orión, Betelgeuse, Rigel, Bellatrix…

-Y ésta es Sirio, una estrella blanca, la más brillante del cielo. Está a diez años luz.

Al oír esas dos palabras, años luz, le invadió un sentimiento azul, fresco y veloz. Como lo que sentía el primer día de las vacaciones del verano, al tirarse de cabeza a la poza del río. A Aurora, muchas veces, se le cruzaban los sentidos, sobre todo cuando algo le producía placer: el olor del café recién hecho era para ella de color azul cobalto; el pan tostado le sabía a oro viejo; las manos ásperas de su padre cuando la llevaba al colegio eran, claramente, del color y el aroma del tabaco.

Esa noche, cuando calculó que todos estarían dormidos, salió al balcón, con las palabras años luz resonando en su mente, y trepando por el alfeizar de la ventana, llegó al tejadillo. La noche estaba fría. Se tumbó sobre las tejas y buscó un poco. Y allí estaba Orión, con sus estrellas con nombres de héroes, gigantes, joyas y princesas. Y un poco más abajo, como un fogonazo de luz con sabor nata, Sirio, con sus años luz frescos, azules y veloces. Se quedó dormida. Cuando se despertó estaba aterida, encogida sobre las tejas. La mañana siguiente la pasó en cama. Con fiebre.

Aurora pulsó el interruptor con el piloto rojo. Con un ligero crujido la compuerta de la cúpula del telescopio empezó a abrirse. Y al poco se le llenaron los ojos de luz de estrellas con olor a café y sabor a pan tostado, de luz con la aspereza de tabaco de las manos de su padre llevándola al colegio, con el azul fresco y veloz de la zambullida en el río. Con la felicidad que te inunda el pecho cuando los sueños llenos de años luz empiezan a cumplirse.


PREMIO CATEGORÍA GENERAL – MARIANO GÓMEZ GARCÍA

“Sueños eléctricos”

Amanece lentamente en la gran urbe. El sol asoma su ígneo rostro, poco a poco al principio, casi diríase que con algo de temor, con reservas. Acaba de doblegar a la noche, que ya huye despavorida, y aún no cree a pies juntillas en su victoria.

En el séptimo piso de un gran edificio, duerme tranquilamente un hombre. Su sueño se ve alterado, de repente, por la llamada de su despertador. Mientras se agita, pensando incluso en no levantarse, empieza  a escuchar las noticias del día por la radio, que se ha puesto en marcha automáticamente desde el propio reloj. Decidido ya a saltar de la cama, se dirige al cuarto de baño, contemplando la ciudad a sus pies, que se despereza como un gato inmenso. Miles de ventanas iluminadas atestiguan que los hombres se incorporan, un día más, a sus tareas.

Su cuarto de baño está iluminado por suaves halógenos, que invitan al recreo y al cuidado del cuerpo, al tiempo que la vista reposa sobre los tonos blancos y acerados de la estancia. Se oye una música suave, y sobre el gran espejo que preside la habitación, se ilumina una pantalla de ordenador, incorporada al mueble, que comienza a informar a nuestro hombre sobre los avatares del mercado bursátil y sobre su correo pendiente. Ya afeitado, se mete en la ducha de hidromasaje, que ha memorizado hace mucho tiempo las dimensiones de su cuerpo, facilitando que los múltiples chorros de agua impacten con la presión adecuada en los puntos necesarios.

Hay un delicioso aroma a café en la vivienda, y el murmullo de la ciudad, el abigarrado son de tantos seres humanos, de tantas historias de vida y de muerte entremezcladas, lucha por vencer al aislamiento del edificio para así penetrar en su fría calma interior, sin conseguirlo. La cafetera automática, programada la noche anterior, ya está en silencio, y el hombre comienza a ojear las noticias de la prensa escrita en la enorme televisión del salón comedor, conectada a internet. Habrá que abrigarse, parece; el viento del norte ataca de nuevo; será cuestión de elevar ligeramente la temperatura de la calefacción…

…un trueno rasga el aire cruel de la mañana, y la lluvia castiga, inmisericorde, las colinas cercanas. Ruge el tigre de colmillos de sable en la lejanía, y el hombre despierta aterrado, empapado de sudor, preso todavía en su reciente sueño. Mira sus manos en busca de todas aquellas imágenes que contemplaba hace escasos minutos; observa a sus congéneres y abre la boca para dirigirles la balbuceante palabra… y se echa a llorar desesperadamente ante el recuerdo imposible del futuro paraíso perdido.


PREMIO DEL PÚBLICO – ALETA DUQUE GARCÍA

“Las Luces del norte”

El Noticiario (9 febrero 2018): La inauguración de los XXIII Juegos Olímpicos de Invierno que tuvo lugar ayer en Pyeongchang (Corea del Sur) sorprendió a todo el mundo con su número final. Confirmando los rumores más insistentes, en torno a las 21:30 (hora local), la ceremonia se detuvo y la bóveda celeste se vio inundada por las inmensas ondas vibrantes de una aurora polar… [Continúa en página 8]

Finanzas al día (3 marzo 2018): Tras años de intenso desarrollo, trabajando en estricto secreto, Auroralis Inc. ha presentado oficialmente esta mañana Aurora Lux, un producto capaz de crear auroras polares en cualquier lugar del mundo y momento del día. “Gracias a su patentado sistema de alta energía, las auroras generadas por Aurora Lux presentan una gran estabilidad y la más alta definición”, declaró el presidente de la compañía. “Es un producto pensado para dar un toque único a grandes eventos y festejos. Además, no produce ningún tipo de contaminación acústica o emisiones de partículas, como ocurre en el caso de los convencionales fuegos artificiales”.

Extracto publicitario (15 noviembre 2019): ¿Quiere disfrutar de uno de los espectáculos más bellos de la Tierra sin moverse de casa? La tecnología avanzada de Aurora Lux Doméstica, le asegura que en breves momentos usted podrá conseguir una pequeña aurora sobre su jardín, que se mantendrá durante 30 minutos garantizados para el disfrute de usted y sus invitados. Dele un toque exclusivo a sus celebraciones y deje que Aurora Lux Doméstica ilumine sus momentos más especiales.

Viajeros (26 febrero 2025): A la vista del numeroso grupo de turistas que nos hemos congregado esta noche bajo el cielo de las Islas Svalbard, parece que las viejas Luces del Norte no han perdido su encanto. Hablamos con Ingrid Grundlist, nuestra guía, y le preguntamos su opinión sobre la competencia que suponen las recientes recreaciones artificiales. “En los primeros años sí que notamos una disminución de la demanda; sin embargo, en mi opinión, es sólo una moda pasajera. Aparte de los posibles efectos medioambientales que ahora se están investigando, no es algo comparable con la grandeza de una auténtica aurora. Quiero decir, al final, cuando observamos una aurora boreal, lo que vemos es la energía resultante de la colisión entre partículas arrastradas desde el Sol y las de nuestra atmósfera, contemplamos una manifestación del universo. Y eso no se puede sustituir por un espectáculo de luces, ¿no crees?”.

Premiados, organizadores y patrocinadores del evento

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