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Archivo para la categoría ‘¿Qué estamos tramando?’

Relatos ganadores del V Concurso de relato breve “La Ciencia y tú”

Lunes, 20 de abril de 2015 Comments off

El Museo de la Ciencia de Valladolid y El Norte de Castilla entregaron el viernes 17 de abril los premios del V concurso de relato breve “la Ciencia y tú”. Un certamen que en esta ocasión tuvo como tema principal la luz, enmarcándose así en el Año Internacional de la Luz y de las Tecnologías basadas en la Luz.

La directora del Museo, Inés Rodríguez Hidalgo,  que resaltó el incremento de la participación y la calidad de los relatos presentados, fue la encargada de presentar el acto; mientras que Javier Escribano, director de la unidad de negocios digitales de El Norte de Castilla; Miguel Ángel Delgado, autor del libro “Tesla y la conspiración de la luz”; José Ramón Alonso, autor de “Neurozapping” y “Dispara tu primero y otras historias de la neurociencia”; y Carlos Aganzo, director de El Norte de Castilla leyeron los relatos e hicieron entrega de los premios.

De esta forma, Esther San Juan Vigo fue la ganadora de la categoría infantil y juvenil, con su relato “No sin mis electrones”; Aleta Duque García, se hizo con el premio del público gracias a “Luces del norte”, y dos relatos fueron premiados ex aequo en la categoría general: “Sueños eléctricos”, de Mariano Gómez García, y “Años Luz”, de Basilio Ruiz Cobo.

Todos los premiados asistieron al acto, a excepción de Basilio Ruiz Cobo, con quien se conectó a través de Skype.

Tras la entrega de premios, que congregó a cerca de 300 personas, tuvo lugar el espectáculo “Matemáticas + Química = ¡magia! La magia de la Tabla Periódica”, un evento organizado por el Aula de Cultura de El Norte de Castilla.

PREMIO CATEGORÍA INFANTIL JUVENIL  – ESTHER SAN JUAN VIGO

Hoy mi madre nos ha levantado gritando “¡Llegamos tarde, no ha sonado el despertador! Se ha ido la luz”
Así que como  no hay electricidad no funciona el microondas; y nos toca desayunar galletas y un vasito de agua. Salimos de casa y tenemos que bajar andando  seis pisos hasta el garaje para coger el coche. Cuando llegamos a la puerta, nos damos cuenta de que no se abre “¡evidente, no hay luz!”. Desandamos el camino y subimos hasta la planta baja .Ya en la calle empezamos a andar, sabiendo lo tarde  que llegamos. En el camino al colegio, vemos a la profesora. Seguro que es ella. ¡Ja Ja! También llega tarde. Los semáforos no funcionan, tenemos que ir sorteando los coches y cruzar las calles corriendo.
Llegamos al colegio y… ¡no hay pizarras electrónicas!”. Tenemos que usar unas cosas blancas alargadas que sueltan mucho polvo y escribir sobre una pizarra muy antigua, que antes estaba de adorno.
Cuando acaban las clases nos dirigimos al comedor, la cocinera nos tiene una sorpresa. No funciona la cocina y tenemos que comer bocadillos; nos guste o no (siendo sincera es mejor que el repollo que nos ponen algunos días).
Los minutos pasan muy despacio. Y por fin llega la hora de ir a casa y de ponerme a hacer los deberes. Nos han mandado buscar el significado de algunas palabras. ¡Sin ordenador!  ¡Con el diccionario! Páginas adelante, páginas atrás. Está resultando algo difícil.   Mientras oigo gritar a mi hermano ¡no funciona la videoconsola!”
Cenamos a “lo romántico”, con muchas velas y bocatas de nuevo. Y rapidito que no hay muchas velas. Así que prontito a la cama, cosa que agradezco porque el día ha sido muy largo.
Empiezo a relajarme en la cama y comienza a sonar “pi, pi, piiiiiiii”. Me despierto. Es el despertador. Todo había sido un sueño. O más bien, una pesadilla. ¡Gracias  Franklin! ¡Gracias Volta! ¡Gracias por hacerme la vida más fácil!

“No sin mis electrones”

Hoy mi madre nos ha levantado gritando “¡Llegamos tarde, no ha sonado el despertador! Se ha ido la luz”

Así que como  no hay electricidad no funciona el microondas; y nos toca desayunar galletas y un vasito de agua. Salimos de casa y tenemos que bajar andando  seis pisos hasta el garaje para coger el coche. Cuando llegamos a la puerta, nos damos cuenta de que no se abre “¡evidente, no hay luz!”. Desandamos el camino y subimos hasta la planta baja .Ya en la calle empezamos a andar, sabiendo lo tarde  que llegamos. En el camino al colegio, vemos a la profesora. Seguro que es ella. ¡Ja Ja! También llega tarde. Los semáforos no funcionan, tenemos que ir sorteando los coches y cruzar las calles corriendo.

Llegamos al colegio y… ¡no hay pizarras electrónicas!”. Tenemos que usar unas cosas blancas alargadas que sueltan mucho polvo y escribir sobre una pizarra muy antigua, que antes estaba de adorno.

Cuando acaban las clases nos dirigimos al comedor, la cocinera nos tiene una sorpresa. No funciona la cocina y tenemos que comer bocadillos; nos guste o no (siendo sincera es mejor que el repollo que nos ponen algunos días).

Los minutos pasan muy despacio. Y por fin llega la hora de ir a casa y de ponerme a hacer los deberes. Nos han mandado buscar el significado de algunas palabras. ¡Sin ordenador!  ¡Con el diccionario! Páginas adelante, páginas atrás. Está resultando algo difícil.   Mientras oigo gritar a mi hermano ¡no funciona la videoconsola!”

Cenamos a “lo romántico”, con muchas velas y bocatas de nuevo. Y rapidito que no hay muchas velas. Así que prontito a la cama, cosa que agradezco porque el día ha sido muy largo.

Empiezo a relajarme en la cama y comienza a sonar “pi, pi, piiiiiiii”. Me despierto. Es el despertador. Todo había sido un sueño. O más bien, una pesadilla. ¡Gracias  Franklin! ¡Gracias Volta! ¡Gracias por hacerme la vida más fácil!


PREMIO CATEGORÍA GENERAL  – BASILIO RUIZ COBO

“Años luz”

Hacía frío. Aurora se acercó al interruptor con el piloto rojo. Justo antes de pulsarlo le invadió el recuerdo de la noche en que oyó por primera vez la expresión “años luz”.

Tendría seis o siete años. Su padre estaba enseñándole un libro con dibujos de constelaciones y pronunciando nombres que sonaban a héroes y gigantes, a joyas y princesas: Orión, Betelgeuse, Rigel, Bellatrix…

-Y ésta es Sirio, una estrella blanca, la más brillante del cielo. Está a diez años luz.

Al oír esas dos palabras, años luz, le invadió un sentimiento azul, fresco y veloz. Como lo que sentía el primer día de las vacaciones del verano, al tirarse de cabeza a la poza del río. A Aurora, muchas veces, se le cruzaban los sentidos, sobre todo cuando algo le producía placer: el olor del café recién hecho era para ella de color azul cobalto; el pan tostado le sabía a oro viejo; las manos ásperas de su padre cuando la llevaba al colegio eran, claramente, del color y el aroma del tabaco.

Esa noche, cuando calculó que todos estarían dormidos, salió al balcón, con las palabras años luz resonando en su mente, y trepando por el alfeizar de la ventana, llegó al tejadillo. La noche estaba fría. Se tumbó sobre las tejas y buscó un poco. Y allí estaba Orión, con sus estrellas con nombres de héroes, gigantes, joyas y princesas. Y un poco más abajo, como un fogonazo de luz con sabor nata, Sirio, con sus años luz frescos, azules y veloces. Se quedó dormida. Cuando se despertó estaba aterida, encogida sobre las tejas. La mañana siguiente la pasó en cama. Con fiebre.

Aurora pulsó el interruptor con el piloto rojo. Con un ligero crujido la compuerta de la cúpula del telescopio empezó a abrirse. Y al poco se le llenaron los ojos de luz de estrellas con olor a café y sabor a pan tostado, de luz con la aspereza de tabaco de las manos de su padre llevándola al colegio, con el azul fresco y veloz de la zambullida en el río. Con la felicidad que te inunda el pecho cuando los sueños llenos de años luz empiezan a cumplirse.


PREMIO CATEGORÍA GENERAL – MARIANO GÓMEZ GARCÍA

“Sueños eléctricos”

Amanece lentamente en la gran urbe. El sol asoma su ígneo rostro, poco a poco al principio, casi diríase que con algo de temor, con reservas. Acaba de doblegar a la noche, que ya huye despavorida, y aún no cree a pies juntillas en su victoria.

En el séptimo piso de un gran edificio, duerme tranquilamente un hombre. Su sueño se ve alterado, de repente, por la llamada de su despertador. Mientras se agita, pensando incluso en no levantarse, empieza  a escuchar las noticias del día por la radio, que se ha puesto en marcha automáticamente desde el propio reloj. Decidido ya a saltar de la cama, se dirige al cuarto de baño, contemplando la ciudad a sus pies, que se despereza como un gato inmenso. Miles de ventanas iluminadas atestiguan que los hombres se incorporan, un día más, a sus tareas.

Su cuarto de baño está iluminado por suaves halógenos, que invitan al recreo y al cuidado del cuerpo, al tiempo que la vista reposa sobre los tonos blancos y acerados de la estancia. Se oye una música suave, y sobre el gran espejo que preside la habitación, se ilumina una pantalla de ordenador, incorporada al mueble, que comienza a informar a nuestro hombre sobre los avatares del mercado bursátil y sobre su correo pendiente. Ya afeitado, se mete en la ducha de hidromasaje, que ha memorizado hace mucho tiempo las dimensiones de su cuerpo, facilitando que los múltiples chorros de agua impacten con la presión adecuada en los puntos necesarios.

Hay un delicioso aroma a café en la vivienda, y el murmullo de la ciudad, el abigarrado son de tantos seres humanos, de tantas historias de vida y de muerte entremezcladas, lucha por vencer al aislamiento del edificio para así penetrar en su fría calma interior, sin conseguirlo. La cafetera automática, programada la noche anterior, ya está en silencio, y el hombre comienza a ojear las noticias de la prensa escrita en la enorme televisión del salón comedor, conectada a internet. Habrá que abrigarse, parece; el viento del norte ataca de nuevo; será cuestión de elevar ligeramente la temperatura de la calefacción…

…un trueno rasga el aire cruel de la mañana, y la lluvia castiga, inmisericorde, las colinas cercanas. Ruge el tigre de colmillos de sable en la lejanía, y el hombre despierta aterrado, empapado de sudor, preso todavía en su reciente sueño. Mira sus manos en busca de todas aquellas imágenes que contemplaba hace escasos minutos; observa a sus congéneres y abre la boca para dirigirles la balbuceante palabra… y se echa a llorar desesperadamente ante el recuerdo imposible del futuro paraíso perdido.


PREMIO DEL PÚBLICO – ALETA DUQUE GARCÍA

“Las Luces del norte”

El Noticiario (9 febrero 2018): La inauguración de los XXIII Juegos Olímpicos de Invierno que tuvo lugar ayer en Pyeongchang (Corea del Sur) sorprendió a todo el mundo con su número final. Confirmando los rumores más insistentes, en torno a las 21:30 (hora local), la ceremonia se detuvo y la bóveda celeste se vio inundada por las inmensas ondas vibrantes de una aurora polar… [Continúa en página 8]

Finanzas al día (3 marzo 2018): Tras años de intenso desarrollo, trabajando en estricto secreto, Auroralis Inc. ha presentado oficialmente esta mañana Aurora Lux, un producto capaz de crear auroras polares en cualquier lugar del mundo y momento del día. “Gracias a su patentado sistema de alta energía, las auroras generadas por Aurora Lux presentan una gran estabilidad y la más alta definición”, declaró el presidente de la compañía. “Es un producto pensado para dar un toque único a grandes eventos y festejos. Además, no produce ningún tipo de contaminación acústica o emisiones de partículas, como ocurre en el caso de los convencionales fuegos artificiales”.

Extracto publicitario (15 noviembre 2019): ¿Quiere disfrutar de uno de los espectáculos más bellos de la Tierra sin moverse de casa? La tecnología avanzada de Aurora Lux Doméstica, le asegura que en breves momentos usted podrá conseguir una pequeña aurora sobre su jardín, que se mantendrá durante 30 minutos garantizados para el disfrute de usted y sus invitados. Dele un toque exclusivo a sus celebraciones y deje que Aurora Lux Doméstica ilumine sus momentos más especiales.

Viajeros (26 febrero 2025): A la vista del numeroso grupo de turistas que nos hemos congregado esta noche bajo el cielo de las Islas Svalbard, parece que las viejas Luces del Norte no han perdido su encanto. Hablamos con Ingrid Grundlist, nuestra guía, y le preguntamos su opinión sobre la competencia que suponen las recientes recreaciones artificiales. “En los primeros años sí que notamos una disminución de la demanda; sin embargo, en mi opinión, es sólo una moda pasajera. Aparte de los posibles efectos medioambientales que ahora se están investigando, no es algo comparable con la grandeza de una auténtica aurora. Quiero decir, al final, cuando observamos una aurora boreal, lo que vemos es la energía resultante de la colisión entre partículas arrastradas desde el Sol y las de nuestra atmósfera, contemplamos una manifestación del universo. Y eso no se puede sustituir por un espectáculo de luces, ¿no crees?”.

Premiados, organizadores y patrocinadores del evento

Premiados, organizadores y patrocinadores del evento

Voluntariado en el Islote de El Palero durante la Semana de la Ciencia 2013

Lunes, 18 de noviembre de 2013 3 comentarios

Voluntariado 2013 / Foto: Chuchi Guerra

Voluntariado 2013 / Foto: Chuchi Guerra

El día se levantó como tocaba para estas fechas, fresco. Sin embargo, el cielo despejado y el sol que empezaba a remontar la línea de pisos auguraban una mañana agradable. Los voluntarios y voluntarias que decidieron dedicar algo de su tiempo al islote de El Palero, se contagiaron de optimismo y el ambiente previo al inicio de la tarea era inmejorable. 16 personas de todas las edades, desde los 5 años a los que ya pasaron esa fase de su vida hace algún tiempo, se repartieron inmediatamente las tareas que estaban previstas. Algunos se lanzaron rápidamente a cavar los hoyos que posteriormente alojaron el cepellón de 3 enormes ejemplares de aliso cedidos por ARBA (Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono), que también suministró el resto de plantones que se colocaron en el islote el pasado sábado, 9 de noviembre. Otros decidieron retirar la basura no orgánica que dejó la última crecida del Pisuerga. Y también hubo quienes parecían haber desayunado fuerte y, sin pensarlo dos veces, acometieron la retirada de dos grandes troncos que se hallaban varados en el islote y en uno de los tajamares de la antigua fábrica de harinas.

Voluntariado 2013 / Foto: Chuchi Guerra

Voluntariado 2013 / Foto: Chuchi Guerra

La mañana iba transcurriendo entre trabajo, comentarios, risas, ayudas mutuas, consultas y aprendizaje. Las tres horas que se habían previsto llegaron a su fin, pero aún había quien tenía ganas de seguir con otras labores: colocación de protectores para los plantones y árboles, retirada de ramas muertas, poda de árboles y arbustos o acondicionamiento de los zarzales. Casi hubo que echarles de allí y es que los voluntarios y voluntarias que acudieron a nuestra llamada, algunos por quinta vez consecutiva, se resistían a abandonar este pedazo de ecosistema ribereño inmerso en plena ciudad.

Gracias a ellos, y a todas las personas que nos han ayudado durante estos últimos cinco años, el islote de El Palero va recobrando un aspecto más acorde con su naturaleza. Se ha recuperado un espacio para la educación y la investigación y, sobre todo, se ha convertido en un rincón de solidaridad con el medio ambiente de nuestra ciudad.

Por ello, queremos agradecerles su trabajo y colaboración desinteresada, porque sin ellos y ellas, el islote no sería lo que es actualmente.

Elefantes, animales de ‘mucho’ peso

Jueves, 20 de septiembre de 2012 Comments off

Dos elefantes del Gran Circo Mundial protagonizarán el viernes 21 de septiembre de 13.30 a 14.00 horas una gran comilona en el Museo de la Ciencia de Valladolid. Una actividad organizada con la colaboración del restaurante cafetería A Ciencia Cierta, Talleres Autolid, Aguas de Valladolid y el Gran Circo Mundial.

Así, los dos paquidermos Susi y Dumba desayunarán cerca de 100 kg de frutas y verduras, manjares entre los que se incluirán sandías, melones, verduras… Dos paquidermos considerados símbolos del Gran Circo Mundial.

Pero, ¿cuáles son las principales características de estos grandes animales?

Los elefantes son los mamíferos terrestres de mayor tamaño, alcanzando pesos de unos 7000 kilos, con máximos de alrededor de una decena de toneladas -en este caso, nuestros visitantes pesan 3.500 y 4.600 kg respectivamente-. Además de su tamaño, lo que más llama la atención de su anatomía externa son sus orejas y, sobre todo, su trompa. Las primeras tienen función termoreguladora, siendo utilizadas para bajar la temperatura corporal disipando calor. La trompa es el resultado de la unión de la nariz y el labio superior, constituyendo un órgano de gran movilidad debido a su compleja musculatura.

Existen dos especies de elefantes, una africana y otra asiática, diferenciándose, entre otras características, en el tamaño corporal y de los pabellones auditivos, en el perfil de la espalda, en las protuberancias de la frente y en la terminación de la trompa. La forma de las orejas del elefante africano recuerda al propio continente africano. El elefante asiático ha sido domesticado desde hace miles de años, siendo utilizado para cargar y mover materiales, principalmente madera. El africano ha sido menos domesticado por ser también menos confiado.

Una seña de identidad de los elefantes es la posesión de grandes colmillos, que en realidad son los dientes incisivos superiores que presentan un crecimiento exagerado. Mientras que todos los elefantes africanos tienen colmillos, no ocurre así en los asiáticos. El marfil de los colmillos ha sido la causa de matanzas indiscriminadas de miles de ejemplares, dado que aunque su comercio está prohibido, el valor que este material tiene en el mercado negro es muy alto.

Así que ahora tenéis la oportunidad de ver de cerca a dos elefantes y comprobar todo lo que aquí os hemos explicado. ¡Os esperamos!

Islote de El Palero. 4 años después… (I)

Lunes, 11 de junio de 2012 Comments off

A finales de noviembre de 2008, el Museo de la Ciencia organizó las primeras jornadas de voluntariado en uno de los tres islotes actuales de El Palero. Fueron tres días de trabajo con los que se iniciaba el programa de restauración y puesta en valor de este espacio ribereño. La instalación previa de una pasarela de madera que permitía el acceso desde la margen derecha del río, fue el paso definitivo para iniciar este proyecto.

Las condiciones en que se encontraba el islote auguraban mucho trabajo: basura y residuos de todo tipo, depositados tras las crecidas del río, se desperdigaban por toda su superficie; la vegetación arbustiva y herbácea había desaparecido casi por completo debido a la presencia de conejo; los abundantes rebrotes de olmo hacían intransitable la parte más alta del espacio ribereño; por contra, el extremo norte del islote aparecía prácticamente desnudo de vegetación debido a las recientes obras de construcción de la pasarela peatonal que une el Museo con la margen izquierda del Pisuerga.

Primeras jornadas de voluntariado en el Islote de El Palero

Primeras jornadas de voluntariado en el Islote de El Palero

Estas primeras jornadas fueron las más laboriosas, ya que hubo que podar, entresacar y retirar mucha madera muerta, limpiar residuos de la superficie, plantar un buen número de pequeños ejemplares de diferentes especies ribereñas (cedidas por ARBA), construir un observatorio para aves y en cuadro de control para proteger una parcela de vegetación de la voracidad de los conejos, colocar un panel interpretativo y varios postes indicadores, montar y colgar varias cajas nido y anclar a la orilla tres biorrollos (un elemento usado en restauración ambiental para proteger orillas degradadas).

En estas jornadas, financiadas por el programa de Voluntariado en Ríos de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD),  participaron un total de 44 voluntarios y voluntarias, y constituyó el inicio de su mejora ambiental y la puesta en marcha de la Estación Biológica del islote de “El Palero”. Tras su finalización, el islote presentaba un aspecto totalmente diferente al que tenía tres días antes. Ahora sólo quedaba esperar, confiar en que la evolución natural devolviera al espacio su aspecto más natural y estar atentos a posibles incidencias meteorológicas, hidrológicas o de otro carácter para intervenir de nuevo y favorecer su restauración.

Primeras jornadas de voluntariado en el Islote de El Palero

Primeras jornadas de voluntariado en el Islote de El Palero

Relato ganador categoría especial (Diego Cubero Jiménez)

Viernes, 23 de marzo de 2012 Comments off

1917 – Carta al periódico

Mi nombre es Alejandro Torres, aunque aquí, en mi trabajo, todos me conocen como “el científico”. Me llaman así ya que en cierto modo ese es mi cometido desde que ingresé en la plantilla de la fábrica de harinas “El Palero”, situada en la finca de Vistaverde a las afueras de la ciudad y del otro lado del río Pisuerga.

Conseguí el empleo hace ya más de cinco años, en 1912, cuando la fábrica acababa dereabrir sus puertas con nuevos dueños. Había finalizado mis estudios de Ingeniero Químico en la Escuela Central del Real Instituto Industrial de Madrid y acababa de regresar a Valladolid con la idea inicial de ayudar a mi padre en su farmacia.

Desde entonces he ejercido mi profesión, con gran placer, en un pequeño laboratorio habilitado en la planta baja de la fábrica. Con mi buen hacer, he logrado innovadoras mezclas de harinas que ha repercutido en cuantiosos beneficios económicos para los dueños, el señor don Ramón Pardo y su hermano.

Como bien saben ustedes, actualmente el país está dominado por una grave
inestabilidad social y económica que ha venido acompañada de una escalada de los precios de los cereales, en especial del trigo. Por este motivo, los dueños de la fábrica, con la intención de mantener la competitividad de su producto, han decidido reestructurar la plantilla y ahorrarse unos sueldos, lo que incluye cerrar el laboratorio y prescindir de mi trabajo a partir de la próxima semana.

Me dirijo a ustedes, pues me gustaría que un diario como El Norte de Castilla, con más de 60 años de historia, publique y dé a conocer la breve historia de mi vida. Creo que es un fiel reflejo de la triste realidad de los tiempos actuales, donde los intereses económicos a corto plazo priman sobre los avances científicos, que son los que en verdad permiten que una sociedad progrese.

No sientan lástima de mí, pues sé bien que mi vida es el laboratorio y buscaré trabajos que me permitan desarrollar mi vocación, aunque implique abandonar con gran pena mi ciudad, o incluso mi país, y emigrar, como otros muchos, a tierras transoceánicas.

¡Ojalá llegue el día en que esto cambie! Un día en que la gris fábrica de harinas que ahora me rechaza, albergue un espacio dedicado a la ciencia. ¡Un día donde los políticos apuesten por la investigación como verdadero motor de un estado sólido y con futuro!

Relato ganador categoría infantil/juvenil (Nazaret Cachón Fernández)

Viernes, 23 de marzo de 2012 Comments off

Un científico podríamos describirlo como una persona que se dedica a investigar para descubrir y mejorar lo que conocemos. En los tiempos que corren estaría bien investigar cómo salir de la crisis, pero ya que eso se ve relativamente lejos, aprenden a convivir con ella.

En los últimos años han aprendido a ahorrar, ya que la vida no está barata. En lugar de utilizar vasos de precipitados, matraces o probetas de cristal; compraron vasos de plástico de diferentes tamaños en los chinos, si se rompen son más fáciles de reponer. Han vendido los termómetros y las básculas para sacar un dinerillo extra y ahora miden el peso y la temperatura a ojo, como hacían nuestras abuelas, que tan malo no sería, si seguimos aquí. Cambiaron los mecheros de Bunsen, que consumían demasiado; por los mecheros de propaganda de los bares, que empezaron a mendigar por cada bar de su ciudad. Al subir el precio de la luz, decidieron trabajar utilizando la electricidad producida por una bicicleta a pedales. Han adelgazado mucho los científicos últimamente. Hacer pruebas con aleaciones en oro o en plata, ¡ya ni pensarlo! Como mucho cobre y estaño. Ya no les quedan tuberías en sus casas para reciclarlas. Ahora ya no tienen un ordenador para cada uno con programas específicos, sino que compraron uno central y esta petado de programas a tal nivel que no les entra ni el Paint a mayores. ¿Y esto de laboratorios enormes llenos de aparatos electrónicos modernos y súper caros? Nada, alquilan un viejo garaje a lo más puro estilo grupo adolescente en sus comienzos artísticos. Han llegado al punto de que por ahorrar en el sistema periódico de elementos, hayan pasado a tener solo una letra con un número para cada elemento para ahorrar letras.

En resumen, poseen trucos muy buenos para ahorrar pero no tan buenos para el futuro de la ciencia. A este paso en vez de hacer tesis o estudios sobre planetas, enfermedades, reacciones químicas, o temas que interesen a una sociedad o una sanidad humana, solo sabrán hablar de cómo ahorrar para salir adelante, que me parece que con todo lo demostrado anteriormente queda más que claro que; ser científico en tiempo de crisis, no es nada fácil.

Relato ganador Categoría general ‘Ser científico a pesar de la crisis’ (por Belén Sánchez Humanes)

Viernes, 23 de marzo de 2012 2 comentarios

“Paco Pérez, Investigador Privado”, reza una placa en la puerta de su despacho.

– Yo vengo pa que me espíe a mi marío, que pa mí que me la está pegando con otra.

Y Paco se pone su bata.

– ¿No debería salir con gabardina?
– No señora, que yo soy de bata.
– Ah bueno.

Y Paco se pone sus gafas.

– ¿No debería salir con lupa?
– No señora, que sólo soy miope.
– Ah bueno.

Y al cabo de un mes la señora recibe un email.

“Remitente: Paco Pérez, Investigador Privado.”

“Asunto: La infidelidad conyugal. Caso de estudio: El Manolo.”
“Estimada Señora María, adjunto le envío el fruto de mi investigación. Espero que sea de su agrado”. Y un archivo muy grande adjunto. – Ay madre, serán las fotos de mi Manolo con la otra – Pues no. Es un pdf, y gordo. La Mari empieza a leer:
“1. Abstract:” Y un parráfo que la Mari no entiende – Abstracto sí que lo veo, sí.

“2. Introducción: La sospecha de infidelidad conyugal es uno de los motivos de preocupación más frecuentes en amas de casa…” La Mari asiente.

“3. Material y métodos: Se procedió a la observación sistemática del sujeto durante un periodo de…” – Uy, menudo tostón – La Mari bosteza.

“4. Resultados: El Análisis de la Varianza concluye con la aceptación de la hipótesis nula…” – Ya empezamos con insultos – La Mari pasa dos páginas mientras aliña la ensalada.

“5. Discusión: Nuestra principal conclusión es que Manolo juega al mus cada tarde a escondidas de la Mari…” – Será, será…tonto este Manolo – La Mari suspira aliviada.

“6. Agradecimientos: Al CSIC, que me pagó un doctorado en biología molecular. Al Ministerio de Ciencia por mi primer postdoctorado en Princeton. A la fundación Fullbright por mi segundo postdoc en Columbia. A las becas Marie Curie por mi tercer postdoc en Alemania. Y a la Mari y el Manolo por mi primer trabajo de investigador en España.”
Pepi

Belén Sánchez, Nazaret Cachón y Diego Cubero, ganadores del certamen ‘Ser científico a pesar de la crisis’

Viernes, 23 de marzo de 2012 Comments off

Belén Sánchez Humanes, Nazaret Cachón Fernández y Diego Cubero Jiménez han sido los ganadores del concurso Literario ‘Ser científico a pesar de la crisis’, en las categorías general, infantil/juvenil y especial, respectivamente. II Certamen  de ‘La Ciencia y tú’, organizado por el Museo de la Ciencia de Valladolid y el Norte de Castilla digital, cuyo objetivo ha sido reflejar la vocación del científico que se crece pese a las adversidades y las circunstancias negativas.

Con el objetivo de que tod@s podáis disfrutar de los relatos ganadores, en los posts siguientes podréis disfrutar de los textos elegidos. ¡Enhorabuena a los ganadores! Al resto gracias por participar, os esperamos en las próximas ediciones.
Ganadores y organizadores del concurso 'Ser científico a pesar de la crisis'

Ganadores y organizadores del concurso 'Ser científico a pesar de la crisis'

Nendo Dango o pildorización en el islote de ‘El Palero’

Viernes, 16 de marzo de 2012 Comments off

El Islote de ‘El Palero’, en el marco del proyecto de estación biológica en el que venimos trabajando desde hace cuatro años, acogerá el jueves 22 de marzo a las 18.00 horas un taller teórico práctico sobre la técnica de reforestación natural ‘Nendo Dango’, incluida en el método Fukuoka. Una actividad organizada por el Museo de la Ciencia de Valladolid, en colaboración con la Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono, ARBA.

¿Quién es Masanobu Fukuoka?

Masanobu Fukuoka fue un agricultor, biólogo y filósofo japonés. Descendiente de una familia dedicada a la agricultura, comenzó su carrera como edafólogo, desviándose luego hacia la fitopatología. Sin embargo, a los 25 años comenzó a dudar de la sabiduría de la agricultura moderna. Por ello y guiado por su intuición, decidió buscar un método de cultivo que protegiese las características naturales de la tierra.

Fukuoka comenzó entonces, a practicar un sistema de cultivo llamado ‘agricultura natural’. No arar, no usar abonos ni fertilizantes, no eliminar malas hierbas ni usar herbicidas, no utilizar pesticidas, no podar y la elaboración de bolas de arcilla (nendo dango) son los principios fundamentales de trabajo de este método.

¿En qué consiste la técnica nendo dango?

Imagen del Islote de 'El Palero'

Imagen del Islote de 'El Palero'

En esta línea, el Museo de la Ciencia de Valladolid y la Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono, ARBA, organizan una actividad centrada en la elaboración de bolas de arcilla (nendo dango) y su introducción en el islote de El Palero. Un sistema, denominado también pildorización, que permite sembrar millones de semillas a bajo coste, a la vez que sustituir tanto el arado, como los espantapájaros y otros métodos.

Consiste en elaborar pequeñas bolas de arcilla, mezcladas con semillas de diferentes especies de árboles y arbustos, y esparcirlas sobre el terreno. Una vez seca, la capa de arcilla mantiene las semillas a salvo de pájaros, roedores y otros animales, así como de las inclemencias del tiempo; y es la primera lluvia intensa la encargada de deshacer estas bolas que darán lugar a los futuros árboles.

Según Fukuoka, este sistema es mucho “más eficiente que los métodos tradicionales de reforestación”. Y es que aproximadamente alrededor del 2% de las semillas plantadas con nendo dango germinan, frente al 0,2% de las que lo hacen mediante otros sistemas.

Una sencilla técnica que requiere especialización a la hora de realizar las bolitas de arcilla o ‘nendo dango’. Por ello, si quieres saber un poco más sobre ella, te esperamos el jueves 22 de marzo en el islote de El Palero. Pero recuerda, ¡la inscripción es previa y las plazas limitadas!

El Museo te visita

Viernes, 24 de febrero de 2012 Comments off

El ingreso por enfermedad no debe privar a los niños y niñas de la educación y las actividades culturales. Ésa es la filosofía de del Departamento de Educación del Museo de la Ciencia de Valladolid, y por ello, como en años anteriores, estamos saliendo con parte de nuestra oferta educativa para hacerla llegar a estos centros de salud. Nuestro destino son las aulas escolares de los hospitales, donde los ingresados más jóvenes acuden a leer, estudiar y realizar actividades diversas.

El taller impartido con motivo de la muestra expositiva ‘Bosques de mañana. La gestión de hoy’ ha sido el elegido en esta ocasión para acercar a l@s niñ@s la labor del Museo de la Ciencia. La elaboración de réplicas de diversos frutos del bosque mediante una técnica que utiliza alginato y yeso, así como la iniciación a la reproducción de árboles mediante la técnica del ‘estaquillado‘, han sido las dos actividades que recientemente se han realizado en el Hospital Pío del Río Hortega, y que en próximas fechas se llevarán a cabo en el aula escolar del Clínico Universitario de Valladolid.

Ambas actividades son eminentemente prácticas, ya que son los niños y niñas los que en todo momento manipulan el material necesario bajo las indicaciones de los monitores del Departamento de Educación. Al final del taller los participantes han realizado réplicas casi perfectas de bellotas, nueces, avellanas o piñones, y han elaborado una pequeña maceta con una estaquilla de sauce. Objetos que podrán llevarse a su casa una vez concluida su permanencia en el hospital, algo que desde el Museo de la Ciencia deseamos sea lo más breve y agradable posible.

Visita_hospital

Imagen de uno de los talleres realizados en hospitales

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