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Archivo para la categoría ‘¿Qué estamos tramando?’

Charla ‘La excreta puede salvarte la vida’

Lunes, 12 de Junio de 2017 Comments off
Margarita de Miguel durante su charla

Margarita de Miguel durante su charla

El Museo de la Ciencia organizó la charla ‘La excreta puede salvarte la vida. Prevención del cáncer de colon’. Una conferencia impartida por Margarita de Miguel Gómez, médica del departamento de Programas de Prevención de la Asociación Española Contra el Cáncer (AEEC).

El cáncer colorrectal es el de mayor incidencia en nuestro país con 41.400 casos nuevos en el último año y con tendencia a aumentar. En España fallecen anualmente por este tipo de cáncer más de 15.000 personas, a pesar de que con un diagnóstico precoz la tasa de curación es del 90%.

La ponente explicó que el test de sangre oculta en heces (TSOH) es una herramienta de gran utilidad para realizar un diagnóstico precoz de este tipo de cáncer y, lo que es más importante, para seleccionar a la población que debería realizarse pruebas complementarias que detectan lesiones premalignas de fácil tratamiento.

Margarita de Miguel incidió también en que el cáncer puede prevenirse hasta en un 40% de los casos, adoptando hábitos de vida saludables, hecho que puede aplicarse al cáncer colorrectal.

Una charla, asociada a la muestra ‘Excreta. Una exposición (in) colora, (in) odora e (in) sípida’, de la que ahora puedes disfrutar.

 

Charla ‘Las cifras no mienten, pero los mentirosos también usan cifras’

Miércoles, 29 de Marzo de 2017 Comments off
José María Marbán, durante la charla

José María Marbán, durante la charla

Charla  incluida en el VII ciclo ‘Increíble… pero falso’, iniciativa desarrollada gracias a la colaboración del Centro Buendía de la Universidad de Valladolid.

En ella, José María Marbán, doctor en Matemáticas y profesor titular en la Facultad de Educación y Trabajo Social de la Universidad de Valladolid, fue el encargado de impartir esta charla que pretendió “sentar a la mesa esas cifras que nos acompañan desde la más tierna infancia y darlas a conocer de cerca para reconocer su inocencia, injustamente ignorada cuando son manipuladas con oscuros intereses o, sencillamente, malinterpretadas”.

El ponente jugó con estas cifras como “lenguaje para comprender el mundo, como herramientas que nos abren la puerta a muchas y apasionantes obras, como lentes que nos hacen ver que la realidad a veces no es lo que parece ser, como parte de un sentido más y como puerta a la imaginación y a la ficción “ . Todo ello relacionado con anécdotas históricas, errores, intuición, modelos, falacias y paradojas.

Una interesante charla de la que os dejamos el audio listo para escuchar.

 

 

Charla ‘Ciencia y pseudociencias en los tribunales: crimen y castigo’

Miércoles, 22 de Marzo de 2017 Comments off

 

Luis Javier Capote Pérez durante la charla

Luis Javier Capote Pérez durante la charla

Ciencia y pseudociencias en los tribunales: crimen y castigo’ ha sido la tercera de las conferencias del ciclo. Una conferencia, de entrada libre hasta completar aforo, incluida en el VII ciclo ‘Increíble… pero falso’, iniciativa desarrollada gracias a la colaboración del Centro Buendía de la Universidad de Valladolid.

Luis Javier Capote Pérez, profesor de Derecho Civil de la Universidad de La Laguna, fue el encargado de impartir esta charla en la que se cuestionó sobre si los profesionales del campo jurídico “no son, o no deberían ser, meros autómatas que apliquen acríticamente las normas, sino cuestionarse su contenido y aplicación, teniendo como criterio orientador la búsqueda de la justicia y la equidad”. Según el ponente es necesario  tener en cuenta que “la elaboración de las leyes y su aplicación a través de los Tribunales está profundamente influida por el conocimiento y las creencias que legisladores y jueces tienen del mundo que les rodea”.

En esta línea, la conferencia pretendió, por un lado, hacer un repaso de la influencia que los descubrimientos científicos y las prácticas pseudocientíficas han tenido en la elaboración de las normas jurídicas y en su aplicación en los juzgados; y por otro, analizar casos controvertidos como los relacionados con el uso de productos ‘milagro’, la aplicación de pseudoterapias, la fobia antivacunas o la pretensión de adivinar el futuro.

Un interesante encuentro del que os dejamos el audio listo para escuchar

 

 

 

Charla ‘Amenazas del cielo’

Martes, 14 de Marzo de 2017 Comments off
Verónica Casanova durante la charla 'Amenazas del cielo

Verónica Casanova durante la charla ‘Amenazas del cielo

‘Amenazas del cielo’ fue la primera de las charlas del VII ciclo ‘Increíble.. pero falso’. Una iniciativa, desarrollada gracias a la colaboración del Centro Buendía de la Universidad de Valladolid, que intenta desmontar, siempre desde el punto de vista científico, falsas creencias que circulan entre la sociedad.

Verónica Casanova, del Grupo Universitario de Astronomía- Sociedad Astronómica Syrma, fue la encargada de abrir el ciclo.  

Según la ponente “la contemplación del cielo ha sido siempre un rasgo característico de todas las culturas”. Nuestros ancestros buscaron entre las estrellas las respuestas a muchas de las preguntas planteadas por la humanidad, lo que provocó que “los miedos se trasladaran a la bóveda celeste” y se creyera que “fenómenos como eclipses o alineaciones planetarias se consideraran, durante la mayor parte de la historia de la civilización, eventos que anunciaban catástrofes inminentes”.

¿Estamos realmente libres de las amenazas del cielo? ¿Cuáles son estos peligros y qué podemos hacer para prevenirlos?

Aunque la Ciencia haya logrado ya explicar estos acontecimientos con sólidas teorías, desvinculándolos de toda idea catastrofista, estas creencias han perdurado hasta nuestros días. Ante esto, la ponente explica que Internet  ofrece “información sobre estas posibles amenazas, pero lo que realmente abunda es la desinformación sobre las mismas que conduce a ideas equivocadas y erróneas”.

Una interesante charla de la que os dejamos el audio.

 

El islote de los voluntarios

Lunes, 5 de Diciembre de 2016 Comments off
9º voluntariado en el islote de 'El Palero'/ MCVA

9º voluntariado en el islote de ‘El Palero’/ MCVA

El pasado sábado 19 de noviembre, celebramos una nueva jornada de voluntariado en el islote de El Palero, y con ésta ya van nueve.

La mañana amaneció fría y con niebla, lo normal para estas fechas, pero esa circunstancia no evitó que todas las personas previamente apuntadas acudieran puntualmente a la cita, quizás porque intuían que el sol acabaría asomando para llenar de luz otoñal el interior del islote. Casi finalizando la jornada la niebla fue perdiendo fuerza y los rayos de sol, tímidamente, fueron haciéndose cada vez más fuertes. Los haces de luz entraban tamizados entre los árboles que, a pesar de lo avanzado del año, aun presentaban buena cobertura foliar. El ligero, pero paulatino, aumento de temperatura nos permitió despojar manos, cabeza y cuerpo de las prendas de abrigo. El contraste entre los tonos grises de la mañana y los cálidos dorados que iluminaban el interior de la olmeda, se hacía cada vez más evidente. Fue entonces, cuando las herramientas reposaban después del trabajo realizado, cuando paseamos por el islote disfrutando de las novedosas condiciones meteorológicas, entonces nos dimos cuenta del cambio que se había producido en el islote desde aquella lejana primera jornada de voluntariado.

9º voluntariado en el Islote de 'El Palero'/ José Miguel Barrantes Martín

9º voluntariado en el Islote de ‘El Palero’/ José Miguel Barrantes Martín

El espacio lucía libre de basuras, muchos de los pequeños árboles y arbustos que en sucesivas jornadas se han ido plantando mostraban un aspecto saludable. Los protectores derribados por el agua o los conejos volvieron a su lugar para cumplir la misión de cuidar de las delicadas cortezas. En las mejores zonas, donde la influencia del agua del río permite un mejor arraigo y crecimiento, se encontraban los ejemplares de mayor porte, algunos de ellos ya con más de 4 metros de altura. Las escaleras talladas en el suelo, maltratada y desgastadas por las crecidas, recuperaron su forma y función. En definitiva, nos encontrábamos en un espacio muy distinto al que descubrimos hace años, cuando realizábamos las primeras incursiones insulares.
Pero el cambio no se ha producido de forma espontánea, todo lo contrario. De no ser por el desinteresado trabajo de todas las personas que han colaborado a lo largo de todos estos años, seguramente el islote no se hubiera recuperado como lo ha hecho, ya que son muchas las agresiones que sufre cada año: conejos que devoran las cortezas más tiernas, basura que se acumula con cada avenida, destrozos producidos por actos vandálicos, plantas desarraigadas por el viento, los animales o las crecidas, son algunos de los problemas que afectan al islote.

Sin embargo, año tras año, los voluntarios y voluntarias, algunos de corta edad, acuden puntualmente a la cita con el islote y aportan grandes cantidades de ilusión para conseguir que el islote luzca como lo hizo la mañana del 19 de noviembre.
Sin duda, la ribera del Pisuerga, Valladolid y sus vecinos, cuentan con este espacio ribereño gracias a la importantísima labor de todos aquéllos que decidieron dedicar una parte de su tiempo a trabajar por su conservación y restauración. Por ello, no nos queda nada más que agradecer su esfuerzo, dedicación y voluntariedad, ya que son ellos los verdaderos artífices de la conservación y restauración de este pedacito de tierra emergida en el cauce del río Pisuerga.

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Charla ‘Alergia y sensibilización alimentaria, y el caso particular del gluten’

Lunes, 5 de Diciembre de 2016 Comments off

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Charla ‘Impactos de asteroides y el fin de los dinosaurios’

Lunes, 21 de Noviembre de 2016 Comments off
Josep María Trigo durante la charla 'Impactos de asteroides y el fin de los dinosaurios'

Josep María Trigo durante la charla ‘Impactos de asteroides y el fin de los dinosaurios’

El Auditorio del Museo de la Ciencia de Valladolid acogió el jueves 17 noviembre la charla ‘Impactos de asteroides y el fin de los dinosaurios’. Una conferencia incluida en el ciclo ‘Qué sabemos de…’ -organizado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Museo de la Ciencia- que corrió a cargo del doctor en Ciencias Físicas, Josep María Trigo Rodríguez.
Nuestra existencia está íntimamente ligada al planeta Tierra y se hace difícil pensar que algún fenómeno cósmico pueda alterar la biosfera poniendo en jaque a la humanidad. Sin embargo, según el ponente “somos una especie algo incauta pues nos basamos en buena medida en nuestra experiencia vital y en la historia escrita, ciertamente breve y sesgada”.

Afortunadamente, el estudio de asteroides y cometas arroja nueva luz sobre los peligros que acechan a la Tierra. Astrofísica, geología y paleontología se unen en un campo bastante desconocido que revela, sin lugar a dudas, que los impactos con asteroides han ejercido un importante papel en la evolución de la vida en la Tierra.

La paleontología aporta pistas relevantes: pruebas de grandes extinciones y de que especies como los dinosaurios, que en su época también dominaron el mundo, ya no están aquí.

En esta línea, las estadísticas indican que el mayor peligro a medio plazo al que se enfrenta la supervivencia de nuestra especie es el impacto con un asteroide o cometa.

Ante esto, Josep María Trigo Rodríguez señala que “no podemos permanecer impasibles”, por lo que están proponiendo a la Agencia Europea del Espacio (ESA), la Misión de Impacto en un Asteroide (AIM) que pretende probar en el asteroide binario 65803 Didymos “nuestra capacidad actual para desviar asteroides y paliar futuros encuentros potencialmente peligrosos con estos objetos”.

Una interesantísima charla de la que os dejamos el audio listo para escuchar.

 

 

Entrega de premios del concurso de relato breve ‘Heredarás la Tierra’

Martes, 24 de Mayo de 2016 Comments off
Foto de familia de la entrega de premios 'Heredarás la Tierra'

Foto de familia de la entrega de premios ‘Heredarás la Tierra’

El Museo de la Ciencia de Valladolid y el Norte de Castilla entregaron el viernes 20 de mayo los premios del VI concurso de relato breve ‘La Ciencia y tú’. Un certamen que ha alcanzado su sexta edición y que en esta ocasión propuso el tema ‘Heredarás la Tierra’.

El jurado, formado por ambas entidades organizadoras, ha tenido en cuenta la  originalidad de los trabajos, la adecuación al tema propuesto y la calidad en la redacción.  De esta forma, Basilio Ruiz Cobo, de Tenerife, ha ganado la categoría general con su relato ‘Te voy a regalar el viento en el alcornoque’; mientras que el brasileño Alejandro Cortés Flórez, de 14 años de edad, se ha alzado con el premio en la categoría infantil – juvenil, con ‘Un mensaje del futuro’.

En esta línea, la recepción de relatos procedentes de diferentes partes de España y el mundo demuestra la consolidación del certamen, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.

Además, teniendo en cuenta el talento demostrado en función de su edad, el jurado decidió brindar una mención extraordinaria, dentro de la categoría infantil – juvenil, a la vallisoletana Carmen Fernández García, estudiante de 7 años del colegio Elvira Lindo de Arroyo de la Encomienda.

Por último el premio del público, votado a través de la red social twitter, ha recaído en el también vallisoletano, Víctor Manuel del Pozo Gómez, con su relato ‘Un nuevo comienzo’.

Los encargados de repartir los premios, consistentes en carnés de amigos del Museo de la Ciencia, libros firmados e invitaciones a catas, fueron Javier Aganzo, director de El Norte de Castilla; Inés Rodríguez Hidalgo, directora del Museo de la Ciencia; y los escritores, Clara Grima Ruiz y David G. Jara.

A continuación, os dejamos los relatos ganadores.

 

TE VOY A REGALAR EL VIENTO EN EL ALCORNOQUE

CATEGORÍA GENERAL – BASILIO RUIZ COBO

Basilio Ruiz Cobo en su conexión vía skype

Basilio Ruiz Cobo en su conexión vía skype

Constancio entró despacio en la habitación de su nieta. ¿Puede haber algo más hermoso que una niña de dos años dormida con el sol en la cara?

Comenzó a susurrar para no despertarla. “Alicia, esta mañana tu mamá se fue tan rápido al trabajo que no pude decírselo: es maligno, y tiene metástasis, y me quedará un año o año y medio. Y me da mucha rabia porque no me da tiempo a enseñarte lo importante. Verás: Vas a heredar todo lo que tengo. Y ¿sabes? Soy inmensamente rico: Tengo el pecho tan lleno de felicidad que me va a estallar por las costuras de las costillas; y tengo la luminosa liviandad de tu abuela a los 20 años y las arrugas de reír que tenía antes de morir; y tengo las manadas de trompas grises y blancos colmillos; y el ruido silencioso de los cocodrilos sumergiéndose en la tarde del rio; y las gotas de rocío atrapadas en la transparencia de la tela de araña; y el humo de leña interrumpido por el campanilleo de ovejas al atardecer de los pueblos del norte de Castilla; y el brío en las crines de los potros salvajes; y el cariño en los ojos avergonzados de los amigos que vendrán a verme cuando vaya a morir.”

“Para que puedas heredar el mundo tienes que aprender a aprehenderlo. Tienes, Alicia, que aprender a querer saber y así, sólo así, aprenderás a saber querer. Tienes que aprender lo que son el ribosoma, el jacobiano y el floema; el solutrense, los piroclastos y el gluón; la serotonina, los cuásares y el hipotálamo. Tienes que aprender por qué nace una flor, entender el olor de la lluvia, el ulular de un búho, y por qué es necesaria la muerte para que brille la vida, delicada y breve, pujante y pertinaz… incluso con metástasis…”

– Ummm ¡Hola, Buelito! ¿Vamos a ir al paaque?

– Buenos días, Ali. Claro, claro, pero antes vamos a desayunar y luego vamos a ver un alcornoque muy viejo ¿sabes? y vamos a escondernos entre las ramas y te voy a regalar el viento…

 

UN MENSAJE DEL FUTURO

CATEGORÍA INFANTIL  JUVENIL – ALEJANDRO CORTÉS FLÓREZ

Vídeo mandado desde Brasil por Alejandro Cortés Flores

Vídeo mandado desde Brasil por Alejandro Cortés Flores

De aquella tarde, lo único que recuerdo es que estaba presentando mi proyecto que consistía en una máquina capaz de conducir la materia a la velocidad de la luz, sin desintegrarla. Cuando volví en mí, me encontraba en un lugar desértico, con un calor abrasador y tanta sed como nunca antes había tenido.

Aquello no podía ser un sueño; pues esta vez el reloj de arena que cronometraba mis expediciones oníricas, no estaba presente. Sólo sabía que necesitaba con urgencia beber agua. Como por arte de magia, apareció un navío en medio de la arena que dejaba a su paso inmensas olas doradas. El capitán, un hombre de cabellos color plata, me lanzó un rollo de papel que tenía la textura de las alas de las libélulas y una botella color cielo llena de agua.

Desatendiendo a mi sed, abrí el rollo y encontré la siguiente leyenda escrita con mi propia
letra: A través de los tiempos, heredarás la tierra; cultivarás en ella el fruto de tu consciencia. Sí cuidas de tu casa, del aire y de las aguas que son tu patrimonio, legarás a tu estirpe el mundo que forjaste; si depredas tu hábitat, el corazón del tiempo se enfermará de muerte y el suelo que heredaste será una pesadilla. Con cariño, tu yo futuro.

Cuando terminé de leer la última línea, me encontré aterrizando en medio de fuertes turbulencias. En un lapso de tiempo que me pareció eterno, el avión se posó sobre el suelo, al tiempo que una voz metálica anunciaba el arribo al aeropuerto de mi ciudad. Al descender, los pasajeros celebraban emocionados el milagro de haber sobrevivido a aquel vuelo en donde por un momento se perdió el control. Sin mucha claridad sobre lo ocurrido, caminé como un autómata y recuperé mi equipaje. Cuando llegué a mi casa mis padres me enseñaron el periódico del colegio en donde mi fotografía fue publicada alabando mi presentación en la Feria de Ciencia Ficción. Yo me limitaba a sonreír, pues no tenía ninguna historia verosímil para contarles.

Cuando me retiré a mi habitación, encontré en mi equipaje un papel con textura de alas de libélula y una botella color cielo que viajaron conmigo desde alguna parte. Ahora tenía una razón más para seguir creyendo que el presente que no es más que nuestro propio futuro visto desde otro ángulo de eso que llamamos tiempo.

HEREDARÁS LA TIERRA

MENCIÓN EXTRAORDINARIA – CARMEN FERNÁNDEZ GARCÍA

La escritora Clara Grima jutnoa la ganadora Carmen Fernández García

La escritora Clara Grima jutnoa la ganadora Carmen Fernández García

Había una vez un Reino en el que los habitantes eran muy derrochadores. Ese Reino estaba muy lejos y nadie lo conocía. Hace muchos años era un lugar precioso, con un medio ambiente muy cuidado, pero llegó un Señor llamado D. Gastón, que era muy derrochador y un día fue de picnic, estaba haciendo tonterías con el agua y gastó tanto agua que de repente cayó un caracol de la fuente y lo quiso como mascota.

Don Gastón decidió llevarle al bosque, y pensó que sería su casa, así que cortó un árbol centenario para hacerle una casa a su mascota, el caracol llamado “Lentín”. La madera que sobró la tiró a la basura que ni siquiera cabía. Así que para que cupiese mejor la cortó y repartió trozos de madera por todas las papeleras del pueblo y como tampoco cabían se fue a una ciudad y tiró todo lo demás al contenedor del vidrio.

Pero lo vio la minúscula Hada Natura, que por supuesto se lo dijo a Dña. Ambiente, quien rápidamente fue a casa de D. Gastón aunque era muy de noche. El Hada Natura y Dña. Ambiente se introdujeron en sus sueños y D. Gastón soñó que sus hijos heredarían la tierra… En ese mismo instante se despertó y decidió cuidar mucho el medio ambiente. Recuperó el árbol que tiró para hacer ventanas y puertas para los habitantes que lo necesitaban, y también casas para otros animales amigos de “Lentín”.

Los habitantes de ese Reino ya no tuvieron frío en sus casas y decidieron cuidar los árboles del bosque, el agua y toda la naturaleza porque se dieron cuenta que así el Reino sería más agradable para vivir y gracias a la Ciencia podrían reutilizar los recursos naturales que tenían.

 

UN NUEVO COMIENZO

PREMIO DEL PÚBLICO – VÍCTOR MANUEL DEL POZO GÓMEZ

La directora del Museo junto a Víctor Manuel del Pozo Gómez

La directora del Museo junto a Víctor Manuel del Pozo Gómez

El día en que todo cambió amaneció como cualquier otro. La negra nube de contaminación se cernía sobre Valladolid. Nada nuevo. Preparaba una infusión de rocas africanas con la poca agua desalinizada que me restaba, cuando alguien llamó a la puerta.
– ¡Tienes que venir! ¡Rápido! – Arturo parecía bastante excitado.
– ¿Qué sucede? – quise saber.
– Coge tu soporte vital y vámonos. Te lo explicaré por el camino. Pero no lo hizo.
Conducía su locomóvil en silencio por la avenida de Salamanca, alimentando ocasionalmente a la insaciable caldera. Probablemente iba pensando en lo tarde que la humanidad comprendió que los combustibles fósiles eran una amenaza. Un anciano cruzó la calle arrastrando un carrito con el indispensable oxígeno. Hacía años que nadie podía salir al exterior sin bombona. Me entretuve mirando a aquel hombre de unos treinta años de edad. En otros tiempos habría sido joven, sin embargo, en este entorno hostil su vida tocaba a su fin. Arturo también debió reparar en él porque me preguntó:
– ¿Qué mundo quieres dejar a tus hijos cuando mueras?
– Sabes perfectamente que no tengo hijos. – repuse.
– Supón que los tuvieras, ¿Qué clase de mundo te gustaría dejarles?
– Desde luego, no este mundo.
Recordé las historias de mi abuelo acerca de un cielo siempre azul, de cientos de pájaros capaces de oscurecer algo llamado sol, de árboles frondosos y verdes. Quisiera dejar a mis hijos un mundo así, pero sabía que era imposible pues mi abuelo había vivido en otra época, antes de que la última planta se secara, y de que el ultimo animal se extinguiera.
– ¡Ya hemos llegado! – exclamó triunfal Arturo. Señaló las ruinas del antiguo museo de la ciencia, destruido durante la guerra del petróleo y añadió – Es ahí.
Agarré mi pesada bombona y lo seguí por la montaña de escombros. En la parte más alta Arturo esperaba agachado junto a un pequeño montón de tierra arrastrada por el viento de la cuenca por donde antaño fluyera el rio Pisuerga. Me acerqué para ver lo que miraba.
– ¿Es…? – inquirí incrédulo, pues jamás había visto una. Él asintió. – Pensé que ya no existían, que se habían extinguido hace décadas… ¡Es preciosa!, no ¡es fabulosa!
– Es todo eso y más. – con suma ternura acarició con las yemas de sus dedos los pétalos rosados de la flor. – Es un nuevo comienzo.

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